lunes, 30 de julio de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: HISTORIA SOBRE UNA FOTO


Fotografía: Serrano. Publicada en ABC

    No he querido aguar fiesta ninguna, y menos los días señalaítos de Santa Ana, y he esperado al último cohete que, por cierto, la crisis apagó antes de emprender su vuelo luminoso. Conste que tampoco pretendo avivar fuegos como anda el ánimo en este amplio solar que todavía se llama España. Sólo entiendo que es de justicia, dada la fecha (cuando esto escribo es 21 de julio), comentar una página oculta de la historia de Triana, página de un libro que jamás se escribió y que debió recoger los sucesos que hicieron temblar al barrio entero a partir de otro 21 de julio.

    Las fotografías son de esta fecha y sabemos que la primera salió de la cámara de Serrano y publicada en ABC. En ella una mujer enlutada -junta a otra- con una toalla blanca en las manos, no sabe qué hacer ante el cadáver de un joven (¿su hijo?) que yace junto a dos hombres más bañados en sangre, uno de ellos caído sobre la acera. Justo al lado, un hombre de mediana edad, delgado y vestido con un traje claro, observa, aparentemente impasible, la escena. Al fondo de la calle, y en la esquina de Fabié, un grupo de vecinos se asoma alarmado sin atreverse a más...

     Se ha escrito mucho sobre la represión en Sevilla con la imagen descrita como ejemplo, pero nada, o casi nada, sobre las víctimas de la foto. En uno de los pies de estas reproducciones pudimos leer: “La venganza contra Triana. Queipo de Llano encontró focos de resistencia en barrios obreros de Sevilla. La represión en ellos fue brutal. En la imagen, dos vecinas lloran por la muerte de sus familiares, ejecutados en una calle de Triana. Antes de retirar los cadáveres, la población tuvo que limpiar las fachadas de lemas favorables a la República”. El sitio elegido para el fusilamiento estaba pensado. No fueron las tapias del colegio Procurador ni las de la piscina de Sebastián Elcano, donde cayó “El Polito” y tantos más, era el corazón del barrio donde mejor podía prender el terror en las primeras horas de la invasión.

     Un día, miércoles 13 de octubre de 1999, y en el diario El Mundo, apareció un artículo firmado por Francisco Javier Recio con este título: “Historia de una fotografía”, y como ilustración la de Serrano en Triana. Se habla de dos libros sobre los terribles días de julio del año negro, uno de Juan Ortiz Villalba y el otro de Nicolás Salas; los dos, con algunas contradicciones, coinciden en señalar la crueldad con que se produjo el asalto a Triana. Lo curioso es que las fotos del mencionado Serrano y las de otros dos reporteros gráficos más, que se repartieron la zona de la acción, se mostraron como ejemplos de la barbarie izquierdista en los días en que el barrio resistió a las tropas del comandante Castejón. Y cualquiera lo rebatía... El primer autor adjudica los tres cadáveres al grupo de resistentes trianeros; el segundo se limita a lo que el fotógrafo relató en su momento, o sea, que pudieron ser elementos izquierdistas asesinados por otras facciones del Frente Popular. Ortiz Villalba rechaza esta versión, pues si hubiera sido así Queipo de Llano lo hubiera aprovechado para su propaganda radiofónica. Estamos con Ortíz Villalba por la lógica del sentido común; qué otra cosa podía decir un reportero presionado por las circunstancias y que, además, venía a las órdenes de los invasores. Lo cierto es que hasta ahí llega la “historia de una fotografía”.

Fotografía de origen desconocido publicada en la  web  "Todos los Rostros"
     Hace unos días ocurrió lo que nos ha movido a escribir sobre el trágico suceso. Hallamos en Internet (“Todos los rostros”) otra imagen del mismo día y lugar y vemos que han desaparecido las dos señoras de negro y el misterioso caballero impasible, surgiendo otra vecina mayor que se limita a ver cómo un joven trata de levantar el cuerpo al que las mujeres pretendían, al parecer, taparle el rostro. Creemos que la foto descubierta es una imagen inmediata posterior. ¿Convencieron a las dos pobres vecinas para que se alejaran? Porque lo más probable es que las fuerzas invasoras, con severas órdenes de disparar a todo lo que se moviera o fuera mínimamente sospechoso, andarían recorriendo calles inmediatas sembrando el pánico. ¿Quién sería el muchacho que arriesga su vida...?
… y quiénes son estas víctimas. Durante cuarenta años ha habido tiempo de repetir los nombres de los asesinados por el otro bando; durante los más de treinta de democracia no ha habido lugar para saber ni siquiera los de la fotografía más recurrente cuando se ha querido mostrar la barbarie de la guerra civil. Ese es el problema ya sin solución... por lo visto.

Ángel Vela Nieto


6 comentarios:

  1. Mi abuelo contaba cómo escuchaban de noche a Queipo, aterrorizados, las gentes de su corral.
    "Me han dicho que en Triana tengo muchos sobrinos, porque cuando me escuchan, dicen: ¡Ya está ahi otra vez ese tío!"
    Decia mi abuelo Carlos que ironizaba el General.
    Un saludo, Ángel.

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  2. jimenezjb31/7/12 22:04

    Desconocía la segunda fotografía, Ángel. En la fecha en cuestión mis abuelos vivían en el Corral Salgueros de la calle Torrijos, muy cerca de la zona fotografiada, y poco hablaron de los sucesos de la fecha. Si recuerdo a mi abuela decir que en los días del levantamiento militar a mi abuelo lo hirieron, de disparo, en una pierna, aunque por suerte pudo entrar en el Corral. Silencio y miedo. Queipo de Llano, el que tenía tantos sobrinos en Triana, se encargaba de atemorizar a los vecinos. Un fragmento de un discurso radiofónico del general golpista y asesino es el siguiente: " A todos les recuerdo que, por cada persona honrada que muera, yo fusilaré, por lo menos, diez; y hay pueblos donde hemos rebasado esta cifra. Y no esperen los dirigentes salvarse, apelando a la fuga, pues los sacaré de bajo la tierra, si es preciso, para que se cumpla la ley".

    No entiendo cómo Queipo de Llano sigue enterrado en la Basílica de la Macarena, incluso la Virgen titular luce un fajín del general. Me pareció muy acertada la decisión del Ayuntamiento de Sevilla de retirarle la Medalla de la ciudad y el título de Hijo Adoptivo.
    La historia hay que conocerla, tenemos el derecho a saber todo lo que pasó. Recientemente se ha publicado el libro "Moron: Consumatum est. !936-1953. Historia de un Crimen de Guerra"; trabajo de investigación donde se dan los nombres y apellidos de los muertos y encarcelados durante la guerra y años posteriores en Morón de la Frontera. Textualmente Queipo de Llano llego a decir: "En cuanto a Morón; consumatum est. Se ha hecho un escarmiento, que supongo impresionará a los pueblos que aún tienen la estulticia de creer en el marxismo y en la esperanza de podernos resistir..."

    Se debería de investigar quiénes eran las victimas y resto de personas que aparecían en las fotografías, seguro que alguien tendrá datos.

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  3. Este vallisoletano bien pudiera haber nacido muerto. Fue uno de los grandes asesinos de nuestra historia sevillana con la tómbola que se formó. Todos los borrachos suelen hacer una jugarreta, pero no tan increíble como esta. Nuestra esperanza está en no repetir que la escena, cuyas fotografías conservo en mi archivo. Fue a cien metros de nuestra casa, José Luis, y hace unos días recordábamos la escena pasando por allí. ¿Te acuerdas?
    La Macarena, como un símbolo de Sevilla, no debería ostentar su faja de general ni su cuerpo en su capilla. Es un atentado para todos aquellos que hemos tenido algún muerto de un bando u otro, aunque fueron más los que cayeron del lado republicano.

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  4. Elisa Santos1/8/12 0:27

    Imagen conmovedora de momentos vividos, de sucesos que nunca debieron haber sido contados por nadie, porque nunca debieron haber sucedido.

    En fin... la "Memoria Histórica" en éste país, Angel, al parecer es una "memoria selectiva"...

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  5. Diego, el de la Estrella, gran amigo que tanto me enseñó sobre la Triana que vivió, un verdadero caballero, culto y bondadoso, no quería hablar de aquellos terribles días. Sabía por él que su madre, viuda, tenía una frutería en la misma esquina por donde asoma la gente, allá al fondo de la fotografía y precisamente en esos años... Lo más que me dijo, con tremenda amargura, es que a un hermano suyo lo mataron en la guerra.
    Por otras fuentes, lo máximo que pude hallar -y no sé con qué certeza- es que a la víctima de la camisa blanca le decían "El Largo" y a otro de los caídos "El Camiseta" (los motes, como en los pueblos, eran corrientes en Triana) y que ambos militaban en partidos de izquierda... y alguien me dijo, en cierta ocasión, que el primero era hermano de Diego...
    Todo lo concerniente a aquellos días quedó borrado, por razones de supervivencia, de la memoria (no del alma) de nuestros mayores, bastante castigados ya por el tiempo que, en mala suerte, les tocó sufrir.

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  6. La primera vez que vi estas imagenes fue en un programa de canal sur,cual no seria mi sorpresa al reconocer a mi tia abuela (la señora de la toalla) y a su hermano asesinado, vivian en la calle Lucas de Tena

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