martes, 5 de junio de 2012

DESDE EL MONTE PIROLO


¡PARA TIRAR COHETES!

Debajo de una  caja vacía de las que en su día llevaban en su interior una camisa, güeno vacía no que cuando levanté la tapa,  con toda la precaución del mundo porque no sabía que me iba a encontrar dentro, menos mal que lo que había era tres o cuatro envueltas de tortas de aceite arrugadas y otras de la misma guisa pero de cortadillos de sidra, algunas cápsulas de vitaminas que me da mi costilla de cuando en cuando, dos corazones de manzana roídos y  más negros que el carbón que me han echado este año los Reyes Magos, algunos clínex usados y dos bolígrafos que aunque los probé no escribían ya. Pues resulta que cuando quité la caja y me encontré debajo lo que me encontré, dije : “¡Coño y esto!”. 



Esto era el cartel de toros que estáis viendo que cuando lo ví me puse a pegar chillíos con las manos en la cabeza, ya lo conocía pero no me acordaba de él, seguro que lo puse debajo de esa caja para no verlo porque es una cartela contranatura o sea, contra la naturaleza de los grandes cartelistas taurinos, véase los de Roberto Domingo, Antonio Casero, José Puente, Ruano Llopis, J. Alcaraz y otros, y más recientemente Humberto Parra…y además en japonés.

Pero vamos a ver: ¿Cuándo se han dado en tierras niponas corridas de toros?. ¿Con qué óle se acompaña la media verónica, la chicuelina o un pase de pecho?. ¿Cómo se pide una oreja, o las dos, o el rabo?, del toro claro. Y las cejas del presidente, asesores y parte del público donde llegarían ante una voltereta o un derribo de los montados. Totá, eso, pa tirá cohetes.


         Como  las letras de cante flamenco en japonés me la acertaron y tuve que pagá er premio, ahora me tomo la revancha y no obstante voy a dar otro al que adivine la plazatoros donde se da el espectáculo, la hora, la ganadería, las notas que hay alrededor…en fin todo lo que hay en el carté menos los toreros que a esos los conozco. 

En la fotografía del bodegón que me he inventado hay dos morcillas, ¡ojo! que no son de Almendralejo que el primer bocado no tienen pellejo, son serranas, de bellota y caseras y con  un relleno y un aliño que no desvelaré pero que están para comérselas en la celebración de una boda y primero darle un bocata a la suegra para que ejerza de probadora.

El premio, como el anterior, se sorteará ante notario entre los acertantes y el sorteo tendrá lugar, Dios mediante, a las 13´30 h. el día 21 de Junio del presente año en la taberna El Ancla -sito en la Cava de los Civiles en Triana- coincidiendo con la entrega de la placa a EL PERLO DE TRIANA por la tertulia del mismo nombre que la taberna. El premio tendrá una sola condición, se dará a probar a todos los asistentes al acto.
                                                                                               Antonio del Puente
                                                                                                Primavera del 12

domingo, 3 de junio de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: ROMY EN EL AVENIDA


  
  Hace treinta años que murió o se dejó morir. En los sesenta todos los muchachos éramos apasionados cinéfilos... que levante la mano la excepción. La esplendente luz de nuestras estrellas, hablo como varón, alumbraba los rincones oscuros de las estrecheces varias, de las muchas estrecheces, vamos. Las teníamos a ellas, y a “ella”, la preferida por nuestros ojos, la que nos hacía soñar, la que ponía rostro a la mujer ideal. ¡Ah!, los cines de entonces, igual nos daba los de invierno que los de verano, todos estaban hechos de suspiros, de nuestros suspiros...

   A los cines trianeros llegaban las películas con el señuelo de “estreno en Triana”, detalle que da fe de su status geográfico y de la generosa cantidad de pantallas en franca competencia que disfrutábamos y porque esta orilla, dentro de su innata sevillanía, siempre fue un mundo aparte. Pues como estreno llegó la titulada “Sissi”, que fue la presentación en el barrio de Romy Schneider, bella jovencita que aparecía en la cartelera con aquel esplendoroso vestido estrellado, en imitación a un retrato de la auténtica emperatriz de Austria. A don Salvador Bajuelo le dio por traerla al telón, que  no pantalla, de su terraza de la Cava de los civiles, resultando un sentido y trascendental acontecimiento. Vi la película varias veces en la estratégica azotea de mi amigo Antonio Hidalgo, otro imberbe cincelado en los tebeos de “El Guerrero del antifaz” y de “El Capitán Trueno” y, en seguida, cambiamos a Ana María y a Sigrid por Romy; tan la hicimos nuestra que una noche, en hora de segunda función, me fui para la apartada plaza de Chapina y ascendiendo por un palo de teléfono arranqué una de las carteleras que estaba allí colgaba (luego me enteré que Truffaut, de chiquillo, hacía algo parecido), y con ella en mis brazos corrí como nunca hacia mi casa. El día siguiente lo pasé dibujándola. Fue un flechazo, lo malo es que tenía que compartirla con Antonio. Había otras que nos gustaban como Liz Taylor, Carol Lynley, Natalie Wood, Anne Baxter, Marilín, claro..., pero, nada, Romy pudo con todas.

   Recuerdo que -ya padre de familia- en una de mis corrientes visitas al puesto de prensa de la barriada Santa Cecilia donde, entre otras publicaciones, compraba reediciones de tebeos antiguos, la vi en la portada en un “Semana”; se anunciaba su muerte... y con ella el ocaso de nuestra juventud. La habíamos visto convertirse en una atractiva mujer y en una extraordinaria actriz; nada tenía que ver aquella edulcorada muchachita de las cimas del Tirol con la atractiva y atormentada Romy Schneider de “El Tren” o de “Fantasma de amor”, por ejemplo. ¡Qué manera tan maravillosa de madurar! Ya, Antonio, me la había dejado para mi solo; fui más obstinado en la fascinación; lo fui desde el principio y ya hacía tiempo que me había dejado libre el campo de la honda emoción de sus ojos, toda para mi.

   Así que en 1992 quise demostrar mi fidelidad a su memoria dedicándole un artículo en El Correo de Andalucía; “Los ojos de una vida”, lo titulé, y fue coincidencia que se publicara justo el día de los enamorados, y justo el día, también, que me subía en un avión para atravesar el Charco grande; me había ganado en la empresa un viaje a México. No pudo faltar un texto de sumisa admiración y mucho menos su rostro en nuestro libro “Triana, un barrio de cine” y fue, sin duda, la más atractiva ilustración entre tantas hermosas imágenes.

   Imagino que, si acaso no se ha hecho aún, la prensa y las revistas de colorines se acordarán en este año de que, justamente, hace tres décadas de la trágica clausura del espectáculo de su mirada cada vez más entristecida, más profunda, más temerosa y más cautivadora. No mereció Romy tan mala suerte -repásese su biografía-. En una de las fotos de aquella revista de 1982 aparecía Alain Delon, su pareja ideal, saliendo del funeral, escondida su honda conmoción tras una gafas oscuras. Nunca supo el galán francés la de envidiosos que había dejado en Triana.  

Ángel Vela Nieto

sábado, 2 de junio de 2012

VEO VEO: ¡VAYA NOCHECITA!



Las primeras noches de calor me cogen todos los años distraído, indefenso, con poca capacidad de respuesta, esas noches de mayo, a veces, o de junio, me vencen como una vieja balada de trompeta, ya llevo un rato con los ojos cerrados, estoy cansado, ha hecho un día de bochorno interminable, si la semana pasada aún tenía las mantas sobre la cama, pero ahora dejo las ventanas abiertas y no hay brisa que se lleve los calores que me aplastan, no quiero moverme mucho para no despertar ese cuerpo dormido y querido que tengo a mi lado, pero doy vueltas sin encontrar la postura que apague mi mente por un rato, me aburro de no conseguirlo, no estoy nervioso, tal vez intranquilo, miro las manecillas del reloj que se empecinan en seguir girando y es entonces cuando siento que otra vez me ha vencido la noche, me levanto sin encender ninguna luz y bebo agua fría directamente de la botella, quizás si echo a sudar se escapen por los poros los malos pensamientos, las preocupaciones que me asaltan una tras otra, me agobio, se me acaba el tiempo para dormir y estoy enredado en ideas que nunca terminan bien, intento montar historias alternativas, esta mañana he visto un cartel del primer mercado medieval de TRiana, al menos han tenido la honradez de poner en primer lugar la palabra mercado, anuncian un espectáculo de Guillermo Tell, más suizo que los dineros que se están escapando de por aquí, aquel guerrero tan simpático, cuando pasó por nuestro barrio, tuvo que cambiar la manzana por un botellín de cerveza, cuestiones del guión, en aquella TRiana medieval, antes de que Alfonso X se pusiera en una esquina a interpretar sus cántigas a la virgen, Abu Amran Musa, un artista conocido por el TRiani y que me presentó Ángel Vela, tenía colocado su puestecillo cerca del río para vender “las ciudades de pasta con preciosas figurillas”, un río sin puentes, delante de los barqueros se ha formado una enorme cola, como la que tengo delante de mí todos los días en el trabajo, vaya, ahora que descendía, por fin, a ese dulce espacio del duermevela, se me cuela el trabajo, y el dolor de espalda se acentúa para  amargarme más, no queda más remedio que inventarme otro cuento, vuelo a los días de mi juventud cuando grababa los sueños en poemas de amor que nadie recibía, a veces paseaba por el parque buscando rincones a los que llevaría a mi princesa, es otoño porque al andar voy pateando las hojas secas de los enormes plátanos de sombra, de vuelta a casa me paro frente a la iglesia de Santa Ana y dejo que mis ojos vayan recorriendo las casas, tan distintas unas de otras, siguiendo las suaves curvas del río, hasta terminar en el puente escoltado, como siempre por esa casa torreta y la capillita, cierro los ojos para sentir una mano de mujer porque algún día me llegará el amor y pasearemos por Castilla, por Pureza, por el barrio León… marcaremos nuestros pasos con besos furtivos y caricias, doy otra vuelta en la cama y encuentro la mano dormida de mi amada, tan real como el día que está llegando y soy feliz porque aquellos sueños de juventud se van cumpliendo cada día, pero vaya nochecita que me he pegado.


Rafael Martín Holgado.

miércoles, 30 de mayo de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: CHAVES NOGALES Y BELMONTE



   Se ha puesto de moda. Un escritor que permaneció absolutamente olvidado y que sólo era conocido por los taurinos aficionados a la lectura, se ha convertido en el autor imprescindible y hasta se le ha dedicado la Feria del Libro que acaba de clausurarse. Llegamos a Manuel Chaves Nogales por la vía de Triana, no por la taurina; con esto me estoy refiriendo a “Juan Belmonte, matador de toros”, la obra del género taurino más alabada y que fue publicada en el semanario “Estampa” el año 1935, ilustrada con fotos más que interesantes y magníficos dibujos de su también genial amigo, el trianero Andrés Martínez de León. Luego fue convertido en libro varias veces reeditado.

   Hace veinte años, cuando sólo se hablaba de un extremo de la ciudad y del dorado follón que allí se organizaba cada día, al Círculo Rociero se le ocurrió un ciclo de charlas sobre El Pasmo de Triana para celebrar el centenario de su nacimiento. Un cartel de toros con los tres conferenciantes anunció el acontecimiento. Nuestra participación versó en lo que el genial torero contó al avezado periodista y que éste transcribió dorándolo literariamente hasta componer un maravilloso libro de aventuras, género de moda entonces. Triana es el escenario de las “hazañas” del chiquillo del quincallero que vino de la calle Feria, y son trianeros los personajes principales del reparto. Así que había material suficiente para la recreación que pretendíamos.

   Leyendo la admirable obra, uno se da cuenta de lo que Juan oculta, de lo que sugiere, de lo que olvida, de lo que detesta; así que para conseguir nuestro objetivo había que tomar nota de lo que se cuenta y asentar, además, lo que Juan no confiesa porque queda fuera de la intención de su historia o porque huye, todo lo que puede, de la tragedia de su oficio. Chaves Nogales narra la historia en primera persona, como autobiografía, contando con un estilo sorprendente la extraordinaria vida del más revolucionario de los toreros.

   También algunos flamencos descubrieron al escritor sevillano por su obra “El maestro Juan Martínez que estaba allí”, las aventuras de un bailaor en la Rusia de la Revolución. A pesar de estas obras y otra, asimismo muy ensalzada, como es “La Ciudad”, una particular visión de Sevilla, Chaves Nogales andaba por la oscuridad del olvido hasta que...

   En el año 2005 realizamos un programa de la serie “De Calle” para Sevilla Televisión sobre la calle Dueñas, allí donde nació este distinguido reportero, y llamamos a una profesora de Instituto, llamada Maribel Cintas, porque sabíamos que estaba decidida a resucitar la memoria y a proclamar, en toda su extensión, la categoría de este paisano que emigró a Madrid para acabar muriendo prematuramente en un hospital de Londres en 1944. Maribel estaba enamorada de quien para ella era un ser íntimo, extraordinariamente atractivo por su personalidad y su marchamo como escritor y periodista. Pocas veces hemos oído hablar con tanto amor de un personaje, muerto hacía más de sesenta años, y del que sólo alguna vez se nombraba por una obra concreta.

   Nuestro paisano Juan, chiquillo desastrado, obsesivo, anárquico, soñador, alumno de la escuela natural de Tablada, peleado con el mundo menos con Antonio Montes y sus novias que olían a jazmines de los corrales, se convirtió por obra de Chaves Nogales en un personaje legendario más allá de los inmensos méritos de sangre, ingenio y arte contraídos en los ruedos. Así que nos hemos sentidos muy reconfortados paseando este año por la Plaza Nueva sintiendo la mirada del adorado de Maribel desde los carteles anunciadores.

   No sé si alguna vez Juan Belmonte nombró públicamente a su biógrafo ni  en qué términos si acaso lo hizo. Lo cierto es que -deseamos repetirlo- Manuel Chaves Nogales añadió a la inmensa fama ganada por El Pasmo en el amarillo cegador del redondel, la del hombre entre los hombres, en la vida de pobre y de rico, el otro Juan protagonista de una historia de aventuras.

Ángel Vela Nieto

lunes, 28 de mayo de 2012

TRAS LAS RAÍCES DE TRIANA: LOS ÁRBOLES DE LA RONDA DE TRIANA



La ronda de TRiana está engalanada de una punta a la otra y en ambas aceras de los árboles más tranquilos que se usan en jardinería y digo lo de tranquilo porque son de los últimos en llenarse, primero de hojas y después de flores, de hecho con los calores que ya hemos pasado y es ahora cuando comienzan a verse los capullos blancuzcos de sus pequeñas flores.

Estos árboles tienes grandes hojas compuestas, como la que vemos en la fotografía, que tiene once foliolos, aunque las hay que tienen hasta diecisiete. Los foliolos son de color blanquecinos por el envés y tienen una pequeña capacidad de movimiento, de manera que cuando les pega fuerte el sol se doblan hacia arriba y exponen sus caras más claras para reflejar los rayos y no quemarse. Ligero parpadeo de foliolos, sutil guiño al astro rey, lo mismo que hacemos cuando buscamos la sombra, que en eso de dar de lado a las molestias de la vida, sabemos por el sur un poco. 


Los frutos del año pasado aún permanecen, aunque ya secos, en las ramas, se trata de unas legumbres carnosas, que se estrangulan alrededor de cada semilla y parecen como  cortos rosarios.

Las flores se disponen en panojas y son del tipo bilabiadas porque sus pétalos se abren en dos planos, hacia arriba y hacia el frente, en su interior quedan los estambres y el pistilo escondidos, preparados para las visitas de las abejas.


Estos árboles, aunque originarios de China y Corea, son llamados acacias del Japón porque en este país se cultivan mucho. Dicen que algunas noches, de esas surrealistas que aún se dan por TRiana, las más viejas acacias del Japón comienzan a mover sus ramas como si bailaran por soleares y sus flores, quizás borrachas de luna y cantes, despiden tímidamente el inconfundible aroma del adobo frito, mientras desde el suelo tres o cuatro amigos saltan como locos para intentar coger los botellines verdes que brotan entre los frutos.  

Rafael Martín Holgado.

sábado, 26 de mayo de 2012

DESDE EL MONTE PIROLO


                                                           OTRA CURIOSIDAD


         No sabía yo que mi osera/leonera fuera una especie de arcón con tantas curiosidades dentro, de las que algunas han sido una auténtica sorpresa porque ni  siquiera me acordaba de ellas.

         Ésta que traigo al blog es un libro que al tenerlo en mis manos vi que en la portada estaba dibujada a plumilla la calle Vida, del barrio de Santa Cruz, con  autoría de un trianero de solera llamado  Vicente Flores y  fecha de 1952. Se publicó este libro el día 25 de Marzo del mismo año, aproximadamente un mes después de haberlo expuesto como discurso en la Peña Trianera, (Ateneo trianero), la extrañeza fue directamente a la pregunta: ¿De dónde ha venido este libro que tiene 60 años?. ¿Quién lo habrá traído a casa?. Misterio. Palabra que no tengo ni idea de esta posible adquisición, regalo o préstamo, ¿pero quién o de quién?


          El autor de este libro que se titula La Vida, de ahí el dibujo de la portada, es  Ignacio María de Lojendio, (q.e.p.d.), vasco que vino a Sevilla a posesionarse de la cátedra de Derecho Político en la Universidad Hispalense  en el año 1942 y estuvo como titular de ella hasta que se jubiló en 1984 contando 70 años de edad, estudió la carrera de Derecho en la Universidad  vallisoletana, doctorándose entre La Sorbona y Oxford por lo que además era políglota, también fundó el Instituto de Ciencias Políticas. Recibieron sus enseñanzas alumnos de la talla de Manuel Clavero Arévalo, Manuel  Olivencia, Felipe González…..

         En el año 1950 ingresó en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras con un discurso de ingreso que versó sobre La Muerte y en el año 1951 pronunció el pregón de la Semana Santa sevillana. Como se lee, una gran carrera en Valladolid, París, Oxford… y en Sevilla la remató de una estocá hasta la bola y, en tiempo récord, el toro patas arriba. Vamos, sin puntilla. Poderío, se llama eso. Era hermano de Luís María Lojendio Irure,  Abad mitrado de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

        Coincidiendo en una conversación telefónica con Vicente Flores (junior) con motivo de un Cachorro antiguo que tanto él como yo hemos heredado y que son unas magníficas copias del titular, pero en tamaño reducido, le pregunté por el dibujo de la portada  y por teléfono me adivinó el libro que tenía entre mis manos y él también a mano(coincidencia) dándome  las referencias trianeras de  Ignacio María de Lojendio al que llegó a conocer y entablar amistad. 


         Me dijo que este Ignacio cuando llegó a Sevilla estuvo residiendo en Triana en una fonda o pensión que había en la calle Castilla pared con pared con el bar Cuesta y vecino cercano a la Peña Trianera de la que era asiduo visitante, no sé si también socio.

         Eran los tiempos en que el equipo del Sevilla contaba con Bustos, Guillamón, Campanal, Valero, Ramoní, Riquelme, Liz, Arza, Araújo, Domenech y Ayala. Y precisamente el portero, Bustos, era compañero de fonda de Ignacio, puede que también  algunos jugadores más residieran en la fonda de forma efímera. Como era, este Ignacio, aficionado a la cocina y seguro que, como vasco, al güen yantar y a la güena pitanza, los sábados y domingos organizaba comidas que el mismo cocinaba e invitaba a jugadores, amigos y vecinos de  fonda, como creo que también socios de la Peña Trianera.


         Lo tenía a güevo Ignacio, viviendo justo enfrente de la Plazaabasto de Triana en sus esplendorosos tiempos de multitudes dentro y fuera de las cuarteladas de frutas y verduras, pescados, carnes, gandingas, ultramarinos y esa gracia y ese arte de vendedoras/es de garbanzos remojados, de chicharos a medio cocer para quitar gases, de perejiles, yerbagüena, cabezas de ajos pelados, tagarninas, arropías, aguardientes garrafonesun mundo mañanero aparte, vocinglero de pregones, de carros, cargadores, pelantrines buscavidas, artistas, toreros…  que se mezclaban en el Altozano con el trasiego de gente que iban y venían a/de Sevilla. Era “La Vida”. Toda una filosofía sorprendente.  Supongo que quizás todo ello le diera título a su conferencia, después libro, que comentamos aquí y que no sé si la repitió en alguna parte. Como también supongo que cuando atravesaba el puente y dejaba “La Vida” atrás, la filosofía cambiaba y se encontraba con Sevilla, otra forma de vivir, de ser y de estar, enfrentándose al trabajo,  que a casi nadie le gusta, y quizás, por eso, su otra conferencia en el Ateneo de la capital, filosóficamente, la tituló La Muerte.


     Y como para muestra solo falta un botón por ejemplo en Triana se va a celebrar el centenario de cuando a Juan Belmonte lo trajeron por primera en hombros hasta la calle Pureza después de su gran triunfo novilleril en Sevilla, o sea, “La Vida”  y en Sevilla se han dado unos actos para celebrar el cincuentenario de que Juan se pegara un tiro, o sea, “La……  (Ay, Ay.. que me entran los repelucos del canguelo).

                                                                                                                    Antonio del Puente.
                                                                                                                    Primavera del 2012


viernes, 25 de mayo de 2012

HOMENAJE A MANOLO GERENA



Ayer jueves, los amigos de la Tertulia El Ancla, le brindamos un pequeño homenaje a Manolo Gerena; gran luchador y magnífica persona. Los escasos metros cuadrados de "El Ancla" se llenaron de mucho arte que terminó rebosando hacia La Cava donde Paco Arcas le hizo entrega de una placa.
Asistieron un nutrido grupo de artistas trianeros entre los que estaban Pepa Montes, Ricardo Miño, Gualberto, Manuel Molina, Antonio Badía y Luisa Triana. También lo acompañaron en el acto diversos escritores del mundo flamenco como Manolo Bohorquez, Fernando González-Caballos, Ángel Vela  y Estela Zatania.
Menos mal que todavía quedan rincones y momentos como estos donde se habla de todo menos de la crisis.

José Luis Jiménez

martes, 22 de mayo de 2012

VEO VEO: FUTURO PARA TRIANA



Triana se pierde por El Tardón en una maraña de callejuelas y patios interiores que se esconden entre las dos avenidas paralelas, Álvar Núñez y Juan Díaz de Solís, que te llevan hasta la barriada de El Carmen, que ha terminado fajada por las carreteras de circunvalación que se hicieron en los tiempos de la expo. Por allí se encuentra el Campo del Huevo, pegado al muro de contención, así le llamaban los niños a esto porque era como una montaña ovalada con una hondoná mu grande en el centro, me cuenta uno de los vecinos, intento imaginármelo, pero sólo veo un volcán, quizás me falten días de hambre para visualizar ese enorme huevo listo para llenarlo de papas fritas. Justo al lado de la pista de fútbol-sala del instituto municipal de deportes se pensaba levantar un teatro, una escuela de arte flamenco y otra de arte escénico, los responsables del proyecto son Viento Sur Teatro y Matilde Coral, por eso el pasado viernes dieciocho de mayo citaron allí a la prensa, políticos varios y vecinos para el acto de colocación de la primera piedra.  


Matilde Coral, Jorge Cuadrelli y Maite Lozano nos explicaron que se trata de una iniciativa privada que ha comenzado gracias a las subvenciones del ministerio de Cultura y el ayuntamiento, que además ha cedido el terreno por cincuenta años, pero cuyos gastos corren a partir de ahora por parte de los propios responsables del proyecto.

De momento, comenzarán en breve las obras de la escuela de teatro y para este otoño se quiere que esté en funcionamiento. Ojalá queden enterradas bajo la primera piedra todas las dificultades, que hasta ahora no han hecho más que entorpecer y menguar el gran proyecto del Teatro de TRiana.

Con un toque musical a cargo de tambores y viento lleno de solemnidad y magia se realizó la colocación simbólica de la primera piedra, la percusión, in crescendo, llenaba el aire de importancia, de momento único, Matilde no puede aguantar sus brazos, que se levantan, a ritmo, con gracia, como siempre, para vestir de flamenco unos toques de tambor, lágrimas, emoción y muchos recuerdos, sobre los periódicos del día una hoja explicativa del proyecto, una moneda de euro, dos máscaras teatrales con el llanto y la risa, la fotografía de Rafael el Negro y unos cuantos santos inician su viaje hacia el corazón de nuestra tierra, pero el milagro ya ha comenzado, los sueños de Matilde, Maite y Jorge pronto se pondrán de pie, eso es seguro, los cimientos no pueden ser mejores, porque estamos hablando del futuro de TRiana.   

Rafael Martín Holgado.

LA MALA MEMORIA DE BARBEITO.




 El pasado 13 de mayo el periodista aznalcaceño Antonio García Barbeito publicó en su columna del ABC de Sevilla el artículo con el que se ilustra la presente entrada.

  El 23 de julio de 1991 Barbeito ejerce de presentador, como pregonero predecesor, del nuevo pregonero de la Velá que fue Ángel Vela. Concluyó Barbeito la referida presentación con la siguiente frase:

“Esta noche, como será mientras tú vivas, Triana no debe temer mientras duerme: un Ángel Vela...”

  Y como contestación al artículo en cuestión, Ángel Vela remite a distintos periódicos sevillanos la carta que a continuación transcribimos. Juzguen ustedes mismos:

José Luis Jiménez

La mala memoria de Barbeito

    Señor director:

   Hace unos días el señor Barbeito escoge una noticia sin especial relevancia para ensalzar la figura de Alberto Jiménez Becerril como delegado del distrito trianero, lo que en Triana hemos hecho docenas de veces y públicamente. Claro que él lo desconoce porque el barrio que le dio todo, ya hace mucho tiempo que dejó de interesarle. Y como es asunto que ha repetido, en esta ocasión, aun con una cierta pereza, no voy a tener más remedio que recordarle lo que parece ha olvidado, resumiendo en un nombre, el de Manuel Lauriño, toda la ayuda que disfrutó en esta orilla el inolvidable concejal.

   Pero, desgraciadamente, no podemos pedirle a Alberto que le claree al columnista la memoria, y de eso se vale. Todo lo que -físicamente- dejó en la geografía del barrio durante el tiempo de su gestión, a saber: “Monumento a los Descubridores”, el de “Triana al Arte Flamenco” y la mayoría de esos “azulejos que saben a lápidas de cementerio” están, como ideas, en un libro titulado “Triana en tres tiempos”, editado por el Ayuntamiento en 1990 y que el columnista debe tener, dedicado por el autor, el firmante de esta carta.

   Lauriño no fue más que uno del grupo que apoyó activamente la labor de Alberto (¿es cierto Emilio Jiménez Díaz?), y tuvo su premio desde la comisión de la Velá -a la que perteneció- nombrándosele pregonero de la fiesta y “Trianero Adoptivo”, desapareciendo después -como otros cuando consiguieron lo mismo- de la trinchera que iban a defender hasta la muerte. Y antes he señalado sólo lo material, pero cuántos actos organizamos en Triana en aquellos dos fértiles años. Entre ellos el del centenario de Demófilo, la muestra sobre la Exposición Iberoamericana y el pregón-denuncia que di en la Velá de 1991 porque Alberto me lo pidió.

   Y remato de manera directa: ¿Es posible que hayas olvidado, Antonio, que participaste en el primero de los actos citados (uno de tantos) y que me presentastes en el segundo?). Alberto siempre estuvo abrigado por toda Triana; es absolutamente incierto que pasara “malos ratos” y que se quedó “muy solo”. Y todo, además, en un texto enmarañado y sin la valentía de nombrar a los que quieres dañar. Nos vamos haciendo viejos, Antonio, pero no todos perdemos -maliciosamente- la memoria a la par.

Ángel Vela Nieto.



lunes, 21 de mayo de 2012

"La Pepa, las mujeres y otras constituciones"



Durante los días 21, 22 y 23 de mayo, la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, en colaboración con la fundación Matria, acoge las Jornadas Internacionales “La Pepa, las mujeres y otras constituciones”. Las jornadas están dirigidas por la profesora María  Dolores Ramírez Almazán y organizadas por Mercedes Arriaga Flórez.
Esta tarde, a las 19 horas, intervendrá la poeta trianera Belén Núñez mediante una lectura poética y a presentación de su libro "Letras Habladas".
La iniciativa va dirigida a todo el público en general y aborda el papel de la mujer durante el Liberalismo. Los actos se desarrollarán en el Aula de Grados de la Facultad de Filología de Sevilla.

www.belennunez.com
Portada del último libro de Belén Núñez que será presentado durante el acto.

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