domingo, 11 de septiembre de 2011

Don Quijote de Triana

Hace unos días, rebuscando en las librerías de viejos, me encontré con esta curiosa comedia titulada “Don Quijote de Triana”. Tal y como se puede apreciar en la portada es una “comedia en tres actos y un prólogo compuesta por el maestro Aben-Zahar de Bargas con el concurso de Miguel de Cervantes Saavedra que la ha corregido”.
La obra escrita por Aureliano Abenza Rodríguez en 1916 narra la vida de un singular  personaje fascinado por los libros y revistas taurina, en lugar de por las novelas de caballerías. En plena Edad de Oro del toreo  nuestro Quijote abandera una cruzada particular contra todo lo antitaurino del momento. Mediante diálogos y situaciones cómicas se debate la idoneidad de que las mujeres puedan llegar a ser toreras y también se pone de manifiesto el fenómeno taurino del momento: la rivalidad entre Joselito y Juan Belmonte.
En los años que corren, donde está de moda lo antitaurino, no vendría nada mal un nuevo Don Quijote de Triana.
La obra queda a disposición del que quiera leerla y  si algún aficionado al teatro se atreve a representarla tendrá toda mi ayuda.
¡Ah! Lo más importante: el título de la obra no deja lugar a dudas sobre cuál es el barrio más taurino del mundo.

José Luis Jiménez

6 comentarios:

  1. Pues si, amigo José Luis, un muy interesante el hallazgo que confirma la importancia taurina de nuestro barrio. Puede afirmarse que en las primeras décadas el siglo pasado que conformaron, además, la edad del toreo, mandaba Triana. Matadores de esta orilla solían ser la base de los carteles de las corridas de Feria. Triana es un milagro para gloria de Sevilla, Andalucía y España.

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  2. jimenezjb11/9/11 21:01

    Un gran milagro para el arte en general, Ángel, con un apartado especial para el arte taurino. Recuerdo algún trabajo tuyo, "Cien toreros trianeros" (corrígeme si me equivoco), que pone de manifiesto la gran aportación trianera a la tauromaquia. Aunque en el blog hay diversos artículos sobre Juan Belmonte no estaría de más seguir recordando a otros maestros trianeros.

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  3. Tiene cajones la cosa que el barrio torero de Sevilla por antonomasia sea otro que no Triana. A no ser que consideren que Triana no es Sevilla, entonces vale, pero, de toda la vida, ese pensamiento es propiedad intelectual e inmaterial de los trianeros. Es verdad que ese barrio tuvo y tiene, y que sea por muchos años, un gran figurón del toreo pero no dos, porque Diego Puerta, al que quieren incluir, nació, se crió y se hizo torero en el Cerro del Águila. Toreros lo que se dice toreros de oro y plata quizás no lleguen a los dedos de dos manos. Un gran hallazgo, José Luís, te felicito y te tomo la palabra, pero hay dos cosas que quiero que sepas: a)Que esos Quijotes no están en peligro de extinción, aún quedan algunos. b) Mucho antes de la autoría de ese libro había cuadrillas de señoritas toreras, algún día daré el testimonio. Y dos preguntas: a)¿Aben-Zahar de Bargas era descendiente de moriscos o de Luís, el que le pagaba el vino al montañés, o moro de la morería?. b)¿Que no entiendo que diferencia entre quién compone la obra y quién la escribe?. Y una aclaración: nunca hubo rivalidad entre José y Juan, si entre sus partidarios.

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  4. Releo mi comentario y se notan demasiado las prisas: quise decir que era la "edad de oro del toreo" cuando, precisamente, mandaba Triana.
    El título exacto es "Cien toreros de Triana", y se hablaba de 112 hasta 1936. La época posterior es otra historia. Naturalmente, me refiero a todos los conocidos que se enfrentaban a un toro vestido de luces.
    En año reciente se expusieron en la Casa de las Columnas los retratos de "30 toreros de Triana", todos vivos; los dibujos fueron realizados por Antonio Badía con textos biográfico del que hace este comentario. Quedó un magnífico y original catálogo.
    La riqueza taurina de este lugar mágico tampoco está ni explotada ni reflejada en el barrio a pesar del monumento a Belmonte y las pocas placas que pudimos colocar en las calles. El flamenco y el toreo necesitan un museo, y el edificio antiguo, bello e inútil de la antigua Casa de Socorro está esperando a que Sevilla se dé cuenta de la riqueza que tiene al otro lado del río... que ya va siendo hora.

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  5. Ángel, testifico todo lo que dices y sobre todo lo de los museos, tanto el de la copla, el cante, el baile y la guitarra en el antiguo Cuartel de la Guardia Civil, también como academia o escuela,nombre más antiguo y más bonito para mí, y el edificio de la Casa de Socorro como el del Arte y la Cultura de Triana, ahora que los toros han pasado al Ministerio de Cultura. Si trazaramos un arco cogiendo como punto central el Altozano con una cuerda, hasta SantAna y barriésemos hasta La O o Chapina debían de quedar dentro los museos e incluso el teatro si los políticos nos hicieran caso y trataran con los dominícos la compra de la Iglesia de San Jacinto.¡Que pelotazo!. Y termino que me tengo que í a trabajá.

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  6. jimenezjb12/9/11 16:37

    Antonio, te aseguro que he investigado mucho acerca del tal Aben-Zahar de Bargas. Teniendo en cuenta que conocía muy bien a Miguel de Cervantes y que este estuvo algún tiempo por nuestro barrio, además de que era la hora de la cerveza, lo primero que se me ocurrió fue ir a Bodega Casa Vargas a la calle Rodrigo de Triana. Manuel Vargas es un trianero de varias generaciones y pensé que si nuestro personaje era trianero, Manuel lo debería de conocer. Manuel no lo conocía y me dijo que con ese nombre igual era de Al Qaeda con lo que me entró un poquito de canguelo y seguí la investigación por Internet. Finalmente recordé que en el prólogo se explica que los documentos bases de este libro los encontraron en Toledo y resulta que Bargas es un pueblo de Toledo donde, tras la conquista cristiana, habitaban muchos moriscos. Hasta aquí te puedo contar.
    Perfecta la aclaración acerca de la rivalidad entre los partidarios de Juan y José con la que aprovecho para comentar que el autor de este libro también escribió una comedia con el título “Gallistas y Belmontistas” y estoy completamente convencido que los belmontistas eran más numerosos; la prueba está que el libro “Don Quijote de Triana” costaba 2 pesetas para el público en general y 1,5 pesetas para los belmontistas. Para los incrédulos ver la página 19 del ABC de Madrid del domingo 9 de febrero de 1919 ( no es guasa).
    Gracias, Ángel, por la aclaración acerca de tu obra y por recordar aquella exposición con Antonio Badía en la que los referidos catálogos fueron ejemplares casi imposibles de conseguir.

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