domingo, 10 de julio de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: DEUDAS

JOSÉ LUIS ORTIZ NUEVO (Fotografía: Paco Sánchez)

         La inmediatez de la gran fiesta de Triana me trae hondas sensaciones que nada tienen que ver con los viejos recuerdos, con aquellas tardes de todos los esplendores por la iglesia de Santa Ana, Betis, el río, el Altozano y el puente, cuando paseaba de la mano de mis padres o de la primera pandilla de ilusionados camaradas. Son otras sensaciones también arraigadas en un adulto corazón pasado de recuerdo y resquemores.
         Desde el primer año de la Velá moderna, la que impusieron, entre el acierto y el capricho, los nuevos políticos democráticos, lo que más hemos aplaudido por la felicidad que proporciona, son las designaciones en las tres bien elegidas modalidades: Trianeros de Honor, Adoptivos y del Año (luego se extendió a las entidades del barrio como colectivo). El inolvidable Manolo Macías tuvo que ver en esto en tiempos del poeta de Archidona, José Luis Ortíz Nuevo, como primer mandamás de la Cultura municipal del nuevo régimen. Tras él nunca ha existido un concejal de Cultura -ahora tendría que ser también el de Fiestas Mayores- más comprometido, al punto de que oscureció al delegado de turno. Era también la feliz época de los primeros números de la revista “Triana”.
         Se decidieron tres, tres y dos, según el orden antes expuesto. Ocho rostros iluminados encima del escenario que antes había vibrado con la emoción del pregón, invento, asimismo, del singular concejal malagueño-sevillano que, hay que decirlo, se empeñó además en salvar de la ruina el Hotel Triana dándole carácter de casa comunal y cobijo íntimo para la noche mágica de la nueva Velá. He vivido muchas de esas noches y siempre quedaba enganchado en los rostros de los trianeros elegidos, satisfechos, agradecidos, pagados de su trianerismo, de su amor al barrio.
         El alejamiento del espíritu que anima estas nominaciones por el excesivo y desacertado protagonismo de la mayoría de los políticos llegados de más allá del río (en esto sólo hay dos excepciones: Paco Arcas y Alberto Jiménez Becerril), coadyuvado por una comisión que nada tenía que ver con la que formaron gente de hondas raíces y conocimientos como Aurelio Murillo, Zeppelín, Monclova los dos Jaramillos, Antonio Pascual, Antonio Ramírez, Ángel Bonilla, etcétera, redujeron la Velá a la categoría de verbena de barriada, con una cucaña en la mínima expresión, una calle Betis dejada en manos de jóvenes extraños sin respeto alguno (Floranes huyó de ella con su caseta de la Comisión y hasta ahora), un concurso de sevillanas vulgar y repetido hasta la saciedad y el olvido absoluto del río, con lo que la fiesta fluvial que siempre fue desapareció. Se despreció en demasiadas ocasiones, por intereses oscuros, al Hotel Triana, y lo que para nosotros era lo peor de esa noche mágica a la que aludimos: se fijó un número de homenajeados ridículo porque, en la ignorancia, creerían que nos quedaríamos sin gente merecedora del premio, del último premio, quizás en esta vida. Porque hay que decir que se otorgaba a quienes, por larga trayectoria, lo merecía; nada de estrellas de relumbrón que al final no asisten ni a la entrega -se ha dado más de un caso- y, por supuesto, sin pregoneros que hagan del acto más intimo un musical para la propaganda política.
         Cada año recuerdo las docenas y docenas de trianeros que se fueron para siempre sin que Triana saldara la deuda que tenía con ellos... ¿Triana? Para que fuera Triana la deudora tendría que haber responsables que la representaran con todos los atributos de personalidad. Triana aquí apenas ha existido, y si a esto se añade una voz de mando que no sabe del alma del lugar que le han confiado... pues ya tenemos la nueva Velá.
         Espero que el tiempo escaso y el dinero más escaso aún no impidan una fiesta con la categoría que merece Triana y su Patrona. Ya lo hemos escrito, pero no está de más repetirlo. Y, como siempre, confiamos en los recién llegados.
  
Ángel Vela Nieto


6 comentarios:

  1. El cartel que finaliza tu comentario no puede ser más apropiado Triana representada por una flamenca con una pose y una mirada de"esperando el porvenir y el porvenir que no llega".Como la soleá. Esperemos que sí. Ángel como J.L. Ortiz Nuevo entran pocos en la canasta. Si llegara otro todos a una como en ese famoso pueblo gritaremos:¡BINGO!.

    ResponderEliminar
  2. Quise decir:"El cartel que finaliza tu artículo..., Que por cierto como todo lo que comentas no puedes estar más acertado y mejor desarrollado.¡Extraordinario, Ángel!.

    ResponderEliminar
  3. Pues, fíjate, Antonio, que las ilustraciones las pone Emilio, así que a él corresponden las alabanzas y el acierto.
    Gracias por lo que añades. Es momento de hablar de la Velá "que debe ser...".

    ResponderEliminar
  4. jimenezjb11/7/11 23:33

    Hay que cambiar muchas cosas en está Velá para convertirla en la "que debe ser". Para cambiar nuestra fiesta mayor lo primero que hace falta es tener la intención de cambiarla y después saber cómo hacerlo. Los nuevos mandatarios del distrito ni conocen ni quieren a Triana. Los nombramientos del pregonero y de algún trianero de honor me han defraudado; tendremos que hablar de este asunto con más detalle y saber en base a qué méritos se han decidido a los galardonados. Desconozco la programación cultural de esta Velá y espero especialmente que el Flamenco ocupe un lugar especial. ¿Estarán decididos a eliminar el mal ambiente de la calle Betis? ¿Están dispuestos a recuperar de nuevo al Hotel Triana cómo espacio de la Velá? Sinceramente tengo pocas esperanzas y hace años que me limitó a pasar por la Velá sin ganas de vivirla.

    ResponderEliminar
  5. Tengo noticias de que, al fin, se va a conseguir volver al disfrute de la noche mágica en su escenario natural: el Hotel Triana. Esta mañana se ha presentado el cartel y, supongo, que el programa de la fiesta. Me llamaron en la misma mañana, pero no he podido asistir.
    Sólo he hablado con Manolo Alés, pero por la disposición que he visto en él intuyo que van a tratar de desfacer entuertos.
    Y una de esos entuertos es el tema del flamenco. Recuperar el concurso para aficionados, con atención especial a las soleares de Triana, tendría que ser primordial.
    A la calle Betis la dio por perdida Fernández Floranes huyendo hacia el Altozano. La caseta principal debe estar a la altura de la zapata, volcada al río, donde siempre. Así los indeseables se irían a otra parte y el paseo volvería a ser lo familiar que era antes. Hay tanta que cosas que cambiar y recuperar para poner en su sitio a una fiesta declarada Bien de Interés Turístico Nacional de Andalucía... Pues manos a la obra.

    ResponderEliminar
  6. Rafael M.H.12/7/11 21:34

    Hace algunos meses asistí a un espectáculo teatro-musical que se celebró debajo de la plaza de TRiana, en el museo del casrillo de San Jorge. Si a los nuevos responsables del distrito les interesa promocionar este nuevo espacio cultural se podría pensar, aunque no cabe mucho público, el utilizarlo para algún tipo de concierto breve de música medieval, flamenco... Sería cuestión de estudiarlo y si fuera posible, no vendría mal para la Velá, en esas horas de la caló.

    ResponderEliminar

*/