miércoles, 7 de diciembre de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: VILLANCICOS EN TRIANA


Se acercan lo que llamábamos “las Pascuas”, para el que escribe la fiesta más entrañable y feliz, la única de la que disfruta plenamente desde que diciembre asoma su dulce ancianidad. El poder evocador de la Navidad es superior a la de todas las fiestas del calendario, tanto que hace que para algunos resulten días de inevitable tristeza, porque en ellos pueden más las lágrimas por las ausencias que la felicidad que pueda regalarles la memoria. Pero a la familia la va transformando el tiempo sin dejar de serlo; tampoco tenían presencia física mis abuelos en aquellas Nochebuenas inolvidables, ni en estas la tendrán mis padres ni mis hermanos mayores, pero yo ya los siento cerca y los veo felices con la sonrisa eterna y luminosa con la que aparecen cada año. Y planté la botella de aguardiente y los dulces en medio de la mesa del comedor y allá donde mire la imagen se minimiza y deforma mágicamente en docenas de bolitas de colores.
         Ahora, desde que Triana dejó de ser un entidad palpitante, completa; desde que sus corrales y casas de vecinos se estiraron pa´rriba, como una pella de barro en las manos de un alfarero convirtiéndose en pisos para forasteros, en Triana nos enteramos de que se acercan “las Pascuas” por los anuncios de las “zambombas” jerezanas en Sevilla. Y ya tenemos el programa del concierto de Navidad en el Teatro de la Maestranza con la presencia anunciada de “la zambomba de Tío José de Paula”.
         Con la expulsión de los gitanos y no gitanos trianeros de los corrales le hurtaron al lugar que fue el gran milagro sevillano la esencia de su música, quedando sólo un rescoldo insuficiente para que prenda en llamarada. Triana disfrutaba de su tradición musical navideña, cantaba sus villancicos, festeros por la Cava de los gitanos, melodiosos y dulces en la de los civiles. Las letras populares habían viajado por las gargantas de generación en generación; eran nuestros villancicos, los que podemos escuchar a Gracia de Triana en Internet (“villancicos trianeros”, se anuncian) o los que pudimos disfrutar, por tangos y bulerías, en las voces de Triana Pura y que quedaron en el disco titulado “Triana en Belén”, grabado en 1999, que tuvimos la fortuna de presentar en el Teatro Lope de Vega por imposibilidad de que lo hiciera Emilio Jiménez Díaz que fue el elegido por la productora. Pudo haber sido punto de partida para una resurreción definitiva.
         Jerez ha sabido mantener la riqueza de su potencial flamenco y, como vemos, también sabe aprovechar lo que la tradición musical le traía en Navidad. No sufrió la terrible “pragmática” de expulsión de sus gitanos, aunque también el tiempo haya hecho su mella, pero nunca le faltó quienes se preocuparan por avivar el fuego para que dé calor en la piel y en los estómagos de sus artistas. Bien dirigidos y siempre apoyados por sus grandes empresas, instituciones y dirigentes políticos, han consolidado su fama flamenca y exportado las coplas de Pascua, mientras que Triana fue perdiendo memoria por falta de las ayudas necesarias para ilusionar y reunir a los veteranos ni para propiciar un relevo generacional (el último intento se hizo en tiempos de Paco Arcas). Existen coros, pero no para competir con las ya célebres “zambombas” jerezanas. Igual nos ha pasado en el flamenco; de ser la cuna, la viña abandonada -que decía don Antonio Mairena- donde todo el que venía se llevaba una cepa a su pueblo (Jerez incluido), a mantenerse como un funambulista en el equilibrio de querer seguir siendo una marca de origen, y lo que siempre fue Triana: un milagroso asombro para orgullo de los trianeros y gloria de Sevilla.
        


Ángel Vela Nieto

1 comentario:

  1. Rafael M.H.8/12/11 9:46

    Bonito, Ángel, de los recuerdos a las quejas, siempre pidiendo deseos a los reyes de oriente para Triana.

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