lunes, 1 de octubre de 2012

DESDE EL MONTE PIROLO



               A  LAS  SILLAS  FLAMENCAS

¡Ay!, sillas de mis aneales,
                          ¡Ay!, sillas de mis flamencuras,
                          ¡Ay!, sillas  de madera cara,                   
¡Ay!, sillas  torneadas, duras,
¡Ay!, sillas pintadas a mano.

¡Ay!, sillas con decoraduras
verdes,  rojas o azulinas
-nunca blancas ni amarillas-
a  juego con unas mesas
de cañera y manzanilla,
de jamón y langostinos,
con compás de noche fría.

Sillas bajas  o  tijeretas
prestadas del vecindario.
Sillas negras de humo y grasas,
de fritangas y tabaco,
que acompañan veladores
-manchas de ojos de vasos-
donde el compás es caliente
aunque el vino sea barato.

         Sostén de los guitarristas,
de cantaor, bailaora,
igual sirve a un pantalón
que a una bata de cola.
Los palmeros, los cajistas,
todos se sientan en ellas.
Sirven también de sostén
de los grupos que acompañan
para que no estén de pie.

¡Ay!, silla de las cuatro patas,
¡Ay!, silla total, sin aristas,
eres el sostenimiento
de culos grandes y chicos,
¡del culo de los artistas!
sean gachés o calorritos.

¡Ay! si hablaran los asientos,
si contaran sensaciones,
si sacaran a la luz
todas las actuaciones
de artistas ya consagrados,
de los que quieren llegar
o simples aficionados.
Sean de quién sean son culos
que quieren estar posados.

¡Vivan las sillas flamencas!
-estén barnizadas o en basto-
para artistas posaderas
que sin ellas están temblando.
 Porqué me las abandonan
sin palmas, solo el silencio,
sin luces iluminando,
tristes, solas, para decorar
cuando nadie está actuando,
rellenando espacios muertos
en medio del escenario.

Pero como viene a cuento
quiero hacerme una pregunta:
¿Sin ti, silla de mis carnes,
como sería el flamenco?.

Y esto no es que yo lo diga
que otros lo han anotado:
 “Que se puede ser flamenco
hasta sentado”.

Antonio del Puente
                                                     Bienal-12


       

6 comentarios:

  1. Muy original. Y la verdad, mirando esa que está en la foto, le dan a uno ganas de sentarse y soltarse por siguiriya. Enhorabuena, Antonio.

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  2. jimenezjb1/10/12 18:22

    La verdad, Antonio, es que no me imagino yo una silla de plástico o de aluminio para los usos flamencos que describes. El suelo y el poyete que aparecen en la fotografía también muy flamencos.

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  3. Rafael M.H.3/10/12 23:47

    En un bar de la calle Pureza estaba tomándome una cerveza con un amigo, cerca de nosotros dos personas estaban hablando de flamenco, uno de ellos era Tomatito y estaba contando que en el descanso de un festival, cuando llegaron al camerino se dio cuenta que Camarón estaba sangrando por los dedos, pero no sabía que le había pasado, cuando volvieron al escenario para seguir la actuación, Tomatito se fijó que la silla de Camarón estaba manchada de sangre en la parte anterior del asiento, donde el cantaor se agarraba para cantar, allí quedaron para siempre las marcas producidas por sus uñas.

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  4. Si las sillas hablaran, Rafaé, si hablaran de los temblores, de los miedos,de las vergüenzas toreras, de la responsabilidad que cada artista lleva dentro y quiere darlo todo y sabe que ese todo se juega solo a una carta y a expensa de como se lo tome el que paga y a expensa también de como le pueda caer a una crítica que al día siguiente lo tiene al cabo de la calle en los medios de difusión para ensalzarlo o para ponerlo a los pies de los caballos, según lo que interese y a quién. Para caer en una depresión de pena grande, después de tantos meses, días y horas ensayando duramente y a solas, con ese sacrificio que nadie ve solo en el tiempo que dura el espectáculo.
    Y, Rafaé, por si te interesa, he leido y me merece credibilidad que en el SXVII-XVIII en Triana se bailaba el mandingo y el guineano,ésto apoya tu teoría de los sones negros.

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  5. Se me olvidó escribir que estos dos bailes estaban apoyado por un tercer baile en Triana el "Dengue" y estos biles alcanzaron su plenitud en pleno SXVII quedando como más flamenco el Dengue y su máximo exponente era Carlos José Atané, un bolero que durante la mitad de la centuria del 1800 recorrió España y casi todo el mundo bailando seguidillas, cañas,jaleos, tangos americanos,jotas, rondeñas...
    En el año 1850 en la calle Progreso 14 de C.adiz abre su academia de baile y a raiz de ello empieza su fama como gran coreógrafo y maestro de baile, además de como creador ya que llegó a poner en escena más de 100 comedias bailables, donde siempre figuraba un actor que narraba el argumento y después el grupo de baile interpretaba, el 95% de estas comedias eran andaluzas insertando lo negroide,lo morisco y sobre todo la gitanería, te doy algunos títulos que nos tocan muy cercanos: Triana y la Macarena; En 185o Curra La Macarena (jaleos y cañas);1850 El Dengue de Cádiz al Puerto; 1850 Las Corraleras de Triana; Enero 1851, Arza Pilili; 1851 Pasos del Dengue;Febrero 1851 Jaleo Sevillano; 1854 La Perla de Triana; 1855 La Jacarandosa de Triana y Currilla La Macarena.... en Julio de 1854 en el Congreso de los Gitanos actua bailando Seguidillas Gitanas en este caso acompañado por Pardo a la guitarra.

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  6. Con esto de los niños tocando el piano(el teclado del ordenata) a dúo me he equivocado de siglo y más cosas, en este segundo comentario diría "y este baile alcanzó su plenitud en pleno SXIX quedando como más flamenco..".

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