domingo, 21 de noviembre de 2010

BREVES APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA CERÁMICA (3)



ORÍGENES DE CERÁMICA SANTA ANA

Fundada en Sevilla en 1939, en la trianera calle San Jorge, en los mismos alfares y salas de pintores que hasta entonces había sido la fábrica de Manuel Montero Asquith y más remotamente de Manuel Corbato y de la Viuda de Gómez en el siglo XIX. Fue tomada en traspaso a Manuel Montero por los hermanos Enrique y Eduardo Rodríguez Díaz en unión del ceramista Antonio Kiernam Flores, que se haría cargo de la dirección artística de la misma. Sería el propio Kiernam el que ejecutara espléndidos paños para embellecer la fachada, que ya contaba con las obras que Manuel Arellano y Campos realizara en tiempos de la Viuda de Gómez.

Los hermanos Rodríguez Díaz eran comerciantes de loza y cristal, que tenían un almacén y vivienda al principio de la Avenida de Coria -derribada en 1992 para el ensanche de la avenida que iba a constituir la Ronda de Triana- y una tienda bazar en la calle Cuna, que cerró en los años sesenta. La nueva sociedad firmaba al principio como Cerámica Santa Ana-Rodríguez Díaz y Hno, S.L., e incluso en algunos anuncios de la época figuraban como Sucesores de Montero. Posteriormente, gracias al prestigio y renombre conseguido, sólo firman sus obras como Cerámica Santa Ana y, lo más, el nombre de Antonio Kiernam o algún otro ceramista. Tuvieron también una tienda de venta de cerámica en el barrio de Santa Cruz, en la calle Rodrigo Caro, 13, tienda que cerró sus puertas en 1988.

Enrique Rodríguez Díaz tuvo cuatro hijos: Juan (1921-1999), Enrique (1922-2005), Mercedes y Eduardo (1928-1996). Eduardo Rodríguez Díaz, que falleció en enero de 1950, no tuvo descendencia, pero tuvo preferencia por su sobrino Juan. A la muerte de Enrique Rodríguez Díaz en 1958, con 73 años, el negocio pasa a manos de sus tres hijos varones, que lo regentan en la segunda mitad del siglo XX.

Los hermanos Rodríguez Díaz estuvieron muy vinculados a la Hermandad de Pasión, Esperanza de Triana y Candelaria, y Enrique Rodríguez García especialmente a la de Pasión, ocupando cargos en la Junta de Gobierno.

El máximo esplendor de la firma se alcanza en los años cincuenta y sesenta de la pasada centuria, en los que tuvo hasta cincuenta personas en su nómina, que realizaban las siguientes faenas, según los libros de matrícula del personal: oficinistas, dependientes, mozos, aprendices, carreros, apartadores, peones, decoradores, pintores y cargadores de hornos. Como dato curioso, aparece una hermana de Antonio Kiernam, María, que figura en la plantilla como pintora decoradora en el periodo de 1940-1945.

Es importante describir la riqueza artística y decorativa que tienen las salas de Cerámica Santa Ana, así como la antigüedad de sus alfares. La sala de exposición reunía hasta hace pocas fechas muchas reproducciones de famosos cuadros realizados por Kiernam a mediados del siglo XX. Destaca el "cuadro de las lanzas" de Velázquez, que fue vendido, y del que Juan Sánchez Cueto hizo una reproducción en 1984 para reponerlo. Hoy todos estos cuadros, junto con más de 4.000 estarcidos, libro de firmas y otros materiales de gran valor, son propiedad del Ayuntamiento, que los ha adquirido como fondos del futuro Museo de la Cerámica.

En Cerámica Santa Ana se han comercializado tradicionalmente todo tipo de géneros: murales, rótulos comerciales, retablos religiosos, cacharrería, letras, zócalos, etc. Cerámica Santa Ana es la marca y Rodríguez Díaz es la sociedad mercantil.

Enrique Rodríguez García, cabeza visible de la empresa a finales del siglo XX, falleció el 25 de junio de 2005. Regenta la empresa, desde entonces, su sobrino Antonio Rodríguez Berjillos, hijo de Juan Rodríguez García, junto con José Manuel González Raigada, casado con Emilia Rodríguez Mejías, hija de Enrique Rodríguez García.


Ángel Bautista Guerrero


(Fotografía ceramista: E.J.D.)

15 comentarios:

  1. Muy interesante e instructivo.

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  2. Angel Bautista21/11/10 20:20

    Es muy importante conocer la historia de nuestro arrabal ya que esta ha sido silenciada la mayoría de las veces.

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  3. Y habría que contar cómo Cerámica Santa Ana estuvo condenada a convertirse en apartamentos, y cómo fue salvada, in extremis, de tan increíble destino. Hubiera sido otro ataque al corazón mismo de Triana. Animo a nuestro amigo Ángel a que cuente este penúltimo capítulo de la historia que tan estupendamente está desarrollando.

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  4. Ya he recibido su capítulo cuarto, en el que el maestro Kiernam entra de lleno. Espero poder publicarlo el próximo martes.

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  5. Esta es otra cosa que los niños de Triana debían conocer, qué pena, qué de cosas se pierden. Habría que escribir una libro para ellos: "Triana contada a los niños"

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  6. Elisa Santos21/11/10 23:26

    Interesante, esperamos el cuarto capítulo para seguir conociendo la historia de Cerámicas Santa Ana. Y esa historia que apunta el otro Angel, la intuyo muy interesante también.

    "Triana para niños" buena idea, me apuntaría la primera para comprarlo, siempre me ha gustado decir aquello de: "cuéntemelo como si hablase con un niño de 5 años"...

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  7. Pues voy a intentar ponerme manos a la obra y con los datos que podáis darme y que os preguntaré, procuraré escribir una obrita pequeña y manejable que se llame Triana para niños, como dice Elisa. Si no la publica nadie, haré una cuestación en el mercado de San Gonzalo.

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  8. Interesante el proyecto, Caty. Cuenta conmigo.

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  9. Ya se hizo un intento en Triana cuando gobernaba el PA, proyecto que no llegó nunca a puerto.
    Si pones manos a la obra, seguro que todos te apoyaremos.

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  10. Creo que estas cosas debe hacerles la gente corriente, como nosotros, nada de partidos políticos. Pensaremos...

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  11. Si le pides ayuda a un partido político no se hace nunca. Tú tienes que ir enjaretándolo, ya buscaremos el patrocinio.

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  12. Pues sí, a ver si soy capaz. En todo caso, quizá se podría organizar por capítulos y repartirnos tarea. Ya lo hablamos.

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  13. Pero que no se quede en conversación de borrachos. A mí las cosas que se proponen me gusta terminarlas.

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  14. En los años ochenta, cuando mis hijas eran niñas, no sólo se llevaron a cabo iniciativas parecidas, sino que hasta se elaboraban revistillas manuales dedicadas a Triana. En alguna de ellas escribí alguna cosilla sobre la historia de la calle donde se ubicaba el colegio y cosas así. Aquella limpia década y sus ideales pasaron a la historia.

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  15. Es verdad, en el año 1979 llegué a vivir, a estudiar y a trabajar en Sevilla. Me alquilé un piso en Rodrigo de Triana y todos los días iba a la Puebla del Río a trabajar de maestra y luego a estudiar a la Facultad de Geografía e Historia. En La Puebla hicimos una revista a la que llamamos La Revistilla, con cosas de por allí y gente como Martín Vega de colaboradores.

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