jueves, 13 de octubre de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: LA TRIANA DE RAMONCITO


         Ramoncito, con dos años y tres meses de trianero, ya tiene como suyo el puente, desde que en el lateral de una cervecería de la nueva Ronda   colocaron un gran mural panorámico con la imagen del paso isabelino. “Ponte de Tiana”, me aclara siempre que lo vemos. Y el otro día lo subí por primera vez en un autobús municipal y la formó cuando el de verdad apareció ante su vista. Ahora se ha aficionado, y ya tengo que reservar casi a diario el coste del billete, sólo un billete, porque le damos la vuelta completa a la línea. Una hora contándole a todo el mundo lo que va viendo: “Todde de dodo, la jaca (a la estatua del Cid), ota fonte, ota iguesia (para él todo los grandes edificios son iglesias) y exclama en seguida:¡tan, tan, tan...!”. Viajar con él es una delicia porque en verdad alegra el trayecto y la gente sonríe, cosa tan rara en este tiempo.
         De unos días atrás, hemos estado viendo, nada más salir del portal, a toda una familia gitana, desde la abuela al bebé; pobre gente que no sabe donde meterse. Y entre los niños, un morenillo de cuatro o cinco años al que Ramoncito solía acercarse para ver de cerca un cachorrillo de perro con el que jugaba y “cambiar impresiones” con él. Hicieron amistad, esa amista exprés y de verdad de los niños, y hasta fueron junto al inmediato parque infantil alguna vez. Una tarde, el padre salió corriendo detrás nuestra porque pensaría que lo íbamos a raptar; la mujer, tan agobiada, dándole el biberón al pequeño, no le advirtió. Así que cada vez que yo salía solo, el pobre chiquillo, tirado en la calle todo el día, me preguntaba con inocente tristeza: “¿Y el niño...?”. La otra mañana ya no lo vimos bajo los soportales y, claro, Ramoncito le echó de menos: “Se ha ido a su casa con su papá y su mamá”, le dije... ¿Por dónde andará con su juguete vivo el amigo de Ramoncito?
         La verdad es que está haciendo interesantes amistades últimamente. La más reciente es una niña de seis años, Ana se llama; delgadita, con gafas de lista y un pañuelo de vivos colores colocado amorosamente sobre su cabecita... Ana es su milagrosa compañía y se reparten cada mañana todo el parque. Le acompaña una de sus abuelas, mujer seca de carnes y no sé si de lágrimas, de acento forastero y de palabra dulce. Adora a su nietecita, como es lógico, y me cuenta que Ana ya está en el camino de ponerse buena y de volver al colegio. Ramoncito, siguiendo con su costumbre, toma la iniciativa cogiéndola de la mano y llevándola, corriendo, de una punta a otra del recinto, mientras ella ríe mirando a su abuela como diciéndole: “¿Qué hago con el monillo este...? Me impresionó que la primera vez que la vimos, dirigiéndose a mi y alzando los brazos, exclamó con euforia ensayada: “¡Yo pa´ rriba, siempre...! Ramoncito está encantado con Ana, aunque algunos días no la vea y tengamos que retirarnos con aire de derrotados hasta nuestra Ronda.
         Ahora vamos mucho a visitar al Cachorro. Como tiene la lección bien aprendida ya entra en la iglesia cruzándose la boquita con uno de sus dedos y soplando: “phssssssss” (silencio). Nos acercamos al Cristo, pero él siempre tira para la Virgen. El otro día mandó callar a una pareja de forasteros que entraron haciéndose notar, quizás por distracción... pues casi los tenemos que llevar a casa, porque quedaron prendados del celoso capillé que los mandó a callar... phsssss... Acababan de llegar a Sevilla, eran asturianos de Gijón y, rápidamente, les preparamos una ruta turística por Triana. Además, Ramoncito les recordaba al nieto que quedó por allí.
         Son algunas de las nuevas amistades de este minúsculo trianero que cada día descubre algo nuevo de su barrio y de su ciudad.   

 Ángel Vela Nieto

3 comentarios:

  1. Rafael M.H.13/10/11 23:27

    Pienso que lo más bonito de la vida es ese ansia por descubrirlo todo, el sentir curiosidad por cualquier cosa, pero cada día me cuesta más imitar a los niños.
    Me alegro mucho de lo que estás disfrutando con tu condición de AGU.

    ResponderEliminar
  2. Lo peor de la edad es que se nos note por dentro.
    Gracias, Rafael. Hablar de los niños es hacerlo de lo más hermoso de la vida.

    ResponderEliminar
  3. Alguien me dijo que en cada casa debía de tener a su cuidado a un peque, sin duda por lo mucho que nos dan; y Ramoncito (junto con su hermanito de escasos meses) hacen que volvamos a sorprendernos de lo que ya hemos hecho como cotidiano. Para el mejor ABU. Qué bueno es sentirse tan querido por ti y la Haya! Salud Vela.

    ResponderEliminar

*/