miércoles, 7 de marzo de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: LAS COSAS EN SU SITIO



   Estamos empeñados ahora en recordar lo que Triana aportó al flamenco antes, durante y después de su nacimiento y bautizo como arte definido o definitivo. Si, porque nos han faltado libros de esos que resuenan en toda España y se repiten, cuenten lo que cuenten, como un eco inextinguible. En la muy generosa bibliografía del género hay de todo: sesudas investigaciones, verdades, mentiras, manipulaciones, olvidos inocentes o no, inventos, suposiciones y, eso, el eco de lo que tantas veces se ha escrito y voceado desde las atalayas más altas e interesadas. Pongamos por delante que esta orilla fundamental ha disfrutado y disfruta de voces defensoras  y hay que señalar dos nombres principales: Emilio Jiménez Díaz y Manuel Cerrejón, pero -lo que decimos- faltan libros que es lo que queda, lo que se relee y se estudia.

   La fuerza está en los libros, especialmente en los dedicados a la historia general o parcial (de Jerez, Cádiz, Málaga, Madrid, etcétera). Sólo existe un libro sobre el arte flamenco en Triana, obra inicial y reciente de Pepa Sánchez, la hija del inolvidable Naranjito. De los lugares que hemos anotado en el paréntesis reposan en las estanterías de estudiosos y aficionados una cantidad tan suficiente como para que Triana permanezca eclipsada, olvidada y minimizada a veces hasta límites dolorosos. Esto no quiere decir que no se hable de ella, cosa imposible, mas casi siempre como tema secundario; entonces aparece a empujones o bien discurre breve por los renglones que tantas veces se han repetido; en demasiadas ocasiones permanece en un estadio injusto, incluso cuando se trata de trabajos enciclopédicos en los que encontramos las mismas firmas. Y algo curioso que para muchos es vía de escape: llamar “de Sevilla” a los artistas de Triana sin especificar que pertenecen a esta comarca cantaora. De esta manera no será nunca posible calibrar el peso exacto, ni siquiera aproximado, de lo que desde aquí se ha aportado al origen y desarrollo del cante y el baile. ¿Será eso lo que se pretende? Median muchos intereses. En el arte flamenco, también en el toreo, en la copla y en la cerámica Triana es marca de origen, pero esto no se suele tener en cuenta, lo que nos parece craso error o un pecado capital porque se está equivocando a los estudiosos de las nuevas generaciones.

   Sabemos que no vamos a variar el cauce, pero, al menos, intentaremos asentar la verdad del papel de esta orilla del flamenco. Nos va a servir de desahogo y ahí va a quedar para los que quieran calibrar la hondura de los Montes Pirolo y Marianillo, de las dos Cavas, la de los gitanos y la de los civiles, más la extrema, rica y difícil aportación de ese otro costado que llaman El Zurraque.

   Es sorprendente lo que aún se desconoce de los hombres que pusieron los cimientos de este edificio. Hace poco, y por el empeño e interés de Manuel Bohórquez, hemos sabido quien era El Planeta, al que podríamos etiquetar como la primera estrella del cante. El mismo investigador, junto al moronense Luis Vázquez, andan tras las huellas de otro gigante, El Fillo (o los Fillos) y ya vamos sabiendo algo; estamos hablando de dos de los principales soportes primeros (el tercero es Frasco El Colorao). Pues todo esto no hace más que confirmar la importancia de Triana en el entramado original que daría lugar a la música andaluza por definición.

   Existen una increíble cantidad de artistas trianeros del siglo XIX y principios del XX, profesionales o no,  de los que apenas se sabe nada, nombres que han sido esenciales y de los que sólo conocemos lo poco vertido de unas páginas a otras y lo que por nuestra cuenta hemos podido averiguar. Y, como decimos, en otros lugares si han abrigado a los suyos tirando de la manta incluso por la parte que no les corresponde, y ahí está, en esencia, la causa de la situación que estamos denunciando y de la que nos quejamos amargamente, porque en muchos casos ya es demasiado tarde.


Ángel Vela Nieto

11 comentarios:

  1. jimenezjb7/3/12 13:22

    Los libros son los que realmente abren el camino a la historia de los lugares ¿Cuántos libros acerca del Flamenco en Jerez y Cádiz tienen publicados entre Juan de la Plata, Fernando Quiñones y Ríos Ruiz? Seguro que cerca de treinta. ¿Y Gonzalo Rojo con referencias al Flamenco en Málaga ó Blas Vega con referencias a Madrid? Cierto que esa es una de las claves de nuestro olvido. Esperamos que tus trabajos sobre el Flamenco en Triana vean pronto la luz; seguro que serán un buen tratamiento para remediar dicho olvido.

    ResponderEliminar
  2. Juan Luis Franco7/3/12 19:20

    Cuanto dices es rotundamente cierto. En más de una ocasión gente joven -de los poquitos que existen interesados de verdad por el Flamenco- me han pedido "consejo", dada la vital importancia de Triana en el Flamenco,sobre que libros adquirir sobre el particular. Me dejan sinceramente en "fuera de juego" pues en verdad rigurosos son muy escasos los existentes. Urge implicar al Distrito para que colabore en la edición de una "Enciclopedia del Flamenco en Triana". Gente teneís por esos lares para ir poco a poco trabajando sobre el tema. ¿Existe verdadero interés en implicarse¿ ¿Estaría el Distrito por la labor? Preguntas que por el bien del Flamenco y la Cultura andaluza "ajolá" tengan respuestas afirmativas. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Esos son los que interesan los jovenes,son los que pueden y tienen que coger la bandera, porque vas a una peña e incluso a algunas representaciones y parece aquello una residencia del Inserso, cuando más algún joven o dos o tres japoneses a los que apabullan los petates con su sapiencia trasnochada. Todo el mundo sabe ver lo bueno que para cada uno es lo que le gusta sin meterse en más conocimientos eso queda, después para quién quiera hurgar en la historia.Pero los petates se lo ponen difícil con sus posturas y voces radicales y lo que hacen es poner pies en polvorosa. Me parece una idea magnífica lo de la biblioteca, yo la propondría mixta flamenco y toros, le pondría dos velas mu grande a la Vigen de lAsperanza para que no venga el o la bandolera de turno avalada por un acta política y se lleve hasta los posters.

    ResponderEliminar
  4. Lo he querido escribir aparte. De acuerdo de lo del Planeta y el Fillo pero no hay que olvidarse del gran Silverio Franconetti con una vida interesantísima. Después de su etapa en Morón de la Frontera, siguiendo toda la familia a su hermano Nicolás que se establecio en ese pueblo de sastre, allí en Morón contacta con El Fillo discípulo de El Planeta.En un revuelo de esos que le dan a los artistas coge que se larga allende de los mares en un singladura larguísima y recala en Rio de la Plata en una estancia de siete años donde monta una cuadrilla de toreros y torea bastantes veces, sobre todo de picador, en Montevideo y Uruguay donde también ejerció de militar.(ver libros de Demófilo, Félix Grande...)

    ResponderEliminar
  5. Hay demasiados intereses y los más listos son, como suele ocurrir, los que salen ganando. De momento recomiendo las memorias de Rafael Pareja, cantaor, maestro de cantaores (Marchena entre ellos), creador de estilos de cantes y autor de letras robadas o "populares". Su importancia es aún superior a la de Fernando el de Triana para saber verdades ignoradas por la flamencología más interesada; hasta su cuna trianera se mantenía oculta.
    Tengo ultimado un primer trabajo que espero vea la luz este mismo año, porque la importancia de Triana es tal en la historia del flamenco que es imposible abarcarla en un sólo tomo. Efectivamente, Juan Luis, haría falta una enciclopedia.
    Silverio, Antonio (FerCa), fue la gran figura "comercial", un cantaor tocado por mano divina (por cierto en sus andanzas por la meca trianera encontró esposa, como el también grande Tomás Pavón), pero los tres que he citado conforman las columnas fortísimas que soportan el magnífico edificio del Cante, aunque con muchas habitaciones llenas de misterios y vecinos "fantasmas". Y, curiosamente, los tres están vinculado a esta orilla.
    Hay extraordinarios intérpretes del cante y el baile por los que ninguna de las firmas "habituales" se ha interesado nunca -¿verdad, José Luis Jiménez?-, pero la culpa es nuestra, sólo nuestra.

    ResponderEliminar
  6. Rafael M.H.9/3/12 12:41

    Está claro que de lo que no se habla o se escribe no existe, por eso son tan importantes algunos libros que nos enseñan a ver y comprender un trocito de la historia, en este caso, la estrecha relación entre el flamenco y TRiana. Pero además, pienso que es necesario revalorizar esa relación, no sólo hacerle ver a la gente lo importante que ha sido y sigue siendo el flamenco en TRiana, hay que dotarlo de significado, que el trianero vea en el flamenco un rasgo muy importante de su identidad, lo mismo que nos han enseñado a emocionarnos cuando vemos un paso de semanasanta, a sentir la música de las bandas, a dejarnos embaucar en ese juego de olores y recuerdos, tenemos que aprender a sentir en lo más profundo nuestros cantes, sin que haga falta ser un entendido, verlos como algo muy nuestro de lo que formamos parte.

    ResponderEliminar
  7. ¿Cual de las dos esposas de Silverio era trianera?. Tengo interés en saberlo. Sé que Silverio era muy presumido, según sus historiadores, y que con 65 años se casó en segundas nupcias porque era viudo, pero en las actas firmó que tenía 50 años, su nueva esposa era una joven de 19 años. Pero el dato de trianera no lo heleido por ningún sitio. Y de Rafael Pareja no tenía ni idea así que espero con gran ilusión tus minuciosos, cuidados y pedagógicos escritos porque los conformas de una manera que todo el mundo los entiendes y esto del flamenco es para que llegue a todo el mundo.

    ResponderEliminar
  8. Rafaé no se si eres consciente de esa grandiosa frase que has escrito y que es la más importante, para mí, que debe presidir al arte y tan difícil es que la comprendan los que van de puristas, de entendidos, de guías, de sus momentos de gloria, de sus complejos, de su osadía del ignorante y que procuran no pagar casi nunca para mantener el espectáculo y que el empresario gane dinero dar otro espectáculo y el artista trabaje una tarde si y la otra también. ¡Que gran frase!. Ver un espectáculo y ahora la frase "SIN QUE HAGA FALTA SER UN ENTENDIDO". ¿Críticos, para qué?.Lo güeno no se le escapa a naide(mi bato).

    ResponderEliminar
  9. La trianera fue la segunda esposa de Silverio, la que fue su viuda. Existía una notable diferencia de edad como apuntas, Antonio. Ella era de la calle Castilla, hija de un alfarero. Se casaron en la iglesia del Sagrario. Manolo Bohórquez completó todos los datos en su blog.
    Ya ves, el gran Silverio Franconetti pululaba por el lado del arrabal de las dulces soleares, las de su amigo Ramoncillo de Triana, el también grande Ramón El Ollero.
    El libro, Rafael, intenta que se comprenda el flamenco en Triana como parte de su idiosincracia y su carácter (lo que tu llamas "rasgos de su identidad"), de su tiempo social y económico y, sobre todo, de sus tragedias y fiestas. Esto es: no tratamos sólo de demostrar la relevancia de este barrio en el germen y desarrollo del cante y el baile con un sin fin de nombres y méritos. Un libro semejante no puede enseñar más que eso, salvo los que firman los musicólogos. Aviso en el prólogo de que se trata de un libro, ante todo, trianero. Ahora bien, lo de "sentir nuestros cantes" sólo tiene una vía que tú conoces muy bien, la de la enseñanza del arte flamenco en las escuelas. De eso nuestra amiga Caty también sabe de sobra.

    ResponderEliminar
  10. Rafael M.H.10/3/12 18:25

    Pues entonces, me gusta el enfoque que le has dado, Ángel. Respecto a enseñar el flamenco en la escuela no es tarea fácil, pero si no se aprende en la casa... Harían falta voluntarios que fueran por los colegios dando charlas, gente que sea capaz de transmitir lo que ha vivido con el flamenco.

    ResponderEliminar
  11. Como te digo, Rafael, Caty conoce bien lo que se ha hecho al respecto en las escuelas -ella, como sabes, es docente- y lo que se puede hacer; es una de sus batallas como activa amante del género.

    ResponderEliminar

*/