jueves, 5 de julio de 2012

EL MANGALETA, UN TROZO DE TRIANA EN MARBELLA.


“Ya estaba yo pa casarme, y me faltaba el ropero... “


Íbamos camino del Potaje de Utrera, dispuestos a esperar hasta el final, con una rebequita pa el fresquito de la madrugada, y pasamos a visitar un momento a Ricardo Miño y  Pepa Montes; pero finalmente decidimos cambiar el festival por una visita al Aljarafe y llamar a Antonio Cachero y Amparo para tomar algo con ellos. Suponíamos que estaban en Monte Pirolo.

Pero Antonio no contestaba al móvil, así que salimos de camino y seguimos intentándolo:

-         Nada, no contesta.
-         Bueno, po vamo a tomarnos una fresquita en los soportales de Pañoleta.

Y allí estábamos, tomando una mediana fresquita con unas gambitas blancas servidas en papel de estraza, en los soportales de Pañoleta, cuando sonó el teléfono.

-         En Marbella? Mira que nosotros somos capaces de salí pa ya en un momento...

Y así lo hicimos, pero al día siguiente por la mañana, porque esa noche al conductor después de la primera con gambas, se le antojó la segunda con chicharrones de Cai.

   Así que nos volvimos a citar el domingo sobre las 11:00 con Ricardo y Pepa en Villa Triana y salimos pa Marbella dispuestos a pasar un día con gracia.


Ricardo nos dijo que tenía un buen amigo trianero, con un restaurante en Marbella, y un cd muy importante que entregarle. Así que ya estaba claro nuestro destino culinario y las ganas que llevaban desde la noche anterior esperando.

Finalmente nos tocó, para suerte, la alegría de la sorpresa con que a veces nos premia la vida de “encontrar algo mejor de lo que nos atrevimos a imaginar”

En la Urbanización marbellí Bahía Marbella, a pié de la Playa de Los Monteros, se encuentra el Restaurante El Mangaleta.

El Mangaleta, es un rincón en el que pasar un día agradable, tomando un buen vino acompañado de una mejor comida y alternando, si se desea el sol, la arena y un chapuzón de vez en cuando con el aperitivo, la comida y la sobremesa....

Gazpacho, sardinitas malagueñas, batea de pescao al horno con verduras asadas.... vino embotellado para la casa....


...y “Manolito Baena”, como lo conocían de pequeño en su accesoria de Rodrigo de Triana esquina con Pelay Correa.

Su padre, Rafael Baena, fue primo hermano de Manuel Vallejo, el célebre cantaor. Nos cuenta Manolo que su padre, que trabajó en la fábrica  Pirotecnia de Sevilla, había contribuido  en la fabricación de los “cohetes parlantes” hechos en Triana y denominados así porque cuando subían hacían un peculiar ruido. Se le iluminan los ojos y una gran sonrisa aparece en su cara cuando nos habla de su padre y el gran “invento”.


Con 15 años Manolo se va a Paris, a buscarse la vida. Encuentra un trabajo  sacando perritos a pasear- da fe de ello Ricardo Miño que durante una gira por la capital francesa lo encontró en los Campos Eliseos con dos galgos- y termina trabajando de chofer de Jean Paul Servan-Schreiber, periodista francés, hijo de Emile Servan-Schreiber y hermano del político y presidente del partido Radical  Jean-Jacques Servan-Schreiber, Jean Paul  fue fundador en 1967 de El Grupo Expansion, editor de la revista económica L´Expansión.

Vuelve Manolo, 12 años más tarde, en 1969 a Triana con un maletín en la mano con 8 millones de nuestras antiguas y queridas pesetas. Entonces nos dice Manolo. “Yo tenía 8 millones de pesetas pero no me conocía nadie. Entonces pensé, ahora tengo que hacer que me conozca la gente. Me compré una casa en Ciudad Jardín por 425.000 pts y me gasté 300.000 en arreglarla  y me compré un Seat1430 para pasear por Sevilla  y empezar a conocer gente” . Nos cuenta Manolo que en ésta época se dedica a “ronear” y ser conocido en la sociedad sevillana. Así pues Manolo termina siendo muy conocido y se queda prácticamente lo que se viene denominando “tieso como la mojama”.

 En sus entradas y salidas sociales, se mueve por la “Discoteca Doña Pepa”, en la calle Castilla, y la sala “Los Caireles” cuyo propietario de entonces (Pepito Donaire) le pide 40.000 duros por el traspaso y  Manolo busca tres socios capitalistas para quedarse con dicha sala. Sus socios, que tenían otros trabajos,  le ceden la explotación y finalmente deciden regalarle cada uno su parte, quedándose con el negocio completo. Un negocio al que le sacó la rentabilidad acorde a  su previa y elaborada “operación de marketing” porque ahora ya si que era conocido en Sevilla.

A principios de los 80 se marcha  a Marbella y tras muchos avatares y múltiples anécdotas termina hace algo más de 20 años adquiriendo El Mangaleta.
  
Compra la casa en bruto y, como vuelve a quedarse “tieso”, se queda así algún tiempo, hasta que un día en un festival, su amiga Lola Flores dice a las personas que en el mismo colaboraban a modo  benéfico: “to esto está mu bien pero qué vamos a hacer con Manolito, a vé como le vamos a ayudá” y nos cuenta Manolo que a la semana siguiente empezaron a llegar camiones con ladrillo y materiales. Entonces Manolo y el banco se asocian y aparece este lugar, en el que puedes pasar un día agradable como hemos contado antes y sorprenderte con las historias de un trocito más de este gran puzzle que compone Triana y que se encuentra no sólo “al otro lado del puente” sino distribuida por innumerables lugares y rincones del mundo.

Esta es parte de la gran historia de Manuel Baena, que entre otros quehaceres en su vida, perteneció a la tripulación del mismísimo “Juan Sebastián El Cano” durante los años 1964 y 1965, tal y como reza en el certificado.

Y lo que a mi personalmente más me gustó de su historia fue el final, ya que nos dice Manolo que, después de haber sido rico 3 veces en su vida, y haberse vuelto a quedar “tieso” otras tres, no cambiaría por nada en el mundo su vida de ahora, su tranquilidad, y lo más grande para él en el mundo, y entonces vuelve de nuevo ese brillo a sus ojos, sus dos nietecillas.

Va por ellas y por ti, esta entrada en este blog de la tierra que te vio  nacer, nuestro agradecimiento y la promesa de volver de nuevo a El Mangaleta, y escuchar algunas historias más que quedaron en el tintero... 

El Mangaleta tiene una pequeña cabaña en su entrada y nos cuenta Manolo que una de las misiones de la cabaña es que sus amigos no tengan que conducir después de una copita. Me acerco a su madera para que me cuente alguna anécdota, pero la cabaña es discreta, como Manolo, y sólo me regala el sonido del oleaje que traspasa entre sus huecos y los poros de su madera. Tal vez para la próxima visita consiga sacarle alguna “anécdota” que de seguro ella también guarda celosamente en su haber. 


Elisa Santos Donaire

8 comentarios:

  1. jimenezjb6/7/12 15:12

    ¡Ya era hora que aparecieras por estas páginas, ELisa! Ahora esperamos al menos uno a la semana.
    Buen rato el que pasamos en El MAngaleta que esperamos repetir antes que termine el verano. Creo que vamos a tener que llevar siempre un azulejo -lo nuestro es alicatar- de esos que pone "Consulado de Triana" y en lugares cómo estos dejar uno como recuerdo y mérito del lugar.

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    1. Elisa Santos6/7/12 18:10

      Me lo has puesto a huevo Jiménez...

      Si este comentario fuese de cualquier otra persona le diría:

      - Bueno, solo puedo prometer seguir entrando todos los días en éste blog y leeros y poner un comentario de vez en cuando, siempre que lo que se me pase escribir no pueda herir a nadie o no sea "políticamente incorrecto" o realmente tenga algo que decir que merezca la pena. Hay veces, y estoy segura le pasa a muchas de las personas que entran como yo a leer cada día éste y otros blogs que no ponemos comentarios por diversos motivos, los mios suelen ser:
      - No conozco el tema lo suficiente
      - No se me ocurre nada que realmente merezca la pena escribir, porque quedaría "mal" dentro de lo que estoy viendo.
      - El comentario que escribiría no es "políticamente correcto" y prefiero no ponerlo.
      - Estoy en demasiado desacuerdo con lo que se escribe como para escribir esquivando un conflicto... y odio los conflictos...

      En fin que solo puedo prometer seguir leyendo este blog y de vez en cuando, quien sabe,quitarme los "prejuicios" y "complejos" y poner un comentario....


      A ti cariño, tengo que decirte:
      - sólo uno? jajaja....

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  2. ¿En demasiado desacuerdo, Elisa? Es lo más interesante que he leído en este blog y te lo digo completamente en serio. Creo que nos estamos perdiendo lo más interesante que es saber en qué nos estamos equivocando. Los comentarios críticos son los más valiosos para poder seguir adelante con esta idea de comunicación trianera.
    ¿Y de dónde ha salido eso de la corrección política que repites? Ya ves que es mucho lo que te obliga a escribir, al menos y como apunta José Luis, una vez a la semana... y sin que tengáis que ir semanalmente a "La Mangaleta".

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    1. Elisa Santos8/7/12 23:28

      Realmente la "corrección política" es algo que está en desuso en los últimos tiempos así que creo que intentaré aparcar la mía.

      Creo que hay veces que las personas no saben qué comentar y por ello, aunque me consta, y nos consta a todos, y así lo expresa el marcador de visitas, que hay muchas personas que entran en el blog cada día, no hay tantos comentarios como debería.

      Los comentarios de una entrada, y así ha pasado en algunas en éste sitio llegan a ser más interesantes que la entrada, enriquecen el texto y ayudan a interactuar entre diferentes pensamientos.

      Yo expongo mis motivos, entre los que tambien está por ejemplo pensar a veces que por no ser de Triana, aunque viva aquí, hay cosas en las que me quedo fuera, aunque también muchas veces pienso que precisamente llevar menos de dos años viviendo en Triana me da aún una perspectiva diferente, esas que se pierden cuando estás inmerso en un lugar, o proyecto desde hace tiempo. Eso que dicen que " desde dentro se ve solo aquello en que nos empeñamos y desde fuera el todo". Debería aprovechar esa perspectiva que aún tengo, a veces, porque es algo que cada dia, conforme me siento más " en casa" voy perdiendo. Sobre todo porque tengo la suerte de compartir mi vida con una persona enamorada de su barrio y aunque los sentimientos no se hacen, nacen, hay veces que pueden llegar a contagiarse.

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  3. Rafael M.H.7/7/12 1:27

    Lo de uno a la semana no me parece mal, sobre todo en época de crisis y si es después de un desacuerdo, gusta más. Cuando escribo me dejo llevar y no pienso tanto porque no me imagino a los lectores. Una pregunta: ¿Por qué se llama el restaurante así?

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    1. Elisa Santos8/7/12 23:29

      Hay una historia y una anécdota para ese nombre, pero Manolo nos dijo que nos lo contaría otro día, así que.... habrá que volver...

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  4. Ratifico todo lo dicho y escrito. Lo del nombre, Rafaé, puede que sea una destrucción fonética. ¿Me entiendes,no?. O que no había "O" o se partió y dijeron los albañiles: "po ponle una "A",joé, que más dá", y así se queó por los siglos de los siglos,amén. Eso pienso, pero también te digo que tanto "La Mangaleta" como el dueño tienen arte pa dá y vendé.

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  5. Anónimo29/8/13 0:13

    no he llegado a cruzar palabra con el,no lo conozco personalmente solo de vista,pero me arepiento de no haberme acercado a el para agradecerle todo lo que en su momento habia echo por mi padre y con el cariño que lo habia tratado,puedo decir sin equivocarme que como otro mas de la familia y no como un simple trabajador, GRACIAS,GRACIAS, por todo el cariño que le dio a mi padre,el siempre hablaba con mucho cariño y añoraba no poder esta con usted y su familia en su casa,pero seguro que desde el cielo lo estara cuidando .besoooooos y siempre recordare que asta el ultimo momento estubo usted a su lado .

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