lunes, 1 de agosto de 2011

DESDE EL MONTE PIROLO: HOY QUIERO ESCRIBIR Y HABLAR DE TRIANA


  El que escribe habla, no con la boca pero si con los dedos en un teclado. El que lee  escucha no con los oídos pero si con los ojos. Y  el  cerebro le da forma a la idea según lo escuchado o leído. Da igual.
Aproveché la portada del libro escrito por Ángel Vela, Triana y su Velá,  para dar las gracias -en un comentario- a todos y cada uno que en sus  correspondientes medio de difusión hablaron y escribieron tirándoles flores a Triana y como no, de paso, a su Velá de SantAna. No quiero yo hacer nacionalismo con Triana y todo el que quiera ser o se sienta del barrio y lo programe aunque sea en una pegatina en la luneta trasera del coche bendita sea su alma y allá cada uno con su forma de entender sus gustos y tradiciones, pero a Triana lo que hay que llevarla es en los adentros, en las entrañas y que te duela.
A mí me duele Triana, Sevilla, Andalucía y España porque soy español, andaluz, sevillano, pero ante todo trianero y los tópicos suelo guardarlos en la papelera y el tipismo también, no obstante miro con simpatía al que no lo guarda, si no hace daño, cada uno tiene la  cultura que ha mamado, la que puede y la que quiere tener.
Me pone de las neuronas tantos y tantos programas televisivos que tienen a Andalucía como escaparate de todos los dislates y sucesos, tanto por arriba como por abajo  -yo a los palacios subí/ y a las cabañas bajé, dijo Zorrilla en su Don Juan- entiéndase el silogismo, normalmente los de por arriba van de cosas del corazón y los de por abajo de vergüenza tercermundista, casi todos andaluces y casi siempre con Andalucía de por medio y sobre todo Sevilla y la Costa del Sol con preferencia Marbella. No entiendo como no pasa nada en Teruel, o en  Burgos, o en Cáceres, en Madrí, en Barcelona o en Orense por poner un ejemplo. ¿Es que todo se concentra en este bendito rincón del clavel, la navaja, la pandereta, la grasia y no el óle sino el olé, y el vamos a callarnos miarma y que no falte de ná?.
Cuando los que bajan vuelven a sus puñeteras tierras llevan tal cólico de arte de lo típico y de lo tópico que al ver eso, sus puñeteras tierras, se llevan dos o tres días con vómitos y cagaleras, como debe de ser.
¿Y por que bajan?. Pienso que están por las instalaciones de los platós dando más vueltas que un perro perdío en un pueblo, meando todo el día de aburridos y de pronto una voz: ¿Quién quiere ir a Sevilla a un reportaje?. Y se forma la de Dios dándose empujones y arañazos. ¡Yo!, ¡No yo!, ¡Que voy yo!. Peor que un gallinero de gallinas cluecas. El que tiene la suerte de venirse para aquí ya se sabe, dietas de manuntención, hotel y garbeos por Sevilla en la nuits de matute, de gañote para ser más exactos, que para eso llevan la cámara, o Marbella para solearse  y solazarse a gusto. Y si no hay reportaje se lo inventan. Pena me da de ver andaluces que suben a hacer el coro pensando vanidosamente que son famosos. La fama es otra cosa y se gana con constancia, valentía, trabajo y mucha suerte. Y pena me da que las autoridades andaluzas no cojan el rábano por las hojas y digan que hasta aquí hemos llegado, levantando una gran voz de protesta, quizás le convenga a las autoridades andaluzas y a las que no lo son tener a casi toda España entretenida con las tragicomedias andaluzas del dame pan y dime tonto. Pues que  su pan, en mala leche migá con sopas gordas,  se lo coman.
Y si me duele Andalucía y Sevilla en particular, imagínense Triana y reconozco que cuando tocan esa tecla la sensibilidad me puede. Y no es que se tenga siempre que hablar de Triana tocando las palmas que  todo en Triana no es miel sobre hojaldre, pero se puede tocar la tecla  sin hacer sangre, muchas veces una sola palabra o una sola frase se clava como una puñalá trapera en el costado.


No es lo mismo escribir o hablar de Juan de Triana, Gordito de Triana, Naranjito de Triana, la Cruz Roja de Triana, Marifé de Triana, El Pasmo de Triana, Don Cecilio de Triana, Finito de Triana, La Esperanza o la Estrella de Triana, La Pastora de Triana, El Corpus de Triana… donde tú sacas pechojierro, que hablar o escribir de las que se apoyan en el quicio de una mancebía, de un  artista loquito, macandé perdío por el alcohol o la jeringa, o de una corralera o de la querida de un importante, dando la de cal –ojaneta al principio- de que es o eran muy graciosos, simpatiquísimos, guapísimas, cariñosísimas, buenísimagente y al final –la de arena- es o eran de Triana, es que Triana es Triana, y te lo dicen  sabiendo que tú  eres del barrio para que te jodas.
Y eso me duele, joé. Y me duele, ahora que con la caló y las vacaciones me dejan leer, que en los libros, en los recuadros, en los artículos haya menciones como las de a una tal María la del Bigote que vendía chucherías y con su habla de Triana sabía un inglés rasposo aprendido para poder cobrarle a los embarcados porque había sido una mujer de la vida, ésta era la de arena, después venía la de cal, eso sí, tenía unos ojos muy bellos. Que lástima de María que no la hubieran podido enviar sus padres a un colegio de élite, a la Universidad y los veranos a Irlanda a perfeccionar el idioma, seguro que no sabría lo que era un embarcado ni un puesto de chucherías a la vejez.


Y me duele, joé. Me duele Consuelo regentando una mancebía, en su madurez, en la plaza del Pozo Santo porque cuando tenía quince o dieciséis años una celestina, enviada por uno de blasones o caudales a Triana, en un coche de caballos la recogió y cuando Consuelo entró en el coche le dijo: “¡Ea, ya sacabó la jambre!”, cuando la pedazo de mamona y el pedazo de mamón si sabían que había hambre tenían que haber llenado el milord o el landó de teleras de Alcalá, queso, salchichón y chorizo der güeno y haberlo repartido en el corral de Triana donde vivía Consuelo. Ésta es la de arena , la de cal es que Consuelo era muy buena y cuando murió, el escritor -la conoció  la primera vez que fue de putas- fue a su entierro.
Y me duele, joé. Que un libro cuente que la mayor parte de los lupanares estuvieran en Triana cuyos dueños, clérigos sinvergonzones, estaban muy pendientes, no de los rezos y deberes que les imponía la Santa Madre Iglesia, sino que el negocio marchara viento en popa. A Dios rogando y, nunca mejor dicho, con el mazo dando.
Y me duele, joé. Que los blasones y los dineros se aprovecharan del hambre que había en Triana, que si por un lado daban trabajo, salario del miedo, triplicando sus capitales, por otro, estos donjuanes de pacotilla, no querían dejar –todo el día de cacería con billetes en vez de escopeta y celestinas por secretarios para recoger las piezas- que un conejito se empelara bien para pasar el frío que da la pobreza. Y me duele que lo cuenten, que no digo que no sea verdad, pero en Sevilla además de Triana había otros barrios. Y me duele que lo cuenten escritores a los que tanto admiro y son de aquí, de Sevilla. Es la historia y está ahí, pero se puede mencionar a los personajes y obviar su procedencia que no viene ni a que ni a cuento.


Por eso me simpatizan tanto los Pareja-Obregón y muchos otros, que tanto y bien hablan y cantan de y a Triana y Don Rafael de León que tiene canciones inspiradas por romances en Triana y menciona el milagro pero nunca al santo. Las generaciones que no vivieron el hambre y la pobreza del barrio solo saben: “Cuando paso por el puente, Triana/contigo vida mía/ con mirarte solamente, Triana/me muero de alegría… y diez mil más como ésta, pero no saben, por ejemplo, quien fue la Ruiseñora, la cantan pero sin adivinar quien fue ni como fue. Ni María de la O.  Ni falta que les hace. Y eso es güeno. Mu güeno.
A estas alturas todavía no sé si lo que contaron o como lo contaron, si lo que cuentan o como lo cuentan, es envidia o caridad, por eso me he vuelto majareta de alegría cuando, por la parte que le toca a Triana y es mucha, en las Tres Mil han hecho pleno en los ciegos, en los cupones. ¡BINGO!.

                                                                       A.Fernández de Cachero M.
                                                                                  Julio-11



5 comentarios:

  1. Bien te has desahogado, Antonio. Yo también me sé algunas de estas historias (Léase a Díaz-Cañabate) de cuentacuentos que vienen pa´bajo pa reirse; de señoritos que, además de burlarse de profesionales del flamenco, lo escriben para divertir a sus lectores de allá de los madriles.
    Habría que ver qué escribiría cualquier Díaz-Cañabate de El Bari y El Chaque si lo conocieran. Seguro que enmascarían con careta de "gracia" su profunda calidad de caballeros. Pero son de la Cava, Antonio.

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  2. jimenezjb3/8/11 21:21

    Algunos adornan sus historias con esa mala leche recalcitrante contra Triana; seguro que por envidia.

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  3. De verdad,Ángel,que no es rabia ni rencor, es que me dió la neura por ahí y en vez de hacer yoga me puse a escribir. ¡Joé!, me ha salido un pareado.El "Cañas" como lo llamaban los que querían que la gentes supieran que eran íntimos, como si almorzaran todos los días con él, lo que menos escribía era de los toros y los toreros, creo que a algunos festejos ni iba. Primero eran las melopeas de sus correrías amistosas y si quedaba algo de espacio se lo dedicaba a la corrida en sí. No se si le decían el "Cañas" por lo del libro Historia de una Taberna o porque no salía de ella y lo interesante sería, si lo hubieran conocido, lo que dirían de él el Chaque y el Bari. Lo de los señoritos y los flamencos merecen un capítulo aparte, hay quien dice que gracias a los primeros subsiste el flamenco. Jimenezjb si es por envidia o mala milk que con su pan se lo coman.

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  4. El Chaque y el Bari creo que no se molestarían en abrir la boca; sólo le guiñaría uno al otro y ambos pensarían: "Qué sabrá éste lo que es categoría...".

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  5. La respuesta de El Chaque y El Bari sería la correcta. ¡ Vaya pedazo de entrada !
    ¿Y cómo saber quiénes eran La ruiseñora y María de La O?
    Gracias por ésta entrada A Fernández de Cachero.

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