martes, 10 de septiembre de 2013

EL DEDO DE RODRIGO


Carta a Susana


          No sé cómo saludarte, porque paisana y Susana riman y no queda bien; encabezaré la carta con la palabra amiga que siempre suena como debe, así que…

   Amiga Susana: Rematan las crónicas de tu día grande resaltando que, al menos, Triana ya estaba conquistada. Los periódicos hacen alusión a tus familiares, amigos y vecinos que se hicieron notar durante el pomposo acto político de tus mil sonrisas y primeras palabras de jefa.

     De memoria traigo a esta carta el nombre de Antonio María Fabié y Escudero como el más alto político trianero de la historia; mandó en los dineros de la Nación como Gobernador del Banco de España y ocupó más de un Ministerio. Fabié era hijo de un boticario de la calle San Jacinto, en ese tramo hoy conquistado por los veladores para visitantes y en su tiempo porticado como la calle Real de un viejo pueblo castellano. Claro que el padre fue toda una personalidad en la ciudad y un trianero inolvidable, y algo llevaría ganado Antonio María cuando decidió marcharse lejos de su tutela y de su barrio en busca de la gloria.

            Y la memoria me lleva ahora a la figura del único alcalde de la ciudad nacido en esta orilla, en la calle Pureza, don José Hernández Díaz, una autoridad en la Historia del Arte seducido por la política (sin partidos) allá por los años sesenta, cuya gestión estuvo bien sombreada por sus desastrosas decisiones urbanísticas, absolutamente incomprensibles y dañinas. No recuerdo ahora que otros paisanos nuestros se auparan a cargos de alto rango en esta espinosa materia pública. Y, ya ves, Susana (creo que debo hablarte en el tono de siempre), ahora nos encontramos, de sopetón, conque una trianera asciende al sillón de mayor altura en esta gran tierra nuestra que se llama Andalucía.

            A Fabié, contrariamente a su padre, para nada se le notó que Triana fuera su lugar de nacencia; se fue y adiós muy buenas. Y todavía la familia se enojó cuando vio la calle que se le había dedicado tras su fallecimiento, porque la creían impropia de su categoría. De don José nada hay que le recuerde del puente para acá… Por tanto, Susana, comprenderás que tu nombramiento no nos haya causado, en principio, ningún sentimiento especial; estamos escaldados. Sin embargo, me acuerdo de tu abuelo, Campos; aquel buen hombre que se llevaba tan bien con nosotros, los jovenzuelos que nos jugábamos con él los botellines con tapa en el salón de los Antiguos Alumnos de los Salesianos. Fíjate, a tu padre, que es de mi generación, lo recuerdo más distante en aquellos mediodías luminosos con Manolo El Quemao soportando, como un santo, nuestra natural algarabía. Campo, tu abuelo, siempre sonriente, era uno más. Lo saludé por última vez en La Campana poco antes de su muerte que sentí de veras.

            Cuando te nombraron delegada de nuestro distrito nos ilusionamos porque, aunque no eras la primera mujer que ocupaba el cargo, habías nacido en el barrio; algo que siempre echamos de menos. Por esa doble condición nos dispusimos a ayudarte y, supongo que recordarás, nos citamos en el bar de la esquina de Rodrigo de Triana para hacerte entrega de las publicaciones necesarias para que supieras lo que defendías al levantar tu mano en un pleno municipal: mi libro “Triana en tres tiempos”, varias guías y referencias de Justino Matute y otros grandes historiadores de Sevilla. Pero, ay amiga, poco tiempo tuviste para que esa lectura te sirviera y nos sirviera a los trianeros. Tu paso fue como el de una estrella fugaz. A los pocos meses, salto a la Casa Grande y triple salto a Madrid, nada menos que al Congreso. Bastante tiempo después me devolviste aquel material inservible.

            Con el tiempo hemos visto como ibas avanzando en la carrera política, pero, francamente, nunca pensamos que llegarías a ocupar el cargo de Presidenta de la Junta de Andalucía. Así que, de súbito, tenemos una figura en femenino como Fabié y de mayores galones que Hernández Díaz y ¿cómo quedamos?, pues seguramente como quedarían los vecinos del padre del ilustre político cuando su inteligente hijo alcanzó un Ministerio: con los hombros levantados, cruzados de brazos y una muesca en los labios que venían a decir algo así como “bueno ¿y qué?”.

            Sólo por el nombramiento has hecho historia en Andalucía y en Sevilla; ahora, y no por el hecho de la jura del cargo, esperamos que la hagas en tu barrio, ese que dicen, inciertamente, que has conquistado.

            En recuerdo de tu abuelo, todo mi afecto.

Ángel Vela Nieto
           

  

5 comentarios:

  1. jimenezjb11/9/13 17:13

    Si hace falta le vamos buscando una calle, de las mejores que tengamos, para rotularla con su nombre a cambio de nuevos aires para nuestro arrabal y la realización de algunos de los proyectos que consideramos como "deuda histórica" de Triana.

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  2. En primer lugar tendremos que ver cuánto manda en Andalucía y cuánto mandan los que la han aupado al sillón. Aquí, por mucho cargo teórico que se tenga, nadie se rebela contra las directrices de su propio partido a ningún nivel. Primero lo que diga el partido; luego lo que diga el pueblo... si es que les llegan sus ecos.

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  3. En primer lugar tendremos que ver cuánto manda en Andalucía y cuánto mandan los que la han aupado al sillón. Aquí, por mucho cargo teórico que se tenga, nadie se rebela contra las directrices de su propio partido a ningún nivel. Primero lo que diga el partido; luego lo que diga el pueblo... si es que les llegan sus ecos.

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  4. Elisa Santos12/9/13 13:14

    Y finalmente, acabaremos diciendo .... seguimos para bingo....

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  5. amigo angel:esperemos que no le pase a Susana como al perro(con perdón)de la obra,que le ladraba a to er mundo que pasaba hasta que lo metieron en nomina.un saludo de encaspi48

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