jueves, 20 de octubre de 2011

DOCE CAMPANADAS: A PIERNA SUELTA



Quienes viven tirados en la calle me han atraído desde niño, recuerdo uno que le llamaban Sanlúcar, era simpático y le saludaba siempre que lE veía, no se le notaba que estuviera muy borracho. Le preguntaba a menudo a mi abuela por qué vivía así. ¿Sería yo capaz de buscarme la vida cada día como él?, ¿resulta fácil vivir así?, ¿tantas fuerzas da, despertarse y sentir que uno sigue vivo? Desapareció un buen día, pero pronto otro le había sustituido, el Nini, bastante más violento, al que puteábamos con la crueldad de los jóvenes. Siguen hoy unos cuantos por el barrio y cada uno tiene su propio estilo, hay quien permanece sentado en un portal mientras pasa el día, otro se afana en mantener limpia su casa de cartón bajo los soportarles de un supermercado, incluso alguno se esconde para que no lo vean tirado por ahí, de noche, mientras parece llevar una vida normal de día. Pero la séptima campanada es siempre la del dolor, y la mujer fotografiada duerme en un escorzo imposible para meterer en ese diminuto espacio del portal, descansando desde hace tiempo entre los fríos mármoles.

Fotografía: David M. Nicaise.
Texto: Rafael Martín Holgado

4 comentarios:

  1. Este joven fotógrafo, por su temática y aciertos, me recuerda al maestro José Manuel Holgado. Rafael Martín también "retrata" bien...

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  2. a el sanlucar me lo encontre en la residencia de jesus abandonado y estaba muy tranquilo y bien atendido parecia un marques.
    el sanlucar es de los personajes de mas gracia que se an paseado por triana con su botella de vino encina de su cabeza,y nunca molesto a nadie,muy diferente a estos que piden haora y encima molestan.

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  3. Rafael M.H.21/10/11 14:53

    Gracias Ángel, se hace lo que se puede. Gracias, triana 1, no recordaba el malabarismo que hacía el Sánlucar con las botellas y me alegro, como cuentas, que esté bien atendido.

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  4. Recuerdo al Sanlúcar en la Cava de los civiles, creo que tenía una vivienda en el corral del Cura. Frecuentaba la bodeguita El Pio y, como dice, Triana.1, se paseaba con la melopea y la botella encima de la cabeza, cantando (mal) y riendo. Pensaba que por edad (y su castigado hígado)habría muerto. Un día salió su foto en ABC en plena "exhibición".

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