miércoles, 13 de julio de 2011

VEO VEO: CASA TROYA Y LOS ANGELITOS BLANCOS



Algunos días me pongo el atuendo de turista y me lanzo por la calles de TRiana a entretenerme en mirarla de otra manera, despojarme de la rutina diaria y con la ayuda de la cámara fotográfica fijarme en mil detalles que se me escapan en el ir y venir de todos los días, entonces se me pierde la mañana sin darme cuenta y vuelvo a casa con la ilusión de quien ha descubierto hermosos parajes, calles nuevas, gente agradable, quizás sea una fácil forma de vivir, pero me gusta.


Se levanta en una esquina esta típica casa barroca de dos plantas y ático en la crujía de fachada, una mole blanqueada para esconder los ladrillos con sombrero de tejas y cornisas enrojecidas, molduras y vanos, arcos y requiebros, pilastras y balcones, ventanas abiertas que dan al río, torre del oro, plaza de toros y giralda para perder la mirada cada atardecer.



Tras la portada hay un descansillo y varios escalones te acercan a una hermosa puerta que tiene por delante una cancela. A la fresquita se sientan aquí algunas vecinas a charlar, les pido permiso para fotografiar el patio y, de camino, aprovecho para entablar conversación, me cuenta la mayor que antes perteneció a un señor que vino de Cuba, en un barco cargaíto de oro porque compró la plaza de Cuba y otras casas más por el barrio, como la de las columnas, pero ésta es más antigua, tiene más de quinientos años, aquí ha habido un hospital y un convento, cualquiera sabe lo que se puede encontrar debajo enterrado, también hay un túnel, así, grande, que cabe hasta un burro y llega a la torre del oro, los moros sacaban el oro por aquí… Poco importa que la historia se desbarate en un santiamén, que se alarguen los años hasta el infinito, que se imaginen pasadizos, si estas leyendas consiguen que la gente ame la casa donde vive y se sienta orgullosa del valor que tiene.


El patio tiene tres galerías en los lados y en torno a él se articulan las diferentes habitaciones, en medio, muchas macetas y macetones se pelean por buscar la luz, la solería no está en muy buen estado, pero la limpieza hace que todo parezca hermoso y vivo.


Sobre la primera cornisa un balcón de forja y en la moldura un adorno de escayola representa la cara de un niño, otros dos parecidos se aprecian encima de las ventanas centrales y me acuerdo de los angelitos de San Jacinto, de esas caras que en las naves laterales, junto a las dos alas que se retuercen por la decoración rococó, sirven de punto de partida a los arcos de medio punto, angelitos de la familia Figueroa, la dinastía de arquitectos barrocos de Sevilla.

Fuente: Arquitectura civil sevillana de Francisco Collante de Terán y Luis Gómez.
Rafael Martín Holgado.

5 comentarios:

  1. Una de las escasas muestra de la calle Orilla del Río del XVIII. Hace bastantes años anoté que esta casa pertenecía al Instituto Hispano Cubano, cuya sede se situaba en el antiguo convento de Los Remedios y que fue fundado, en 1928, al calor de la Exposición Iberoamericana, por Rafael González Abreu, vizconde de Los Remedios.
    Su estado entonces era de completo abandono y estaba acechada por la piqueta tan presta en derribar corrales y casas de vecinos.
    Desconozco la situación actual de tan interesante edificio al que la leyenda tiene como lugar donde se traficaba en la venta de esclavos.

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  2. Rafaé, de verdad que tus fotografías y los textos que las acompañan son de auténtica colección. No sabía nada de esta historia que entre tú y Ángel me habéis desvelado. Cuanta historia y cuantos recuerdos. Una pregunta ¿No sería este hombre de Cuba el que después de pasar por Sevilla fue a Cádiz y compró a la Lirio?: "Un hombre vino de Cuba/y a la Bizcocha ha pagao/cincuenta moneas de oro/por aquel lirio morao.......".Espero la confirmación.

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  3. No sé si Rafael González Abreu era un rico hacendado de Cuba o un "indiano" de regreso a su patria tras hacer fortuna allí. Lo ciero es que el Instituto se creó, entre otras cosas, para unir cultural y sentimentalmente a las dos patrias. Hoy, con la mala prensa (pagada) que tiene Fidel y padeciendo su pueblo el asfixiante embargo económico al que le someten, inmisericorde, nuestros amigos los eeuu (onomatopeya de miedo), parece que pocos recuerdan aquellos buenos deseos del vizconde de Los Remedios, que, por otra parte, es como si lo fuera de Triana (¿o es que Los Remedios no es un "puntalito de Triana?
    Pues, Antonio, este hombre parece ser que sólo compraba casas y, seguramente, títulos nobiliarios. Digo "seguramente", ojo...

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  4. ...póngase cierto donde "ciero" e "inmisericordes" con ese al final y cerrar comillas tras "puntalito". Cuando se escribe no se ven estas cosas, no sé por qué. Todo sea por no colaborar con las barbaridades que se leen por ahí, que no en este blog.

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  5. Rafael M.H.16/7/11 11:09

    Gracias, Ferca, tiro mucho de libros, no como Ángel, que un día tendrá que enseñarnos donde guarda la memoria de TRiana.

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