miércoles, 3 de noviembre de 2010

PALABRA PRESTADA: ANTONIO BURGOS

(El colectivo de este blog quiere agradecer públicamente a nuestro buen amigo Antonio Burgos la generosidad por dejarnos insertar en el mismo, al grito amigable de un ¡Viva Triana!, los artículos que consideremos oportunos de su hermosa obra y opiniones sobre el viejo arrabal. Gracias, Antonio, y que Señora Santa Ana -que es en la única en la que ya confiamos- te multiplique tus afanes.)




TRIANA: PALIMPSESTO EN EL PALITROQUE DE LA CUCAÑA

Así, acodados en la barandilla del puente, se conocieron los padres de un poeta sevillano, una tarde que fueron a ve los delfines. Nosotros nos hemos acodado en la barandilla y le hemos vuelto la espalda gloriosamente a la Exposición Universal. Si se trata de contemplar América, no hay que mirar a Chapina, sino aguas abajo, donde flotaban los ahogados que sacaba el buzo, donde cargaban nieve en sus bodegas los pesqueros de Barrera. Te pones a mirar las aguas del río y adivinas un universo desde Triana. Se ven los barcos venir, los galeones de la carrera de Indias, cargados de versos de Lope, velas blancas, juncias verdes con el asa de las alcarrazas que acaban de salir de los alfares para que las pinte Zurbarán ante una mesa de frailes cartujanos. Te acodas en la barandilla y ves que la primera conquista de Triana es este puente, que construyó no con hierros de la fundición de Portilla & White, sino con coplas por las que pasaba la Reina, recógete la cola que te arrastra, que llevaba un mantón de Manila en cuyos flecos aún no habíamos perdido las colonias que con Triana hacían frontera en las redes de los pescadores de sábalos y albures de la calle de la vera del río, en los memoriales cívicos de don Manuel Carriedo, en los latines de don Antonio María Fabié, en los cantes del Zurraque y en las tercerolas de los civiles de la Cava. Ésta, trianeros, es la primera conquista de tu famoso Arrabal y Guarda, que el puente pudo ser de Sevilla, pero se lo apropió Triana como símbolo y síntesis de una voluntad de ser tierra de frontera, pueblo perseguido que por los polígonos y tiros de línea afirman su identidad, cuando en estas tardes de la cucaña vuelve al paraíso.

Que si bonita está Triana cuando le ponen al puente las banderitas gitanas, no hay un puntal más fino que la sostenga que ese palitroque de la cucaña, árbol de amores con el barrio, donde grabó nombres la punta de la navaja de un patero de la cuadrilla de Alfonso Borrero, que es el de la colla del muelle, que tiene el carné de la CNT, que ha ido con Saturnino Barneto a proclamar el Cantín Trianero, haciendo frente a los disparos de fuego con humo de aceite del olivo de Minerva que granean los soldaditos de Pavía que fríe Enrique en la calle San Jacinto. Ahora, acodados en la barandilla del puente, con unos prismáticos que usaba Carlos Astolfi para ver el debut de Juan Belmonte en la Maestranza, nos hemos puesto a mirar todas las inscripciones de amor que una navaja de riña y novias antiguas ha grabado sobre el árbol del paraíso del palitroque de la cucaña y hemos encontrado este palimpsesto.


LA MAREA.- Para saberlo hay que estar bautizado en la pila de Santa Ana, o por lo menos en la ayuda de parroquia de La O, o haber salido de nazareno en el Cachorro, o cuanto menos haberle comprado una tumbaga a Fernando Morillo, el que viste a la Esperanza. No es el viento. No es la brisa. No es el aire. En Sevilla le han puesto una calle al Aire y en Triana no hace falta. Triana le tiene puesto piso a su amante vespertina del verano, que es la marea. No es un viento de la tierra, es un viento de la mar. La mar está más cerca de Triana que la calle Sierpes. Sobre Triana, en el verano, a la hora incierta del humilde olor de dama de noche que llena la Cerca Hermosa, a la hora del grito blanco del jazmín en la reja de la calle Pelay Correa, llegan los ángeles sanluqueños y marineros de la marea. Han estado toda la tarde en Bajo de Guía, bebiendo cañas de manzanilla. Vieron atardecer sobre el Coto. Echaron de menos un galeón indiano. Y se dijeron: "Vamos a subir a Triana, que lo vamos a encontrar junto al puente de barcas". Llegan siempre al atardecer estos ángeles de la brisa que tan bien se conocen las calles de Triana. Huele, aspira hondo este aire trianero de la noche. No es de la tierra. Huele a mar. Siente, siente sobre el gozo nocturno del cuerpo el soplo de la marea. Verás que no sentimos la torre de Santa Ana ni la cruz de mármol de San Jacinto, que la marea se lleva a Triana toda, río abajo, como un barco, hacia la bahía, ¿o no estás viendo ya allí, sobre la calle Larga, el guiño del faro de Chipiona? Sí, Triana es con la marea como los vapores que paraban al pie de la escalerilla de Tagua, el San Telmo, la Torre del Oro; lleva el barrio orondas ruedas que mueven el vapor de sus sueños.

EL NACIONALISMO TRIANERO.- Triana es siempre la excepción que confirma la regla de Sevilla. Sevilla se miró en el río y salió ese sueño al que llamamos Triana. Todo lo que le falta a Sevilla lo tiene Triana. Sevilla no tiene mar, por eso Triana le puso el río. Sevilla no hizo la revolución industrial, por eso se pusieron a echar humo las chimeneas de los tejares. En Sevilla nunca mandó la burguesía, por eso Triana estuvo en manos de comerciantes e industriales, la rebotica de Aurelio (léase Urelio) en el Altozano tenía mucho de conspiración de una gloriosa revolución para proclamar a los cuatro vientos del universo: "Viva TRiana con honra". A Triana le queda un nacionalismo sin fronteras que se afirma en cuanto pasa el puente o llega a la primera parada del autobús de Los Remedios. ¿De dónde es usted? De Triana. ¿Y eso donde está? En todos los centros de la Andalucía del mar, pero tierra adentro, barro adentro, forja adentro, almona adentro. Sólo con las ideas de su nación trianera muy claras puede el trianero, cada mañana, despedirse de su mujer como el que se va a la guerra o al finibusterre: "Adiós, niña, que me voy a Sevilla...".UN PUEBLO PERSEGUIDO.- Los trianeros están todo el día yéndose a la mar de sus recuerdos. Son más trianeros que nunca cuando tienen que dejar el barrio. Sevilla se hundió, una espada de fuego arrojó a las gentes de sus corrales y de sus calles, y por ellas pasó una sombra. A Triana la derribaron, arrojaron a los trianeros de su orilla, como un bíblico pueblo perseguido, y nunca entonces Triana fue más Triana. No pueden pasar sin volver por el barrio, por la taberna, por la peña, por el recuerdo de donde estaba el corral. Cuando no van a Triana es como si les faltara algo. Cuando dejan Triana les falta el aire. El Primer Trianero es el Cachorro. Le llaman Cristo de la Expiración porque cada tarde de Viernes Santo pierde la vida cuando ve que le falta el aire de Triana, que se lo están llevando a Sevilla. Sobre el puente, sus ojos miran al cielo que va perdiendo, con una inmensidad de marisma. Por la boca del Cachorro no entran y salen los ratones, sino que entran y salen los suspiros de todos los trianero que, como él, tuvieron que dejar el barrio. Cachorro le llamaban a este pueblo que muere cuando pierde el aire del barrio y que retorna al paraíso cuando vuelve a la mercería de la calle Castilla, a las fichas de dominó de la Peña Trianera, al romero dominical del Corpus Chico. Sabe que Santa Ana es la catedral y que el mundo entero cabe en un mostrador de la Cava que anuncie el mosto nuevo de los lagares de Roma.


LA HORA DE TRIANA.- Corrieron el mundo. Iban con Juan. Aquellos banderilleros de Triana que iban con Juan Belmonte nunca le cambiaban la hora a sus relojes de plata. Aquella plata era tan trianera como las maniguetas del paso de la Esperanza, que hasta navegan en la luz de la mañana en cuanto dejan atrás el Pópulo, de contentas que vienen con el mar de trianeros en popa, detrás del manto. Estaban haciendo las Américas los banderilleros de Juan Belmonte y sonaba a cada minuto la hora de Triana. ¿Qué mejor meridiano para no perder el norte por el mundo? Estaba el sol alto, salía un reloj de la prisión de una leontina, liberado el bolsillo de un chaleco, y decían: "Pues en Triana ya tienen que estar empezando a freír el pescado...". Y en América toda, del grito de Rodrigo de Triana al brillo de sol de un barro vidriado en una cúpula colonial, se hacía la hora de Triana.

ARTE DE TRIANA.- Todos sabemos qué es un torero de Triana. Todos sabemos qué es un cantaor de Triana. Todos sabemos qué es una cuadrilla de costaleros de Triana. Triana tiene unas coordenadas distintas para sus artes y sus artesanías. ¿Quién se atreve a definirlas? Muchas veces he oído que hablaban de Triana pura y me ha parecido siempre un pleonasmo. ¿Es que existe acaso una Triana impura? Bendita Triana, tu pureza, que hasta calle te ha puesto, y eternamente lo sea, pues Sevilla se recrea en el río que te besa...

SANTA JUSTA Y RUFINA.- Nos prestó Triana hasta las Santas Patronas, que eran alfareras, ¿qué iban a ser? Si no llega a ser por Triana, la Giralda se viene abajo cuando el terremoto de Lisboa. Para eso estaba Triana, para sostener el símbolo de Sevilla y después, como siempre, humilde, no atreverse a pasar factura. Son cuatro pilares finos los que sostienen a Triana, y no los miento por sabidos que son. Lo que no sabe la gente es que son dos pilares finos de Triana los que sostienen a Sevilla: Justa y Rufina.

LAS ARMAS CHICAS.- Si será suya Triana, que ni siquiera tiene escudo. Yo pondría las armas chicas de la ciudad en lo más alto de la torre de Santa Ana, con la guasa fina del barrio. Yo pondría:
                                               
 Sí 8 Do

Porque a Triana Sevilla la ha dejado tantas veces, que con la voz antigua de la murga en el Altozano, el pito de caña de Manolín, interpretado por Silvestre como diana floreada, nos diría con una antigua tristeza de tarde de Viernes Santo con los nazarenos de la O por la calle Castilla: "Sí, me ha dejado...


Antonio Burgos

Texto publicado en "25 viejas postales de Triana", edición del Ayuntamiento de Sevilla y la Comisaría de la Ciudad de Sevilla para 1992. Madrid. Ediciones Tabapress, 1992.

(Selección texto y fotos Cucaña y Cachorro: Emilio Jiménez Díaz)

9 comentarios:

  1. Un gozoso acierto tener la oportunidad de releer estos artículos del maestro trianista (con carnet de afecto recíproco) Antonio Burgos. En la historia pocos como él han sabido extraerle todo el jugo a este fruto de mil sabores que es Triana.

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  2. Emilio Jiménez Díaz4/11/10 10:36

    El escrito de Antonio Burgos es maravilloso y retrata ese espíritu que es el que hace a Triana siempre eterna.
    Antonio nunca ha escondido su amor por este arrabal. Igual que nosotros miramos a su Arenal para hermosear nuestra visión, él hace lo propio con nuestro barrio.

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  3. Todo un detalle el de D. Antonio Burgos al dejar insertar sus artículos trianeros en el blog. Hay uno del año pasado acerca de los candados en el Puente que es de tremenda actualidad. Genial el empleo del Sí 8 DO como escudo de armas del Barrio.
    Por cierto Emilio, el chaval del primer plano que está a la izquierda de la foto del Cachorro se parece a tí.

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  4. Emilio Jiménez Díaz4/11/10 18:21

    Los señores se notan en estos detalles de calidad. Sabía que Antonio Burgos no nos iba a desfraudar en el intento de intentar devolver a Triana esas señas de identidad que se están perdiendo sin apenas nadie darse cuenta.
    El chaval que está delante del Cachorro tiene que estar "cogiendo malvas". La instantánea es de 1920.

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  5. La de Burgos es una gran aportación a este blog. Creo que le da categoría y nos permitirá tener un importante archivo de temas trianeros debidos a su pluma, que sigo cada día.

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  6. Es un lujo que debemos agradecer, no sólo por la generosidad que ha tenido para que utilicemos su material, sino por la rapidez y alegría de su respuesta con un ¡Viva Triana!
    No nos deben vencer los desánimos. Criticamos a la tenencia de alcaldía por sus pocos desvelos. Ya tenemos una página para opinar, para criticar, para agradecer. Debemos mantenerla siempre viva, que es lo difícil. Me acuerdo de nuestro común amigo Manuel Centeno cuando la proliferación en los años 80 de las peñas flamencas y él, como Presidente de la Federación iba a inaugurarlas. Decía, con ese gracejo macareno (porque hay un habla peculiar macarena sencillamente hermosa): ¡Ea, pues ya está la peña inaugurada y nos vamos a tomar unas copas. Habéis hecho lo más fácil. Lo difícil es mantenerla!

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  7. Elisa Santos4/11/10 23:06

    Maravilloso retrato de Triana el de Antonio Burgos, y todo un honor para nosotros poder contar con su "palabra prestada" en este blog.

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  8. Emilio JIménez Díaz4/11/10 23:29

    Me encantaría tener en nuestro blog un apartado con "Palabras buscadas", las que nosotros podemos registrar, todavía, de personas como El Perlo, El Herejía, Joselito Lérida...
    Si yo viviese en Triana no se me escapaba un toro vivo, aunque muriese en el intento.
    Rastrear a los pocos trianeros de pro que habitan el arrabal no sólo es una obligación, sino un orgullo.

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  9. No es mala la idea, y por ello, ahí va este personaje que, sin duda, será conocido de muchos... "Cuatro gordas".

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