sábado, 26 de marzo de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: IGUALDAD EN LA PAZ Y EN LA GUERRA


                           
           La actual delegada de Triana, la señorita Esther, es la segunda dama delegada del distrito trianero; fue la primera la andalucista apellidada Guerra Librero. Cuando ésta fue nombrada la saludamos con optimismo desde las páginas de El Correo de Andalucía, primero porque andábamos desesperados de  la vacua gestión y el desapego de los que la precedieron hasta la época de Alberto Jiménez Becerril, gente extraña que apenas pasaron el puente antes del cargo (y después del cargo). Confiábamos, como última esperanza, en la consabida sensibilidad femenina, así que aplaudimos el nombramiento y nos pusimos a su disposición. Pero no tendría que pasar  demasiado tiempo para darnos cuenta que nada había cambiado, que el género no iba a ser la causa del milagro. Y así pasaron cuatro años insulsos, de despistes a veces increíbles; otros cuatro años perdidos.
         De esta manera, la sucesora del señor Moriñas, (al que estoy seguro también veremos poco por Triana tras su oportuno ascenso político), la aparecida de súbito en los actos de la pasada Velá, la mencionada señorita Esther, no ha removido nada de aquellos sentimientos primeros; estamos escaldados y no sólo por el ejemplo vivido tan cercanamente. Los meses transcurridos, suficientes para un análisis somero, no han hecho más que confirmar nuestro derrumbamiento sentimental. 
         A otra cosa aunque no me desvío mucho del camino. Ni el terrorífico desastre de Japón, tan cargado de llantos, tristezas y muertes ha parado la maquinaria de la guerra. Había que acabar con Gadafi y, de paso, tener más a mano su petróleo, y ya están las televisiones, ahítas de sangre y tragedias, “entreteniendo” nuestra hora de comer con las llamaradas de la muerte, muerte demasiadas veces de mujeres, ancianos y niños inocentes. No entro en catalogar al citado mandatario, ya lo hacen de sobra nuestros medios, si bien, y como es habitual, no diciendo toda la verdad, pero quiero dejar de manifiesto mi hondo pesar al ver a mujeres políticas apostando por la guerra, por la devastación y la muerte, con la señora Clinton al frente, sibilina defensora de los intereses económicos de su país tan ducho en confrontaciones bélicas, y echando por delante a sus “aliados” europeos, eternos deudos.

         Me horroriza que la mujer, hacedora de vidas por designación del Creador, hable de guerras “necesarias”, como hablan y hablaron los políticos de siempre. Eran nuestra esperanza para que, desde el poder, nos ayudaran a alcanzar un mundo mejor. No puedo ver a las Pajín, Cospedal, Saénz de Santamaría, etcétera, etcétera, en sus envenenados discursos “igualitarios”...  Algunas mujeres han buscado la igualdad con tanto ahínco que la han conseguido incluso en estos terribles casos que estimo contranatura. Se ha “avanzado” mucho. No olvido a aquella dama de hierro que mandó matar muchachos argentinos de quinta con un ejército de feroces profesionales en defensa de un terreno a miles de kilómetros de Londres. Y en España hemos “avanzado” mucho: tenemos una ministra del Ejército, que es decir de la guerra, como señal de modernidad (y a mi que me parece víctima de una ardid masculina para “igualar” a la mujer en los trabajos menos agradables). Y no digamos la cantidad de damas alistadas en el ejército; sí, también muy moderno. La igualdad... hasta se inventaron un Ministerio.
         La mujer en esta problemática de los géneros, además de ir dejando capas de su lisa piel para revestirse de asperezas, de púas y de lanzas, puede ser, por la fuerza de la inercia de su impulso, fácil presa de oscuras maniobras de jefes que pueden ver en ellas un excelente parapeto. Aquí la codicia manda, y en esto sí que son iguales ambos géneros. Pero lo que me parece peor es lo bien que están ellas, lo que disfrutan en esos cargos tan valientes y masculinos.
         Quién duda de la capacidad intelectual de la mujer a estas alturas, de sus fuerzas y sus lógicas aspiraciones en una sociedad como la actual. Mas esa capacidad, esa fuerza y esas aspiraciones, por favor, que sean puestas siempre a favor de la paz, de la vida..., ya tenemos demasiados ogros. Este mundo cruel y decadente necesita, ahora más que nunca, de su sensibilidad. El mundo y Triana, señorita Esther.

Ángel Vela Nieto 

4 comentarios:

  1. Angel Bautista26/3/11 12:19

    Querido Angel,no es la segunda mujer en el Distrito es la tercera ya que tenemos que contabilizar a Susana Diaz, a cual más nefasta.

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  2. Estuvo tan poco tiempo que para mi no cuenta, porque, aparte de favorecer aquella falacia de "Hecho en Triana", no recuerdo ninguna acción positiva de su fugaz gestión.
    Pues sí, vaya trío.

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  3. Por desgracia, desde hace años, ni hombres ni mujeres han hecho nada serio por el barrio desde el poder político.

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  4. Fíjate si es desconocida esta señorita Esther que la única fotografía que tenemos de ella es esta que hemos repetido y covertido hoy en acuarela. Debe dejarse ver un poco más, al menos para ampliar su repertorio fotográfico, porque para otra cosa... ¡Cosas!

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