viernes, 15 de abril de 2011

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES DE LAS HERMANDADES DE TRIANA




HERMANDAD DE LA O

EL JOROBAITO

La imagen del Nazareno de esta cofradía recibe este cariñoso apelativo por la posición que presenta su cuerpo, encorvado por el peso de la Cruz. Tras la restauración de Castillo Lastrucci, aunque mantiene esta característica, se suavizaron sus líneas.

La hermandad poseía una imagen de un crucificado realizado en pasta de madera que inicialmente era llevado a hombros por los cofrades. El deterioro del mismo originaba que todos los años hubiese que proceder a su restauración, y en el último tercio de la centuria se adopta la decisión del encargo de una nueva talla que debía de sustituir a la primitiva,  pero en esta ocasión fue para evitar los cofrades los problemas que cada año originaba su salida por la puerta del templo, que suponía efectuar una dificil maniobra o desmontarlo prácticamente de las andas para sortear el vano de  entrada o salida, para lo cual había que corgarlo de una reja para desprenderlo del paso. Esta tarea, pues, a realizar en dos ocasiones, tanto en la entrada como en la salida, era inapropiada y , según se dice en el Cabildo, con dificultades de llevarla a cabo por el concurso de la gente y el ganado, lo que sin duda motivó que optasen por encargar la imagen de un Nazareno,  que corresponde al actual, obra del maestro escultor Pedro Roldan (1686).

En 1911 la iglesia vuelve a convertirse en segunda parroquia del barrio trianero, de modo que la cofradía adquiere caracter de Sacramental. A partir de 1918 los nazarenos adoptan las túnicas de raso morado y cíngulo de oro en las dos comitivas. En los disturbios de 1936 se produce el saqueo de la iglesia y la mutilación de las imágenes titulares. El Señor es restaurado por Castillo Lastrucci, artista que se encarga de entregar una Dolorosa de nueva factura que sustituye a la antigua talla mariana. En 1943 un tranvía se precipitó sobre el paso de palio por la pendiente que baja desde el Altozano, sin que se produjeran desgracias personales. Al año siguiente, la Virgen de la O, que fue rescatada intacta por los cofrades, volvió a salir en su paso de palio como si nada hubiese ocurrido. En 1965, en las misiones, el Señor fue conducido al Turruñuelo, y en 1985 salió en un Vía Crucis especial por las calles del barrio, con motivo del tercer  centenario de la imagen del Señor. En 1994 la citada imagen, felizmente restaurada por el profesor Arquillo Torres, presidió el Via Crucis Curaresmal, organizado por el Consejo de Hermandades y Cofradías a la catedral hispalense.

De la obra anécdotas leyendas y curiosidades ineditas de la Semana Santa  de Sevilla. de Federico García de la Concha.  
Selección: Ángel Bautista Guerrero

2 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes17/4/11 0:22

    Querido Ángel, como yo, pienso que otras muchas personas agradecen tus siempre bien ponderadas y hermosas aportaciones a la historia de nuestras hermandades. Esto de la O es interesantísimo.
    Y aprovecho para dejar aquí, que lo ve todo el mundo, una pregunta sobre la iglesia y un hallazgo relativamente reciente. En la ultima restauración, en lo que es la torre, dentro, no sé bien donde, encontraron emparedado el cadaver perfectamente conservado de una criatura, no sé si niño o niña, como de unos tres años, perfectamente conservado y con vestiduras del siglo XVIII. Se lo llevaron de ahí y dijeron que darían una explicación, pero a estas alturas, yo por lo menos, no sé nada de ello. ¿Alguien puede aportar información? porque el asunto es espeluznante y digno de leyenda.

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  2. Se llevaron los restos de la pobre criatura para analizarlo, dijeron algo sobre la ropa que llevaba y si te vi no me acuerdo... Podría ser una de las muchas víctimas de alguna de las apidemias que asolaban entonces a la población de Triana (por el río solía entrar el mal). Los padres de la niña -era una niña pequeña, creo recordar de tres años de edad- eligieron la torre de la iglesia de la O paras el entierro, allí se conservó el cuerpo momificado. Con los restos de la criaturita ocurrió como tantas cosas en Triana, eso que se llama desinterés.

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