lunes, 16 de septiembre de 2013

EL FAROL DE MARCHENA


EL PUENTE DE TRIANA: UN SÍMBOLO DE LA SUPERVIVENCIA


Tuvieron que pasar casi 700 años para que Triana quedara comunicada de una manera adecuada mediante un puente  sólido acorde a los requerimientos del arrabal.  Aunque los primeros planteamientos de un nuevo puente quedan constatados desde al menos la primera mitad del siglo XVII con el proyecto  de un puente de piedra realizado por Andrés de Oviedo- ver entrada de este blog de fecha 7 de abril de 2011-, no es hasta 1852 cuando se inaugura el Puente de Triana, o sea, que estuvieron mareando la perdiz dos siglos y medio.  La historia de su  construcción y copia fiel a la del puente parisino de Carrusel ya la hemos detallado en este blog.


La barandilla actual data de 1918 y las farolas de 1972.

Nuestro puente, testigo mudo de accidentes, levantamientos militares, asesinatos, tardes de gloria taurina e infinidad de festejos, ha sabido sobreponerse a sus 161 años de antigüedad soportando las embestidas del río, las cargas de vehículos pesados durante sus 100 primeros años de vida -cuando era la salida obligada de Sevilla hacia Huelva y el Aljarafe-, el paso de los primeros tranvías de  tracción animal donde el percherón  Pujavante,  a las órdenes de Barriga, era el único que conseguía subir al “riper” por la rampa del Altozano.

Fotografía aparecida en Mundo Gráfico el 12 de Abril de 1916. Se aprecian la barandilla original y los bancos.

Sin embargo su estado de salud ha pasado por momentos delicados:  ya en 1874 tuvo que efectuarse una primera reparación estructural importante en su estribo derecho y en ambas pilas. En 1881 se refuerza y repara su estribo izquierdo. Sin embargo la enfermedad seguía estando latente porque en 1890 se informa públicamente del mal estado de los andenes y en 1900 se comunica, desde la Jefatura de Obras Públicas, de la necesidad de remodelar el puente para adaptarlo a las necesidades de la pujante industria trianera y al establecimiento del nuevo tranvía eléctrico. Ya empieza a barajarse la posibilidad de demolerlo.  Afortunadamente se optó por una remodelación importante  que terminó con el ensanche del tablero  a la vez que se rebajaron las rampas y se sustituyeron las barandillas originales por las que existen actualmente. Consecuencia de esta intervención fueron también la pérdida de los bancos y de los soportes de piedra de las primeras lámparas de arco eléctrico. Estamos en el año 1918 y ya pocas intervenciones dignas  de mención se realizan hasta la  gran reforma de 1976, pese a que una enfermedad de base siempre ha estado pesando sobre nuestro puente. En Octubre de 1957 un informe técnico concluye con la prohibición del paso de autobuses y vehículos de carga que sin embargo no se comunica públicamente hasta 17 de octubre de 1958. En el mismo informe se relata “ la imposibilidad técnica de reformar la capacidad de carga del puente actual, dado el sistema de construcción”. En definitiva que el puente queda sentenciado a muerte.





Pese a permanecer durante cerca de 20 años en el corredor de la muerte, los trianeros no permitirán que se derribe este símbolo del arrabal que ya llevaba conviviendo entre ellos más de 100 años. En 1974, encontrándose abarrotado de gente al paso de la Esperanza, el puente se estremeció y la condena a muerte parecía próxima a ejecutarse. Se prohibió  el paso de todo tipo de vehículos y los reiterados informes del Ingeniero de Caminos Carlos Fernández Casado dejaban poca esperanza. Pero la sociedad sevillana se movilizó y fue decisiva la intervención del Colegio de Arquitectos que lanzó un comunicado - que  reproduciremos en una nueva entrada de este blog- donde  no descartan la existencia de otras soluciones técnicas que permitan su refuerzo sin tener que derribarlo.  Fue el ingeniero Juan Batanero el que ideó y proyectó el refuerzo que finalmente se llevó a cabo bajo la dirección del ingeniero Manuel Rios Pérez.  Con fecha 13 de abril de 1976 se declaró monumento nacional y el 13 de junio de 1977 se reinauguró  tal y como lo podemos contemplar en la actualidad.



Pero las penurias de nuestro Puente no terminan con este perdón  “in extremis”. Los últimos años ha tenido que seguir soportando el abandono de los gobernantes municipales y la permisividad con las nuevas modas de colocar candados, en una entrada de este blog de fecha 9 de febrero de este año ya denunciábamos el mencionado estado.  Esta vez el corte de tráfico no ha sido necesario realizarlo mediante informes técnicos de ruina;  la irracional peatonalización de la calle San Jacinto y la proliferación de carriles bicis por doquier han imposibilitado el tráfico. Lo último, también documentado y denunciado en este blog, ha sido la no inclusión del Puente de Triana entre los monumentos más destacados de Sevilla. ¿Para cuándo una “plataforma salvadora”?

José Luis Jiménez


2 comentarios:

  1. Oportuna esta historia del puente de Triana (en los papeles "de Isabel II). Algo le tenemos que agradecer a los arquitectos modernos, que se opusieran a la sentencia de muerte a través de su Colegio. Es el puente más cantado del mundo y uno de los más cinematográficos; dos argumentos para añadir a su valía.

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  2. También alguna zarzuela con su nombre. Pero en la actualidad es un gran olvidado. Hablaremos con el Distrito Casco Antiguo para ver si le interesa incluirlo en alguno de sus planes. Está claro que al distrito de Triana todo lo que no sea podar o arreglar baches se le escapa de sus funciones.

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