lunes, 28 de octubre de 2013

EL DEDO DE RODRIGO

Fotografía de Jean Laurent. Triana 1879-1880

CURRO PUYA (1)


         Este Curro Puya fue cantaor y torero, bisabuelo del primer Gitanillo de Triana, también titulado como Curro Puya. Torcuato Pérez de Guzmán afirma en su libro “Los gitanos herreros de Sevilla” (1982), siguiendo a Demófilo, que fue uno de los grandes cantaores de todos los tiempos, poseedor de un eco flamenquísimo. Nació este Fancisco Vega hacia la mediación del XIX y está escrito que cantaba esta letra: En el barrio de Triana/ el que no sabe cantá/ sabe tocá bien las palmas. Pero el cante que lo distinguió fue este: Me araquelo Curro Puya/ po la tierra y po la má,/ y por rati soy en Serva/ columna fundamentá. Así traduce  José Carlos de Luna una de las letras más reproducidas y significativas de todo el cancionero flamenco. Augusto Jiménez en su “Vocabulario del dialecto gitano” (1846), le niega a los calés la valentía, pero aclara que “el que sale con valor es terrible”. No cabe duda de que el legendario Curro Puya estaba entre estos. Se fabulaba que era un ser mágico que se reencarnaba en cada generación.

         Curro Puya, según los ecos orales del tiempo, está considerado un maestro en los llamados cantes de fragua. Se afincó en Cádiz “cuando  echaron a casi todos los gitanos de Triana”, según cuenta Aurelio de Cádiz a José Blas Vega. El origen del apodo puede estar, en opinión de Joaquín Albaicín, en las puyas para picadores que se hacían en las fraguas o por los espolones de los gallos de pelea; ambas cuadran dentro de la lógica. También hay quien cuenta que en su tiempo de matador mandaba picar mucho los toros gritándole al varilarguero: “¡Puya, puya, puya...!”. Pero el sobrenombre ya estaba heredado. Manuel López Rodríguez aporta su teoría particular: “Como tenía fama de valiente, fue el cabecilla de las revueltas que originaron los gitanos trianeros (por las persecuciones), y entre las armas blancas que utilizaban los insurrectos se contaban las puyas que él fabricaba en su herrería”.

         Es lo cierto que este Curro Puya heredó la responsabilidad en la comunidad gitana de Triana de su honorífico grado de autoridad y que fue un líder, un jefe, donde clanes castellanos -según se ha escrito- quisieron imponer su hegemonía en medio del desgobierno que envolvió al arrabal durante gran parte del siglo XIX. Su coetáneo, Demófilo, lo cita como una figura principal que dominaba los cantes por seguiriya y por soleá. Adornemos la semblanza de tan relevante personaje con otra de las letras flamencas que se le dedicaron, variante de la que ya hemos asentado en caló: En el barrio de Triana/ se han echao a temblar,/ porque entraba Curro Puya,/ la piedra fundamentá. O ésta, más extendida y redonda: A mi me llaman Curro Puya/ por la tierras y por la mar,/ y en llegando a la taberna/ la piedras fundamental.


Ángel Vela Nieto (del libro “Triana, la otra orilla del flamenco”)

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