martes, 4 de diciembre de 2012

EL DEDO DE RODRIGO


 TRIANA EN SUS HERMANDADES

Lugar donde se encontraba el retablo de la Esperanza.

    Lo ocurrido con el retablo de la Esperanza de la “Casa de los Artesanos” es un argumento más para que los “ateos”, que existen y muchos, de la fe capillita o cofradiera crezca en número y en convencimiento. Da igual que, en el caso que apuntamos, la (mala) idea parta del propietario de la casa alquilada, o que sea la hermandad la que “pide” la imagen que, como sabemos, lucía en el mejor sitio del patio laboral que fuera de un esperancista apasionado, el tejarero Joselito Ruiz Flores. Y también sabemos por qué la mandó colocar allí. Nada cambia por saber de quien partió el estropicio: Aquí hay dos protagonistas, ya señalados, y un afectado: Triana.  

    Parece increíble que responsables de la hermandad a la que se supone principal representante del gremio en este barrio, emblema y símbolo a la vez, “pida” un objeto artístico que, por el lugar que ocupa y la razón de su existencia, es absolutamente sagrado e intocable. Animados por el deseo de  embellecer la nueva fachada de la capilla, mejor hubiera sido recolectar entre el  cuerpo de  hermanos el valor de uno nuevo, o es que no quedan talleres capaces en Triana... Y en otro caso, el propietario del referido edificio, si es su gusto ser generoso, podría ser él el que lo encargara, así podríamos tener una obra de arte más.

    Lo cierto es que cada vez las hermandades tienen más presencia, pero para poco práctico le sirve a este barrio (las obras de caridad se les supone). Y  sobran ejemplos. Hace poco Emilio Jiménez Díaz, en su blog “Desde mi torre cobalto”, nos recordaba el triste caso de la Capilla del Carmen tapada por un toldo a la espera de una restauración que no llegaba nunca, todo un doloroso ataque a una advocación, ya que hablamos de Cristos y Vírgenes, que para el común de los trianeros y junto con la Patrona Santa Ana, es de mayor arraigo y devoción popular. En tanto años, que fueron claves, los influenciados por la Expo, no se oyó ni una sola voz cofradiera de protesta. Y anotamos en su día que en el mismo tiempo a la Puerta de la Macarena se le agrietó el techo, y como se retrasaba la restauración la hermandad publicó un comunicado dando a entender que o se arreglaba aquello o sus pasos sagrados procurarían alejarse del monumento. Y se solventó “milagrosamente”. Así que duele decir que en muchos casos parecidos las hermandades de esta orilla han sido y son de “silencio”.

    Con lo de la presencia en el barrio nos referíamos a los nombres de calles dedicados a sus titulares, como si las veneradas imágenes necesitaran lucir en el callejero. Y, además, a costa de la desaparición de rótulos de hondas raíces o dedicados a personajes locales relevantes. Tampoco se comprende muy bien esta práctica, por demás, extendida por toda la ciudad. Fue más que una pena que desaparecieran del nomenclátor nombres como el de “Juan Romero”, el de “Torrijos”, el de Bernal Vidal y otros más... Y lo mismo la rebautizada como “Esperanza de Triana” podía haberse dividido en tres tramos, por su formación dispar, y honrar la memoria de trianeros ejemplares en el olvido, igual que la nueva abierta entre Pagés del Corro y Alfarería, pero nada, a seguir la moda.

    Y puestos a desbancar de las esquinas ni siquiera se tiene en cuenta que el nombre que se condena es el de un cofrade muy destacado. Suponemos que en la hermandad de la Esperanza sabían quien fue Bernal y Vidal, el del Pasaje ahora dedicado al Cristo de las Tres Caídas. Pues Manuel Bernal y Vidal fue un laborioso industrial de la carpintería, instalado en el 27 de la Cava Vieja, nacido el año 1837, casado con Josefa Lazo Clérigo, hombre muy popular en Triana y en la hermandad del Cachorro, aunque creo que menos que su hijo Francisco, el inolvidable Quico Bernal, que fue distinguido por la corporación en premio a su amor y entrega durante toda su vida. Manuel Bernal y Vidal cedió en su momento al Ayuntamiento el derecho de paso, como otra calle cualquiera del barrio, del pasaje que era de su propiedad. Si la hermandad sabía todo esto la cosa se agrava.

    Como se ha repetido en estos días oscuros para la “Casa de los Artesanos” y su apreciado retablo, va siendo hora de que los dirigentes de las hermandades trianeras miren tanto para afuera como para dentro, porque afuera se encuentra un barrio singular, el que los acoge, que trata de sobrevivir y que necesita de su fuerza, su interés y su apego filial. Pero hay mucho que cambiar...

Ángel Vela Nieto

7 comentarios:

  1. Elisa Santos4/12/12 0:44

    Parece Angel que hay novedades en este asunto, las apunta Angel Bautista en el blog de Emilio Jimenez, desde mi torre cobalto.
    Finalmente la Hermandad pidió el mural, el bueno de Silverio se lo entrego, a ver como se iba a negar el hombre?
    Y ademas va a hacer obras en La Casa de los Artesanos.
    Jose Luis, creo que últimamente no nos estamos enterando bien de la película ...
    Y yo que pensaba que todo era una estrategia del pobre Sr. Silverio y resulta que era la Sagrada petición de la Hermandad de la Esperanza de Triana, en todo su derecho, claro esta.
    Pero que se pensaban los artesanos?
    Y tu Jose Luis?
    No seréis todos rojos no?
    Ay que ver.....
    Anda portaras bien que los reyes ( magos) o están viendo.....

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    1. Elisa Santos4/12/12 1:27

      He querido decir
      Hay que ver....

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  2. jimenezjb4/12/12 1:05

    Cada día tengo más claro que las hermandades de Triana le dan la espalda al barrio que las acoge. No digo que haya mala intención, pero si un absoluto desconocimiento de los problemas del barrio. Dudo mucho que conocieran a Bernal y Vidal o al propio Joselito Ruiz; es más, han demostrado que ni siquiera saben quién es Juan Silverio.

    Para los Reyes Magos, ELisa, pediré que arreglen la fachada y el interior de las Casa de los Mensaque. La Casa, de lo mejor que tenemos en Triana, está que da pena. Fíjate que a nosotros nos obligan a pasar la ITV a nuestras modestas viviendas y ellos no cuidan ni la casa que tienen como sede. O sea, que no me portaré bien.

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  3. Y esa flor, florecida entre los fríos días del Adviento recién inaugurado,como alarma encendida porque le falta la representación de la MADRE DEL QUE VA A NACER o como homenaje póstumo de la que se fue, se ha ido y no se sabe si volverá. Y le habrá costado trabajo a una buganvilla medio seca y parasitada por la hiedra -que se encuentra en su esplendor- haber florecido, o es el milagro por el que en esa esquina del patio ruinoso nunca faltará una flor.
    Debíamos de encenderle las cuatro velas obligadas y otra más, en medio de las macetas de cintillas que están en la repisa, en representación del Amor, la Paz, la Tolerancia, la Fé y la ESPERANZA.

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  4. Si, LA ESPERANZA, Antonio, pero a veces la esperanza pesa demasiado, no el retablo que parece que no ha desriñonado a los que se lo llevaron, sino el sentimiento que produce ver el estado actual de la casa. Tantas veces como atravesé su patio cuando era el tejar de Joselito. Mi padre trabajaba en el torno de otro tejar, el de un hermano de éste entrañable personaje, el tejar de Cirilo le decían, y estaba en la antigua calle Aracena, la del fenecido barrio del Patrocinio (lo cara que nos salió la dichosa Expo). Por ello, mi hermano Juan, también alfarero, echó temporadas en el tejar de la calle Covadonga donde, como ya he comentado más arriba, iba yo cada mañana y antes de entrar en el colegio, a llevarle el desayuno a mi hermano. Lo que era aquella casa, lo que fue cuando la colmaban de arte los inquilinos posteriores y -¡qué pena!- lo que es hoy. Es un crimen lo que han hecho con ella. La Casa de lo Artesanos es ya una ruína, y veremos si la Providencia es capaz de resucitarla.

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  5. Me refería Ángel, que la quinta vela, era, sería, para la ESPERANZA (de Triana) en esencia que no en presencia de su representación azulejera. Se la han llevado a la remanguillé, como los toreros malos. Estas sacudidas no le benefician para nada a la hermandad, ni a su historia llena de grandeza, señorío y saber estar. La vida cambia y las gentes también y algunos se pasan la historia, la grandeza, el señorío, el saber estar por el arco del triunfo.

    En cuanto a la "CASA" hay que dejar aparte los sentimientos particulares para sí, para el interior de cada uno -para muestra lo que sentirán todos de los que tuvieron que abandonar Triana a empujones y no han podido volver, si se pusieran a llorar juntos en el puente se arriaba Triana otra vez- y reivindicar fuertemente el poco patrimonio histórico que queda. Y que los que gobiernan ayuden para darle sentido al barrio, a su historia y a sus gentes que hicieron historia que precisamente no son los cuentacuentos a los que le ponen una calle sin ser de aquí ni ná. La Casa de los Artesanos, Ángel, no tiene que resucitar, tiene, eso si, media estocá en las agujas pero no está muerta, otra cosa es si le damos la puntilla entre todos o si la indulta el "presidente", con una güena cura ¡a la plaza otra vez!.

    Tú también dices, con razón, que la calle "Esperanza de Triana" se debía haber dividido en tres tramos, pues sí, en Sevilla hay ejemplos.
    Por eso yo PIDO que la calle EVANGELISTA, que no dice nada como tal, se divida en dos solamente, UN TRAMO desde Pagés del Corro hasta el callejón para TRIANA PURA COMO HOMENAJE A LA GITANERÍA TRIANERA ANTIGUA que llenó de arte a Triana dándole una parte importantísima de la identidad de la que hoy presumimos y el SEGUNDO TRAMO seguiría con su nomenclátor al que se le debía de anteponer su nombre propio. Nadie se iba a enfadar. Al revés, son del Barrio.

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  6. Ayer, citado con Juan Cembrano que vive dos casas más abajo, entré en La Casa de los Artesanos; aquello es una ruína, Antonio. Es una "antiobra" bien acabada. Hay que recontruírla, no creo que admita reparación.
    Lo de los nombres de las calles en Triana es, en conjunto, tema controvertido, mientras se las han apañado para llevarse el recuerdo de personajes trianeros a las esquinas del Polígono como espíritus también en la diáspora. No aciertan con este lado del río porque, en demasiados casos, ni lo intentan siguiera.
    Efectivamente, Evangelista está compuesta por dos tramos de formación distinta, y siendo una calle de gran significación podría hacerse los cambios que apuntas. Pero eso sería en un barrio "normal", Antonio.

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