martes, 21 de agosto de 2012

DESDE EL MONTE PIROLO

                  
       SONÍOS  NEGROS

Y le dijo La Gamba al Torre:

-¡Manué!, ¡Ay Manué!, si tú hubieras querío cantá to los días como tú sabes, con lo bien que lo haces, Manué, hubiéramos síos ricos tóa la vía.¡Ay, Manué!,¡ricos!.



         Con los gallos peleones, todavía, metidos en los recovecos del cerebro, en los sentíos. Con los galgos hartos de jamón cinco jotas corriendo detrás de las liebres por las estepas, sin vida, de sus venas y los burros rucios y panzones -donde colgaban sus largas piernas hasta llegar al suelo- saliéndosele por la boca le contestó a La Gamba el Torre:


-Pero, Gamba, mujé, ¿tú crees que no hubiera querío cantá siempre asín?. ¿Tú te crees que no hubiese querío cantá como le gustaba a la gente que yo cantara?.Pero es que no podía. No es como ahora, era distinto. Antes pasaba sólo de cuando en cuando, sin sabé porque pasaba allí, en ese sitio,  ni que era lo que había, ni cuá era er momento en esa hora y ese minuto en que se paraba el reló.


         -Como cuando me llamó Chacón desde Madrí y me dijo: ¡Manué! vente pa la capitá deseguía que tengo los malos días en la sangre y aquí hay un malange cantando delante de su gente y me está poniendo a los pies de los caballos, y no pueo con este tío, y se me van a dí los jurdó de las personas principales. ¿Las personas principales? Por decirte un principá con jayares y güena conciencia ese Juan Belmonte, Gamba, ese fenómeno der toreo de Triana er barrio con má arte  der mundo y parte de lextranjero con er de Santiago y  susartistas. Y muchos má. Eran los días que las fiestas no sacababan nunca y se iban unos y te llamaban otros.
         -Desde que me monté en el tren noté como el Faraón se sentaba a la verita mía y yo empecé desde er principio a cantiñeá por lo bajini y sentía ar Faraón y seguí cantando to er camino pa que no se fuera.
         -Cuando llegué a Madrí adonde estaba don Antonio y la gente, llevaban contrataos tré o cuatro día y er malange dale que dale, entonce y na má entrá me dice Chacón: Anda Manué, tomate unas copitas y dile a éste como se cantan los tarantitos, las tonás, las seguiriyas…..esas cositas que tú sabes y como tú las dices que de escucharlo tengo la nué agachoná y no me sale ná de ná. 


         - No empecé mu bien, Gamba, con la cortedá de la gente que no conocía, pero cerré lo sacais y me cordé de to mi gente y le dije ar Faraón: ¿tas quedao en er tren o ta perdío? ¡Anda vente pacá y no me deje solo! Y noté como se me venía encima y canté un taranto que me salió del estómago parriba y sentí ar Faraón enreao en lasentrañas, y dispués cante una segiriya y no la había terminao cuando sentí un ruío de cristales y no se si er malange se dio con una botella en la cabeza o se tiró por una ventana.
         - Y sabes una cosa Gamba, to esto es como si te diera un calambre, no como los calambres der cólera que te giña vivo, es otra clase de calambre. Es como un  ramalazo. Es como una bicha que se te enrea por los talones y las corvas y te sube por las carnes arriba hasta las ingles y la boca de lestómago y allí se retuerce hasta que lo vas echando por la boca de verdá, poco a poco, y cada vé que sale un poco te duele en er pecho y en el alma en cada quejío.
         -Y a la gente, Gamba, también le duele y entonce tú empieza a flotá y el quejío es tu espíritu y se mete en los cuerpos de la gente y tú sientes to eso y empezamo tos a flotá y me salen unos soníos de no se donde que no dejan bajá a naide y yo sé, Gamba, que allí está er tronco negro der Faraón que ha llegao  y siento como se parte er cristá y se quiebra el azogue de los espejos y er percá de las cortinas se mueve solo y suenan las camas de metá sin haberla meneao y es como un fuego por dentro y la caló interió hace que se rompan la blusa y la camisa y sabes que los que están allí, los míos, los que se parten las blusas y se arañan, tienen güen vagi, por que si no, Gamba, er Faraón no viene aunque lo crucifiquen. 


          -A mucha gente le pasaba lo mismo que a mí. Porque mira Gamba, en esa tertulia que tenemos en la Taberna La Gloria, que tú sabes que nos reunimos gente der toro y der flamenco como los Caganchos, Rafaé er Gallo, Federico er poeta, Diego er der Gastor, Pastora y su hermano Tomá y er Pinto que siempre está con ellos, er Caracó, Fernando er Terremoto, Farruco, La Fernanda, Camarón, La Lola….y má gente que no macuerdo y a tos nos ha pasao iguá. Arguna veces llega Jesú disfrazao. ¿Que qué Jesú?. ¡Niña er Jesucristo!, pa que no lo conozca naide y se sienta con nosotros y lo primero que dice es: “¡Chisss…!, vosotros a callá que viene mi mama conmigo a veros y que no sentere San Pedro que nos habéis visto”.
-Y San Pedro, que también muchas veces está con nosotros porque le gustan mucho los flamenquitos le contesta, pero con mucho respeto: “¡Maestro, que yo ya llevo aquí media hora!”.
-Y Jesú sentao nos mira con esa mirá tan durse de azúca cande  que tentrán ganas de cantarle una saeta, como la que le canté, cuando iba cargao con la crú, en er barcón de unos señores amigos míos y que me dice él  que toavía sacuerda y que no gorvió la cabeza pa que no sasustaran la gente que lo estaban viendo. 


- “¡Manué, como me jeriste aquella madrugá!-”.


Postdata: Esta fantasiosa recreación monologal de Manuel Torre la dedico a D. Rafael Martín Holgado por el interés personal que puso en su “Deshilachando la red : Negros y Gitanos” en este mismo blog. Espero que haya escuchado en el silencio los soníos de los cantos ancestrales que rondan en grutas y capillas subterráneas de la Kapadokya.

                                                                                        Antonio del Puente.
                                                                                        Verano del 12



         



3 comentarios:

  1. Y es que no es lo mismo, Antonio, darse un botellazo en la cabeza que tirarse por una ventana. Todo tiene sus matices. Maravillosa su entrada, flamenquísima y escrita en un lenguaje que todos los que peinamos canas hemos escuchado como habitual y que hoy es escaso, aunque algo queda. A pesar de que soy más de Tomás que de Manuel, le tengo como uno de mis modelos, aunque de todos esos modelos que me cautivan creo que no ha dejado usted a ninguno sin nombrar. Felicidades y mi admiración. Un saludo.

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  2. Rafael M.H.23/8/12 17:32

    Muchas gracias, Antonio, por hacerme vivir un mundo que se me ha quedao un poco lejos, entre tan bellas palabras voy encontrando vereítas por las que arrimarme a esos soníos negros. No se me ocurre manera mejor que rsponderte que describiendo un paseo por Estambul, me pongo mano a la obra.

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  3. Puede que sí D.Losé Luís que hasta el ruío de los cristales al estallar sea distinto, pero me temo que el Torre en aquellos momentos no estaba para distinguirlos. Tanto Tomás como Manuel cuando se recuerdan con tanta admiración y se tienen presente es por cada uno en su época fueron, en su faceta, dos figuras fuera de serie.
    Rafaé, si te hago viví en ese mundo no es culpa mía es que como dije y digo los muertos siguen vivos a través de sus obras y nuestra imaginación, lo que he contado seguro que no fué así, pero no importa, importa como tú creas que lo era. Igual que Alicia en ese país...

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