domingo, 7 de noviembre de 2010

LA MANO DE LA COLABORACIÓN: "EL CHAQUE DE TRIANA"


(Hemos recibido de nuestro habitual visitante, Paco León, esta aportación que él considera como modesta. Para nosotros, esta colaboración tiene una gran valor porque nos demuestra que hay muchos trianeros preocupados por las cosas y personajes de su barrio. Lo que desearíamos -se lo hemos repetido varias veces por medio del correo electrónico- es que Paco León, al que no conocemos, pero tenemos ganas, se incorpore a nuestro colectivo, en el que siempre, como hoy, tendrá las puertas abiertas).


En Triana hay tabernas o bares que para mí son auténticos museos. Fotografías, carteles, almanaques... que me transportan a momentos y personas que no he vivido ni he conocido. Como ejemplo, a brote pronto, elegiría "El Ancla", "El Carbonero", "El Canijo" o "Casa Macario".

Regresé hace año y medio a mi patria, y desde entonces busco cualquier pretexto para perderme por sus calles. Casi siempre ataviado con una bandolera hortera, en cuyo interior no puede faltar una libreta, un bolígrafo y una cámara de fotos.

En la taberna de "El Carbonero" observé una fotografía en la que destacaba una figura, casi quijotesca o picasiana. Ensombrecía a las otras tres personas que aparecían en dicha foto. Y me dejó prendado.

Esa persona se llama Paco. Y le dicen popularmente. "Chaque".

La semana pasada, una mañana en "El Ancla", y como si saliera de la nada, entró "El Chaque", y en un suspiro endosó tres décimos de lotería a los parroquianos. Me quedé bloqueado y no supe reaccionar. Me hubiera gustado haberle hecho algún comentario o, simplemente, presentarme.

Desapareció cruzando la acera en dirección hacia San Jacinto.

Ayer, trianeando por el improvisado San Jacinto peatonal, le ví sentado en un banco, con la mirada perdida, pero atento a todo lo que sucedía a su alrededor. Decidido me dirigí hacia él, a escasos metros, y me fijo la mirada sorprendido. Me presenté, le estreché mi mano y le hablé de la fotografía, de las alabanzas que había escuchado sobre él, y de lo que había leído de Emilio Jiménez Díaz.

Cambió la faz de su cara y comenzó a hablar de la Hispano Aviación, de su hermano "El Bari", que había salido por televisión, me lo dijo con una copla e incluso que había trabajado para un familiar mío de idéntico nombre y primer apellido. En el otro estremo del banco escuchaba atento otro señor la conversación, poniendo cara sobre con quién compartía banco. De forma inesperada, se levantó, me estrechó fuertemente la mano y desapareció sin más.

Dijo nacer en 1937 y vivir en la calle Pureza.

Fue un encuentro breve pero intenso, pero al fin conseguí poner a una imagen vida propia.

Un gustazo conocerle, señor "Chaque". Deseo que haya más ocasiones para seguir aprendiendo de la vida y de usted.


Paco León
(Fotografía: Francisco León)



(Dibujo de Antonio Badía)

5 comentarios:

  1. Elisa Santos7/11/10 21:48

    Seguro que Paco se incorporará pronto a este blog, este es el comienzo.

    Pero además de virtualmente también nos gustaría ponerte cara y voz, así que te esperamos pronto en uno de nuestros encuentros, regados de cerveza, manzanilla, croquetas, montaitos de pringá, papas aliñás, tomates con anchoas y un chorizo picante que te deja la boca lista para otra cerveza que nunca permitirá que te falte la siempre atenta mirada de Manolo, en el Ancla.

    Un abrazo

    Un abrazo

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  2. Elisa Santos7/11/10 21:49

    Al final te he mandado dos abrazos, jajaja (esta risa se la dedico a Emilio...)

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  3. Emilio Jiménez Díaz7/11/10 22:05

    Un abrazo siempre está bien; doos es una proposición velada de matrimonio.
    A falta de abrazo, me quedo con tu risa axatiana.

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  4. Gracias a ambos por vuestras palabras. Intentaré aportar lo máximo posible.

    Se ha de tener en cuenta, que me expreso con tanto arte como el alcalde de Valladolid a la hora de componer sonetos.

    Este sábado me es imposible por el currelo, pero espero acercarme a El Ancla, el siguiente.
    Un saludo afectuoso.

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  5. Emilio Jiménez Díaz8/11/10 16:12

    A mí me quedan, como mínimo, cuatro semanas para acercarme. Pero allí tendrás siempre un montón de amigos..., y una estafeta de correos gratis.

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