lunes, 27 de mayo de 2013

DE PASEO: LOS BOXES DE SANTA CECILIA




Los tiempos cambian y Santa Cecilia no se queda atrás. Limitada al sur por Ruperto y al norte por Diego el de los caracoles, esta avenida presenta en su acera oeste un continuado muestrario de tiendas y locales, que en estos tiempos de crisis sufren más traspasos que antes. Pero es en la otra acera, la que linda con unos jardines sombríos y poco vistosos, donde acaban de abrir dos nuevos negocios y ambos pertenecen a la nueva generación. Uno, naturalmente, es otro bar. Están abriendo tantos, que me pregunto si hay clientela para tantas parroquias, si no estamos hinchando ahora la burbuja de los bares, si tal como pasó con la envenenada burbuja inmobiliaria, igual termina estallando en poco tiempo y nos quedamos sin tasquitas, ni bodeguitas. El establecimiento en cuestión pertenece a otra nueva franquicia, cuyo poder de atracción se basa en servir las cervezas más baratas de Sevilla y tapas a buen precio, de la calidad no hablamos, sin embargo acuden muchos jóvenes que sienten la llamada del céntimo como si de un potente imán se tratara. 





El otro negocio no es fácil de definir. No hay ninguna persona que te sirva, son sólo máquinas, que en cuestión de segundos son capaces de prepararte un trozo de pizza, una hamburguesa o un kebap. También tiene bebidas y caprichitos como patatas fritas, frutos secos, galletas, chocolates y demás golosinas. Se supone que deben funcionar de noche, cuando, desesperado y muerto de hambre no encuentres ningún lugar para comer, aunque no me extraña que una juventud tan adicta a las nuevas modas les de por reunirse alrededor de los boxes, como si fueran coches de fórmula 1 esperando la gasolina para salir a correr la noche a la máxima velocidad posible.

Con los nuevos estudios que se vienen haciendo de células madres y de corazones artificiales, a lo mejor aparecen dentro de poco unos boxes sanitarios, donde lo mismo te sustituyen todos los órganos que no funcionen correctamente, que te colocan dos o tres vértebras nuevas, para terminar con un limpiado a fondo de venas y arterias y la renovación de neuronas tristes, gastadas y sin memoria.  

Rafael Martín Holgado   

2 comentarios:

  1. jimenezjb27/5/13 20:52

    Boxes callejeros; será para repostar y que nos cambien de zapatos. ¿Venderán cabrillas con tomate en estos novedosos negocios?

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  2. Si nuestros viejos trianeros levantaran la cabeza...

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