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jueves, 25 de abril de 2013

DESHILACHANDO LA RED: CACHORRO MÍO

Un quejío se escapa hacia el cielo y va sembrando el camino de nubes grises, se apaga la tarde, sólo se oye una guitarra que llora, sobre el río tus ojos, Cachorro mío, párpados pesados que se van cerrando al compás, Cachorro mío, ahora si están dormidos y para siempre en el recuerdo, como esa  voz que se ha quedado flotando por el Altozano



Rafael Martín Holgado

miércoles, 15 de agosto de 2012

DESHILACHANDO LA RED: EN PRIMERA PERSONA

Los domingos, después de las noticias de las siete de la mañana, en  Radio Nacional de España, Sandra Camps, dirige y presenta un programa que trata temas de interés de una manera muy particular, pues los entrevistados son gente de la calle que nos cuenta su experiencia o problemática. 

 Fotografía obtenida del blog EN PRIMERA PÁGINA

El programa del pasado 22 de julio estuvo dedicado a un grupo de jóvenes, la mayoría gitanas de barrios periféricos y difíciles, que han sido preparadas para trabajar de guías turísticas  en el barrio de TRiana. Una experiencia original y magníficamente llevada a cabo. Si quieres disfrutar de un trabajo bien hecho escucha EN PRIMERA PERSONA a los participantes de este proyecto: 


Rafael Martín Holgado

viernes, 15 de junio de 2012

DESHILACHANDO LA RED: NEGROS Y GITANOS

Tonteando por la red me encuentro con un artículo de Eloy Martín González: “Los sones negros del flamenco", en el que el autor nos quiere apuntar la posibilidad de que algunos matices de los cantes y bailes de los negros, muy abundantes en Cádiz y Sevilla, principalmente en TRiana, se fueran incorporando a la cultura de nuestra tierra, allá por los siglos XVI y XVII. Por entonces, se utilizan mucho las danzas africanas, como el zarambeque, en las obras de teatro y también para acompañar procesiones, se tienen noticias de negras a las que se les paga para que con sus bailes vayan abriendo el Corpus.
En 1862 Davillier daba cuenta de una fiesta en TRiana en la que una joven gitana "bailó el tango americano con extraordinaria gracia. El tango es un baile de negros que tiene un ritmo muy marcado y fuertemente acentuado". ¿Es posible que los gitanos incorporaran elementos africanos y afroamericanos a su música y baile? Sí fue así, aún está por demostrar.
Como estamos muy cerquita del verano y en esta época son un verdadero placer las sopas frías, me he permitido preparar dos gazpachos en formato de video, lo que pasa es que me equivoqué y trabuqué algunos de los ingredientes, ustedes me perdonen.





Rafael Martín Holgado.

martes, 13 de marzo de 2012

TRIANERÍAS


Hace unos días me regaló mi sobrino el último CD de Las Cigarreras y en la dedicatoria que me escribe me aconseja que lo escuche con detenimiento y sensibilidad, después, charlando, me aclara que no es el típico disco de música de semanasanta, que al principio es duro de escuchar, pero seguro que terminará enganchándome. Al día siguiente me lo pongo de fondo, mientras estoy haciendo otras cosas y suena muy bien, me gusta. Poco a poco, a ratitos, le he prestado más atención a cada uno de los temas, dejándome llevar por la buena música a esos terrenos tan parecidos a los sueños, en los que la mente se te escapa y sientes la banda tocando, pero al mismo tiempo te has transportado y lo mismo estás detrás de un paso, que por una calle de la Roma antigua, igual tienes quince años y rozas tímidamente, casi sin querer, una mano amiga, como si tocaras el cielo, que rodeas con tus brazos a tu hijo para transmitirle con cariño los sentimientos del ritual que se vive en semanasanta; pienso en la felicidad que debe sentir un músico cuando forma parte de ese todo y me entretengo en buscar los sonidos de la flauta de mi sobrino, entonces imagino el sacrificio, las miles de horas que hay detrás de esas notas, y me vuelve a sorprender cómo la música ha sido capaz de disfrazar tanto trabajo en pura magia.

Uno de los temas se llama Trianerías y es la marcha del sainete lírico escrito por Pedro Muñoz Seca y Pedro Pérez Fernández. Me dejo caer por la red para conocer algo más obre el autor de esta composición y encuentro una extensa biografía sobre Amadeus Vives i Roig, sí, tal como nos indica su nombre es catalán, nace en 1871 en el seno de una familia de panaderos en un pequeño pueblecito cercano a Barcelona. El primer dinero como músico lo gana tras estrenar una ópera y al poco tiempo se marcha a Madrid porque piensa que el futuro está en la zarzuela y aunque, primero tiene que trabajar como camarero y carbonero para poder subsistir, al final consigue vivir de la música. Es autor de más de cincuenta zarzuelas, siendo su éxito más sonado Doña Francisquita, también termina cinco óperas, hace música instrumental, diversas canciones y composiciones para coros, algunas sardanas y varios sainetes. Además de su actividad musical, escribe varios ensayos y una obra teatral, ejerce como profesor del conservatorio y también de empresario teatral. Tras un viaje por Sudamérica regresa a Barcelona y se compromete políticamente con el partido Acción Catalana y luego, tras el triunfo de la República se acerca a las filas de un partido de la burguesía. Completito el mozo, sí señor. Muere de un ataque de asma antes del golpe de estado sin ver cumplido su mayor sueño: fundar el teatro Lírico Catalán.


Cuando escuchas Trianerías (versión 1916) es fácil imaginarse al Cachorro por las calles de nuestro barrio, tarde de viernesanto, alegría en la cara de los niños que visten de fiesta, rostro hermoso de un cristo que está muriendo, acompañado por sones casi de pasodoble, que pueden hacerte saltar las lágrimas porque te hacen recordar a tu gente, son contrastes difíciles de entender, pero que se sienten igual que palpas el ambiente cargado de incienso y azahares. Quizás Amadeus Vives no llegara nunca a cruzar el puente, pero dedicó esta marcha al Cachorro por el Altozano, incluso en el guión, la partitura del director, aparece una foto del Cachorro. Demos las gracias a José Manuel Toscano Pérez por haber recuperado y transcrito esta obra.

Rafael Martín Holgado.

jueves, 8 de marzo de 2012

MÚSICA, MAESTROS

Es en 1975 cuando aparece el primer Lp de Triana, ese que todos llaman “El patio”, aunque llevaba el mismo nombre que el grupo. El disco, sin apoyo promocional, no tiene ni crítica y de ventas anda regular, en el primer año no más allá de cien discos vendidos.
Muy pocos conocen Triana y menos aún entienden su música, el rock que viene del exterior sólo está al alcance de unos pocos y en el mundo del flamenco carece de sentido. No es hasta 1979, cuando aparece su tercer Lp “Sombra y Luz” que comienzan a tener mucho éxito. Pero muchas cosas han cambiado en España, tras la muerte del dictador, unos vientos tumultuosos y frescos nos lavan la cara y el espíritu, aunque algunos se esconden bajo un largo abrigo verde con la esperanza de que todo siga como antes. Ahora se buscan con ansiedad nuevas sensaciones, los jóvenes igual van a recitales de poesía que se hartan de porros y cervezas con arvellanas, todos pensamos que se puede cambiar a mejor, que los enchufes, la autoridad mal entendida y los robos de guante blanco se van a terminar, que quienes lleguen al poder serán capaces, por fin, de servir al pueblo. Suena “Hijos del agobio”

quiero sentir algo que huela a vida
que mi sangre corra loca de pasión
descubrir la música que hay en la risa
la luz profunda y el amor

El grupo se funda en 1974 y en un principio además del trío, se piensa que Manuel y Lole también pueden formar parte del mismo, sin embargo la idea no cuajó y muy pronto la pareja del tardón será capaz de triunfar, también pululan por Sevilla Veneno y Silvio, más tarde Paco de Lucía y Camarón publican “La leyenda del tiempo”, ahora es el flamenco quien comienza a dar pasos por otros caminos, la senda que abrió Smash en 1970 con “La glorieta de los lotos” dejó de tener límites.  


Podría pensarse que Triana fue un producto que encajó a la perfección con la transición y que con ella terminó, sin embargo si te paseas por la red es fácil comprobar que sigue estando de actualidad y no porque aquellos que descubrimos el amor bajo su manto, los que abrimos una puerta para bañarnos, vírgenes, en el lago, ahora estemos empeñados en bautizarnos en las mismas aguas, nostálgicas, libres, de hace más de treinta años.

Hay una fuente niña que la llaman del amor
donde bailan los luceros y la luna con el sol.
Abre la puerta niña y dale paso a la luz
mira que destello tiene esa nube con el sol.
Por la mañana amanece la vida y una ilusión
deseos que se retuercen muy dentro del corazón

Jesús nos va envolviendo con su teclado, picotea la melodía a un ritmo hipnótico, cierro los ojos y sueño, van surgiendo sonidos etéreos, que se esparcen lentamente por un amplio infinito y que sirven de entrada a la guitarra de Eduardo, otra vez la calma, pero  la guitarra se anima, suenan palmas, me brotan las primera lágrimas y los tambores me llaman desde el pasado, tan insinuantes como siempre, el corazón se me va detrás sin pensarlo, porque no quiero que esta canción termine.  

Triana sigue vivo porque miles de jóvenes, no sólo españoles, ven, disfrutan y comentan los videos de youtube, consumen sus canciones y se emocionan, esto es lo más importante, que esa puerta de la ilusión no se cierre jamás. Escucha Triana.

Cuenta Juan Mellado en un magnífico blog de laluzdetriana:

Faltaba el nombre del grupo y por aquella época estaban muy de moda los grupos americanos con nombres como Chicago, América o Boston, así que con la gracia que caracteriza a los sevillanos, el "Tele" dijo: “nosotros que somos de TRIANA nos llamaremos TRIANA y se marcharon los tres a la capital Madrid a probar fortuna.
    
Rafael Martín Holgado.

domingo, 4 de marzo de 2012

DOS IMÁGENES DEL PASADO, NO TAN LEJANAS EN EL TIEMPO

     Para terminar con visiones relacionadas con los corrales de TRiana traigo a este espacio dos imágenes muy diferentes. Primero una fotografía subida a FLICK por González Alba el 27 de julio del 2.008, que recoge una pintada con el rostro de Eduardo Corriente, que nos chilla desde los ladrillos de la fachada del corral de la Encarnación y la entrada al bar Coruña, calle Pagés del Corro, de los que ya hemos hablado en este blog. De fondo ladrillos para tapiar los espacios vitales de  los vecinos que tuvieron que marcharse, la pared descascarillada, como queda para siempre el alma de todos ellos, allí donde los cobijaron, y todavía querían convencerlos de los pisos tan buenos que le ofrecían, que si salón y dos o tres dormitorios, con su cuarto de baño alicatado y una hermosa cocina, ventanas con persianas modernas… cómo si todo eso no se lo hubieran podido ofrecer en el barrio. SINVERGUENZAS TODOS, que son capaces de convencerse a diario de las buenas labores que hacen. 

Aunque el Hotel TRiana no es un corral, como tal, sí que la vida que se hacía en el mismo se le parecía mucho. Máximo Moreno se basa en este edificio para crear la portada exterior del primer disco de TRiana, como podemos leer en el magnífico texto que aparece en el blog “Triana: Discografía”. Como venidos de otro mundo los músicos se encuentran en medio del patio, como si tal cosa, mientras que si nos fijamos con más detenimiento, cada rincón se encuentra lleno de mil detalles importantes. 

Cuenta el artista que “Dolorcita es una mujer sevillana de corral sevillano, con setenta y tantos años a sus espaldas y muchos siglos de cultura en sus costumbres y lenguaje. Dolores cocinaba el día que le hice las fotos un potaje de chícharros en su cocina de carbón, avivando el fuego con el aire de su soplillo

Rafael Martín Holgado

jueves, 1 de marzo de 2012

TRIANA, AÑO DE 1898

Perdí el hilo de la red hace mucho tiempo, demasiado, lo dejé escapar entre mis dedos, confiado que volaría pronto y fácil como una cometa de niños, pero la desgana es pesada como una tarde tonta de verano y se lo llevó hasta el suelo.
Hoy me agacho a recogerlo, allí donde estaba, junto a la descripción que Luis Montoto hacía de la vida en los corrales en los últimos años del siglo XIX. Por entonces, Sánchez Perrier, tan asociado como lo tenemos en Sevilla a la torpe burocracia, pinta la ribera de TRiana. En wikipedia podéis leer un poco sobre la vida y obras del artista, que se dedica a demostrar que una pintura puede ser tan realista como las modernas fotografías.


A lo lejos el puente, un joven adolescente, que nos sirve de referencia para localizar dónde se encuentran esos empinados terraplenes de tierra que llevaría a más de un chaval hasta las aguas, húmedos palos que sobresalen para formar humildes embarcaderos, estrechas escaleras suben hasta puertas angostas, arriba macetas colgadas en los lavaderos y terrazas, paredes peleadas con la cal,  barcazas amarradas, que apenas se usan ya para atravesar hasta la otra orilla, parece un mundo que se está acabando, que se esconderá para siempre entre la niebla y las babas del río. Para los zagalones trianeros no había más selva exótica que  estos parajes, ni leones más fieros que unos bichos enormes con cuernos llenos de aventura, espacios para buscarse la vida y, a veces, perderla, donde jugar a ver quien encuentra algo de comer, eran pobres, tan pobres como aquellos otros que habían tenido la suerte de estar ya trabajando desde los cinco o seis años, pobres pero más vivos que todos los trianeritos actuales empeñados todo el tiempo en buscar una vida detrás de una pantalla.

Rafael Martín Holgado.

martes, 18 de octubre de 2011

A TRIANA POR LUIS MONTOTO


Dejamos a Luis Montoto, como amigo de Demófilo y colaborador de la Revista Folklore y aunque desempeñó importantes cargos, como concejal, miembro del Ateneo y secretario de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, de él no queda más imagen en Sevilla que una gran avenida, allí donde bajo una cruz la cebada se transforma en elixir, más pallá del campo de los sueños, sin embargo Luis Montoto fue sobretodo un escritor, novelas, poemas, obras de teatro y muchos estudios de la ciudad avalan su condición.

Hay dos cantares eternos
Que canta la humanidad:
Uno el cantar del querer;
El otro, el del olvidar

De marzo de 1882 a febrero de 1883 se publica mensualmente la revista El Folk-lore Andaluz, en ella Luis Montoto escribe una serie dedicada a los corrales, en la que podemos descubrir las condiciones en las que vivían muchas de las familias en TRiana porque a finales del siglo XIX, uno de cada tres trianeros vive en un corral o en una casa de vecinos:

“La vida en el corral empieza a la primera luz del alba. Al cantar los gallos prisioneros en jaula de cañas, alcahaz, los vecinos se ponen en movimiento, apercibiéndose para el trabajo; porque todos los moradores del corral, salvas rarísimas excepciones, son trabajadores: albañiles, herreros, carpinteros, tejedores, zapateros, blanqueadores, carreros, etc; y lavanderas, planchadoras, costureras, que cosen de hombre y de mujer, esto es, que lo mismo pespuntean unos calzones, que ponen faralaes a una enagua…”

“Yo conozco familias compuestas de ocho o diez individuos, entre padres, hijos y otros parientes, que habitan en una sala, cuya cabida es de nueve varas de largo por cuatro y tres cuartas de ancho (mido como mide el pueblo andaluz) ¿Cómo vivís aquí- les he preguntado, sin respirar aires puros, sin tener espacio en que moveros, atropellándoos, aspirando el humo del carbón, que asfixía, respirando esta atmósfera mefítica, que envenena, iniciando a los niños en misterios cuyo esclarecimiento marchita las flores de la virginidad?
-¡Qué quiere usted!- me han contestado- vivimos aquí como Dios nos da a entender. No todos podemos pagar una casa. ¡Pues si es viviendo así y no nos alcanza el jornal!... ¿Qué como vivimos?... viviendo.”

Se quiere Luis Montoto acercar al pueblo, conocer como se desenvuelve en su vivir diario, utiliza la misma forma de medir, una vara que se corresponden a unos ochenta y tres centímetros, sin embargo es incapaz de comprender como viven todos apiñados en una habitación de poco más de veinte metros cuadrados. Pero su preocupación más grande son los niños:

“Estos, casi abandonados niños, corren y saltan de aquí para allá, sin zapatos ni medias, y cubiertos hasta cierto punto por astrosa ropilla; se burlan de los fríos del invierno y de los calores del verano; se revuelcan por los charcos en las mañanas crudas de diciembre y enero, y reciben de plano los rayos del sol en las caliginosas tardes de julio y agosto; y ¡cosa rara! Están tan sanos y colorados que da gusto verlos. Las pobres madres ¡harto hacen con atender a los que están en mantillas y a los que todavía andan a gatas, cuando no hay una vecina caritativa y desocupada que se encarga de los niños mientras la madre lava o plancha! Y cuando las madres trabajan fuera del corral, ¿se han de quedar encerrados los niños en las salas, como prisioneros en sus oscuros calabozos? “Al patio o a la calle,a volar por ahí, y dejadme el alma quieta”, dicen por la mañana las madres  sus hijos; y estos, contentos como unas pascuas, comiendo un mendrugo de pan, que para ellos es una golosina, salen como bandadas de pájaros que dejan sus nidos apenas el sol alumbra, para volar por esos mundos de dios. Unos se quedan en el corral; pero los más se dispersan por calles y plazuelas, y todos pasan el día diableando. Padres hay que, cuidadosos de la educación de sus hijos, los encaminan, casi desde el momento que saltan de la cuna, por la senda del trabajo; y no faltan madres que ponen a sus hijos en la miga y se cuidan muy mucho que los mayores vayan a la escuela y no hagan rabona. Se llama miga al local donde por un o dos cuartos al día son admitidos los niños de uno y otro sexo, más que con el propósito de educarlos y despertar su inteligencia, al efecto de cuidar de ellos durante las seis o siete horas en que sus madres están aplicadas al trabajo”.

Antiguo Corral de la Encarnación

Pero todo ha cambiado tanto en cien años…, los niños dejaron de ser invisibles, esos pequeños seres que de nada servían hasta que a los pocos años comenzaban a trabajar, curiosamente han pasado de ser un estorbo para las madres a estar tan mimados y protegidos, que alimentados por su egoísmo, son capaces de maltratar a sus padres como auténticos verdugos y respaldados en sus derechos se pasan los días, ya en la veintena muchos de ellos, diableando con sus motos o coches, sus cigarritos y sus litronas, y los corrales se nos presentan como apartamentos de lujo con un patio limpio y silencioso, un pequeño paraíso verde protegido por unas cancelas siempre cerradas.

De los pocos corrales que se mantienen en pie, me quedo con uno que hay en la calle Alfarería, 32, La Cerca Hermosa, donde nos adentraremos en otro momento.

Rafael Martín Holgado.

miércoles, 5 de octubre de 2011

EL PADRE DE LOS MACHADO Y DEL FOLK-LORE ANDALUZ

Paseando por la calle Pureza nos encontramos con la siguiente placa:


Dicen de Antonio Machado Álvarez que fue desaliñado y exageradamente despistado, hasta el punto de resfriarse por salir poco vestido en pleno invierno, ya que no se había dado cuenta de que había terminado el buen tiempo, pero fue también un hombre muy inquieto culturalmente. Funda varios periódicos y revistas como La Juventud, mientras cursaba sus estudios de Filosofía y Letras en la universidad hispalense, y Un obrero de la civilización tras su marcha a Madrid. Más tarde publica sus primeros artículos de literatura popular en La Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias. De vuelta a Sevilla trabaja como profesor universitario para después abrir un bufete de abogados, mientras que continúa con la recolección y estudio de las coplas. Casado con una joven trianera, Ana Ruiz, cuyo encuentro ya contamos en otra entrada, van naciendo sus hijos mientras sigue escribiendo artículos muy variados, en 1881 publica la Colección de cantes flamencos, primer estudio serio que se hace de este género musical y crea dos sociedades, El Folk-lore Español y a continuación El Folk-lore Andaluz, con el objeto de recopilar y reconocer las tradiciones populares.

En er barrio de Triana,
er que no sabe cantá,
sabe tocá bien las parmas

No deja de colaborar en diferentes periódicos y revistas y en 1884, otra vez en Madrid, comienza a dirigir la Biblioteca de Tradiciones Populares, donde se recoge todo el material aportado por los folkloristas de las diferentes regiones. Sin embargo, dos años más tarde este boom sobre los estudios populares comienza a desinflarse, entonces se dedica a traducir un libro sobre antropología y otro de medicina, pero le acecha tanto la penuria económica que se ve obligado a aceptar un puesto de registrador de la propiedad en Puerto Rico, pero nada más llegar enferma y regresa a España.



Cuenta Luis Montoto que

“vino a morir entre los suyos, y por designio providencial sintió su espíritu en el barrio de sus ensoñaciones, en la clásica tierra de su amor, albergue de alfareros y de hombres de mar, campote sus estudios folklóricos, cantera de que extrajo muchos y preciosos materiales para el estudio del saber popular”.

Este autor y amigo de Demófilo también colaboró en la revista del Folk-lore Andaluz como podremos leer más adelante.

Rafael Martín Holgado.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA ALTA JOVEN DE OJOS NEGROS

En los tiempos del hambre la niñez apenas duraba seis o siete años, entonces había que hacer cualquier cosa para llevarse algo a la boca, repartir flores con una bicicleta a la espera de alguna propinilla, trabajar en un taller de costura por un bocadillo… Pero muchos jóvenes también se acercaban a la academia de Eloisa Albéniz en la Plaza de la Mata con el sueño de llegar a ser famosos, la mayoría realizaban un duro y costoso sacrificio, que pocas veces terminaba con el premio del éxito y el reconocimiento. Allí se formó una joven trianera, Micaela Rodríguez Cuesta, que muy pronto se trasladaría a Madrid para triunfar en el famoso programa de radio de Bobby Deglané, Cabalgata Fin de Semana, para más tarde llegar a grabar varios discos y actuar en algunas películas.


En muchas páginas de la red hablan de Mikaela, a la que definen como misteriosa, sensual, de grandes y profundos ojos negros, llena de valor y coraje…, en esta foto queda todo dicho.

Entre sus diferentes discos resulta sorprendente encontrar uno en el que, aún en los tiempos de la dictadura franquista, puso música a distintos versos de Rafael Alberti. Anteriormente había interpretado esta Nana de Sevilla.



Este galapaguito
no tiene mare
lo parió una gitana
le echó a la calle

Este niño chiquito
no tiene cuna
su padre es carpintero
y le hará una.

En mi cabeza rondan aún estos versos que con tanto cariño cantaba mi abuela para dormir a mis hermanos.
Federico García Lorca es quien recoge y armoniza esta Nana de Sevilla, junto con otras canciones populares españolas, de las que se grabó un disco del propio Lorca al piano acompañando a la Argentinita. Muchos años antes, Antonio Machado y Álvarez, Demófilo, ya había iniciado sus estudios de literatura popular ayudado por el sevillano Rafael Álvarez Sánchez Surga, pero esta historia ya forma parte de otro hilo.

Rafael Martín Holgado.
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