sábado, 2 de junio de 2012

VEO VEO: ¡VAYA NOCHECITA!



Las primeras noches de calor me cogen todos los años distraído, indefenso, con poca capacidad de respuesta, esas noches de mayo, a veces, o de junio, me vencen como una vieja balada de trompeta, ya llevo un rato con los ojos cerrados, estoy cansado, ha hecho un día de bochorno interminable, si la semana pasada aún tenía las mantas sobre la cama, pero ahora dejo las ventanas abiertas y no hay brisa que se lleve los calores que me aplastan, no quiero moverme mucho para no despertar ese cuerpo dormido y querido que tengo a mi lado, pero doy vueltas sin encontrar la postura que apague mi mente por un rato, me aburro de no conseguirlo, no estoy nervioso, tal vez intranquilo, miro las manecillas del reloj que se empecinan en seguir girando y es entonces cuando siento que otra vez me ha vencido la noche, me levanto sin encender ninguna luz y bebo agua fría directamente de la botella, quizás si echo a sudar se escapen por los poros los malos pensamientos, las preocupaciones que me asaltan una tras otra, me agobio, se me acaba el tiempo para dormir y estoy enredado en ideas que nunca terminan bien, intento montar historias alternativas, esta mañana he visto un cartel del primer mercado medieval de TRiana, al menos han tenido la honradez de poner en primer lugar la palabra mercado, anuncian un espectáculo de Guillermo Tell, más suizo que los dineros que se están escapando de por aquí, aquel guerrero tan simpático, cuando pasó por nuestro barrio, tuvo que cambiar la manzana por un botellín de cerveza, cuestiones del guión, en aquella TRiana medieval, antes de que Alfonso X se pusiera en una esquina a interpretar sus cántigas a la virgen, Abu Amran Musa, un artista conocido por el TRiani y que me presentó Ángel Vela, tenía colocado su puestecillo cerca del río para vender “las ciudades de pasta con preciosas figurillas”, un río sin puentes, delante de los barqueros se ha formado una enorme cola, como la que tengo delante de mí todos los días en el trabajo, vaya, ahora que descendía, por fin, a ese dulce espacio del duermevela, se me cuela el trabajo, y el dolor de espalda se acentúa para  amargarme más, no queda más remedio que inventarme otro cuento, vuelo a los días de mi juventud cuando grababa los sueños en poemas de amor que nadie recibía, a veces paseaba por el parque buscando rincones a los que llevaría a mi princesa, es otoño porque al andar voy pateando las hojas secas de los enormes plátanos de sombra, de vuelta a casa me paro frente a la iglesia de Santa Ana y dejo que mis ojos vayan recorriendo las casas, tan distintas unas de otras, siguiendo las suaves curvas del río, hasta terminar en el puente escoltado, como siempre por esa casa torreta y la capillita, cierro los ojos para sentir una mano de mujer porque algún día me llegará el amor y pasearemos por Castilla, por Pureza, por el barrio León… marcaremos nuestros pasos con besos furtivos y caricias, doy otra vuelta en la cama y encuentro la mano dormida de mi amada, tan real como el día que está llegando y soy feliz porque aquellos sueños de juventud se van cumpliendo cada día, pero vaya nochecita que me he pegado.


Rafael Martín Holgado.

8 comentarios:

  1. Anónimo2/6/12 19:38

    Qué agradable es sentir la brisa fresca que trae las palabras de Rafael. Es tan poderosa que hasta hace que los dias y las noches hayan refrescado y se desenreden las más inverosimiles historias que castigan las horas de ojos abiertos y se pueda dormir mejor. Transforma los caminos con baches en senderos de arena y cuando se entra en el barrio y la capillita te saluda te das cuenta que estás en la "tierra prometida" de TRiana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rafael M.H.2/6/12 21:22

      Bueno, bueno... me alegro que sientas el caminito de albero que te lleva a tu barrio de siempre, pero de verdad que nada tengo que ver con el cambio del tiempo. Hace un par de años vino un técnico para arreglar el frigorífico, aunque realmente se limitó a escribir el parte de defunción, extrañado le pregunté cómo estaba tan seguro de que se había debido a una subida de tensión, colmó mi curiosidad con una clase de física y al ver que le prestaba mucha atención, continuó contándome que había inventado una máquina con la que podía cambiar el tiempo, eso sí que iene futuro, le dije, sí, contestó pero nadie quiere comprármela, y tiene mucho alcance, alcance, quién te crees tú que ha detenido el huracán en las Madeiras, porque ese venía pa nosotros y también he podido parar las inundaciones en China, pero como todavía no controlo muy bien se han disparado las temperaturas en Rusia, po avé si se acuerda usted el año que viene y no llueve el viernes santo, lo malo de la máquina es que los vecinos se quqejan del ruido que hacen y le tiran cosas encima porque la tengo en el jardín y cualquier día eso estalla como una bomba, ¿cómo una bomba? qué miedo, sí pero como no desprende ondas no es muypeligroso, bueno me deja usted más tranquilo, hasta la próxima, adiós, y allí que me quedé con el informe que había escrito pensando que era el timo más bonito que me habían dado por noventa euros, pero la verdad es que después el seguro me pago un frigorífico nuevo, increible, pero cierto, palabrita del niño jesús.

      Eliminar
  2. Sabes, Rafaé, a mi de joven y de mayor me pasaba y me sigue pasando iguá, igualito que a tí -tarde, noche y madrugá- asín que no eres el único, lo que pasa es que tor mundo no escribe y lo expresa lo mismo que tú. ¡Y que fotografías der puente!.En la primera parece que los niños en bicicleta de E.T.están pasando por encima der puente. Y en la segunda, la acera es un decimonónico espejo con marco de forja empañado con el vaho de la respiración acuosa y bronquítica del viejo río.Perfecto, Rafaé, perfecto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rafael M.H.2/6/12 21:26

      Gracias, Antonio, por los elogios que me lanzas y por darle vida a esas fotografías, huy y también por los pestillos, creo que llegué a la media docena, gloria bendita.

      Eliminar
  3. jimenezjb3/6/12 12:30

    Bonita manera de combatir "la caló", Rafa; sobran los modernos aparatos de aire acondicionado.
    Yo también doy fe de los pestiños de Antonio, con bolitas de colores...

    ResponderEliminar
  4. Rafaé, los pestillos no los vas a poder poner porque le faltan los tornillos igual que a nosotros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rafael M.H.3/6/12 18:49

      Tú me entiendes, Antonio, quien no ha confundido nunca la ñ con la ll, pero lo del tío de la maquinita del tiempo es verdad, torniños aparte.

      Eliminar
  5. Claro que te entiendo,joé, te entiendo prefetamente.

    ResponderEliminar

*/