domingo, 7 de noviembre de 2010

DEL VIEJO ARRABAL: JUSTINO MATUTE, EDITOR DE PERIÓDICOS


El escritor Justino Matute tiene dedicada una calle en Triana en mérito de su obra “Aparato para escribir la historia de Triana y su Iglesia Parroquial” [1] que es fundamental a la hora de conocer la historia de nuestro barrio. Esta dedicación se produjo en 1859 rotulando la referida calle como Matute y posteriormente, en Sesión Capitular ordinaria celebrada el día 3 de marzo de 1916, comenzada a las 16 horas, y a propuesta de la Comisión de Estadística se aprobó unánimemente: “Ampliar el rótulo de la calle Matute con el nombre de Justino en memoria al insigne historiador y analista sevillano y de conformidad con lo informado por el Sr. Cronista Oficial de la Ciudad”.

Este autor, cuyo nombre completo es Justino Matute y Gaviria, nació en Sevilla el 28 de mayo de 1764 y fue bautizado el 30 de dicho mes, fiesta de San Fernando, en el Sagrario de la Catedral. Sus padres fueron Domingo Matute y Zamora, natural del Villar de Torre, en la provincia de Logroño, e Isabel Gaviria y Zorzosa.
Gozaban de una posición desahogada lo que les permitió darle a su hijo una educación en consonancia con la disposición para el estudio que él mostraba.
Así realizó estudios de Latín con D, Fernando Reinoso, y una vez concluido el estudio de las Humanidades paso a estudiar Filosofía en la Universidad sevillana obteniendo el graduado de Bachiller.
Siguió después la carrera de Medicina y alcanzó el grado de Bachiller en esta materia el 15 de octubre de 1787 y aunque solicitó en julio de 1790 la prueba de licenciatura, después de los años de prácticas reglamentarias -al parecer con el doctor D. Marcos Hiráldez de Acosta-, no llegó a realizarla y  no hay constancia de que ejerciese la medicina.

Entre sus muchas actividades literarias y culturales tuvo un papel destacado como editor del periódico “Correo de Sevilla” que en 1803 vio la luz en nuestra ciudad, abarcando  un espacio temporal que llega hasta 1808.

Previamente había colaborado en el “Diario Histórico y Político de Sevilla”, fundado en 1792 por el Barón de la Bruere, que sólo duró diez meses a pesar de ser considerado el mejor de todos los publicados en aquellas fechas en el reino de España y de la buena acogida que había tenido, de lo que se quejaba Matute en el Prospecto de presentación de su periódico con estas palabras: “que quando en el año 1793 se suspendió el último Diario, más fué por el abandono que de él hizo su Director, que por la falta de Suscriptores, quienes podian suficientemente mantenerlo á pesar de haber quedado reducido su número.” El talante que traslucen estas palabras y las de sus amigos y conocidos, empujándole y apoyándole, decidieron por fin a Matute a llevar adelante el proyecto de editar un periódico, de cuyo enfoque da cumplida cuenta el referido Prospecto que, con el mismo formato del periódico y cuatro páginas, dio a la luz.

La publicación recibió el nombre de Correo literario y  económico de  Sevilla, llamado habitualmente “Correo de Sevilla”, el formato era en 4º, con ocho páginas y su aparición los miércoles y sábados, impreso en la Imprenta de la Viuda de Hidalgo y Sobrino, en la calle Génova, y en la Imprenta Mayor de la Ciudad. Ocasionalmente editaron algún Suplemento.  
La calidad del papel y de la impresión podemos considerarlas regulares de acuerdo con la opinión de Manuel Chaves Rey[2], pero diciendo que eran las habituales en la época.
En su larga andadura de 487 números, del 1 de octubre de 1803 al 28 de mayo de 1808, no hubo ninguna interrupción, cosa bastante frecuente en aquellos tiempos en las publicaciones periódicas, salvo indicar que en las cinco colecciones que he podido revisar falta el número 222 correspondiente al miércoles día 13 de noviembre de 1805 y que en los números siguientes no hay ninguna indicación sobre que se hubiese dejado de publicar ese día.

Las referidas cinco colecciones consultadas se encuentran: dos en la Biblioteca General de la Universidad de Sevilla, una en el Fondo Antiguo de la  Biblioteca de Filología-Geografía e Historia, otra en la Hemeroteca Municipal de Sevilla y la quinta en la misma institución de Madrid.

Su contenido se repartía entre: Artículos históricos, científicos, arqueológicos, literarios, etc.; Discursos, Poesías, Noticias particulares, Afecciones meteorológicas, Actos públicos; Precios corrientes de granos, carnes y aceites -en este caso daba el precio en la ciudad y en el campo-; Cambios monetarios, Curiosidades, Ventas y almonedas, Perdidas, Cartas de los lectores, Libros nuevos, Peticiones y Ofertas de trabajo, etc.

La nómina de colaboradores la integraban: Félix José Reynoso, Alberto Lista, José María Roldán, Tomás José González Carvajal, Francisco Núñez y Díaz, Manuel María del Mármol, José María Blanco y Crespo, Francisco de Paula López de Castro, José Marchena y otros, casi todos pertenecientes a la Academia Particular de Letras Humanas, ya desaparecida, pese a lo cual el periódico es considerado por muchos el órgano de expresión de la nueva Escuela Sevillana de Literatura del principio del siglo XIX. 
Con el objeto de recoger las colaboraciones espontáneas y las cartas de los lectores se distribuyeron por la ciudad unas “Caxas”[3] que fueron colocadas en los sitios siguientes: “en la Esquina de la calle Gallegos; frente del Estanco de San Pablo; Esquina de los baños en San Vicente; Confitería de la calle Ancha de la Feria; Barbería de la Puerta de Carmona, en el Puesto del agua del Correo” y en la Librería donde se imprimía el Correo, debiendo dar su domicilio el comunicante al objeto de averiguar la certeza y evitar burlas al Público.
Lo que temían se produjo y en el número 6 del miércoles 19 de octubre avisaban que sólo se publicarían noticias entregadas en el Correo y que las “Caxas” quedaban para recoger solamente las colaboraciones literarias.
 
El Correo tuvo muy buena acogida y así podemos verlo en la relación  de suscriptores al primer cuatrimestre, publicada en el número último del periodo, que eran 335 residentes en Sevilla y 13 forasteros. Entre los primeros estaban toda la gente culta e importante de la ciudad: nobles, clérigos, frailes, miembros de la Universidad, militares, etc.
Los precios de la suscripción cuatrimestral eran de 20 reales de vellón para recibirlos en el domicilio indicado y de 16 para los que lo recogiesen en la misma Imprenta. Para los forasteros el coste era de 30 reales franco de portes. Sueltos se vendían a razón de 5 cuartos cada pliego.
 Aunque en el número 487 se advierte que seguiría viendo la luz en el trimestre siguiente con el mismo formato que hasta entonces no llegó a aparecer más. La causa de la suspensión habrá que buscarla en los trastornos de la guerra contra los invasores franceses.

Pero, llegados los franceses a Sevilla, Matute acogió la causa de éstos al igual que lo hicieron muchos conciudadanos entre ellos bastantes de sus amigos como: Sotelo, Reynoso, Blanco, Lista, etc. y formando parte de los que fueron llamados afrancesados tuvo algunas intervenciones públicas en forma de poemas a favor de los invasores.

En aquellos tiempos Matute gozaba de gran prestigio en los ambientes literarios lo que unido a su condición de catedrático de Retórica en la Universidad y de Ciencias naturales en la Sociedad Patriótica hizo que, cuando su amigo Sotelo[4] llegó desde Madrid acompañando a José Bonaparte y fue nombrado Prefecto de Jerez, a él le fue ofrecido el cargo de Subprefecto de dicha ciudad  lo que aceptó y ejerció durante 26 meses.
Durante su estancia en dicha ciudad se publicó  un periódico titulado Correo político y literario de Xerez de la Frontera, que según lo recogido por Gómez Imaz[5] en su obra sobre la prensa durante la invasión francesa era dirigido por Matute.
Esta afirmación la tomaba el referido autor del número 27, de febrero de 1810, del periódico Gazeta de Sevilla, pero no aparece refrendada en ninguna otra publicación, por lo que inicié la búsqueda de algún ejemplar que me corroborara, al menos, la existencia de tal publicación, pues ante mi sorpresa no la mencionaban en absoluto en la obra, básica para el tema, de Juan Leiva “El periodismo en Jerez: siglo XIX”. Mis pesquisas en Sevilla, en las bibliotecas anteriormente reseñadas, no dieron ningún resultado así como tampoco la dio la consulta por Internet del catálogo de la Biblioteca Nacional de España, por lo que no me quedó más que viajar a Madrid a probar suerte en la Hemeroteca Municipal de dicha ciudad, pues el catálogo de esta última no es accesible por Internet. Y la hubo. Allí guardan cinco números del periódico en cuestión. Los números son: el 2 de 16 de febrero y los 4 a 7 del 18 al 21 de dicho mes. Por lo que se deduce que fue el 15 de febrero de 1810 cuando vio la luz esta  publicación.

El periódico se abría con una sección de “Noticias Extrangeras” tomadas de publicaciones de diversos países, le seguía una titulada “Imperio Francés” donde se incluían todas las relacionadas con los territorios dominados por las armas francesas y por último, comunicados, proclamas, órdenes, etc. de las diversas autoridades políticas y militares francesas así como de las ejercidas por españoles afrancesados.
El formato, tipo de letra, tamaño y número de páginas, 8, eran idénticos al periódico sevillano, con la salvedad de que su salida era diaria, lo cual se justificaría por que estaría sufragado por las autoridades francesas -lo cual formaba parte de sus métodos de control y adoctrinamiento en sus asentamientos en territorios conquistados como lo prueba que pocos días antes, el 3 del mismo mes, inició su publicación en Sevilla y a las órdenes de Alberto Lista, el ya referido amigo de Matute, la Gazeta de Sevilla- a pesar de que aparecía un lugar de venta: “Librería de D. Antonio Portillo, calle Algarbe”.
De este periódico no he encontrado más datos que los expuestos, por lo que hay que suponer que, al igual que la referida Gazeta de Sevilla, se editaría hasta la retirada de los franceses de nuestras tierras andaluzas que fue a finales de 1812.

Matute una vez reconstruida  la autoridad española se presentó  ante ella y, a pesar de que durante su mandato su comportamiento fue intachable y protector de los intereses de la ciudad de Jerez frente a la voracidad y rapiña de los franceses, fue enjuiciado y condenado a prisión de donde no salió hasta finales del año 1814.


[1] Sevilla, 1818.
[2] Historia y Bibliografía de la Prensa  Sevillana, Imp. de E. Rasco, 1896.
[3] Todavía se usaba la X para representar el sonido de la J.
[4] Hª. Política de los Afrancesados. Mario Méndez Bejarano, Madrid 1912.
[5] Los periódicos durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Manuel Gómez Imaz. Madrid : Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1910


Rafael Rodríguez Gómez

(Fotografía: Emilio Jiménez Díaz)

4 comentarios:

  1. Elisa Santos7/11/10 21:33

    Interesante artículo Rafael.

    Bienvenido a tu blog, tu curiosidad por las cosas seguro que traerá datos interesantes acerca de Triana a éste nuestro "pequeño ateneo virtual".

    Un abrazo

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  2. Matute, efectivamente, nos legó "la biblia" trianera. Pagó demasiado caro sus ideas. Nunca hizo mal a nadie, más sufrió tanto que no pudo rehacer su vida después de salir de la cárcel.
    Su "Aparato" fue un milagro para Triana. Este sí que es un libro imprescindible para conocer la magnitud de nuestro barrio. Estupendo el artículo de Rafael.

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  3. "mas", sin acento... disculpas.

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  4. Me uno a la felicitación por tu artículo, Rafael. Merecida la calle de Matute, magníficamente rotulada en cerámica sobre la elegante fachada esquina a la calle San Jacinto.

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