jueves, 1 de marzo de 2012

TRIANA, AÑO DE 1898

Perdí el hilo de la red hace mucho tiempo, demasiado, lo dejé escapar entre mis dedos, confiado que volaría pronto y fácil como una cometa de niños, pero la desgana es pesada como una tarde tonta de verano y se lo llevó hasta el suelo.
Hoy me agacho a recogerlo, allí donde estaba, junto a la descripción que Luis Montoto hacía de la vida en los corrales en los últimos años del siglo XIX. Por entonces, Sánchez Perrier, tan asociado como lo tenemos en Sevilla a la torpe burocracia, pinta la ribera de TRiana. En wikipedia podéis leer un poco sobre la vida y obras del artista, que se dedica a demostrar que una pintura puede ser tan realista como las modernas fotografías.


A lo lejos el puente, un joven adolescente, que nos sirve de referencia para localizar dónde se encuentran esos empinados terraplenes de tierra que llevaría a más de un chaval hasta las aguas, húmedos palos que sobresalen para formar humildes embarcaderos, estrechas escaleras suben hasta puertas angostas, arriba macetas colgadas en los lavaderos y terrazas, paredes peleadas con la cal,  barcazas amarradas, que apenas se usan ya para atravesar hasta la otra orilla, parece un mundo que se está acabando, que se esconderá para siempre entre la niebla y las babas del río. Para los zagalones trianeros no había más selva exótica que  estos parajes, ni leones más fieros que unos bichos enormes con cuernos llenos de aventura, espacios para buscarse la vida y, a veces, perderla, donde jugar a ver quien encuentra algo de comer, eran pobres, tan pobres como aquellos otros que habían tenido la suerte de estar ya trabajando desde los cinco o seis años, pobres pero más vivos que todos los trianeritos actuales empeñados todo el tiempo en buscar una vida detrás de una pantalla.

Rafael Martín Holgado.

4 comentarios:

  1. Imagen tétrica, de película de miedo, a la que has endulzado con tu texto. En este tiempo ya existía la Pasadera del Agua (vulgo: puente de tablas), y sobre él plantaría su caballete el buen pintor que era Sánchez Perrier.
    Esto se anima...

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  2. ¡Que paisaje Rafaé!. En esta época hubieran filmado aqui "El señor de los anillos" o "Spicosis" de Alfred Hichcock. Creo que es otoño por las poquitas hojas caducas que le quedan al árbol y porque el barquero y el que está asomado al balcón están en camisa o por los menos sin gabardina. ¿La ropa blanca tendida pueden ser las albas o los ámitos del párroco de la O?.¿Y los patos?, en esa época no estaba "El Bari" para echarle culpas.¿Y el ahogado de turno debajo de los embarcaderos?.¡Que frío!.¡Que humedad!.¡Que glú glú del agua al llegar a la orilla!.Habría que ponerle poesía y música para que no invitara al suicidio. ¡Impresionante Rafaé!.
    poesía y música

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  3. jimenezjb2/3/12 18:36

    Pues la verdad es que ha mejorado el ahora llamado Paseo de la O. Curiosamente tengo un recorte de una pintura del pintor sevillano Manuel García y Rodriguez, discípulo de Sánchez Perrier, donde en el mismo año de 1898 se ve una perspectiva del Paseo de la O pero desde el Puente. Voy a buscarla y la inserto en una nueva entrada.-

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  4. Rafael M.H.3/3/12 10:43

    Pues sí que da miedo, al anochecer tiene que ser ya horroroso, con la humedad tocándote como si fuera un fantasma. Buen complemento has nombrado, José Luis, espero que encuentres esa otra pintura y nos la presentes aquí.

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