domingo, 29 de junio de 2014

EL DEDO DE RODRIGO

LOS FLAMENCOS EN LOS CINES DE TRIANA.


         En el cine San Jacinto, inmediato a la plaza del Altozano, se presentó Manuel Vallejo con su compañía de variedades, en 1933. Pero es tras la guerra cuando las embajadas artísticas son más necesarias para levantar el ánimo de un vecindario entristecido, agobiado por las duras jornadas de trabajo y asediado por necesidades y estrecheces de todo tipo: transcurría pesaroso “el año del hambre”, un año que duró casi dos décadas.

        Caracol y Lola Flores visitaron el Cine Avenida en varias ocasiones; la primera fue para animar en una fiesta el gesto de Queipo de Llano -uno de los suyos-, que apadrinaba a tres chiquillos del Barrio León; también actuaron aquella noche El Maní y Curro de Utrera. Finalizando la temporada de 1941, Monserrat presenta en la terraza de la Cava de los civiles, justo al lado del cuartel, una de sus “óperas andaluzas” en un programa encabezado por Juanito Valderrama y El Sevillano, con El Peluso y dos guitarristas excepcionales: Esteban Sanlúcar y Niño Ricardo. En el cine Alfarería, el 7 de septiembre de 1949, el original flamenco-cómico Guarino, natural de Puerto Real, actúa “en homenaje a su barrio de Triana”, con El Sevillano y los trianeros Chiquito de la Cava y Armando Gutiérrez en el cartel. Precisamente el rapsoda Armando Gutiérrez, junto a la que sería su esposa, la canzonetista Lolita Arispón, encabezarían la compañía –muy trianera- que un día de julio se presentaría en la terraza del Alfarería. También en este escenario cantó Vallejo en 1954, y años después vimos sobre su albero a un coplero flamenco que deslumbraba: Enrique Montoya, mientras el maestro de locutores, Rafael Santisteban, cerca de nosotros, comentaba que era mejor que Manolo Escobar, la otra sorpresa -entonces- de la canción andaluza. Otro de los cines de verano que en ocasiones ofrecía espectáculos flamencos fue el Gran Cinema San Jacinto, lugar donde la noche del 27 de junio de 1945 el empresario Rafael Canela presenta su espectáculo “Fantasía Andaluza” con El Sevillano –que, recordemos, vivió en Triana-, Rafael Ortega y el anunciado como Campoy que cantaba justo frente al Barrio León donde tenía su casa.

        Además de las llamadas “terrazas cinematográficas”, los artistas se presentaron muchas veces en las salas de invierno, el Cine Rocío, Triana Cinema (luego trasformado en el Astoria), Emperador y Los Remedios. En el Triana Cinema, abierto en la calle Castilla en 1931, cantó La Niña de los Peines en las vísperas de las Pascuas de 1935; vino con El Pinto, Sevillanito, y Niño Ricardo. En el mismo cine organizó la Falange varios espectáculos de variedades durante la guerra en los que participaron artistas trianeros como Juan El Tumba y Los Gitanillos de la Cava.

      En el Rocío se presenta la bailaora Carmen Mora con el omnipresente Antonio El Sevillano con el espectáculo “El sentir de la copla” con la canzonetista Consuelo de Triana. En el vetusto cine Rocío, ya en su despedida, ofreció un recital Manuel Gerena en noviembre de 1969; toda una heroicidad. En el Astoria se celebró en 1976 el homenaje al Sordillo de Triana y, después, al Niño de la Calzá, y el Cine Emperador recibió en su vuelta a Triana la rabia cantaora de Manuel Gerena un día de octubre de 1972. En junio de 1973 se celebró en esta sala colosal, la de mayor aforo de Sevilla, un festival para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer actuando Abadía, Oliver, El Pintor, Peregil, Luis Caballero, Naranjito, Curro Fernández, Matilde Coral, Rafael El Negro, Ricardo Miño, Manolo Domínguez y Antonio Mairena. Esta sala sirvió de escenario a la Bienal de 1986. Triana fue un arrabal de cines al servicio del arte flamenco.

Ángel Vela Nieto. De "Triana, la otra orilla del flamenco (2)"

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