viernes, 8 de abril de 2011

TRIANA EN EL OBJETIVO DE HOLGADO BRENES (18)


La Virgen de la Estrella, ceramizada por las manos de Kiernam, quizás sea la única que se compadece de este indigente que reposa en la húmeda tarde del invierno en el ajardinado atrio del templo conventual de San Jacinto. La caridad puede llegar desde dentro, pero, tal vez sean cortas para la aproximación las manos dominicas, y el hombre espere, sin demasiada convicción, las más cercanas del arrabal trianero.

Es curioso que estos desengañados de la vida se amparan en las mismas cosas comunes: en las puertas de las iglesias, donde por la cercanía quizás se sientan más amparados por Dios; en el fiel y animable perro por compaña, siempre definido como el mejor amigo del hombre; y en la morfina antiangustias y antimemoria de un tetrabrick de vino barato con el que intentar olvidar las puñaladas sin remedio de la mala suerte.

La chapela roja nos convoca a una mirada fija de atención, y sus ojos no se amilanan ante el objetivo de Holgado poniendo la suya en las nuestras. Con su mano izquierda agarra el envase de provisión mientras otro espera su turno sobre el banco. Con la diestra, empuña un paragüas y se deja asomar por ella una pequeña cruz, tan blanca como la del cercano humilladero. ¿Será que muestra la cruz de su vida, la del abandono, la de la desesperanza, la del hastío...?

Dios está cerca, pero qué menos que llegue la mano del hombre a tirar el muro de la soledad.

A veces, José Manuel nos deja reflexionando, tiñéndonos el corazón de tristeza.


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

8 comentarios:

  1. Siempre he dicho que José Manuel Holgado es a la fotografía lo que Jesús Quintero (El loco de la colina) a la radiodifusión y televisión, retratando magistralmente la idiosincrasia de la sociedad sevillana/andaluza.

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  2. El punto surrealista de sus fotografías, tiene siempre una lectura para la meditación.
    Es asombroso.

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  3. Rafael M.H.8/4/11 16:35

    He abierto esta página y con el ratón me he desplazado hacia abajo hasta toparme con la cerámica de la virgen, bien arropada por los naranjos, y la textura de la pared parecía un lienzo, el amarillento papel de una vieja fotografía, después mi dedo ha acariciado de nuevo al ratón, he visto la mitad inferior de la fotografía y he dado un respingo hacia atrás, casi se ha salido de la pantalla el vagabundo. Mientras leía las palabras de Emilio, el olor de la sucia humedad, del vino barato, de la mala suerte, de la soledad se me iba quedando pegando en la garganta, como un mal trago de la vida.

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  4. Cuando yo me muera, José Manuel no va a tener ningún problema para encontrar sustituto en un poeta tan grande como tú.

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  5. José Manuel Holgado8/4/11 23:36

    Gracias, Emilio, por considerarme tanto y añadir comentarios tan sublimes a mis fotos. Veo con ellos que voy logrando lo que siempre desee: expresarme directamente con la imágen, decir cosas como las que te sugieren a tí y a otras personas que van accediendo a esta página que está resultando tan llena de profundidad en sus variados cointenidos. Repito: Gracias de corazón.

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  6. Me estás dando la vida, José Manuel. Soy muy flojo para escribir y necesito que alguien me obligue. Lo estás logrando a la perfección.

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  7. Extraordinaria la foto y el artículo.

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  8. La fotografía tiene su tomate. Y es que José Manuel no te deja nunca indiferente.

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