jueves, 1 de diciembre de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: ANTOÑITA COLOMÉ


El día 2 de marzo del año que asoma se cumple el siglo de la venida al mundo de Antoñita Colomé Ruiz. Antes los artistas nacían siéndolo, venían predestinados para hacerle al común la vida más llevadera; el Jefe de la cadena de Allí arriba, de vez en vez, señalaba un elegido y ya en el primer llanto se le notaba; y no sabemos qué le ocurrió para dejar tan fino asunto en las manos de unos fabricantes de aquí abajo de donde salen uniformados. La niña Antoñita cada vez que aparecía por la calle Pureza era un imán... “Antoñita era distinta -recordaba un vecino suyo-, única en Sevilla, toda elegancia y finura; cuando pasaba revolucionaba la calle y el Altozano”. Su padre no quiso nada con el artisteo, pero la niña lo tenía tan claro que recurrió a una boda-ardid para emanciparse y volar.
         Cien años de la artista de cine trianera nunca considerada folklórica, aunque cantara y protagonizara algún título de película típica andaluza. Y fue la única, de tantas (Gracia, Paquita, Marujita, Marifé, Mikaela, Soledad, Isabel...) que quiso tener su casa cerca de la torre de Santa Ana; regalarnos su alegría hasta que la edad le impidió vivir sola. Antoñita fue considerada la gran estrella del cine español republicano; sus ideas andaban por ahí y, claro, tuvo que pagarlo antes de su regreso al medio que la hizo famosa. Su primera película fue “La pura verdad”, a la que siguió la titulada “Un caballero de frac” con la que se inauguraría el cine Triana Cinema (1931), la sala de la calle Castilla; Triana se hacía protagonista dentro de ella misma.
        Fue amiga de Edgard Neville, un cineasta intelectual que no se juntaba con cualquiera; intervino en un variado abanico de películas, la última de esta etapa fue “El bailarín y el trabajador”, una de sus preferidas; era 1936. Pudo seguir su carrera en Hollywood... “No quiero subir tan alto, no vaya a ser que en vez de estrella resulte estrellada, y porque no me gusta dar besos de verdad en las películas”. Queda retratado otro aspecto de la personalidad de nuestra  singular paisana. Le echaron muchos piropos, pero nos quedamos con éste: “Dijérase que Antoñita Colomé va graciosamente escondida detrás de sus ojos (Cinerama, 1934).
         Antoñita se exilia voluntariamente y en Francia contrae nuevo matrimonio y tiene a su hija Eugenia. Poco duraría también esta unión entre artistas. El siguiente destino fue Buenos Aires donde actuó como cantante y realizó programas de radio de gran éxito. Como no le había hecho daño a nadie decidió volver pasada la guerra; lógicamente el reencuentro no fue nada cómodo, hasta la tacharon de espía. Y como el cine nacional no estaba sobrado de talentos vuelve ante las cámaras de la mano amiga de Benito Perojo, iniciando una nueva etapa profesional, aunque su estrella no resplandecerá como antaño a pesar de sus docenas de títulos. “Tercio de quites”, en 1951, marca el fin de su presencia protagonista en las pantallas españolas.
         Viviendo en Triana, y ya en los años ochenta, realiza alguna colaboración en comedias de directores paisanos, siempre danzante, dinámica y pizpireta, pero nunca le llegó el papel soñado, el de casera de un corral de vecinos. En 1985 se la nombra “Trianera de Honor” cuando ya disfrutaba de una calle en el Polígono San Pablo (lástima que no fuera en su barrio), mas para que su recuerdo permaneciera cerca propiciamos una placa que luce en la misma acera donde nació. Murió en el domicilio de su hija, en Barcelona, al poco tiempo de su ausencia.
        La Sevilla cinematográfica le reconoció sus méritos y Triana la quiso como lo que era, parte hermosa de su propia alma. Y por eso dentro de tres meses ha de regresar triunfante Antoñita a su Triana; ofrecernos sus películas y regalarnos la riqueza inmensa de su vida. Será un maravilloso acto de justicia.


Ángel Vela Nieto  


2 comentarios:

  1. jimenezjb2/12/11 12:08

    Trianera, republicana y estrella, así la mencionó Antonio Burgos en algún recuadro suyo, como la Virgen de la Estrella. Quedamos a la espera de ese merecido homenaje.

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  2. Costará trabajillo como todo lo que se hace con amor y sin dinero, pero Triana es capaz de dedicarle a Antoñita el homenaje que merece. Puedo adelantar que Rafael Cremades, destacado periodista de Canal Sur, Antonio Dechent, nuestro actor trianero (se lo he comentado hoy) y amigos de la literatura y crítica cinematográfica se han ofrecido para colaborar generosamente en los actos que se programen. Cuando pasen las fiestas hemos de ponernos a trabajar firmemente para que sea un éxito. Contamos, lógicamente, con el apoyo de la Tenenecia de Alcaldía y todo se organizará dentro de nuestra Asociación Cultural Trianera. El año 2012 ha de ser un gran año para Triana (y Sevilla entera, claro), porque hay otras efemérides importantes que resaltar.

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