lunes, 25 de febrero de 2013

R.I.P. POR LA CERÁMICA TRIANERA


Justino Matute en su “Aparato” nos transcribe  como Agustín de Rojas en su “Viaje Entretenido” nos relata como por el año 1602 había por Triana más de sesenta tiendas donde se vendía y fabricaban los barros vidriados.  Continúa Justino Matute explicando cómo se produce el auge de la industria cerámica en la época del comercio de América, desde los 40 hornos censados a finales del siglo XVI hasta los 86  a finales del S XVIII y como en 1817, por diversas causas, se produce un atraso significativo en la producción cerámica de Triana; numerándose 62 hornos en el “Aparato”. Esta decadencia continúa hasta principios del siglo XX,  donde José Gestoso en su “Historia de los barros vidriados sevillanos” nos documenta a la perfección y pese a la incertidumbre del título de esta obra -definitiva sobre la cerámica- queda patente que el  centro productor de la mal nombrada cerámica sevillana era Triana. La Exposición Iberoamericana de 1929 y el buen gusto de aquellos arquitectos por la cerámica dan un empujón definitivo a esta industria, fundamental para Triana, que vuelve a resurgir.

Parece que en la actualidad ya no es riguroso hablar de decadencia de esta industria ya que lo que tenemos que preparar es un réquiem por la misma.  Cuando aún no nos hemos recuperado del cierre definitivo de la Fabrica Montalván, llegan rumores del cierre definitivo de Cerámica Santa Ana, al parecer antes que, ni tan siquiera, sepamos cuándo abrirá el flamante Museo de La Cerámica. Sí, ese Museo que inauguran todos los meses y que desde el verano pasado nos llevan camelando con su “proyecto museográfico”. Todo parece indicar que el edificio se ha proyectado y construido sin pensar cuáles serán sus funciones finales, en definitiva que se ha ejecutado a gusto de algún arquitecto sin tener en cuenta el uso final del mismo. Doy fe que a finales de la semana pasada los remates de la obra siguen sin ejecutarse y están tal y como lo mostramos en este blog en una entrada de Octubre de 2012 titulada “¿Han terminado las obras del Museo de la Cerámica?; y en el interior nada de nada.

El paseo por el entorno de los Cuatro Cantillos, único núcleo ceramista de la Triana actual, resulta deprimente:  a las fachadas ruinosas, abandonadas  por el cierre, de Cerámica Montalván y Santa Isabel hay que unir el deplorable estado de la fachada del inacabado Museo de la Cerámica, el tráfico  incesante de Antillano Campos y  la ocupación del poco espacio disponible  para los peatones con el aparcamiento de motocicletas y bicicletas. Todo se rematará cuando cierre cerámica Santa Ana y en su local, al que con suerte le respetarán los magníficos paños de Manuel Arellano y Antonio Kiernam- esperemos que no se produzcan más “donaciones” de azulejos en Triana- abran un nuevo local de hostelería o, quién sabe, un  “bazar oriental” de los que están de moda.

Desde este blog hemos defendido la apertura de este Museo o Centro de  Interpretación, lo que no podíamos esperar era que su incierta apertura coincidiría con el R.I.P. de la industria de la cerámica de Triana y que los más de 700 millones de pesetas que ha costado la obra, a los que habría que sumar el coste del inquietante “proyecto museográfico”,  habrán servido para subvencionar esta inútil corona de flores para el gran entierro de la industria que más fama le ha dado a este Barrio.

Nos quedarán las calles con los nombres de Niculoso Pisano, Orce, Manuel Arellano, etc, los retablos cerámicos con las imágenes de los cristos y vírgenes, alguna fachada cuyo propietario tenga a bien conservar y el tesón y romanticismo de algún pintor ceramista que, pese a todo, seguirá trabajando, horas y horas, con su pequeño horno eléctrico,  pero la Industria Cerámica Trianera no volverá. La llama que alumbrara hasta más allá del Océano, tal y como  describe Ángel Vela  a la Cerámica Artística en Triana en su inconcluso “Diccionario Trianero”, no podrá lucir ante tanta tempestad provocada por estos gobernantes que han optado por convertir a este Barrio en un muestrario de bares, algunos de muy mal gusto, con caprichosas y negativas peatonalizaciones que han concentrado el tráfico en aquellas zonas que claramente tendrían que haber sido de uso exclusivo para los peatones; los mismos que le han dado un poder absoluto a los nuevos arquitectos, defenestradores de la cerámica, mientras que no han contado con la opinión de los profesionales  y amantes  de esta industria. Estos gobernantes, que en lugar de invertir más de 700 millones en fomentar y adaptar a los nuevos tiempos está industria artística, han optado por gastarlos en flores y mármol para una bonita lápida.

Descanse en paz la cerámica trianera.
 
José Luis Jiménez

4 comentarios:

  1. Son de esas afirmaciones que te hacen sentirte mal. Es verdad que los modernos arquitectos le hacen asco a la cerámica, como se la hacen a don Aníbal y sus colegas contemporáneos, sevillanos y artistas al par que arquitectos; los de ahora, y sálvese quien pueda que serán pocos -sólo a la calle Pagés del Corro los remito- tienen el título gracias a los ordenadores; no saben ni siquiera dibujar ni tienen idea de la enorme responsabilidad de su trabajo. Les da igual el clima, el entorno, la historia y las aspiraciones y necesidades de cada lugar. De su mal gusto deriva en parte la decadencia del gremio ceramista, de un arte que fue santo y seña de esta orilla durante siglos.
    Luego está esa pestilencia a cadáver -aunque suene mal- que sale por las cuatro esquinas de los Cantillos. De aquella idea de un Monumento al Alfarero, que nada tiene que ver con lo que pudo hacer Augusto por el dinero que le dieron; de una calle Antillano Campos peatonal, de unos artistas -nada de artesanos- protegidos, mimados, en la soñada calle gremial, paseo de turistas con buen gusto... pues ya vemos en qué va a quedar todo. Y será muy triste que cuando se inaugure el Museo se haga sobre los huesos de los últimos de esta Filipinas -al parecer- sin remedio. Y ya para qué nos va a servir...
    Duele tu texto, José Luis, pero pasará como todos dejando únicamente "retorciones" en las tripas, las nuestras, la de todos los trianeros a que le duelen estas heridas. Por muchos planes "turísticos" trazados por los ayuntamientos, unos tras otros, está más que visto que nadie de fuera pondrá nunca a Triana en su sitio. Ni este alcalde, ni el otro, ni el otro... y así.

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  2. jimenezjb26/2/13 12:34

    Ayer por la tarde pude comprobar que Cerámica SAnta Ana estaba de liquidación; ni me atreví a preguntar por su cierre. Estuve un rato contemplando los paños de Manuel Arellano y sus figuras alegóricas del Trabajo y la Prudencia... justo lo que les ha faltado a los políticos que nos gobiernan. Como sabes sobradamente, Ángel, Justino Matute nos relata en su "Aparato" los azotes que sufrió Triana, pero ni el peor de todos, ni todos juntos, han causado tanto daño como el que le han causado y le estan causando estos alcaldes y sus adláteres, tenientes de alcaldes incluidos, que llegan desde fuera arrasando como Atila.

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  3. Sí, antes eran las epidemias y las inundaciones... además de los alcaldes. Ahora, en este tiempo que respiramos y con lo que le queda aún por delante al señor Zoido y su equipo, aún espero una reacción definitiva, porque en los malos tiempos es cuando se hacen las grandes hazañas. Sé que en la Tenencia se trabaja, pero falta auparse encima de los problemas con mayúsculas, los que impiden que Triana alcance su medida. ¿Será este Ayuntamiento? Aun no se lo hemos escuchado al alcalde...

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  4. Elisa Santos7/3/13 13:04

    Yo creo que la preocupación de la tenencia de alcaldía de Triana, como la de todos los "entes" políticos es la misma que tenía Roberto Carlos cuando cantaba aquello:

    "Yo solo quiero mirar los campos
    yo solo quiero cantar mi canto
    pero no quiero cantar solito
    yo quiero un coro de pajaritos "

    El coro de pajaritos...


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