domingo, 23 de octubre de 2011

DOCE CAMPANADAS: ADOQUINES


Cuando se comenzaron a pavimentar las calles de Sevilla, la primera fue la antigua Calle de la Mar (hoy García de Vinuesa) poco antes de la conquista de América, se utilizaron ladrillos puestos de canto, pero resistían bien poco el paso de las carretas y las calles se convertían tras las lluvias en un lodazal del que con dificultad se salía sin hocicar. Antes de la llegada del asfalto los adoquines cubrían los caminos, pero se fueron sustituyendo por incómodos y por ser poco modernos, las carreteras embadurnadas de negro servían de alfombra mágica para los seiscientos. Pero los tiempos cambian y como el tranvía o la bicicleta, vuelve el adoquín, se revaloriza como elemento paisajístico, no hay nada mejor para representar lo antiguo que la roca desnuda.
Para algunos un atraso que martiriza los pies, para otros templa los pasos por los caminos del arte.
En la noche los viejos adoquines reflejan como un mar la amarillenta luz de las farolas, sin nadie más, sin calle que vestir, se extienden ordenadamente para cubrir todo el espacio, adoquines, sólo adoquines.

Fotografía: David M. Nicaise.
Texto: Rafael Martín Holgado

5 comentarios:

  1. Forman parte de mi niñez. Mis primeras pedaladas en bicicleta fueron sorbe adoquines. Luego vino el alcalde de la marea negra y los cubrió. Si los adoquines están bien puestos -doctores tiene la ciencia- los neumáticos hacen poco ruido y los vehículos se deslizan sin mayores problemas. Cuando están "tirados", es un suplicio pasar por encima, en coche o a pie.
    Personalmente, me quedo con los adoquines, cosa que estoy viendo se vuelve a recuperar. Saludos. José Luis Tirado Fernández

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  2. Para las calles de Sevilla los adoquines son entrañables; el asfalto una aberración. El ejemplo más evidente lo tenemos en la calle Pureza, vía que merece un pavimento artístico con granito de Gerena. Y es curioso: Se echa a los coches de la calle San Jacinto y, en cambio, se le colocan alfombras para que pasen gustosos por lo que debiera ser el paseo de Triana.

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  3. Rafael M.H.24/10/11 20:13

    También me parecen a mí que ofrecen más ventajas que inconvenientes. Hace tiempo, cuando David era pequeño, visitamos un par de veces la cantera de Gerena. De la roca se sacaban directamente, tras haber picado adecuadamente, unos largos prismas, un hombre mayor sentado iba golpeando esos prismas con tanta habilidad, que parecía mágico cómo iban cayendo, perfectos los pequeños adoquines al suelo. Pura artesanía.

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  4. Me habéis traído gratos recuerdos de mi pueblo. Mi abuelo materno era cantero. Yo, evidentemente, me he criado entre calles de adoquines, por ellas también he jugado, pedaleado y circulado sin problema alguno. Gracias por recordar a Gerena y a su cantera. Algún día deberíamos hacer algún reportaje en TRIANA CRÓNICA sobre el tema. Sin duda, como bien dice Rafael, es pura artesanía. Un saludo

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  5. Rafael M.H.27/10/11 14:07

    Son las cosas de internet, nunca sabes que te vas a encontrar detrás de un artículo comentado, es en los comentarios donde se guarda la grandeza de este medio. Gracias, Ana por leernos y aportarnos tus recuerdos.

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