jueves, 30 de agosto de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: ¿TRIANOFOBIA?



    Este “dedo” sigue las reglas sentimentales de lo que se hace por impulso o, más bien, por rabia. Lo han promovido los comentarios sobre las declaraciones del ceramista Alfonso Orce aclarando en páginas del Diario de Sevilla, porque era absolutamente necesario, lo que por sistema se está tergiversando en favor de toda una campaña que a estas alturas no sabemos contra qué o contra quiénes. No hace falta decir que me refiero a la decoración del siempre abandonado y olvidado (por la otra orilla de donde arranca el oleaje) murallón de la calle Betis, lo que para nosotros representa la portada de Triana, ya que es lo primero que se ve cuando se entra canónicamente, o sea, por el puente. Y como portada no merece ni abandono ni olvidos; ni desconchones, humedades o pintadas, salvo para los que les molesta que luzca la palabra Triana, “el letrerito ese” (cuanto duele ver esto escrito). En este blog ya hemos hablado extensamente sobre asunto tan importante para plataformas creadas ex-profeso y para algunos profesionales, catedráticos, arquitectos y similares que exhiben su indignación ciudadana a páginas completas en los diarios locales, titulados muy sevillanos que jamás, en su inmensa mayoría, levantaron la voz ante tanto desafuero como se ha cometido con el barrio que ahora les preocupa.

    Sé que hablar de fobia es delicado, pero ya no sabemos qué pensar. A lo peor se trata del eco de eslóganes desafortunados perpetrados fuera del ámbito del propio arrabal y sólo por intereses comerciales. O por ese orgullo del que hacen alardes los que se sienten trianeros. Pero lo cierto es que esta fuerte identidad fastidia a determinados sectores sevillanos y nosotros hemos sido testigos de alguna amarga muestra. No obstante, siempre hemos creído que esta molestia pululaba sólo en mentes entreabiertas. Obnubilados  con sus protestas por lo que estiman muestras patrioteras o separatistas, lo que hacen es un feroz alarde de lo mismo que critican, apartando a Triana de Sevilla a la que aporta el conjunto de sus valores.

    ¿Existe trianofobia? Pues por el “letrerito ese”, que debe colocarse en la zapata-portada que merece un barrio que está entre los más famosos del mundo, parece que, al menos, hay un sedimento que espera casos como este para manifestarse, gente a la que le molesta Triana, su presunción, su declarada relevancia, su afirmación en su identidad y, eso, su poder (anulado por sistema) en la principal industria que nos alimenta. Y hemos esperado hasta ahora que no contagiara a titulados y relevantes, ni alimentara plataformas que no sean para atacar a ese monstruo que asoma su horror a cien metros del Cachorro y que (¿lo han comprobado ya?) ha borrado con su agresiva presencia todas las panorámicas del barrio. Acérquense al Altozano por la calle Betis, por ejemplo, y comprobarán cómo han desaparecido de la perspectiva El Faro y la Capillita...

    Parece que a estos nuevos defensores de Triana les molesta más el letrero ese que la mole horrible que ya está engullendo al barrio como un nuevo Godzilla. Y es que no habrán reparado que está clavado en el mismo corazón de ese lugar que -dicen- tanto les duele...Pues ya está bien de mentiras, como ha escrito un titulado (de plataformas de salvamento) en Abc hace poco, pero al revés, señor catedrático. Y ya está bien de soportar inquinas absurdas y catetas (que eso si que es cateto). Y, señor alcalde, no hay que buscar sitio en Triana para el letrero porque ya lo tiene; está hecho para embellecer nuestra portada. Si no lo hace así la mayoría de los trianeros entenderemos que, una vez más, no tenemos alcalde.

Ángel Vela Nieto
    

domingo, 26 de agosto de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: UN (MAL) EJEMPLO.



    Hace unos días hablábamos del ninguneo al que está sometida Triana en el flamenco y denunciábamos lo que entendemos por un claro peligro sobre la  verdadera historia del arte que se dice más andaluz. Y comentábamos cómo la generación que ha seguido a la causante del desafuero no hace más que dar por sentado los olvidos y errores. Y queremos ahora mostrar el penúltimo ejemplo al que, de seguro, seguirán muchos. 

    Nos vamos a referir en esta ocasión a un libro “moderno” de un joven estudioso y crítico en ejercicio en un diario local. Título: “Conocer el flamenco”; autor: Juan Vergillos. La obra, publicada por Signatura de Flamenco, es casi un prontuario y, como avisa el título, con “intención básicamente divulgativa” (ahí el peligro); está bien planteada con texto claro y despejado. Y comienza la instrucción sobre cantes y cantaores, atentos:

    Habla de los romances y se olvida de Bengala y de la arcaica tradición romancera de Triana. Escribe Vergillos sobre la toná y Tomás Pavón y no aparece Triana por lado alguno. Sobre la seguiriya otorga todo el protagonismo a la comarca de Cádiz, colocando a la escuela de Triana en el furgón de cola. De El Fillo dirá, al fin, que “se supone que murió en Triana”. Y como es natural el fantasmal Tío Luis del no menos fantasmal Juanelo de Jerez, aparece repetidamente. En las soleares mete a Triana en el lote, detrás de Alcalá, Lebrija y Utrera. Increíble, pero cierto.

    Cuando se refiere a los cantes antiguos citados por Estébanez Calderón   no especifica el capítulo fundamental, esto es, “Un baile en Triana”. Alaba el fandango de El Gloria olvidando que viene de Rafael Pareja, el cantaor y creador más tapado de la historia, al que tampoco menciona en el apartado de los tangos y, curiosamente, algunas de las letras que reproduce son del artista trianero; mismo olvido a Naranjito al tocar el cante por petenera. Y cuando habla del Faíco fundamental nada dice de su origen. No aparecen Riqueni ni Ricardo Miño entre sus guitarristas destacados, tampoco Raimundo Amador ni, por supuesto, Gualberto entre los que llama “revolucionarios”. En el apartado de la discografía, recomienda una serie de grabaciones y ninguna lleva la voz de un artista de esta orilla, ni siquiera la del gran maestro El Niño de la Matrona... Y, al fin, este es su orden en cuanto a los orígenes del cante para que se enteren bien sus avisados aspirantes a saber de flamenco: Jerez, Sevilla y Cádiz. Pobres  educandos y pobre Triana. Pues esto es lo que va quedando al filo del encadenado de la historia, del último eco del arte flamenco escrito para enseñar. Así que ¡Viva España y Jerez!

    De tanto solapar a Triana (Ríos Ruiz (caso aparte), Caballero Bonald, Félix Grande... los clásicos flamencólogos de voz nacional), ha ocurrido que apenas figure escrito con todas sus letras y argumentos en los nuevos y menos nuevos textos básicos; la oscura confabulación ha dado con el tiempo y las repeticiones este desastroso resultado y es el motivo de tanta letra herida. 

    Luis Caballero, el sabio intérprete y hondo teórico del arte que fue su vida, después de oir a Manolo Oliver los nombres de cantaores trianeros a los que había escuchado, no reprime su indignación: “¿A que no sabían esto Fernando Quiñones, Caballero Bonald y Ricardo Molina, por ejemplo? Ni mucho menos esos enteradísimos a los que hemos oído decir: Pero bueno, ¿cuántos cantaores ha dado Triana? ¿A los Caganchos? ¿Ignorancia por imposibilidad informativa? Si. Y también por causas mucho menos nobles”. Y así seguimos, maestro.


Ángel Vela Nieto

viernes, 24 de agosto de 2012

VEO VEO: PASEO POR ESTAMBUL



Esta mañana he cruzado el puente de Galata sobre el Bósforo y por un instante mis ojos han buscado la zapata de siempre, el perfil de una capillita conocida, cuya torreta tanto se parece a los mil alminares que llenan el espacio que ahora admiro.
Estambul es la ciudad de las ciudades, un gigantesco puzle de la historia, un mosaico fluido de personas y vehículos, las grandes avenidas están abarrotadas, repletas de un movimiento incesante y caprichoso, en algunas calles las múltiples tiendas y los puestos ambulantes ofrecen una variada mercancía: mucha ropa, pañuelos, baratijas,  recuerdos para los turistas, frutas y montañas de frutos secos, tampoco faltan los locales donde comer o tomarse un té, varios hombres beben sentados a la puerta de un café, a pesar del ajetreo, puedes sentir mientras paseas una extraña calma, una tranquilidad impropia de una gran ciudad, pero aquí las calles están vivas y te impregnas de humanidad, para nosotros resulta muy fácil integrarnos en este ambiente, nuestros ojos están acostumbrados a los puestos de sandías y melones, a los cartuchos de arvellanas verdes, son las nueve y cuarto y de los múltiples minaretes van brotando las llamadas para la oración, hasta un gitano que yo conozco saldría a la calle sin importarle si va a llover o no.


Esta mañana he visitado la mezquita Azul (hasta el nombre es bonito) y su hermosa cúpula acerca más que nunca el cielo a la Tierra, más tarde he visto la iglesia de S. Salvador de Chora, en sus mosaicos se relata la vida de María, pocas veces una escena religiosa está tan cargada de amor como ese abrazo eterno entre S. Joaquín y Sant’Ana, esto sí que es sentirse como en casa, acaso es casualidad que me encuentre una pipa de esta guisa…


Aquí os dejo un pequeño minuto de mi paseo por Estambul: unos frutos secos, una lista de tapas con kalamares, como los del Miami, y una muestra de azulejos del Palacio de Topkapi, simplemente para impactar, que no sólo existe TRiana. 

video


Rafael Martín Holgado

martes, 21 de agosto de 2012

DESDE EL MONTE PIROLO

                  
       SONÍOS  NEGROS

Y le dijo La Gamba al Torre:

-¡Manué!, ¡Ay Manué!, si tú hubieras querío cantá to los días como tú sabes, con lo bien que lo haces, Manué, hubiéramos síos ricos tóa la vía.¡Ay, Manué!,¡ricos!.



         Con los gallos peleones, todavía, metidos en los recovecos del cerebro, en los sentíos. Con los galgos hartos de jamón cinco jotas corriendo detrás de las liebres por las estepas, sin vida, de sus venas y los burros rucios y panzones -donde colgaban sus largas piernas hasta llegar al suelo- saliéndosele por la boca le contestó a La Gamba el Torre:


-Pero, Gamba, mujé, ¿tú crees que no hubiera querío cantá siempre asín?. ¿Tú te crees que no hubiese querío cantá como le gustaba a la gente que yo cantara?.Pero es que no podía. No es como ahora, era distinto. Antes pasaba sólo de cuando en cuando, sin sabé porque pasaba allí, en ese sitio,  ni que era lo que había, ni cuá era er momento en esa hora y ese minuto en que se paraba el reló.


         -Como cuando me llamó Chacón desde Madrí y me dijo: ¡Manué! vente pa la capitá deseguía que tengo los malos días en la sangre y aquí hay un malange cantando delante de su gente y me está poniendo a los pies de los caballos, y no pueo con este tío, y se me van a dí los jurdó de las personas principales. ¿Las personas principales? Por decirte un principá con jayares y güena conciencia ese Juan Belmonte, Gamba, ese fenómeno der toreo de Triana er barrio con má arte  der mundo y parte de lextranjero con er de Santiago y  susartistas. Y muchos má. Eran los días que las fiestas no sacababan nunca y se iban unos y te llamaban otros.
         -Desde que me monté en el tren noté como el Faraón se sentaba a la verita mía y yo empecé desde er principio a cantiñeá por lo bajini y sentía ar Faraón y seguí cantando to er camino pa que no se fuera.
         -Cuando llegué a Madrí adonde estaba don Antonio y la gente, llevaban contrataos tré o cuatro día y er malange dale que dale, entonce y na má entrá me dice Chacón: Anda Manué, tomate unas copitas y dile a éste como se cantan los tarantitos, las tonás, las seguiriyas…..esas cositas que tú sabes y como tú las dices que de escucharlo tengo la nué agachoná y no me sale ná de ná. 


         - No empecé mu bien, Gamba, con la cortedá de la gente que no conocía, pero cerré lo sacais y me cordé de to mi gente y le dije ar Faraón: ¿tas quedao en er tren o ta perdío? ¡Anda vente pacá y no me deje solo! Y noté como se me venía encima y canté un taranto que me salió del estómago parriba y sentí ar Faraón enreao en lasentrañas, y dispués cante una segiriya y no la había terminao cuando sentí un ruío de cristales y no se si er malange se dio con una botella en la cabeza o se tiró por una ventana.
         - Y sabes una cosa Gamba, to esto es como si te diera un calambre, no como los calambres der cólera que te giña vivo, es otra clase de calambre. Es como un  ramalazo. Es como una bicha que se te enrea por los talones y las corvas y te sube por las carnes arriba hasta las ingles y la boca de lestómago y allí se retuerce hasta que lo vas echando por la boca de verdá, poco a poco, y cada vé que sale un poco te duele en er pecho y en el alma en cada quejío.
         -Y a la gente, Gamba, también le duele y entonce tú empieza a flotá y el quejío es tu espíritu y se mete en los cuerpos de la gente y tú sientes to eso y empezamo tos a flotá y me salen unos soníos de no se donde que no dejan bajá a naide y yo sé, Gamba, que allí está er tronco negro der Faraón que ha llegao  y siento como se parte er cristá y se quiebra el azogue de los espejos y er percá de las cortinas se mueve solo y suenan las camas de metá sin haberla meneao y es como un fuego por dentro y la caló interió hace que se rompan la blusa y la camisa y sabes que los que están allí, los míos, los que se parten las blusas y se arañan, tienen güen vagi, por que si no, Gamba, er Faraón no viene aunque lo crucifiquen. 


          -A mucha gente le pasaba lo mismo que a mí. Porque mira Gamba, en esa tertulia que tenemos en la Taberna La Gloria, que tú sabes que nos reunimos gente der toro y der flamenco como los Caganchos, Rafaé er Gallo, Federico er poeta, Diego er der Gastor, Pastora y su hermano Tomá y er Pinto que siempre está con ellos, er Caracó, Fernando er Terremoto, Farruco, La Fernanda, Camarón, La Lola….y má gente que no macuerdo y a tos nos ha pasao iguá. Arguna veces llega Jesú disfrazao. ¿Que qué Jesú?. ¡Niña er Jesucristo!, pa que no lo conozca naide y se sienta con nosotros y lo primero que dice es: “¡Chisss…!, vosotros a callá que viene mi mama conmigo a veros y que no sentere San Pedro que nos habéis visto”.
-Y San Pedro, que también muchas veces está con nosotros porque le gustan mucho los flamenquitos le contesta, pero con mucho respeto: “¡Maestro, que yo ya llevo aquí media hora!”.
-Y Jesú sentao nos mira con esa mirá tan durse de azúca cande  que tentrán ganas de cantarle una saeta, como la que le canté, cuando iba cargao con la crú, en er barcón de unos señores amigos míos y que me dice él  que toavía sacuerda y que no gorvió la cabeza pa que no sasustaran la gente que lo estaban viendo. 


- “¡Manué, como me jeriste aquella madrugá!-”.


Postdata: Esta fantasiosa recreación monologal de Manuel Torre la dedico a D. Rafael Martín Holgado por el interés personal que puso en su “Deshilachando la red : Negros y Gitanos” en este mismo blog. Espero que haya escuchado en el silencio los soníos de los cantos ancestrales que rondan en grutas y capillas subterráneas de la Kapadokya.

                                                                                        Antonio del Puente.
                                                                                        Verano del 12



         



viernes, 17 de agosto de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: ¡DIOS PROTEJA A LOS NIÑOS!




    Siempre me he sentido en deuda con esta fotografía; es una las imágenes que más me han conmovido de tantas como vio quien se confiesa devoto del valor de ellas sobre las palabras. He visto varias veces la película “Canciones para después de una guerra”, de Basilio Martín Patino, ese cineasta  escuálido de carnes, pero generoso de corazón, que está entre los más destacados  directores nacionales. Y, al fin, el mismo pensamiento: los políticos deberían ver alguna escena de esta película antes de salir de su casa cada día. Porque, señores, cuánto sufrimiento para llegar a esto...

    Nuestro sabio amigo Emilio Jiménez Díaz en su muy recomendable blog,(“Desde mi torre cobalto”), nos está avisando de lo que está por llegar con una serie de grises y temblorosas estampas de la posguerra española. A todos estos tristes documentos de aquel interminable “año de la hambre” que el pueblo que lo vivió -o lo rozó- no olvida (los políticos, en su mayoría, son una excepción), queremos añadir esta muestra que nos deja, cada vez que la contemplamos, un profundo vacío y una inevitable sensación de culpa. Sí, de culpa, porque no pudimos acercarnos a ese hombre derrotado, a su desolación, a su mirada temerosa, dura y resentida, para preguntarle cómo podíamos ayudarle... Porque me duele mucho su vida joven, rota y sin esperanzas; y no puedo siquiera fijarme en los ojos de los dos niños a los que trata de proteger bajo la manta que alguien habrá echado sobre sus espaldas. ¿Y la niña, la pobre niña, que no quiere mirar ni que la miren...? ¡Dios mío...!

    Y está lloviendo, ¿no, señora? Si, usted, la de negro, que se ha parado para  distraer su luto ante un escaparate. Su actitud  no nos deja pensar que, dos pasos adelante, también se parará para tratar de ayudar a ese pobre padre que no tiene más horizonte que la pared en la que se apoya... Tampoco esperamos nada de los trajeados que pisan la misma acera sin querer ver la España derrotada y que van a lo suyo, matando el tiempo mientras llega la hora de comer. Seguramente la foto tiene un autor famoso, pero  nunca me he preocupado de saber su nombre, porque no me interesa a quien mira este hombre de alma despreciada con tres inocentes apéndices de su desamparo, ni tampoco es necesario leer ningún pie de foto. Es la miseria de la guerra, los despojos del odio; aquí están las dos España, siempre las dos España... Pero esta herida, tan descarnadamente expuesta, duele demasiado.

    A lo mejor es lo que quiso reflejar el fotógrafo, la miseria del derrotado, la verdad de la España Grande y Libre del insensible general y sus pedestales. No creo que la censura permitiera esta imagen en ningún medio nacional. Pero ahora, vista la situación política y económica, unida al descrédito de la clase que ha de dirigir los designios del pueblo, de nuestro pueblo, puede servirnos para que, debidamente aumentada y enmarcada entre los dorados de los despachos oficiales, se les revuelvan las tripas a sus ocupantes y se sientan culpables, bien culpables, de la profunda tristeza de este hombre que, seguro, no luchó con los antidemocráticos -auto llamados nacionales- y que les obligue la conciencia que les quede a estrechar su fría e incrédula mano y a besar a los niños con tanto amor que los haga sonreír.

    Cómo duele España envuelta en una luz de cine que refleja el frío, el hambre y el miedo.


Ángel Vela Nieto

miércoles, 15 de agosto de 2012

DESHILACHANDO LA RED: EN PRIMERA PERSONA

Los domingos, después de las noticias de las siete de la mañana, en  Radio Nacional de España, Sandra Camps, dirige y presenta un programa que trata temas de interés de una manera muy particular, pues los entrevistados son gente de la calle que nos cuenta su experiencia o problemática. 

 Fotografía obtenida del blog EN PRIMERA PÁGINA

El programa del pasado 22 de julio estuvo dedicado a un grupo de jóvenes, la mayoría gitanas de barrios periféricos y difíciles, que han sido preparadas para trabajar de guías turísticas  en el barrio de TRiana. Una experiencia original y magníficamente llevada a cabo. Si quieres disfrutar de un trabajo bien hecho escucha EN PRIMERA PERSONA a los participantes de este proyecto: 


Rafael Martín Holgado

domingo, 12 de agosto de 2012

EL PAPA FRENTE A LA CATEDRAL Y TORQUEMADA AL ALTOZANO.

No podían faltar el Alcalde de Sevilla y el Sr. Pulido, "brillante" banquero socialista, a esta emocionante fotografía.


   Parece que en unos pocos días quedará inaugurado un nuevo monumento en Sevilla. Esta vez serán varios centenares de kilos de  mármol y bronce, que lucirán en el entorno de la Catedral, para homenajear a un papa católico que además ya tiene en nuestra ciudad una avenida con su nombre.  Me imagino que serán muchos los motivos que tiene nuestro alcalde para dedicar una estatua pública a quién durante años ha defendido posturas intolerantes y que  sin embargo no encuentra ningún motivo para que, por ejemplo, Antonio Machado no tenga todavía una estatua en la ciudad que lo vio nacer. Me parecen demasiadas muestras de fervor católico las que estamos viviendo últimamente en nuestra ciudad y todavía no llego a comprender en qué consiste que seamos un estado laico; tal vez  nuestro Alcalde lo que pretende es llenar la ciudad de estatuas que representen a todas las religiones y ya mismo nos podremos encontrar, en nuestros paseos por la ciudad, alguna estatua de Buda o de Mahoma.
Fray Tomás de Torquemada. Primer Gran Inquisidor de España

   Yo, por seguir por la línea que lleva el gobierno municipal, le voy a proponer al Delegado de Triana que instale en pleno Altozano una estatua de Torquemada en homenaje a los más de 300 años que estuvo la Santa Inquisición instalada en nuestro Barrio. Así haremos recordar a toda la población cómo se las gastan los de la Curia Romana y el Romano Pontífice. Si por el contrario considera que el Altozano no es el lugar adecuado para emplazar la estatua de Torquemada podemos pensar en lo alto de la Torre Pelli, a modo del Cristo Redentor de Río de Janeiro. No me negará el Sr. Delegado que este será un homenaje por todo lo alto a la Iglesia Católica Apostólica y Romana y un pedazo de proyecto impactante de esos que le gusta tanto.Ya me dirá si para que considere mi propuesta  hace falta crear una “plataforma” o es suficiente con un escrito.

   No creo que sea necesario añadir nada más a esta entrada; con la de problemas que tenemos en la ciudad, y en todo el país,  es difícil de asimilar que se invierta dinero en una estatua dedicada a un papa católico y mucho más que el Alcalde de Sevilla, el que tantas promesas de desarrollo económico realizó en su campaña electoral, haya defendido este proyecto.

José Luis Jiménez

jueves, 9 de agosto de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: NINGUNEA QUE ALGO QUEDA

Fotografía tomada de la Web de "El Patio Sevillano"

    En el mundo del flamenco el ninguneo a Triana es moneda corriente, y de eso hablamos con la extensión necesaria en el libro que estamos preparando, y todo en beneficio de otras comarcas -especialmente de Jerez- que disfrutan de potentes altavoces nacionales. Pero ahora vamos a comentar un caso reciente que por venir de un historiador especialista, autor de infinidad de libros sevillanos, nos afecta sobremanera porque se crea un peligroso antecedente que, de seguro, el nuevo periodismo seguirá sin hacerse demasiadas preguntas. Nos estamos refiriendo a nuestro admirado amigo Nicolás Salas de cuyo ordenador salen estupendas crónicas para el Diario de Sevilla. Conste que en este caso no hay ninguneo, o sea, intención poco honesta, sino puro despiste.

   Que en alguna ocasión haya dejado escrito que la calle Feria es la Macarena, lo que hemos leído demasiadas veces también a otras firmas, no nos irrita aunque si altera nuestro ánimo por eso de fijar peligrosos antecedentes. Pero el caso más reciente fue con motivo de un artículo dedicado al “Guajiro”, el primer tablao flamenco de Sevilla. Sujeto a la memoria de un antiguo empleado, encabeza uno de sus “Ayer y hoy” con estas palabras: “El testimonio de Antonio Ocaña Tony recupera la memoria histórica de la popular escuela de artistas flamencos de El Guajiro, en Los Remedios (?), en la ciudad de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo XX”. Y en la primera columna detalla: “Estaba situada en la calle Salado, en Los Remedios, paralela a República Argentina, detrás del la torre del mismo nombre”. Pues si, allí mismo.

   Ya hace tiempo que venimos advirtiendo ese desafuero de nombrar como de Los Remedios a todo lo que está infectando la desaforada e irrespetuosa invasión arquitectónica que se cuela por la plaza de Cuba hasta la vieja Cava de los gitanos. Ya denunciamos en su día a la Renault de la calle Troya (¡la calle Troya!), esquina a Pagés del Corro (sí, la mencionada Cava calé) por proclamarse como “la delegación de los Remedios”. Y no podemos olvidar lo que un día publicó ABC en su portada mostrando a la reina Sofía, acompañada de su hermana, saliendo del restaurante “Rio Grande” y con toda la calle Betis de fondo. Este era el pie de foto: “La reina Sofía saliendo de un restaurante de los Remedios”.

   No sé si en la mitología clásica existe un dios parricida o algo que se le parezca, si no es así bien podríamos inventarlo para nuestra mitología y ponerle nombre. Lo mismo que Saturno devora a sus hijos, a Los Remedios, ogro también voraz, le ha dado por tragarse a su madre. Y no le falta ayudas, las de todos aquellos que ignoran u olvidan la historia de este costado de la ciudad que un día disfrutara de ricas huertas en su contorno, siendo famosa, entre muchas otras, la llamada de los Remedios por su cercanía al antiguo convento carmelita, allí donde estuvo enclavado el suburbio de Lafitte y, no se olvide, donde se halla uno de los muy cantados puntalitos que sostienen a Triana (San Jacinto, los Remedios, la O y señá Sant´Ana).

Así que Nicolás, hombre, ¿desde cuándo la calle Salado no es Triana, la antigua? Precisamente por allí orillaba el mítico Monte Maríanillo que está en el origen del cante, y antes el convento de la Victoria y otro viejo barrio inequívocamente trianero, el de San Sebastián. La sala flamenca “Cortijo El Guajiro”, primer tablao de Sevilla, se fundó y existió en Triana, y ya ves en que suelo más flamenco.
Y esperemos que no te hayan leído los del  ninguneo...

Ángel Vela Nieto.

lunes, 6 de agosto de 2012

VEO VEO : Y DE TAPITA...

En pocos sitios se come tan bien como en España, quitando Italia y Francia, en los demás países hay poca variedad en los restaurantes y al cabo de unos días comienzas a cansarte de los buenos productos que te ofrecen.
Suerte que en nuestros bares la lista de tapas es larga, tan larga como una sobremesa de gazpacho cargadito de ajo y, para colmo, de un establecimiento a otro la oferta cambia mucho, lo que nos obliga a tener que salir casi a diario para tomarnos la cervecita con los amigos, un sacrificio más, que le vamos a hacer, lo nuestro es una novena detrás de otra, un rosario interminable de bares, tapas y amigos.



El Consorcio de Turismo de Sevilla piensa que una ruta gastronómica en TRiana es una buena forma de atraer al turismo y tiene razón, hace ya tiempo que se editó la primera guía gastronómica de nuestro barrio. Pero las modas y el mercado han hecho florecer nuevos establecimientos, por un lado las franquicias de los mil montaditos o los cubos de botellines, todo a precio barato, ya no basta la hora feliz, ahora es el día de la tapa gratis o dos raciones al precio de una; y por otro lado bares de diseño, no sé si impulsados por los alumnos que cursan estudios de hostelería o se trata de una cuestión de moda, sobre pizarras negras multitud de tintos y blancos, a dos euros y pico, mínimo, la copa, grande, que se vea bien, como los platos, todo bonito, si es posible se mete algún ingrediente ecológico, si no una salsa exótica, eso sí cualquier cosa con un nombre bien largo, como la cuenta final. 


En pocos sitios te recitan las tapas, tampoco abundan las pizarras rellenas de cuidada caligrafía, igual es otra consecuencia de la ESO, da lo mismo, el caso es que últimamente echo de menos escuchar eso de caracoles, ensaladilla, capote de melva, pavía, gamba rebozá, boquerones en vinagre, aliño de hueva, pinchito, papas aliñá, menudo, riñones, pringá, puntillitas, garbanzos con espinaca, cola de toro, sangre encebollá… (vaya, me ha salido un homenaje al Noly), en un plato pequeño, que me he cansado hasta de las raciones pa compartir, que te pones a cotillear y te quedas con el rosco en la mano mirando el plato vacío.  

Rafael Martín Holgado.

domingo, 5 de agosto de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: OSELITO YA NO ES DE TRIANA

  
  Fue de las primeras placas que se colocaron en las paredes del barrio. Eran tiempos de ilusiones y proyectos porque la Tenencia de la calle San Jacinto estaba bien ocupada. Fue con la de Ariño, nuestro primer historiador, las señales iniciales de lo que pretendíamos en el umbral de la Expo, que Triana se viera con los ojos hasta conformar una lección sobre valores que se deben expandir partiendo de la inocente y ávida mirada de nuestros colegiales hasta la del más despistado turista. Y allí, en la plaza del sol de Triana, quedó Oselito, personaje salido de los más puros moldes trianeros. Era el punto de partida de su viaje a la Rusia revolucionaria, roja más que roja, y que, al fin, le costaría la cárcel -a quien lo echó andar-  en la España azul, muy azul (oscuro), de Franco.

   Oselito era de Triana, como lo era con plenitud su autor, Andrés Martínez de León, artista genial de la pintura y el humorismo gráfico, que nació en esta orilla por mucho que las primeras mecidas de su cuna fueran en Coria del Río, localidad de la que nada podía recordar quien abre los ojos a la vida a tiro de piedra de la calle Pureza, allí donde crecería y montaría su hogar de casado después de que don Bernardo bendijera su enlace con la trianera Ana Alberdi. Los aires de su barrio lo hacen artista y de su ambiente nace este Oselito al que, allá por el principio de los ochenta, nombramos como el primer personaje fijo del género de la historieta ilustrada andaluza en un suelto de “El Monte y su aula abierta”, tirando siempre de su autor para contrarrestar los jalones con los que, desde Coria, pretendían apropiárselo por el minúsculo hecho de su biografía. Igual ocurrió con el cantaor Mazaco, pero esa es otra historia. Comprendemos que para Coria es importante que Andrés Martínez de León naciera allí, pero para nosotros es un dato accidental e intrascendente. No cabe discusión cuando el mismo artista firmaba sus trabajos de esta guisa: “Martínez de León. Triana”.

   Oselito ha reaparecido con su bato en un estupendo tomo patrocinado por la Diputación, y hemos asistido, una vez más, a cómo puede ningunearse a Triana a través de uno de sus más puros productos humanos. Francisco Canterla -de Coria- está tras esta edición y, claro, procura que la palabra Triana salga lo menos posible si ha de salir por imponderables. El libro ha tenido repercusión en la prensa y, por ejemplo, en toda una página del diario El Mundo, la que ocupó Eva Díaz Pérez, sólo se escribe, y porque no hay más remedio que decirlo, lo siguiente: “Oselito se expresó con desparpajo trianero al mismísimo Stalin...”, sin aclarar que ese “desparpajo” era de auténtico nativo de esta orilla, reflejo de sus corrales, sus talleres de cerámica y sus tabernas.

   Oselito, o como ningunear a Triana. En 1995 -sigamos con los recuerdos- escribimos en El Correo de Andalucía un amplio artículo sobre nuestro extraordinario paisano, Martínez de León, al cumplirse un siglo de su nacimiento, efemérides que en Triana pasó desapercibida. Uno de sus hijos, médico ejerciendo en Madrid, nos escribió una carta de agradecimiento. A esto podemos añadir que para un número de la antigua revista del barrio entrevistamos a las hijas de López San Miguel, periodista compañero que fue de Martínez de León en El Liberal, vecino de la calle Betis y uno de los más empeñados, con el riesgo consiguiente, en sacarle de la cárcel. Aquella entrevista no sólo nos descubrió otro personaje -un destacado reportero absolutamente olvidado- sino esa comprometida amistad, de verdadero camarada, con el padre de Oselito.

   Y hubo unos años en que Triana y Coria estuvieron a punto de hermanarse oficialmente; de ello se habló cuando Nicolás Salas y quien escribe colaborábamos en la magnífica revista “Azotea”, editada por el Ayuntamiento del pueblo ribereño. Uno de los números de esta publicación estuvo dedicado a Andrés Martínez de León, y en sus páginas quedó bien marcado de trianerismo frente a otros Martínez de León de distintas tendencias. Se ganó aquella batalla, pero creemos que perdimos la guerra. Coria se lo ha dado todo, mientras que en su Triana sólo tiene esa placa. Y menos mal.


Ángel Vela Nieto    

miércoles, 1 de agosto de 2012

EL TURISMO EN TRIANA

¿A dónde irán estos turistas?

    La situación dramática por la que estamos pasando, desde el punto de vista económico, hace que todos pongamos el punto de mira en el turismo como única chimenea rentable y el maná divino que nos permita una fuente de ingresos imprescindibles para paliar la sangría que han provocado nuestros gobernantes que  han arrasado con un país que hasta hace varios años presumía de estar a la cabeza de Europa y por tanto del mundo. Pero el turismo, como cualquier industria o empresa, para que sea rentable y resulte la fuente de ingresos esperada debe estar perfectamente planificada  y encuadrada dentro de la ciudad. Recientemente, el PSOE ha presentado un paquete de medidas destinadas a convertir Triana en un referente turístico de la ciudad y que sea la gran protagonista en el próximo FITUR. Entre las medidas espectaculares del paquete mencionado destacan la ampliación del horario de visita a Santa Ana, un recorrido por los corrales de vecino sin especificar cuáles, la rehabilitación de la Casa de los Artesanos y diversas perogrulladas más tras 12 años de gobierno socialista.

    Aunque el asunto ya ha sido comentado en diversas ocasiones en este blog, entendemos que la planificación turística de Triana está sin realizar o se ha ido improvisando al antojo del gobernante de turno. ¿Alguien me puede explicar, por ejemplo, cómo es posible la convivencia entre los turistas que visitarán el Museo de la Cerámica y el tráfico intenso de la calle Antillano Campos?  La peatonalización caprichosa de la calle San Jacinto está suponiendo, además de la ruina de muchos comerciantes de Triana, un impedimento absoluto a una ordenación racional turística del Barrio y el asunto no es de fácil solución. Todo ello sin entrar a valorar cómo se ha peatonalizado la calle con esa convivencia inexplicable entre bicicletas y tramo abierto al tráfico desde Alfarería a Rodrigo de Triana, ni hablar del mobiliario urbano de pésima calidad e imagen con el que han equipado la calle.

    En la actualidad, ¿qué hace un turista que llega al Altozano y hacía donde se dirige?. Si alguien le ha hablado que Triana es la cuna del Flamenco supongo que esperará encontrar una muestra de el mencionado Patrimonio de la Humanidad. Os puedo asegurar, por mi puesto permanente de vigilancia en el Altozano, que la gran mayoría de los turistas se terminan perdiendo entre los establecimientos de la calle San Jacinto. Pocos entran en el Mercado y, salvo que alguien lo empuje, ninguno en el Museo desconocido  e incomprendido del Castillo de San Jorge. Pero el primer contacto con el Barrio es el Puente, sin ninguna referencia ni nombre en su entrada, y más adelante la Capillita del Carmen, también sin un simple directorio o mínima reseña. Y si al turista se le ocurre mirar a alguno de los relojes que le dan la bienvenida ¿qué pensará?. Está claro que el turista que visite Triana, si quiere ver algo, debe ser vidente porque de lo contrario se terminará tomando una cerveza con tapa o comprando unos zapatos en la Calle San Jacinto y vuelta para Sevilla.

    Hace unos meses realicé un pequeño guión de lo que debería ser un proyecto turístico para Triana y realmente llegué a la conclusión que era muy fácil, que sólo era cuestión de sentido común, conocimiento del Barrio y el esquema de Paris,  la ciudad más turística del mundo, bueno y una dosis elevada del amor que los trianeros sentimos por nuestro Arrabal. Aprovechar al máximo todos los elementos del Barrio, desde sus monumentos más representativos como El Puente y la Iglesia de Santa Ana, hasta los árboles de los que sin lugar a dudas Rafa Martín sería capaz de convertirlos en un importante referente turístico. No podemos perder de vista que el objetivo final es hacer venir a los turistas a Triana y que de verdad vean elementos tangibles. No basta con decir en una guía que estamos en la Cuna del Flamenco, tenemos que conseguir que escuchen una solea y puedan ver bailar por tangos.

    Lo más importante de todo es que el proyecto debe estar perfectamente estructurado y que la favorecida de verdad sea Triana y sus comerciantes. Para esto no hacen falta grandes inversiones ni proyectos espectaculares, sólo es cuestión de trabajar y seguir unas pautas coherentes. Paris, la ciudad líder indiscutible del turismo saca el máximo provecho de cualquiera de sus elementos. ¿qué me dicen sino  de convertir en playas los muelles del Sena que son patrimonio de la humanidad? Probablemente esta idea en Sevilla contaría con la oposición inmediata de alguna plataforma salvadora, argumentando que se quiere convertir a Sevilla en un parque temático o de atracciones.

Playas del Sena en París
    Queda mi ofrecimiento a los responsables del Distrito para trabajar en un proyecto turístico serio para Triana donde seguro encontrarán también la ayuda desinteresada de muchos trianeros. Creen un grupo de trabajo, involucren a todos los que quieran aportar ideas y déjense de  propuestas de chiste como las que ha realizado el Sr. Espadas.

 José Luis Jiménez


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