lunes, 9 de julio de 2012

TRAS LAS RAÍCES DE TRIANA: EL PALO VERDE


Este árbol tiene una silueta muy característica, a poca altura del suelo el tronco se expande en muchas ramas horizontales que después se alzan hasta constituir una ancha copa en forma de parasol, las hojas se dejan caer con gracia y sus minúsculos foliolos, que apenas pueden atrapar algunos rayos de un sol que ya quiere acostarse, se entremezclan con las flores amarillos y unos frutos de tipo legumbre, para formar una nube vegetal de gran belleza, delicada, casi intangible.


Bajo su copa se pueden ver las ramas de color verde, de ahí su nombre, porque funcionan como si fueran hojas, es decir, sus células están cargadas de clorofila, pigmento que da color y absorbe la energía de la luz para fabricar los alimentos en un milagroso proceso, exclusivo de plantas, algas y algunas bacterias, llamado fotosíntesis.

Originario de América, no es tan frágil este árbol como aparenta, sus ramas están provistas de finas espinas, y su capacidad de multiplicarse le ha llevado a ser considerada una planta invasora en Australia y otros lugares, donde se llevó como árbol  ornamental y ahora se expande hasta formar malezas inaccesibles. Pero en el parque del Turruñuelo el palo verde no da mucho problema, en este espacio lúdico que tan mal ha envejecido, veintipocos años, los invasores son de otro tipo, algunos traen al anochecer sus perros para que se liberen de la falta de espacio y los dejan correr y cagar por todo el recinto, otros vienen cargados de porros y litronas, la desgana de estos muchachos se mimetiza con el cemento donde se sientan, donde dejan sus basuras un día tras otro, incluso hay quienes duermen sobre el césped en cartones y mantas viejas, los juegos de los niños se han repuesto varias veces, pero no hay manera de que permanezcan funcionales mucho tiempo, este parque ha dejado de ser infantil y apenas he frecuentado por las personas mayores que ocupaban la tarde con una charla, sentadas en los bancos, un espacio que se pierde para muchos vecinos, una pena.  
    

Rafael Martín Holgado.

3 comentarios:

  1. Elisa Santos10/7/12 12:06

    Hay tantas cosas que vemos cada día sin mirarlas... Y estos arboles que nos muestra Rafael son de esas cosas, gracias por parar nuestros ojos para que puedan mirar.

    Una pena los 'invasores', sobre todo los de la litrona y el porro porque mas allá de destrozar el parque se destruyen ellos mismos cada día. Algún día deberíamos dedicar un apartado en este blog a la juventud de Triana, a la juventud luchadora y sobre todo, a la que considero mas débil, aun por elección propia, a la 'juventud perdida'. Debe haber un modo de rescatar de ese desinterés general por la vida, sobre todo por la suya, que es la que debería importarles mas, a todos los jóvenes que se están perdiendo en la inapetencia cotidiana por aprender, vivir y luchar.

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  2. Rafaé, cuando termines con la flora de la Triana de verdá te vienes a Monte Pirolo, un cachito de ella mirando también al río, que hay cipreses en floración , madroños, mimosas injertadas (finas), olivos centenarios, siempreverdes (pitiforos,pitoforos, pittoforum...), naranjos amargos, nisperos, totá que tienes pa echá er día.

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    1. Rafael M.H.10/7/12 15:44

      Si hay que ir po se va y ya está, cuando broten los morcillones o cuando florezcan pestillos en los lebrillos, que más da...

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