martes, 25 de diciembre de 2012

LA CASA DE LOS ARTESANOS: NUESTRO BALUARTE




Ni el mejor de los  apuntalamiento ni la mejor obra de rehabilitación podrán consolidar tanto los históricos muros de la Casa de los Artesanos como el aliento y cariño que, el pasado sábado, dejamos una multitud de trianeros reunidos en torno a una mesa llena de viandas y con el acompañamiento de una candelá. A primera hora de la mañana comenzamos los preparativos  adecentado el sitio del retablo; unas nuevas  macetas floridas  y la colocación de unos azulejos  reivindicaban  La Esperanza y la conservación de la Casa. Como el acto no estuvo subvencionado por el Distrito las viandas fueron proporcionadas entre todos los asistentes.





  
Desde primera hora no faltó la animación musical con la hija de Augusto y su pareja que nos improvisaron un excelente escenario perfectamente ambientado con micrófonos, teclados y todos los avíos necesarios para un magnífico sonido.  Diversos artistas fueron desfilando por la palestra dejándonos  muestra de un variado repertorio donde  no pudieron faltar las pinceladas de El Bari. A medida que avanzaba la jornada el  ambiente se fue volviendo cada vez más bohemio. El duende que pululaba por la calle, y del que esta tomó su nombre a mitad del siglo XIX, apareció por el patio y los cantes y bailes se sucedían sin respiro. Las velas y las candelás  proyectaban sombras y luces, cada vez más flamencas, sobre el desgastado pavimento del corral.








Durante todo el día no cesaron las peregrinaciones de personas y poco antes de las 5 de la tarde el condumio comenzó a escasear. Pero todo volvió a la normalidad  gracias a que “Antonio del Puente” se acercó a Monte Pirolo y se trajo dos garrafas de mosto, una olla de cola de toro, una sartén de asadura y un lebrillo de pestiños –por poco se trae de su casa hasta el Portal de Belén-; también aparecieron dos botellas de bebidas aguardientosas y una  nueva colecta con fines cerveceros.





Memorable e histórico encuentro, con auténtico sabor a Triana, el que tuvimos la suerte de vivir el pasado sábado en este mágico lugar que debemos convertir en un nuevo bastión de la defensa de Triana.

Se echaron en falta, aunque fueron debidamente recordados durante el acto,  a los nuevos miembros de la Junta de  la Hermandad de la Esperanza de Triana, al propietario y, por supuesto, a algún representante del Distrito Municipal que, pese a que fueron invitados, declinaron la invitación.

José Luis Jiménez

Las fotografías, realizadas por Elisa Santos Donaire y Rafael Martín Holgado, quedan a disposición del que quiera usarla sin que por ello sea acusado de expolio.



3 comentarios:

  1. Elisa Santos26/12/12 10:48

    Auténtico sabor a Triana del que con fotos y vídeos dejamos debida constancia para que un día podáis mostrar a vuestros nietos un pellizquito de lo que fue Triana...

    El otro día comentaba con mi amiga Amparo ( en la foto de "cocina improvisada" junto a Pepa Montes) que en Roma cualquier piedra que encuentran la limpian, le ponen un cartel y la exponen como un nuevo monumento.... qué cosas verdad?

    Inolvidable día que será almacenado en un lugar privilegiado de mi memoria.

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  2. Elisa Santos26/12/12 10:51

    Por cierto, yo también eché en falta, además de a algún representante del Distrito (que igual tenían una información del evento equivocada y pensaban que pudiera tratarse de una "encerrona"... que todo es posible en domingo, al sol y mal informados) , a nuestros amigos de Triana Crónica, aunque si están interesados en hacer una buena crónica de este encuentro pueden ponerse en contacto con los integrantes de este blog.

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  3. Creo, es una opinión personal, que Antonio del Puente se quedó cortito con sifón en relación con el arte que allí hubo. La pena es que los que tuvieron prisa no probaron la cola de toro, ni la asadura, ni el mosto recién escanciado y ni los pestiños con aguardiente y eso no fue nada para los que no supieron esperar, porque en llegando el lubricán de la tarde hizo su aparición el duende y con el duende la bohemia de Triana de toda la vida, en toda su magnitud, con los cantes a compás rabioso del gran Paco Bulerías, con los fandangueos del Machuca contestados por otros cantaores, "Bari" incluido, y con los bailes elgantes de Paco Vega, Antonio "El Junco" y de Pepa Montes -que voy a decir de las bulerías marcadas en una loza del pavimento- asombroso bajo la luz de la candelá, las velas, las estrellas y la Luna y todo ello bajo la batuta palmera de un Ricardo Miño sin su sonanta lo que le permitió dar también su pataíta. Anteriormente Julián lo bordóllll a la media lenguallll y su compañera lo hizo a lo Chavela Vargas. El teclista y la cantautora la montaron porque la hija de Au-gusto que estaba interpretó cerca de diez temas. Todo fue así, igual que este escrito, del tirón o de la tirona para no fartarle er respeto a naide.

    A los de Triana Crónica -todas las enfermedades crónicas son de larga duración y peor cura- decirles que para no malsobrellevar una enfermedad crónica lo mejor es conocerla a pie de obra. Los papeles de periódicos son estupendos para limpiar los cristales y hacer cartuchos pa las castañas asás.

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