viernes, 2 de septiembre de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: ¿CON QUIÉN HAY QUE HABLAR?

       
         Sí, con quien hay que hablar, si es que existe porque parece que no. La foto con la que mi amigo Emilio Jiménez Díaz ha ilustrado mi más reciente envío (Gracias, siempre, Emilio) me ha hecho recordar el desastre. Ahí aparece todavía airoso, aunque ya abandonado, desalmado de quienes le daban calor -aunque a veces demasiado- la casa-cuartel de los civiles, la que dio clásico nombre a las dos Cavas. El edificio es de la década de los cuarenta del siglo XIX y sirvió en su origen como “cuartel de inválidos”, o sea, que estuvo destinado a los pobres que regresaban milagrosamente vivos de las rencillas bélicas entre los que nada tenían que ver; las guerras son eso. Había otro cuartel congénere en Sevilla, el de la Calzá, que luego quiso presumir de hotel-garage, pero que no ofició como le ocurrió a nuestro Hotel Triana... Bueno, pues cuando la fundación de la Benemérita los pobres lisiados a mano o tiro airado se quedaron sin cobijo gremial, porque lo primero era lo primero, así que el charol de los tricornios dieron, a partir de entonces, un brillo inquietante al paisaje de la nueva Cava de los civiles.
         Y ahí, como una casa de vecino más (parecía que lo era), se mantuvo el edificio con hechuras familiares como tantas del barrio. Hasta que a principios de los ochenta desaparecieron sus moradores en busca de guarniciones rurales. Entonces empezamos a elucubrar, aconsejar y a quejarnos, porque veíamos que se estaba desmoronando un patio que hubiera hecho un servicio muy necesario a la comunidad trianera. Lo fotografiamos desde la azotea del edificio paredaño y enviamos la triste imagen (los tejados de tejas de canales agujereados y sin barandas los pasillos altos) a una sección de denuncias del diario ABC. Luego no dejamos de dar la tabarra con lo mismo tratando de evitar que se convirtiera en lo que es hoy: un solar devastado, triste como todo lo abandonado y -más doloroso todavía- en pleno corazón de lo que llaman con razones de sobra “el arrabal famoso”.
         Nunca pudimos saber a ciencia cierta a quien pertenece ese grano desidioso y pestilente en plena faz del barrio. ¿Quien es el dueño de la mierda que hay en el solar desolado? ¿El Ministerio de qué?  ¿Y qué pasa, que son marcianos esos señores...? Cómo es posible que siga ahí delante de las cámaras atónitas de los acalorados turistas del bus...? Cada vez que un alcalde paseaba por delante del desastre -hablo de los años ochenta y noventa- teníamos la mala suerte de que era de noche y en un ambiente tan festivo que todo se ve color de dibujos animados; me refiero al pasacalle que sigue a la noche del pregón de la Velá. Y ahí están las páginas de El Correo y algunas de libros con las quejas dolorosas por inútiles.
         Pedíamos que fuera, porque su estructura era ideal, taller para artesanos y academia de flamenco, amén de escenario teatral al estilo “Almagro”. Pero cuando vimos que sólo iba quedando de él -como una irónica muesca urbana- el lema “Todo por la Patria” en el retal de la fachada, sólo pudimos pensarlo en lo que era: unos cuanto metros cuadrados sobre los que se podía levantar un nuevo edificio para solventar alguna carencia de las tantas que hay ¿Existe mejor sitio para la escuela de baile y teatro?
         Pero, ¿con quien hay que hablar? Cada vez que le hacíamos ver a los sucesivos delegados el estado del ex-cuartel del que tenían poca idea de su existencia parecía que hablábamos del Pazo de Meirás... “¿El cuartel de los civiles? ¡Ojú!, eso pertenece a...”. A un fantasma, vamos. Eso pertenece a Triana, y todo por esta pobre patria a la que sólo saben ordeñarles las ubres de su fama como vaca sagrada del turismo de esta ciudad. Pobre vaca, y qué mala leche le va quedando...
         Así que cuando haya ocasión repetiremos la queja a nuestros nuevos representantes, porque da la impresión de que los únicos que saben que existe este agujero en pleno corazón de Triana son los desorientados turistas, los vecinos del corral Sánchez y los parroquianos de “El Ancla”. Luego presumen del barrio en Fitur.
         Pues preparémonos, amigos, a “celebrar” el año próximo el treinta aniversario del estropicio, y vayamos entonces con guitarras desafinadas y cantores afillaos a ver cuántas ratas salen huyendo. Y a lo mejor alguna al paso nos aclara, por su experiencia de vieja vecina, con quien hay que hablar para nosotros pasarles la información a nuestros políticos. Todo sea por esta pobre patria a la que le van quedando pocos patriotas.


Ángel Vela Nieto   


3 comentarios:

  1. jimenezjb2/9/11 17:18

    Ángel, este es un buen asunto para comenzar el mes de septiembre. Ahora tenemos caras nuevas por el Distrito y es momento de recordarles los temas atrasados. Tal vez algún año tengamos la suerte de tener a un delegado que sea trianero de verdad; que le duela Triana y entonces cambiarán las cosas.
    Con la cantidad de dinero que han derrochado en cosas inútiles, en propaganda política y en comilonas durante los últimos años y que al día de hoy no tengamos en Triana un gran espacio cultura es un atentado. En otros distritos de la ciudad no ha ocurrido lo mismo; vease el distrito Macarena, por ejemplo.
    Aunque yo sigo dudando de la capacidad de hacer algo interesante por Triana del nuevo delegado y su equipo, parece que en este asunto de la Casa Cuartel de Los Civiles tiene la excusa perfecta: la crisis.
    Es difícil que en los próximos años tengamos inversiones decentes en Triana aunque la esperanza es lo último que se pierde.

    ResponderEliminar
  2. Ángel, te doy mi palabra de honor que no sé con quién hay que hablar, no obstante he preparado un megáfono para nosotros y un sonotone, por si alega problemas auditivos,para el que le corresponada escucharnos. Pero en el retrato del epílogo hay cosas que a lo mejor tú sabes y yo no y me las puedes contestar. a)Noto en falta en el retrato la barrigona sotana y el bonete. b)¿Quién es esa mujer tan grande que le saca casi una cabeza a los demás?. Ver una mujer así en aquella época que la media de estatura femenina estaría en 1´50 era para hecerle la ola. c) El extremo izquierdo, según se mira el retrato,con chaquetita blanca era el que vendía lo camarones,las almendras garrapiñada, las arropías..... en esos tiempos y sabiendo cual era la ley de la supervivencia de los trianeros, no me extrañaría nada que se hubiera colado con canasto y todo en la reunión por lo que pudiera caer.

    ResponderEliminar
  3. Cada vez que atravieso el carril bici de San Vicente de Paúl compruebo cómo se la dilapidado el dinero público en esta Sevilla irreconocible. Aún no he visto una bicicleta surcándolo.
    Yo, amigo José Luis, confío en los nuevos responsables. Y espero que esa confianza que se le debe a los recién llegados dure mucho tiempo; estamos tan necesitados de que se nos preste atención... Sí, la dichosa crisis es el argumento fácil. Pero no por ello vamos a enmudecer.
    Pues Antonio FerCa, recuerdo que una señora me escribió un día después de ver esta misma fotografía en un programa que hicimos sobre Pagés del Corro. Era familiar de la señora esbelta y me pedía una copia. La pronunciada línea de fuga de la perspectiva la agiganta aún más. Era la madrina de ceremonia de la entrega de una bandera al cuartel de Triana, acto castrense en estado puro y, quizás por eso, la ausencia clerical que notas. No sé, porque en verdad un cura era imprescindible en parecidos casos.
    El de blanco debía ser familia de un guardia o ese que se colaba en todos sitios, hasta en un cuartel de los civiles...

    ResponderEliminar

*/