miércoles, 27 de marzo de 2013

EL DEDO DE RODRIGO




Pepe, guadia urbano



José Cerpa Dominguez de uniforme durante su ronda por Triana y cartel de la Pelicula "Manolo, Guardia Urbano", protagonizada por Manolo Morán.
                         
            Fue una de aquellas películas de cine de verano, de aquel frescor barato y divertido. Fue una de las carteleras que alegraban las esquinas de Triana; podía ser del cine Avenida, Alfarería, La Estrella, San Telmo, Gran Vía o cualquiera de los que llegaron después abriendo el abanico de los sueños… “Manolo, guardia urbano” se anunciaba, y el actor que interpretaba al protagonista era también Manolo y de apellido Morán, uno de los rostros, junto a Fernán Gómez, Tony Leblanc, los Ozores, Antonio Riquelme y Pepe Isbert, tan familiares que parecían salidos de cualquiera de los corrales de vecinos de la Cava o de la calle Castilla, que ellos también pululaban buscándose la vida por nuestras aceras y patios como cualquier hijo de vecino de una Triana animosamente gris con sabor a posguerra y canquiñones y música de coplas y fandanguillos.

Manolo Morán en un fotograma de la película

            La película es del año 1956 y en ella trabajan casi todos los actores citados por lo que el interés se multiplica, así que se acudía a las sillas de enea como quien iba a una convocatoria familiar. Manolo no sólo es un guardia alegre y bondadoso, según la propaganda de los prospectos, sino que es un calco de nuestro Pepe, guardia urbano, auténtico espécimen del barrio, de nombre José Cerpa Domínguez, celoso guardián en su tiempo de la encrucijada vial que forman las calles San Jacinto, con sus paralelas tranviarias, y Pagés del Corro con sus dos Cavas, sitio estratégico del tráfico, aún sereno y pueblerino, de los vehículos rodantes y donde podían juntarse un taxi con un triciclo, un carrillo de mano, una bicicleta y un monstruo amarillo, ruidoso y poderoso, llamado tranvía.
Nuestro Pepe en el cruce de San Jacinto con La Cava
Una de las esquinas la ocupaba la oficina del Banco Andalucía, justo en el lugar donde se encuentra, en edificio moderno, el bar “La Blanca Paloma”. Y un poquito más hacia el cuartel de los civiles, en chaflán, alentaba, también en aquellos tiempos, con sus puertas de par en par, el recordado “Rinconcillo”, paraíso de la manzanilla “San León”, la sangre encebollada y el bacalao con tomate. Pepe solía colocarse de espalda a estos clamores de sirenas en adobo para no caer en tentaciones en horas prohibidas, porque estaba sujeto a la formalidad del aparatoso uniforme que con evidente orgullo lucía, si bien su rostro cárdeno y su expresión guasona podían hacer creer lo contrario.

José Cerpa, de espaldas al Rinconcillo, en La Cava

            Nuestro hombre no tuvo hijos, como su camarada Manolo que en la película aparece feliz por su próxima paternidad después de veinte años de espera. Vivió en la callecita Arnao de Flandes, en el Turruñuelo, y su mujer se había criado en el barrio León. Pepe, guardia urbano jubilado, tuvo como postrera morada la residencia existente frente al Cachorro.

            Un día reciente, nuestro amigo, gran cantaor, Joaquín “El Carbonero”, nos habló de su tío en tiempo de grata tertulia en “El Ancla” y quedó en dejarnos fotos, y ya con ellas ante los ojos tenemos que restregárnoslo porque lo que vemos son fotogramas de la película de Manolo Morán. Así que lo mismo que Armiñán se inspiró en nuestro Campito para crear a su “Juncal”, Rafael J. Salvia podía muy bien haberse fijado en nuestro Pepe para su Manolo madrileño y peliculero. Incluso podía haberle dado el papel, porque siempre tiene más valor el “original”.

¿Manolo Morán en un fotograma de la película o Pepe el guardia en Madrid?


Ángel Vela Nieto

2 comentarios:

  1. jimenezjb27/3/13 15:30

    Increíbles fotografías que por si solas definen al personaje. Sin lugar a dudas la realidad superó a la ficción.
    Qué maravilla las casas de San Jacinto y La Cava con sus esterones, los zócalos de tirolesa y qué decir de los adoquines del pavimento y los balcones con sus macetas.

    ResponderEliminar
  2. Rafael M.H.28/3/13 11:28

    Dejamos caer aquella TRiana porque llegaban tiempos modernos, se pensaba que todo lo nuevo era mejor, una lástima.Preciosa mirada al pasado.

    ResponderEliminar

*/