sábado, 15 de septiembre de 2012

DESDE EL MONTE PIROLO

                                        


                                   EL ARTE DE TOREAR EN TRIANA


                    Si a la hora de cantar Triana lo hace de varias maneras a la hora de torear también, pero sólo una, igual que la soleá del Zurraque, se identifica con Triana, pero al revés que en la soleá en el toreo es  más el desgarro que  la floritura, más con  los reniegos de la seguiriya… “Eran los días señalaítos….” que con  la dulzura de los giros soleareros.       Juan dijo e hizo dos cosas importantísimas: “Toreá es tené que decí argo y decirlo¡ ¡Los terrenos de la plaza son tós míos der toro ni un puñaíto de arena! Esa arena de las plazas que fue por dónde unicamente arrastró los pies. Y cumplió lo que dijo: ¡Antes que la gente me vean arrastrar los pies por las calles me pego un tiro!                            
       
                                                     

           Así imagina el gran artista trianero Antonio Rosillo  el arte de torear en Triana espiritualizando en una voluta hacia el cielo, la unión de la salvaje embestida del toro y la inteligencia del torero -parar, templar y mandar- con agujeros/soníos negros y este terremoto desgarrado es lo que creaba en los tendidos la emoción, la sorpresa, el miedo, el grito, el suspiro… son los segundos de arte, desbaratado el reloj corporal, que da paso al arrebato. 

                                     

      Si cronológicamente vemos vídeos de Mazzantini, El Guerra, Lagartijo, Bombita, Machaco, Vicente Pastor, Nicanor Villalta…. Y hasta el mismo José en sus principios, los toreros se limitaban a acompañar al toro en la embestida cuando era larga y franca pero, cuando los toros cortaban el viaje se lidiaba con un macheteo de pitón a pitón sobre las piernas y los pies pronto para la huida  buscando el rabo. 

                   

        La intención era preparar al toro  para la estocada final que era a lo que se le daba verdadera importancia   junto con la suerte de banderillear y la de picar y poca al toreo en sí.

                    

     Sólo en José se ven detalles de dominador y artista apuntando una evolución, tímida aún, que habría de llegar con los clarines novilleriles de JB

                               

       Con la lección aprendida del toreo en campo abierto -en noches a la luz de la Luna mil veces contadas-  donde las reses bravas tienden a la huida a favor de  las querencias buscando la libertad, llega JB y mira como pasan las reses por su barriga antes de pensar como se va a ir él, asienta los pies en la yerba y la tela  la juega con las muñecas hacia atrás para recoger a la res y que no se le vaya y que vea otra vez la tela y quiera cogerla, y ahí Juan templa la embestida y el que manda es él, no el toro, y todo ello transformando la figura y componiendo un conjunto torero/toro de una plástica desconocida hasta entonces, transmitiendo a los tendidos lo que él quería decir y decía con su forma de entender e interpretar el toreo, creando arte por medio del valor y el dominio donde antes solo había riesgo y trabajo. 

                   
                           
     A nivel local queda el toreo en Triana concebido de distinta manera que en Sevilla. En Sevilla se ha venido a llamar “escuela sevillana” representada en el tiempo por la familia de los Vázquez, Manolo González, Pepín Martín Vázquez, Diego Puerta, “Chicuelo hijo”, Domingo Valderrama… e incluso dos trianeros Manuel Álvarez “Andaluz” y “Chicuelo padre”, aunque particularmente y según mi modesta opinión Joselito  fue el precursor de esta escuela sevillana del toreo exquisito y fino de adornos, pases de la firma, de recortes y kikirikís, de chicuelinas, delantales de verónicas  y medias verónicas, a pies juntos, acompañando la salida del toro con un manejo de brazos de forma airosa y salerosa. 

                      

       Después de estas dos escuelas se puede hablar del toreo gitano, algún día hablaremos de él, de la escuela rondeña representada por la familia  Ordóñez donde el representante más significativo fue Antonio en tiempos modernos y del toreo o de los toreros que aunque  una tarde  triunfen nadie se acuerda de lo que han hecho cuando termina la corrida.    Triana, es un misterio que se pierde en la noche de los tiempos, parece que hace un sortilegio -en un porcentaje alto- con los que  se crían en sus calles, como JB, y que se refleja en su forma de vivir y de comportarse y en su forma de entender la vida y cualquier arte. Una filosofía distinta. Todo ello se manifiesta también, como no, en la forma de torear de algunos de sus toreros, no todos. 

                           

   Emilio Muñoz mandando al toro por tabaco al Altozano. Observar el arco que hace la anatomía del toro citado y llevado desde donde miran las puntas de las zapatillas y donde lo va a soltar.

                           

    EM rematando detrás de la cadera y la muleta cogida por el centro del palo muleta no por el cáncamo, sin darse ventaja alguna. 

                          

    EM llevando al toro hasta los machos de la taleguilla con la cintura rota. Por la derecha. 

                            
       EM con la pataalante de verdad, ver la zapatilla de la pierna que queda atrás pagada totalmente al suelo. La muñeca templando y mandando al toro otra vez a los machos de la taleguilla. Por la izquierda. 

                        


    EM dando un farol abelmontadamente trianero, desgarrado y desencajado como un quejío de cante grande.
     Y como de muestra basta un botón he puesto como ejemplo del párrafo anterior a Emilio Muñoz, matador de toros, que nace casi un mes después y en el mismo año  que se haya ido  JB es como “yo me voy pero te dejo aquí”, la historia también nos contó dos años antes -da canguelo esta misma frase imaginaria- en 1960 con Rafaé “El Gallo” que muere en Mayo de ése año  y parece que le entrega toda su genialidad y sus broncas toreras a otro Rafaé de Paula en la alternativa de Septiembre, del mismo año, en Ronda. “Me voy pero te dejo aquí”. No quiero pensá porque me tiemblan las corvas como a los toreros.    Con este escrito quiero seguir recordando a JB en  los  cien años de su gran triunfo de novillero en Sevilla que lo catapultó al planeta de los toros.  Después del día 21 de Julio de 1912  -fue cuando sucedió esta efeméride- toreó en varias plazas, en Santa Olalla, por ejemplo, inaugura su plaza de toros, pueblo al que llegó ese día montado en un magnífico caballo 
tordo.                              
                                           

    Se dice que JB trabajó en Santa Olalla en la construcción del ferrocarril una corta temporada antes de triunfar como torero. También quiero recordar además que JB vuelve a torear en Sevilla  los días 4 y 25 de Agosto (en este mismo mes nace Torerito de Triana, en Agosto pasado hizo también cien años), que JB se despide de esta plaza como novillero en esa temporada el día 15 de Septiembre del mismo año con novillos de Dionisio Bueno acartelado con Manuel Navarro, de Brenes, y Manuel Varé “Varelito”  torero también de Triana que hacía su presentación en Sevilla de lo que se conmemora también cien años, así como los setenta y cinco aniversarios de las alternativas de Cagancho en Murcia ( en Abril pasado) y de Curro Puya “Gitanillo de Triana” en el Puerto de Santa María (en Agosto). 

                           

    Granero, Chicuelo y Varelito, hay un hecho muy luctuoso entre Varelito y Granero que me resisto a contar, sucedió en la calle Gerona donde tenía su domicilio  Manuel Varé.        Manuel Varé “Varelito”, torero muy importante a través de su corta, triunfal y malograda( se cumplen noventa años) historia taurina y del cual escribió un gran revistero taurino de la época: “ Varé se apellida usté/ en caló varé es un duro/ y es tan grande su arte puro/ que vale más que un varé/ se lo juro. En abillelá parneses/ puede tener ilusiones/ Varé por sus volapieses/ se hará dueño de millones/ de vareses. 

                           

     Quiero rematá que con mi firma y el mismo título se publicó una página el año 1991 en un especial del Correo de Andalucía contando casi la misma película, ahora actualizada con texto y fotografías, poco después de la publicación en el diario mencionado leí en un libro una frase de Juan Belmonte que me dejo estupefacto: “Se torea como se es” (ver las zapatillas de JB en esa época ya enterradas en la arena). Así de corto y así de sencillo y yo pensé: “Joé, pues es verdad”. Ni escuelas, ni casas, ni maestros, ni nada de nada, lo mismo en el toreo que en el cante que en todas las artes. ¡Lo que dijo “El Guerra”!: “Cá uno es cá uno”. JB mandó a hacer puñetas con cinco palabras todo el rollo macabeo que firmé en su día. Deseo que  con lo que cuento en el párrafo anterior hacer justicia  con lo que escribí antes y lo que escribo ahora para que sirva de recuerdo y anérdota. O sea que todo es mentira menos las fotografías y las efemérides. Así que a mí, a  los puristas y a los entendidos, entre JB y “El Guerra”, nos mandaron a la puñetera m…....
                                                           Antonio del Puente

                                                                                                                               Sep-12                                         

5 comentarios:

  1. Rafael M.H.17/9/12 12:25

    Siempre estamos etiquetando todo lo que tenemoa a nuestro alrededor, como si nuestras neuronas necesitaran un orden establecido para comprender la realidad. Lo primero que hacemos con un bebé es determinar su sexo con colores y lacitos, después en el cole no paran de mostrarnos la naturaleza clasificada, normal es que pretendamos hablar de escuelas o tipos de toreo y quizás nos ayuden a entenderlo mejor, pero no podemos olvidar que estamos construyendo un cajoncito donde queremos meter, a veces, forzando más de la cuenta, a todos los toreros. Ese "se torea como se es" es la pura verdad, pero, Antonio, también se es, un poquito, como son tus vecinos y tu barrio, por eso no veo tan descabellado tu primer escrito,sino que he disfrutado como un cochino en un charco.

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  2. jimenezjb17/9/12 14:58

    Antonio, después de leer este artículo me voy a tener que aficionar a lo taurino. No me creo eso de que "todo es mentira" cuando llevamos tantos años de toreo, alguna verdad tiene que existir para que se mantenga este tinglao.

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  3. Efectivamente, Rafaé, si no se etiqueta no se vende, sabes que hoy no se compra el artículo si no lleva y enseña una marca, es la sociedad de consumo que ha ocupado más áreas que la política. Lo digo en mi escrito que Triana, quizás la única zona, marca a los que se crían en ella. Triana sin quererlo es una"marca".Siempre lo ha sido, quizás la precursora. Mi primer escrito era mi idea, pero después llegan los que saben de verdad y ponen -igual que el toro- a cada uno en su sitio. El volver a poner mi escrito es una anérdota.
    Jose Luís yo creo que el aficionarte no debías de dejarlo para mañana debes hacerlo desde ahora porque la vida no se vive dos veces. En el toreo no hay alguna verdad, la verdad es toda porque cuando un toro coge al torero quiere meterle no solo el pitón sino también la oreja que esta junto al cuerno. Lo mío de "todo es mentira" debes entenderlo, yo lo entiendo, cuando llegan los que se ponen o se han puesto delante del toro en serio, de verdad, y con una sola frase tiran por tierra todo lo que tu piensas, lo que piensan los puristas, lo que piensan los "críticos",los escritores,los peliculeros, los de la ojaneta,los entendidos,los que entran de valvulina,los aguilillas,los que lo ven por TV, los articulistas, los políticos que tienen palco de matute y solo van cuando la corrida es televisada o terea José Tomás y si no le dan la entrá a su suegro, a su tío o al chófer, los porteros, los areneros, los mulilleros....Pues eso, cuando tiran por tierra con una sola frase lo que opinamos todos hay que darle la razón porque son los "TAURINOS" o sea los profesionales, toreros, apoderados, mozos de espá, empresarios, ganaderos...y pare usté de contá, no los cuatro mantas que están en medios de difusión y alrededores y para darse lustre dicen: "Por que nosotros los taurinos....". Yo los he escuchado a los tontos de la haba repetirlo para que los lectores,radioyentes o televidentes se enteren. Se deben de ir al mismo sitio que me mandaron a mí El Guerra y JB -por orden de antigüedá como en los carteles- y los flamencólogos también. Los únicos que saben si les gusta o no les gusta son los que pagan y pueden o tocar las palmas o bronquear, como mi gran amigo trianero, el grandioso Paquito Bulerías:"Yo canto, yo bailo y además pago", los demás no, los demás a tocá las palmas porque son la claque.

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  4. Por eso mismo de los doctores de la iglesia añado lo siguiente y sólo por colaborar y demostrar que me ha interesado lo que he leído:
    Se ha repetido que Belmonte siguió las huellas que su vecino Antonio Montes había dejado sobre la arena. Y, bueno, lo que apunta con detalles el (para mi) doctor don Antonio del Puente) sobre Emilio Muñoz, que hasta le rebosaba Belmonte por el rostro cuando toreaba. Pues ni Emilio vio torear a JB ni JB a Montes (que murió en enero de 1907 cuando Juan era un soñador zagalón cuya economía, además, no estaba para pasar por taquilla). Lo que quiero decir con esto es que, por lo leído sobre los tres, "ca uno es ca uno", o sea, de distinto carácter y personalidad.
    Es verdad que también son de épocas distintas, pero en los tres hay un denominador común: Triana, y aquí lo que señala Rafael.
    En fin, estupenda entrada, Antonio; de las que hacen afición, y ya has pescao a José Luis...

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  5. También señalo a Triana en el primer párrafo de mi comentario anterior como precursora de una marca indeleble que "etiqueta" a muchas de las personas que la habitan como si fuera un hierro ganadero grabado a fuego, se le llama modernamente poderío, y muchos de los que no la habitan se mimetizan con la fuerza de ese halo distinto y particular que tiene este bendito barrio. Com muestra las hermandades tanto de Gloria como de penitencia con sus bandas, costaleros y romeros.

    Y, Ángel, también quiero pescarte a tí aunque sé que eres un pez difícil -has vivido en tus carnes tanto el triunfo como la decepción- pero con el tiempo y una caña......

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