jueves, 9 de diciembre de 2010

DE PASEO POR TRIANA: LAS ALMONAS


Triana, sin lugar a dudas, ha sido un núcleo industrial de suma importancia. La industria cerámica, de la pólvora, aeronáutica, la relacionada con el puerto como carpinteros de rivera y calafates, la de los bizcochos, aceitunas, etc.
Una de las industrias distinguidas de Triana ha sido la fabricación de jabón. Durante más de 4 siglos, en las Reales Almonas de la trianera calle Castilla, se estuvo fabricando jabón con la denominación comercial de “Castilla”.  Este jabón llegó a superar en calidad y cantidad al de las mejores factorías europeas.
Las materias primas básicas para la fabricación del jabón son la grasa, que se obtenía a partir del aceite de oliva y  la sosa o potasa, que se obtenían a partir de las cenizas procedentes de la quema de la hierba denominada barrilla, muy abundantes en las marismas del Guadalquivir.
La situación estratégica de Triana, comunicada con el Aljarafe, de donde se recibía el aceite, y a los pies del Guadalquivir, lo que permitía recibir la barrilla y por supuesto la salida del producto terminado vía fluvial, hacían propicia la implantación de dicha industria en su término.
De las Almonas Trianeras documentalmente han quedado muchas reseñas en diversos textos, destacando la que Justino Matute en su “Aparato para  la Historia de Triana” realiza mostrando la magnitud e importancia internacional de dichas almonas.
Pero, ¿dónde están los restos de esta importante y fructífera industria de 500 años de antigüedad?
Durante el mes de junio de 1988 se derriba la edificación, construida en 1906, existente en el número 24 de la calle Castilla. Dicha edificación estaba situada dentro del complejo fabril jabonero. Al término de la demolición queda al descubierto una grandiosa bóveda de cañón de ladrillo que continúa  bajo las casas colindantes. Es la empresa propietaria de la casa, sin contar con ninguna ayuda de la administración pública, pese a la proximidad de la Expo 92 y la importancia histórica del hallazgo, la que acomete un plan de actuación para salvar e investigar sobre la bóveda descubierta. Finalmente y tras algunas actuaciones, supongo que limitadas por el aspecto económico, quedó descubierta parte de la estructura de las primitivas almonas así como dos grandes tinajas, los contrafuertes y algunos muros exteriores.


En 1989,  el historiador Joaquín González Moreno, publica, en su libro “Descubrimiento en Triana: Las Cuevas del Jabón”, todos los datos del citado descubrimiento así como la historia de las Reales Almonas Trianeras.
La situación actual es que los restos de las almonas no pueden visitarse y permanecen ocultos y cautivos en el interior de la citada edificación; que  tan importante industria es totalmente desconocida para la gran mayoría de los ciudadanos y que en Triana ni tan siquiera se ha rotulado una calle con el nombre de jabonería o almona. Una simple placa, en la fachada de la citada casa, nos recuerda un monumento civil de más de 500 años de antigüedad.
¿En que país, ciudad o barrio del mundo, la administración abandona y termina enterrando un patrimonio de más de 500 años? ¿Tanto cuesta realizar un pequeño centro de interpretación donde se explique a los ciudadanos en qué consistían Las Reales Almonas de Triana? ¿Ninguna calle del barrio puede rotularse con el nombre de “Jabonerías” o “Almonas”?

Y mientras tanto la “Alcaldesa” de Triana se lava las manos en la palangana del paso cristo macareno y sin jabón.


José Luis Jiménez Buzón

11 comentarios:

  1. Estamos en un barrio donde el interés de la mayoría no parece que importe demasiado, especialmente cuando esa mayoría representa los intereses de Triana (el caso de Abades en Betis es uno de los ejemplos más recientes); un barrio -no hay que cansarse de repetirlo- que tendría que estar mimado por lo que aporta y ha aportado a la ciudad a la que pertenece.
    Estuve, con un grupo de la revista "Triana", en la presentación pública de los restos descubiertos de una de las más importantes y antiguas industrias; se presentó allí el libro que mencionas, amigo José Luis, y creo recordar que se descubrió una placa conmemorativa colocada en los mismos viejos muros. Pero, al poco, vimos que las Almonas quedaban olvidadas por interés de los propietarios de los pisos de la nueva casa con todas las bendiciones oficiales. Aquí lo que importaba era la Expo.
    Cuando Alberto Jiménez Becerril se hace cargo del distrito, la primera placa que le propusimos (evito el prurito del yo) es la de las Almonas en la fachada de la nueva casa. Aquella serie airearía páginas de la historia trianera y noticias de muchos de sus personajes, y estaba destinada a visitantes y escolares, especialmente para que éstos supieran algo del lugar donde viven. Redactamos el texto, buscamos el dibujo y, al fin, se colocó a la par de la dedicada a Fabié, a Martínez de León, al historiador Ariño, a Gracia de Triana, a Fernando el de Triana, a Gitanillo, a Cagancho y algunas más.
    Pero el aviso cerámico no ha servido absolutamente para nada. Habría que preguntarles a los de la Tenencia si saben que existe la placa y lo que significa.
    Pues así estamos, amigo José Luis. Haces muy bien en denunciar lo que, no hace mucho, pusimos sobre la mesa en una de las inútiles reuniones de "Hecho en Triana" y que permanece como una herida más por donde se desangra nuestra riquísima historia.

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  2. Rafael M.H.9/12/10, 20:57

    Muy bueno el artículo. Qué poco sabemos de nuestro barrio. Conforme iba leyendo me estaba imaginando al Pilato en la calle. La primera vez que escuché la palabra almona fue cuando tú me hablaste de la fábrica de la calle Castilla. Después me fui flechado al diccionario y leí que es una palabra, naturalmente de origen árabe, y que sólo se usa en Andalucía. En Cádiz se utiliza almona para los lugares donde se vende o se pesca el sábalo (pez tanto de agua dulce, como salda). Igual utilizaban la grasa de este pez para hacer el jabón. Tengo que seguir investigando por ahí.

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  3. Emilio Jiménez Díaz9/12/10, 22:13

    Esta foto que ilustra el excelente artículo de José Luis, la hice yo allá por el año 1974, con una Mac-124 de cajón, con la que recogí la miseria y abandono de muchísimos edificios trianeros. Este era uno de mis rincones preferidos. Aquella historia de las almonas me sonaba hermosa, y comencé a preocuparme por ellas a través de los libros de historia. Recuerdo cuando Ángel me hablaba con devoción de aquella fotografía de inauguración, que evidentemente conservo. Pero me da pena, auténtica pena, que nuestros munícipes no sepan valorar tanta historia condensada como hay en nuestro arrabal. ¿No sería hermoso, Ángel, que se hiciese un catálogo general de todas las placas que tiene Triana en sus calles, tanto las antiguas como las que tú animaste a colocar? Podría ser un libro interesante haciendo la biografía de todos los personajes.

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  4. Mi enhorabuena por el artículo
    ¡ Qué lástima que pase ésta joya desapercibida !

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  5. Emilio Jiménez Díaz9/12/10, 22:46

    Hubiese sido un sitio ideal para instalar en él el tan deseado Ateneo de Triana. Pero, la mala suerte que tenemos es que los burros suelen meterse a políticos, y éstos no miran la Cultura sino la "Cartera".

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  6. En ciudades como Barcelona, con un amplio catálogo monumental y artístico, se conservan los restos de las antiguas edificaciones industriales. Esta misma tarde en una paseo en coche pude observar varios restos industriales de principios de siglo XX; chimeneas que presiden una nueva plaza, naves textiles reconvertidas, etc. El patrimonio cultural de Triana es incalculable pero sin embargo a nuestros políticos no les interesa airearlo. Traer la Copa del Mundo que ha ganado "La Roja" sí que es de interés para los vecinos de Triana.

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  7. Rafael M.H.10/12/10, 19:16

    Baldomero, mi compañero de trabajo me ha enviado lo que dice Corominas acerca de la palabra almona.
    Le da como significado el de "fábrica o almacén público”; abreviatura del árabe dar al-muna: casa de las provisiones.
    La primera vez que aparece documentada es en 1527. Desde entonces, toda la documentación de la palabra se refiere a Sevilla. Se aplica especialmente a un almacén de jabón, pero también al de otras mercancías.

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  8. El impuesto con el que se gravaba las transacciones comerciales en la venta de jabón se llamaba alcabala y como unidad de medida más frecuente del peso del jabón se usaba la arroba (cuarta parta de un quintal). Casi todos los términos provienen del árabe. Lo de alcabala y arroba son términos muy interesante para los políticos ya que son capaces de comerse 16 arrobas de langostinos y cobrar alcabalas hasta por respirar.

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  9. Es muy interesante todo esto, incluido la idea del Ateneo de Triana.

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  10. Quisiera preguntar si alguien sabe como se obtenía la potasa, que daba lugar al jabon blando que lava más y es de mas calidad (jabon de potasa, frecuentemente usado como de tocador)
    ¿Son cenizas obtenidas de otro tipo de plantas o maderas las usadas para el jabon blando?. O por el contrario se procedia a un tratamiento de refino de las cenizas del mazacote.

    Al parecer en la Almona de Triana tenía fama el jabon blando.
    El jabon ordinario o duro, es el que se obtiene de la sosa, que es la que procede de la quema del almarjo ( se forma así la denominadas cenizas que son mazacote o también llamada barrilla)

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  11. Rafael M.H.4/2/11, 19:23

    La sosa se obtiene de distintas plantas marismeñas, que para sobrevivir en suelos salados, acumulan sales, por eso al quemarlas se obtenía el carbonato sódico. A las plantas que se usaban se les llamaba barrillas y pertenecen a géneros diferentes, como la Salsola, Atriplex, Salicornía, etc. La barrilla fina es una especie concreta: Halogetum sativum.

    Creo que la potasa se obtiene tras la quema de muchas especies arbustivas diferentes, cuyas cenizas son lavadas hasta obtener lejías blanqueantes, que al evaporarse dejan como sólido el carbonato potásico.
    Aparte del rollo químico, poco puedo informarte respecto a lo que se hacía en Triana.

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