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lunes, 17 de febrero de 2014

EL FAROL DE MARCHENA

RAFA MARTÍN  EN “DESVELANDO TRIANA”


Durante los meses de Julio y Agosto de 2012, tuvo lugar, en el Castillo de San Jorge,  una exposición sobre la Velá de Santa Ana: “DesVELAndo TRIANA”; en ella pudimos contemplar numerosas fotografías, carteles y otros documentos sobre la fiesta más representativa de Triana. Como colofón se publicó un libro que, además del material expuesto,  recogía las vivencias de diversos  trianeros ilustres en esta fiesta. Uno de estos fue nuestro querido Rafa Martín que, impulsado por Ángel Vela, nos dejó publicado este texto que tituló PAIS DE CUCAÑA y que a continuación reproducimos:

PAIS DE CUCAÑA


La mente del hombre tiene un poder infinito, le permite dar significado a todo los que sus sentidos perciben, es capaz de memorizar infinidad de datos e imágenes y se afana sin miedos en explicar aquello que ocurre a su alrededor, pero cuando no le queda otro remedio huye por el camino de la fantasía para crear mundos lejanos e irreales, lo mismo inventa animales monstruosos y cuevas de fuego habitadas por demonios, que es capaz de imaginar la eterna juventud en hermosos vergeles. Muchos de estos pensamientos y quimeras terminan anclados en la memoria del pueblo en forma de cuentos, mitos y fábulas, como aquella leyenda medieval que describía la existencia de un imaginario país donde no hacía falta trabajar porque sobraba la comida, había ríos de leche y de vino, las mesas siempre estaban repletas de embutidos y cochinillos asados, las gambas y los cangrejos colgaban cocidos de los árboles. Este edén de glotonería era conocido como el País de Cucaña y algunos estudiosos creen que esta leyenda dio nombre a un juego muy antiguo, que consistía en atrapar la comida que se colocaba en el extremo de un largo madero.

En Triana, a finales de julio, se instala la cucaña, pero el palo no se coloca  en vertical, como en muchos otros pueblos de Europa, sino que pende de un barco, sobre el río, que es de las pocas veces que se torna protagonista principal del barrio. Son muchos los resbalones y caídas que se producen porque el tronco se embadurna de sebo para dificultar el paso de quienes se deslizan por la madera con la intención de atrapar la bandera que está enclavada en el extremo, aquellos que lo consiguen se ganan unos cuantos euros, mientras el resto de los participantes se sienten bien recompensados con el baño que se han dado.

La cucaña tiene muchos seguidores, pero la mayoría no son de palo, sino de barandilla y zapata, de esos de vamos a ver la cucaña, sentraña, Triana y olé, se apalancan en un buen sitio donde haya sombra y nada les moleste la vista, y con el impetú incansable de los comedores de pipa, van mirando un intento tras otro sin desmayo, sonríen con algunas caídas, sienten dolor ajeno cuando los golpes superan la entrepierna, se aventuran a comentar si el siguiente participante lo logrará o no, “fíjate, fíjate que éste llega seguro”, plaff, remojón, “que pena, lo poquito que le ha faltado”, y terminan aplaudiendo cuando alguno atrapa la bandera. Mirar la cucaña engancha porque tiene emoción de los juegos simples, esos que no necesitan reglas, donde parece fácil ganar y el premio se consigue de inmediato, a uno le gusta que triunfe el más hábil, quien contiene las ansias locas por llegar y sabe cuándo debe de estirarse sin pensar en una caída que no ocurrirá. Alguna tarde me ha parecido que hasta Belmonte, tan quieto como siempre, ha dejado de contemplar por un instante su redondo cielo de albero y ha bajado la cabeza para ver como la chavalería se divertía jugando a la cucaña.

Este año, con los cincuenta recién cumplidos, puede ser un buen momento para estrenarme en la cucaña, quizás necesite algo de entrenamiento pero llegaré en forma porque me siento más querido que nunca, va por ti, mon amour, así que, por favor, traedme una buena nao, aunque deis la vuelta al mundo para encontrarla, que no será la primera, o uno de aquellos veleros con diez jamones por banda y un trinquete que no veas, como sebo untarle hasta hartaros pringaitas del Morapio, la banderita rojiblanca, un capricho, y si caigo, poco importa, que el río callado sabrá cogerme, pero si trinco, alegría, habrá convite, que conozco un país de cucaña con montañas de menudo y chicharrones, donde mana el aceite como oro viejo y en su vega florecen friturillas de pescado, pavías y calentitos, dicen que en vez de barro, la lluvia modela loza fina para las colas de toros bien toreados, que del aire se cogen codornices asadas en un momento, casi sin pedirlas, que los caracoles bailan dentro de las ollas, ¿será posible?, lebrillos de gazpacho cuelgan de los naranjos en el verano y en un río de manzanilla juegan al corro unos delfines, suenan guitarras, puede que aparezca alguien que cante, un país de cucaña, que no me faltes.

Artículo publicado por Rafael Martín Holgado en el libro-catálogo “Desvelando Triana” en el verano de 2012.
José Luis Jiménez

jueves, 26 de julio de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: LA DE LA CALLE PUREZA


    Se cumplieron las dos jornadas dedicadas a nuestra Antoñita Colomé dentro del programa de la Velá. El día 23 y con la previa visión de un corto montado expresamente, se proyectó la divertida película “El crimen de Pepe Conde”, una exhibición del humorista cinematográfico Miguel Ligero aquí enamorado de Reyes, corralera -en el mejor sentido- interpretado por una Antoñita, ya treintañera, pero con la gracia y frescura que mantuvo durante toda su vida. Las imágenes de Sevilla y Triana de los años cuarenta (1946) en una cinta rodada durante la segunda etapa de la actriz-cantante de la calle Pureza en el cine a la que seguiría, bastantes años después, una tercera. Se celebró el acto peliculero en el Museo de Carruajes de la plaza de Cuba, allá donde en un tiempo se montaba la “calle del infierno” de la Velá y que gente sin idea de la historia de Triana llaman Los Remedios con intenciones separatistas, como si esa barriada nada tuviera que ver con la gran matrona de barrios que es Triana.

    Magnífico el espacio, regular el sonido y evocadoras las imágenes, tanto que nos hizo creer que estábamos en la terraza del Cine Avenida, Alfarería o La Estrella. El Teniente de Alcalde del barrio, acompañado del director del distrito y de la regidora del Museo, dio la bienvenida a los asistentes, que no fueron pocos, y a continuación los promotores de la idea hablaron brevemente de cómo y por qué estábamos allí. Aplauso a las canciones de Antoñita y ovación al “Fin” de la simpática historia, muy propia para olvidarnos de la que está cayendo y de la que va a caer...

    La noche del 24 -ayer, cuando esto escribo- se celebró la programada mesa redonda sobre la vida y obra de la pizpireta artista, aquella que parecía andar escondida tras sus ojos. Para ello cinco visiones distintas y complementarias, la de uno de sus últimos directores, Pancho Bautista (“Los alegres bribones”); un extraordinario actor del barrio, dos veces ganador del premio que lleva el nombre de Antoñita Colomé, Antonio Dechent; el autor de su biografía, hombre del cine, Miguel Olid, y este que está ante el ordenador que iba a cumplir con su papel de simple trianero enamorado del personaje. Moderó espléndidamente, acorde con su maestría, el periodista, director teatral y también cineasta, Joaquín Arbide. Media entrada, pero de lujo.

    Cerca de hora y media y en ningún momento decayó el interés de la audiencia que al final intervino, pues en la sala se encontraban personalidades que trataron a Antoñita como el músico Gualberto y su primo el sabio Paco Solís; el maestro del baile y la danza, Manolo Marín; Concha Gaitán, hija del también genial Paco Gaitán que fue íntimo amigo de nuestra singular paisana, y Salvador Vélez, documentalista que también rodó con ella. Todo el mundo salió satisfecho por haber aprovechado tan hermosamente ese tiempo; fue, desde luego, una velada de lo más entretenida e interesante. Antoñita estuvo entre nosotros en cuerpo y alma, esa alma de niña y muchacha a la vez que lució hasta su último día. Sinceramente, y ahí están los que disfrutaron de la noche, creo que tardará en que acontezca algo por el estilo que se le pueda comparar.

    En el regreso al Altozano por el real de la Velá, por cierto un verdadero paseo familiar -aún no era la hora de los vampiros-, a Pancho Bautista se le ocurrió rematar un comentario general sobre la ausencia de representantes del Ayuntamiento y de nuestra Tenencia, diciendo: “Ellos se lo han perdido; a lo mejor es que entre los cinco no dábamos el nivel suficiente”. En fin, creo que con la comparecencia del día anterior no es suficiente, porque era otra cosa y otros protagonistas generosos (nadie cobró nada, evidentemente) los que iban a estar dándole vida, en su centenario, a la impar Antoñita, la más trianera de todas las artistas de la copla y el cine de esta orilla, que no han sido pocas; la única que quiso disfrutar de su barrio por siempre. Y bien que la disfrutamos también nosotros. Gracias, Antoñita.

Ángel Vela Nieto

domingo, 22 de julio de 2012

¡MALDITAS ALIMAÑAS!

  


Era mi intención destacar la mágica noche que los trianeros y amantes del arrabal en general pudimos vivir la noche del pregón. Un sobresaliente para Agustín Pérez que demostró conocer perfectamente los problemas del Barrio. Pregón valiente con críticas necesarias que fueron refrendadas por la mayoría de los presentes en el acto. Cambio radical en la apertura musical con una excelente intervención de Patricia Vela y  buen ambiente general en el Hotel Triana que vestía sus mejores galas; el momento lo requería.


Pero a partir de la medianoche comenzaron a aparecer los de siempre. Los que vienen a Triana sólo a prender fuego, los que les da igual el estado lamentable en que se encuentra nuestro Barrio. A ellos la Velá, nuestra Velá, les da igual y sólo les interesa un sueldo fácil a costa del contribuyente.


De nuevo, otro año más, y pese a la prohibición expresa de la colocación de banderas en la zapata, los democráticos muchachos de I.U., los mismos que en la actualidad están gobernando (¿) Andalucía y han gobernado durante muchos años Sevilla en comparsa con el PSOE, han vuelto a colocar una gran bandera, la más grande que han encontrado, sobre la maltrecha zapata de la calle Betis. ¿Por qué no usan los edificios oficiales de la Junta de Andalucía, ahora que los ocupan, para colocar su bandera preferida? Triana y los trianeros se merecen un respeto y ustedes, señoritos de I.U., hace mucho tiempo que le han perdido el respeto a este Barrio a la vez que se han quedado con la mente estancada. Sólo esperamos que la ley de esta caprichosa e inútil Ordenanza caiga sobre ellos y, si es posible, no vuelvan a instalar esa caseta en La Velá.


Otro incidente fue el que se protagonizó en El Altozano la mañana del día 21 con motivo del Acuatlon programado como acto de la Velá. Me parece que ha sido un error programar un acto que requiera cortar los accesos de la Plaza de Abastos en la mañana de un sábado. Hay que entender la coyuntura actual y la fuerte bajada de ingresos que están sufriendo los placeros y, desde luego, no se le puede seguir haciendo más daño a su maltrecha economía. La excusa dada por el delegado de Triana alegando que ya conocían el día y hora del acto en cuestión no es de recibo y lo que procede de una manera urgente es que se busquen alternativas para incrementar las ventas del Mercado. Pero si lo del delegado ha sido un gran error, la actitud del Grupo Socialista de Sevilla se puede considerar como un atentado contra Triana ¿Se piensan que no tenemos memoria? El Sr. Espada viene a fotografiarse en La Casa de los Artesanos para reivindicar no se sabe muy bien qué y ahora se presentan en El Altozano para poner a los placeros en contra del nuevo gobierno municipal. Ya dejó claro el pregonero que la calle San Jacinto se ha peatonalizado en contra de Triana y con total seguridad ha sido La Plaza de Abastos de Triana la gran perjudicada. ¿Cómo tienen  la desfachatez de venir un año después a incendiar la situación? La peatonalización de la calle San Jacinto ha sido un gran error que vamos a padecer en Triana y que ya veremos si no termina con el Mercado. Ahora, con la apertura del Museo de la Cerámica, lo que procede es peatonalizar Antillano Campos de lo contrario terminaremos con más de un turista atropellado en dicha calle, pero con San Jacinto peatonalizada el cupo de peatonalización queda cerrado. Todo esto sin hablar de cómo han urbanizado la calle. La próxima vez que venga a Triana, Sr. Espadas, se retrata usted en uno de los bancos de la calle San Jacinto, pero antes se vacuna del tétanos no sea que se corte con uno de los azulejos que están partidos o con los marcos de acero oxidados, y sobre todo, Sr. Espadas, tenga cuidado con las bicicletas no sea que lo atropellen.


 Tampoco quiero dejar de comentar un artículo de Juan Luis Pavón en el Diario de Sevilla donde afirma que tras la Velá se descartará el proyecto, presentado como impactante por el delegado, de alicatar la zapata. Si eso es así ya puede ir pensando el gobierno del PP, con el Alcalde y el delegado al frente, de ir buscando dinero de su bolsillo para sufragar los gastos que ya han invertido en tal proyecto y que se mantengan lo más alejado de Triana posible, porque en este país es imposible que un político dimita. ¿No se les cae la cara de vergüenza ver el estado en que se encuentra la fachada de la Casa de las Columnas? ¿No han podido gastar dos o tres mil euros para adecentar dicha fachada? ¿Qué pensarán los turistas, si es que llegan hasta ese punto de la calle Pureza, al ver el estado de un edificio tan emblemático? ¿Ustedes, gobernantes del PP, son los que pretenden fomentar el turismo en Triana? Creo sinceramente que son incapaces.

Ya está bien, a estos políticos, da igual del partido que sean, no lo soportamos más,  y sólo le pedimos que se vayan de Triana. Que se pongan a trabajar o busquen un trabajo decente, como el de la mayoría de los españoles.  Rodrigo, con su dedo, les indica el camino de America, buen destino para que no regresen más.




José Luis Jiménez

viernes, 20 de julio de 2012

Y CUANDO LLEGAN LOS DÍAS SEÑALAITOS...



Pues ya estamos metidos de lleno en los días señalaitos. Esta noche, en el Hotel Triana, concierto, pregón, entrega de galardones y paseíllo final hasta el Altozano. El lleno está asegurado sólo  con  los políticos y su comitiva.  Con suerte igual vemos a algún miembro de la plataforma salvadora (encaladora) y seguimos arreglando problemas del Barrio. También esperamos encontrarnos con alguien del ICAS, - nómina de personal tienen  como para llenar el Hotel Triana- y así terminan de explicarnos la exposición recientemente inaugurada en el Castillo de San Jorge que, por cierto, hay que ver lo bien anunciada que la han dejado. Con los brazos abiertos recibiremos a los que vengan en representación del Consorcio de Turismo de Sevilla, también disponen de una gran nómina de personal, para que nos expliquen cuando terminarán de una vez por todas  las obras del futuro Museo de la Cerámica, aunque cada vez que paso por Antillano Campos y veo la fachada tan blanca – y tan mal rematada de momento- me parece que aquello será otro Museo de la Cal, o, tal vez, donde pretenden fabricar  la cal para blanquear el murallón. No, no dejaremos de comentar en otras entradas las obras referidas del museo que suponemos serán del gusto, tan exquisito, de los expertos y entendidos en arquitectura y patrimonio; algo parecido al Corral de la Encarnación. Los que sí estarán seguros serán el delegado, el director y el subdirector del distrito- hay que ver qué de gente para gestionar tan poco- a los que le pediré que cuando termine el acto del encendido se pasen por el Bar Santa Ana y allí los invitaremos a una cerveza para celebrar lo bien que han dejado la fachada de la Casa de las Columnas. El  alcalde no puede faltar ya que tiene que seguir ganando puntos para que pronto lo nombren trianero adoptivo aunque con la de cargos y responsabilidades que tiene este hombre- o es un superdotado o hay que ver la de torpes que hay en su partido- siempre tiene una agenda muy apretada. Al Sr. Espadas le recomendamos que venga acompañado de Susana Díaz, no sea que se equivoque y en lugar de al  Hotel Triana se vaya para la Casa de los Artesanos. Y al Sr. Torrijos, si asiste al pregón, decirle que no se traiga la bandera republicana ni por supuesto globos ya que los del PP han sacado una ordenanza prohibiendo para la Velá una larga lista de cosas. Mariscos, Sr. Torrijos, se trae usted los que quiera que me parece que no los han prohibido, pero compártalos.
A los trianeros pedirles que no dejen de asistir al pregón, al pregón de nuestra Velá, para que a final de la noche llenemos entre todos la calle Betis y podamos brindar un año más por nuestra querida TRIANA.
A Agustín Pérez, el pregonero, le deseamos mucha suerte y que este sea el mejor pregón de su vida; seguro que sus versos nos llenaran de emoción. Y, por último, felicitar a los galardonados por tan distinguido y seguro que merecido premio.

¡Nos vemos en La Velá!

José Luis Jiménez

miércoles, 18 de julio de 2012

VEO VEO: EL HOTEL DE TRIANA CORRAL DE COMEDIAS


De nuevo se ha celebrado el corral de comedias en el Hotel TRiana,  año tras año, y ya van ocho, se va convirtiendo en la exquisita antesala de la velá, en esta ocasión el clásico elegido por Viento Sur Teatro ha sido El Caballero de Olmedo y previamente se han representado otras dos obras Cabaret, La Posadera y Romeo y Julieta.

Suele coincidir esta semana de teatro en TRiana con noches de fuerte calor, de esas que al levante le da por pasearse por nuestra tierra dejando su cálido aliento y qué mejor que pasarlas, a falta de cines de verano, en ese patio de maderas azules y paredes blancas, ¿seguro que no lo construyeron como corral de comedias?, aquí las representaciones tienen el sabor del cafelito de media tarde con una torta de aceite, un lujo, vamos.

Y si tenemos este espectáculo es porque así lo ha soñado Viento Sur Teatro y detrás de este nombre encontramos a sus dos fundadores: Jorge Cuadrelli y Maite Lozano, una trianera que se empeñó en hacerlo en su barrio, hecho del que se siente muy orgullosa.

Cuando termina la obra son los propios actores quienes recogen las sillas y el escenario, quienes transportan hasta la furgoneta lo que sea, tampoco faltan amigos para echar una mano, esta es la familia que han sabido crear, de la que puedes formar parte, si quieres, en octubre comenzarán los cursos y si todo va bien, se desarrollarán en el nuevo edificio que se está construyendo en el Campo del Huevo. Esta vez Maite y Jorge no han empeñado sólo sus sueños y muchas horas de trabajo, se están jugando sus ahorros y han apostado de nuevo por TRiana, si quieres aprender interpretación da un pasito adelante y pasarás dos años en grande.


Rafael Martín Holgado.

sábado, 30 de junio de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: UN MES DE JULIO COMO LOS DE ANTES


   
    
   Tras la reunión fraterna en torno al cartelista de la Velá de este año, Vicente Flores Luque, con breve anticipo además de lo que está por llegar anunciado en voz del delegado, Curro Pérez, echamos un vistazo en perspectiva a eso, lo que está por venir en el mes de la santa Patrona. Pero saludemos cuanto antes a la grata  novedad de que este año ni el delegado ni nadie de la política ha tenido voz ni voto en la elección de los protagonistas: cartelista, pregonero y homenajeados. Consideremos también como tormenta pasada los malos vientos del Este, con sus rayos y truenos, para que nos asustemos y dejemos a la portada de Triana, que es el muro de la calle Betis, con sus desconchados, sus humedades, sus pintaditas, su abandono en fin.

    En los veranos de antes había dos momentos ilusionantes, la apertura y primeras películas de los cines de verano, y la tarde-noche de la cabalgata que anunciaba la Velá de Sant´Ana y que recorría las calles del barrio con su alegría y promesa de felicidad. En los primeros años de la democracia, cuando todo se movía por impulsos ilusionados de unos políticos sin experiencia de oficio y cargados de ideas descabelladas, los prolegómenos de la gran fiesta lo constituía una semana cultural y artística en el Hotel Triana; se empezaba a respirar los “días señalaítos” con la esperanza de saber que lo mejor estaba por llegar.

    Como los cines de verano, desapareció la cabalgata anunciadora mientras la semana cultural empezó a encoger hasta llegar a ser una semana de tres días, y de los tres a la nada. Ni siquiera se disfrutaba ya, como se hacía por tradición en el bar Puerto, la presentación del cartel con lo que se iniciaban los días en los que Triana es el centro de la ciudad y, por ello, la prensa pasaba el puente y se revivía la imagen, casi perdida, de los reporteros en plena faena. Así que la Velá desde que asomó este siglo de las grandes interrogantes, llegaba casi sin avisar, con el pregón en el Altozano por interés ajeno al barrio, pregoneros que no lo eran, con una caseta municipal desplazada del lugar que debiera ocupar y con los sonidos de una “calle del infierno”, llamada Betis, con el estruendo músical propio de los que cotidianamente celebran, con su demostrada delicadeza y hermosura estética, el botellón sin importarles lo que Triana celebra en esos días, ya menos “señalaítos”, desde hace siglos. Poco restaba de la fiesta familiar de antaño.

    Bueno es, y también justo, que nos ilusionemos con lo que nos espera en nuestro mes de julio. Por destacar algo, nombremos la presentación de la revista “Triana” (la de  siempre), una publicación que, estamos seguros, será ejemplar de colección como lo fueron los de antes del “accidente”. Con ella llegará el programa de la Velá que este año viene generoso a pesar de la mala sombra de ese monstruo al que llaman “crisis”. Y como se pretende rubricar los valores de la fiesta más antigua de Sevilla, se presentará un nuevo libro para que los trianeros sepamos cómo y por qué tenemos que defenderla, y se inaugurará una exposición para que esos valores se vean con los ojos; de la muestra quedará un interesante catálogo. Y todavía antes de la noche mágica del pregón y los nombramientos en el Hotel Triana (esperamos que este año los vecinos se comporten como trianeros), sobre el enchinado del Castillo, en espacio de su museo, se hablará de un trianero genial, Juan Belmonte, dentro de los actos que se vienen celebrando con motivo del cincuentenario de su muerte. Y con todas las novedades que nos esperan, dos jubilosas jornadas dedicadas a nuestra Antoñita Colomé. El próximo martes conoceremos todos los detalles.

    Después de ser nombrada la fiesta de Sant´Ana “de Interés Turístico de Andalucía” sin que le sirviera para nada, ahora esperamos que sea, lo que le corresponde: “Fiesta Mayor de Sevilla” para que empiece a sentir el respeto que se le debe. Este año, como en otros tiempos, la prensa no tendrá más remedio que atravesar el puente. Y a ver lo que cuenta.


Ángel Vela Nieto.       

jueves, 7 de junio de 2012

LA ORDENANZA DE LA VELÁ


  
    Será por el efecto de las altas temperaturas que estamos sufriendo que ayer me dio por leer la flamante Ordenanza de la Velá de Santiago y Santa Ana; mi buen amigo Pepe Muñoz me la mandó por correo electrónico al poco de publicarse en el BOP de Sevilla. 48 artículos repartidos en 8 títulos.

    Parece que la intención de esta ordenanza es salvar la Velá ya que una fiesta popular con una antigüedad de cerca de 800 años no es posible que sobreviva mucho tiempo más sin la intervención de los gobernantes de turno. ¿Qué pensarían nuestros antepasados trianeros al leer esta ordenanza?

   Hay artículos muy interesantes como el 11 que obliga a unificar la música de las casetas a gusto del Distrito además de prohibir expresamente la música en directo. Ahora tendremos que preguntarnos qué música repartirá el Distrito; ya el año pasado, año del estreno de la nueva Junta Municipal, nos dieron toda una lección musical durante el acto del Pregón. Y lo mejor de todo es eliminar la música en directo, que no se nos ocurra ponernos a cantar en la calle Betis. Gracias Sr. Delegado por guiarnos culturalmente, hasta la llegada de usted a Triana me he sentido un inculto y gracias también por prohibirnos cantar en la Velá; con esta crisis es lo mejor.

    Los artículos 14 al 22 explican cómo hay que decorar y distribuir las casetas no sea qué cualquier año nos de por alicatar las pañoletas. De entre estos artículos el 19 es interesante porque prohibe “las colgaduras de cualquier tipo que partan desde la trasera de la caseta hacía el río, cubriendo parte de la zapata. En concreto estarán prohibidas las banderas, cualquiera que sea su tamaño o contenido, lonas, toallas, etc. Todo ello con la finalidad de velar por la integridad del patrimonio municipal”. Mas o menos lo que han querido decir es que están cansado que los de Izquierda Unida cuelguen la bandera republicana. Porque lo de velar por la integridad del patrimonio municipal no lo entiendo; sobre todo después de haber visto propaganda electoral con la cara de los políticos repartidas por toda Sevilla.

   Los artículos 37 al 39 ordenan la venta de productos ambulantes en la Velá. A modo de resumen sólo se permite vender avellanas verdes, higos chumbos, flores, frutos secos y buñuelos, prohibiéndose expresamente la venta y uso de globos cualquiera que sea el elemento que se utilice para su llenado. O sea que al final resulta que aquella letra tan famosa de Rafael de León, que interpretó magistralmente Manuel Pareja-Obregón entre otros, era mentira: (“.... Un gitano va cantando, Triana / con globos de colores, Triana / con globos de colores/ y una vieja pregonando, Triana / pestiños y alfajores...”)  Ni globos, ni pestiños, ni alfajores ni sandías, ni “na de na”.

   A falta de leer un par de veces más la Ordenanza- ahora que volverán a subir las temperaturas prometo  hacerlo- creo que falta algún artículo donde nos indiquen cómo debemos ir los trianeros vestidos a la Velá; me preocupa salir de cualquier manera haciendo el mamarracho. Ya lo he comentado con mi costilla, como diría Antonio del Puente, y este año bajaremos a la caseta del distrito, pediremos un par de tónicas con almendritas, bailaremos una balada de Sinatra y con suerte veremos La Cucaña; pendiente de que definan cómo debe ser de gordo y largo el palo y si debe ser de madera natural o totalmente artificial. Ya nos dirá usted, señor Delegado, porque de palos si que entiende su partido.

José Luis Jiménez

sábado, 5 de mayo de 2012

EL DEDO DE RODRIGO: LA VELÁ SIN BANDERAS



   El grupo local de Izquierda Unida, por boca de un concejal, se rasga las vestiduras porque considera que se ha atacado a la pluralidad ideológica de Triana. El caso es que una de las fiestas más antiguas de España, la Velá de Santa Ana, subsiste sin ningún tipo de reglamento o base jurídica a pesar de ser Fiesta de Interés Turístico de Andalucía, y el nuevo gobierno municipal ha acabado con esta anómala situación tomando ya las primeras medidas: música igual para todos, o sea, por hilo musical, y se acabaron las banderas en las casetas. Esto es lo que a estos señores más les duele porque así no podrán colgar sobre el murallón la enseña republicana, que naturalmente respetamos, pero que bien poco tiene que ver con el viejo y sano espíritu de nuestra Velá (conste que lo mismo pensaríamos de cualquier otra bandera). El que eliminen el ruidoso y extraño crepitar “musical” que desde que existen las casetas de partidos políticos los ha distinguido no parece que les haya dolido tanto. Se prohíben las banderas... todas, porque desnaturalizan la fiesta, y esa foto de todos los años que señala, por su trasera, la caseta del concejal, siempre nos ha parecido una flagrante falta de respeto a una tradición festiva y centenaria.

    En un libro de próxima publicación, si la providencia no media en contra, queda bien claro lo que opinamos sobre lo que nunca debió aceptarse, la politización de una celebración enteramente trianera sin más tendencias que la de pasarlo bien. Todo lo que conformaba la Velá en la calle Betis era parte del barrio, y eran los vecinos, a través de sus asociaciones, hermandades y peñas, los que invitaban a propios y extraños. Y es que pocas manifestaciones se abrieron más a la ciudad. Ahora bien, los muchos visitantes sabían, cuando se iban por el puente, que habían disfrutado de una noche enteramente trianera.

    No sé de dónde saca el quejoso concejal eso de que “la Velá es diversa en su esencia y naturaleza” y que es un ataque “homogeneizarla”. Pues es al primero que habría que regalarle el libro, aunque ya podría haberse molestado en hojear, siquiera, el publicado el año pasado. Se ve que sólo sabe de la Velá de la Patrona de Triana desde que en tiempos de Ortiz Nuevo, en la euforia democrática -en este caso dislocada-, cuando los partidos empezaron a ocupar el lugar de las asociaciones del barrio. La Velá no empezó a fines de los últimos años setenta; lo que entonces comenzó fue la conversión e intoxicación de una tradición con valores intocables, con una honda identidad, la propia de un barrio-pueblo, transformada en una verbena vulgar, ruidosa, incómoda, con una música horrible que ante la caseta de Izquierda Unida aumentaba en lo que suponía el general agravio a un lugar rico en música popular, la nuestra, la única que se debería escuchar en todas las casetas y, desde luego, en voces trianeras. Esto es lo que el concejal  debería defender dada su ideología, la defensa de la identidad de un arrabal que disfruta -o disfrutaba- de la onomástica de su Patrona (para creyentes y no creyentes), mostrándose ingenioso, artista y singular en todas sus manifestaciones. Ese es el origen y la esencia, y así fue desde hace ocho siglos. Las casetas de los partidos sobran en la Velá de Santa Ana. Y si sobran las casetas qué vamos a decir de las banderas.


Ángel Vela Nieto.

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