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domingo, 23 de marzo de 2014

EL FAROL DE MARCHENA


LOS NEGROS CURROS


Ya hemos comentado ampliamente en este blog acerca de los negros que habitaron nuestro arrabal y que llegaron a constituir la colonia más numerosa de la ciudad en el barrio de Portugalete. A mitad del siglo XVI Sevilla llegó a tener 6500 esclavos negros y otros muchos que ya serían libres y que llegaron a fundar  diversas cofradías, concretamente en Triana bajo la advocación del Rosario fundaron una hermandad que fue la génesis de la actual del Cachorro.

Durante el siglo XVI, una gran parte de los negros esclavos llegaron a vivir en la casa de sus amos y los libres, que vivían de ejercer los oficios más modestos, la picaresca y la delincuencia, habitaban en las viviendas más humildes de los barrios extramuros como  el barrio de la Calzada, Triana y El Arenal; de esta manera, al cierre de las puertas de la ciudad,  se evitaba su indeseable presencia en la misma. Los clérigos y los nobles eran las clases que más esclavos poseían siendo especialmente apreciadas las negras que con frecuencia eran concubinas de sus amos.

La presencia de estos esclavos data de cuando los musulmanes compraban negros en África para venderlos a los mercaderes cristianos y en el siglo XIV procedente de las  incursiones castellanas en las costas africanas, ocurriendo el mayor tráfico  a partir de la segunda mitad del siglo XV con las redadas que los portugueses llevaron a cabo en las costas africanas de Guinea. La mayoría de los esclavos terminaban en Sevilla previo paso por Lisboa. El incremento de la población negra de esclavos sufre un fuerte descenso a partir de  la mitad del siglo XVII, coincidiendo con la epidemia de peste en la que murieron en Sevilla cerca de 60.000 personas, siendo los negros uno  los colectivos que más sufrió dicha mortalidad.

Pero muchos de estos esclavos pasaron desde Sevilla hasta América, inicialmente como sirvientes de los castellanos que embarcaban. En 1501 se produce la primera autorización para introducir en las Indias esclavos negros, pese a que el 22 de junio de 1497 los Reyes Católicos, a instancias de Colón con objeto de poblar La Española, ordenan la deportación a dicha isla de todos los delincuentes condenados a destierro. Igualmente se ordenó un indulto general a todos los condenados , excepto traidores y herejes y algún que otro delincuente, para que quedaran exento de toda pena con la condición de emigrar a la Española y servir allí bajo las ordenes de Colón.  Finalmente se consiguió que la mayoría de los pobladores fueran personajes del hampa sevillana entre los que se encontraban un buen número de negros.

A principios del siglo XX, el antropólogo cubano Fernando Ortiz durante una conferencia titulada “Los Negros Curros”, define a unos característicos habitantes negros del barrio del Manglar, extramuro de La Habana, que desaparecieron a mitad del siglo XIX  y cuya memoria se mantiene viva en La Habana a través del folklore y carnaval. Chaquetillas de terciopelo, camisas blancas de manga ancha con pechera adornada, pañuelos de algodón a la espalda, en la mano, al cuello o sobre el sombrero, pantalones acampanados y floreados. Con un andar lento  y mecido y una forma de hablar donde la zeta predominaba en expresiones del tipo “arremangarse”, “jalarse”, “gachón”  o “zumbarse”, los negros curros  alardeaban y mostraban su vanidad y arrogancia.

De vida criminal, pendencieros, siempre con un cuchillo escondido y temidos retadores; así define Fernando Ortiz a este grupo social que llegó a la Habana desde la Sevilla de extramuros, donde el trianero barrio de Portugalete poseía la mayor población de negros.


José Luis Jiménez

domingo, 23 de febrero de 2014

EL DEDO DE RODRIGO

Faíco, un gitano trianero en Berlín


         (Faico, artista de la Cava de los gitanos, fue uno de los más grandes bailaores de su tiempo. Toda una leyenda. De él habla esta curiosa crónica).

         Antonio Azpetua escribió un día de 1929 en ABC un artículo titulado “¿Quien sabe de dónde vienen los gitanos?”. Menciona un café en el Berlín de 1916 por donde habían pasado españoles como los escritores Ramiro de Maeztu o Luis Araquistain, y en su honor lucía en el local una bandera española, la única que había respetado la guerra del 14. Se hallaba sentado interesado en noticias de la confrontación europea cuando se le acercó “un muchacho algo torero en el porte y en el traje. Era moreno verde aceituna y los labios tenían ese tinte violáceo de los marroquíes, los indostánicos y los mulatos”. Después de pedir permiso se sentó a la mesa. Era el bailaor Faíco, venía de “las Rusias”; la guerra le había sorprendido en Petersburgo donde bailaba con la troupe de María la Bella (Faíco ya había actuado con ella en la compañía de La Argentina en Londres en 1914). Consiguió llegar a Berlín dando un penoso rodeo; naturalmente maldecía la guerra que tanta fatiguita le había hecho pasar.

         Y aunque nada tenían en común, la españolidad fue suficiente para que salieran del local con idea de estirar las piernas y deambular por la ciudad. De pronto les sorprendió la presencia de un grupo de gitanos que destacaba por su llamativo aspecto. El trianero Faíco le aclaró con naturalidad a su nuevo amigo la nacionalidad de aquellos sujetos, eran húngaros. Pero de pronto el bailaor se agarró al brazo de su compañero para advertirle lo que acababa de descubrir... aquellos extraños hablaban caló, preguntándose: “¿Habrán estao en Sevilla?”. También a los húngaros les había llamado la atención el bailaor y se volvieron varias veces para observarlo y hasta se pararon para dejarlo pasar.

         Algo le dijo el más barbudo que lo electrizó -sigue contando el cronista- y se enfrascaron en una conversación, cruzando cortas frases, asentimientos e incluso risas. Al despedirse, el más viejo de los húngaros le zampó un beso que dejó a Faíco como si viera visiones. Al salir del asombro pudo satisfacer la curiosidad del amigo... “ No han estao en Sevilla y hablan como nosotros. Mire usté que es raro”. El amigo quiso aclararle que ellos y él procedían del mismo lugar de la tierra. “Oiga usté, yo soy de Sevilla -replicó el trianero- como mi padre, mi abuelo y mi tatarabuelo, tos de Sevilla...”. Sin ganas de porfía el flamante camarada le dio una somera explicación de su antiguo origen que de ninguna manera aceptaba. “Mire usté, yo soy sevillano por los cuatro costao, españó, lo má españó que hay. ¿Hay argo má españó que un gitano?”.

         El periodista sin querer darle toda la razón, le recordó que acababa de entenderse con gente que no era española... “Eso si que es raro...”. Y le hace observar que suelen tener las mismas costumbres, que son nómadas, que ofician en lo mismo... tratante de ganado, fabricante de cestos, herrero, músico, bailarín, echadoras de cartas las mujeres... Y Faíco no tuvo más remedios que acceder con mala gana a esas coincidencias. “Pero, ¿no me dirá usté que también son toreros? A lo que replicó el compatriota que lo mismo equivalía a la habilidad que ellos tienen para hacer bailar un oso, que todo era jugar artísticamente con animales. Naturalmente, Faíco, no podía tragarse la comparación... “Cómo va a ser lo mismo...”.

         Azpetua tuvo que admitir la realidad de que los gitanos habían marcado con su carácter a Andalucía, y Andalucía había marcado a España, y explica: “Así el garrotín gitano, baile que expresa el miedo, la superstición y la sensualidad, se ha hecho español, mientras que el aurrescu es vasco, la sardana catalana y la muñeira gallega. La jota disputa al baile flamenco su calidad de afirmación española pero no viene sino en segundo lugar como representativa”.

         Y remata el plumilla su curiosa crónica periodística: “Se marchó Faíco de Berlín. No sé si quedó convencido de que él procede de ese lugar misterioso del que salieron los gitanos hace muchos siglos. Lo único que yo sé de los gitanos es que desde niño me sentí atraído por ellos, que me infundían miedo y simpatía a la vez, que tenían una cierta habilidad para engañar a un cristiano acerca de la edad de un burro. Con todo esto no se puede escribir un artículo. Pero los manes de Faíco me han salvado”.


Ángel Vela Nieto  

viernes, 14 de febrero de 2014

EL DEDO DE RODRIGO


¡Qué viene San Valentín!


         Conocimos a San Valentín gracias a Galerías Preciados donde, decían las malas lenguas, tenía intereses doña Carmen Polo, la esposa de Franco. Fue el primer gran almacén que llegó a Sevilla trayéndonos la modernidad de las grandes orbes en el arte de la venta, el de las plantas altas y las secciones especializadas... y de algo que llamó poderosamente la atención, las escaleras mecánicas. Y tras los mostradores una legión de muchachas airosamente uniformadas, gozosas de saberse afortunadas y casi todas con rostro de Conchita Velasco. Por Galerías supimos que el santo-cupido tenía toda la cara de Jorge Rigaud, un veterano galán, sabio en amores, que nos llevó por el Madrid del cine de 1959 en un autobús de dos pisos conducido por Tony Leblanc.

         Los jóvenes de ahora creen que San Valentín es un invento de El Corte Inglés, y es que quizás no sepan que cuando el gigante español (a pesar del nombre), se quedó con Galerías, tras una breve pugna competitiva con claro vencedor, entre los bienes iba el santo más rentable. Creo que el “día de la madre”, “del padre” y del espíritu santo, que sin duda es este mártir desconocido para las parejas hasta que llegó el mencionado Jorge Rigaud, son frutos del mismo inventor. Pero, ah, “el día de los enamorados” nos marcó tanto que tuvo que volver San Valentín tres años después en agradecimiento a tanto fervor y -claro- para que no decayera el ánimo de compra los 14 de febrero. De todos los santos a los que conocimos en películas éste fue nuestro patrón aun en tiempos en que no estábamos ennoviados, porque los muchachos de aquellos años éramos una suerte de candidez romántica influenciada por el mismo medio, el que llaman Séptimo Arte, y por la música, la inigualable y cautivadora música de los sesenta.

         En nuestros recuerdos están aquellos rostros de muchachas, graciosamente femeninas y a la vez distinguidas, que inundaban de alegría el entorno de la también romántica fuente de la plaza de la Magdalena a la hora del cierre de la tienda. Cuántas Mabel Karr, María Mahor y Katia Loritz, y qué bella legión de Conchitas Velasco... Ellas eran la causa de que San Valentín mantuviera sus adeptos en Sevilla; no había más que observar la cantidad de muchachos que las esperaban: novios, pretendientes, admiradores, amigos; las niñas de Galerías eran una comunión de delegadas del santo en nuestra ciudad que, luego, se hacían ver por las tabernas del “torito” gozosas en su reunión, sentadas sobre tronos de madera y sabiéndose miradas. Dos vasitos de aquel endulzado vino acompañado de avellanas en bares de las calles Álvarez Quintero o García de Vinuesa, adobados con una canción de Salvatore Adamo escapada de cualquier aparato de radio... ahí, entonces, indefectiblemente, aparecía en la puerta y en clásica pose Jorge Rigaud con su sonrisa satisfecha y su halo celeste, con su abrigo oscuro y su paraguas a modo de bastón, pero sólo a la vista (nublada) de los enamorados.

         Ahora hemos vuelto a ver imágenes de aquella película dándonos cuenta de que la tuna que aparece en recital callejero en la última escena, interpretando la popular canción que grabaron las Hermanas Serrano, no va cantando, sino sólo desfilando con sus llamativos saltarines pandereteros; truco cinematográfico del que no nos apercibimos las veces que vimos la película en los cines de verano. Sin duda era muestra de que no estábamos más que para atender las llamadas de nuestro San Valentín, cautivos de sus prerrogativas, enganchados en rostros de vecinitas en cercanas sillas de enea; o absortos mentalmente en el de aquella muchacha que conocimos en un guateque el domingo pasado que nos cautivó con su finura y que, bailando la canción “Mis manos en tu cintura” (en Francia “en las caderas”), tras la consabida pregunta, aquella de “¿estudias o trabajas?”, ella respondió orgullosa y perfecta: “Trabajo en Galerías...”.


Ángel Vela Nieto   

lunes, 10 de febrero de 2014

EL DEDO DE RODRIGO


El día de la nevá


         Ocurrió el día 2 de febrero, festividad de la Candelaria, del año 1954. Sevilla amaneció vestida de un extraño blanco algodón después de andar la noche anterior probándose, con helada parsimonia, el traje que le prestara para la ocasión singular cualquiera de las ciudades amigas del norte de Europa. Y amaneció una Sevilla nórdica como si fuera una ensoñación que esfumaron los celosos rayos del sol del día siguiente, deshaciendo el encanto como en un cuento de hadas. Fue un regalo climatológico que los niños celebraron hasta la extenuación, liberados por el fenómeno de las obligaciones colegiales. Familiarizados visualmente con los juegos de nieve a través de los almanaques de Navidad de los tebeos de humor, pudieron con estos Reyes tardíos modelar graciosos muñecos, guerrillear a bolazos limpios, patinar sin patines y cuanto aprendieron en las felices viñetas de Pumby, Pulgarcito, TBO o Jaimito. Y así gozaron el día hasta que los calambres del destemple de un enfriamiento carnal lo fueron acercando a la calidez del hogar y a las mantas “antihielo”.

         Aquel día se agotaron los carretes fotográficos en Sevilla. Todos los aficionados se afanaron en captar aspectos de su casa, de su calle o de cualquier monumento de la ciudad intentando perpetuar su nórdico disfraz; al fin y al cabo febrero tiene fama de loco y es tiempo de carnaval. Los periódicos locales dedicaron al hecho insólito, y quizás irrepetible, páginas completas de información gráfica pareciendo que se reflejaba una jornada de fiesta, fuera del calendario, que la Naturaleza había otorgado por los sufrimientos que la caló hacía soportar cada año; un presente que hizo realidad los sueños de tantos sevillanos que jamás habían contemplado la nieve más que en barra o sobre un idílico paisaje de cine.

         Por el suceso supimos, viendo al Cid y a su también mítico caballo revestido de blanco, que la estatua era obra de una mujer norteamericana llamada Anna Hyatt Hungtinton, tan buena artista como generosa, pues fue regalada a la ciudad ilusionada de la pre Expo del 29. Y como por la glorieta del Cid, las cámaras recorrieron palmo a palmo el parque y los lugares históricos... Juan José Serano Gómez, el destacado fotógrafo y reportero gráfico, expuso en los escaparates del estudio que compartía con su hijo en la Avenida, una curiosa colección de panorámicas realizadas “el día de la nevá”, la inolvidable jornada. Fue la prolongación gráfica y testimonial de las sensaciones de uno de los sucesos más festejados y sorprendentes de la segunda mitad del pasado siglo.

         Triana no era tierra de fotógrafos; las cámaras estaban contadas y en manos de profesionales, también escasos; de hecho no hemos visto publicada ni una imagen blanqueada de sus calles o iglesias. Todo el recuerdo quedó en la memoria de los que lo disfrutaron como chiquillo en los descampados; en nuestro caso en los llanos del Campillo adonde acudimos en día de plena libertad al encuentro con el fenómeno y entregarnos a él con tanta ahínco que no fueron pocos los que acabaron el día metidos en la cama y faltando al colegio al día siguiente por prescripción médica. Todo tiene un precio, aunque en este caso quedarse en la cama calentito mientras tiritan los camaradas en el patio del colegio cantando el “Cara el sol” -sin sol- era un dulce castigo.


Ángel Vela Nieto  

domingo, 15 de diciembre de 2013

EL FAROL DE MARCHENA


Avíón HA-100 TRIANA.

EL AVIÓN TRIANA Y EL "AUTO- TRI"


En este mes de diciembre esperábamos, tal y como habían prometido, la inauguración del Museo de la Cerámica pero, una vez más, y ya son demasiadas, nos han vuelto a tomar el pelo. El asunto de este Centro, donde están involucrados los tres partidos mayoritarios  que gobiernan la ciudad de Sevilla y la comunidad andaluza, debe de encerrar algún problema que desconocemos y que nuestros representantes políticos, demostrando como siempre su absoluta falta de transparencia, nos ocultan deliberadamente. La nueva fecha de apertura que   han publicado esta vez  es enero, pero no han dicho el año.

Sin embargo tenemos algunas efemérides interesantes  que recordar del mes de diciembre de 1953. Por aquel año todavía no existían los porteros electrónicos que en la actualidad mantienen cerrados a cal y canto las puertas de los  pocos corrales de vecinos que milagrosamente siguen en pie. El dictador Franco y su familia habían visitado Triana donde un grupo de trianeros  habían fundado una asociación de nombre “Grupo de Amigos de Triana” con el único  fin de defender el arrabal ante la falta de representación en el consistorio; ahora, pese a  la amplia representación del Distrito, las cosas siguen igual.  La especulación y la piqueta todavía no eran un problema para un barrio que conservaba  en pie gran parte de su prospera industria como la Hispano Aviación que desde 1951 había contactado con el proyectista alemán Willy Messerschmitt para desarrollar los aviones HA-100 TRIANA, HA-200 SAETA y HA-300.  Los frutos del proyecto no se hicieron esperar y en menos de dos años, concretamente el 10 de diciembre de 1953, el avión HA-100 TRIANA realizaba su primer  vuelo.

El Auto-Tri durante su presentación en Madrid.

Pero no terminan los proyectos trianeros en este año - así lo recoge Ángel Vela en “Triana y su Velá en tiempos modernos”- y uno de los trianeros más ingeniosos , Francisco Gaitán Sánchez, presenta en Madrid un utilitario de tres ruedas denominado “Auto- Tri”,  con Tri de de Triana, claro. Un resumen de esta presentación se puede visionar en el NODO del 14 de diciembre de 1953.  Construcciones Gaitan S.l. comenzó con un pequeño taller de reparación de bicicletas en el nº2 de la calle Betis y terminó siendo una próspera industria de microcoches, coches de pedales, motocarros, coches de inválidos, motorización de bicicletas y triciclos de reparto. También construyó camas de hospital y butacas de cine.

Han pasado 60 años y nada queda de aquella Triana industrial con espíritu emprendedor donde, cada 4 años, siguen llegando nuevos políticos acompañados de un séquito cada vez  más abultado  que realizan multitud de promesas y que vienen cargados de heraldos con mensajes banales y noticieros similares al nombrado NODO en distintos formatos; todo ello pagado con dinero público. Y al final  para convertir a Triana en un vulgar muestrario de bares y veladores.


José Luis Jiménez

lunes, 18 de noviembre de 2013

EL FAROL DE MARCHENA


CURIOSIDADES DE JUAN BELMONTE


La exposición sobre  Belmonte y Joselito, que en la actualidad se está mostrando en el Convento de Santa Clara y en el Castillo de San Jorge,  es una buena oportunidad para observar una muestra de documentos y objetos interesantes sobre ambos matadores de toros y desde luego totalmente recomendable para quienes no la hayan visitado todavía.

Mucho se está hablando de ambos diestros en estos días desde diversos ámbitos y es por ello que  en este blog queremos aportar nuestro granito de arena mostrando un par de documentos curiosos sobre la figura del Pasmo de Triana.

El primero de ello se trata de la revista Estampa del 4 de junio de 1932. Con el titular de portada “Juan Belmonte habla del comunismo” aparece una fotografía del trianero.  En el interior, un amplio reportaje con fotografías desde su cortijo “La Capitana” donde expone su opinión sobre temas políticos de actualidad. El momento en España es complejo por la cantidad de reivindicaciones sociales que estaban llevándose a cabo. Eran los momentos previos a la aprobación de la Reforma Agraria de 1932 que ocurrió el 9 de septiembre y los jornaleros andaluces están en pie de guerra en la lucha por sus intereses. A los pocos meses ocurrirán los famosos sucesos del municipio gaditano de Casas Viejas que terminarán con el gobierno presidido por el socialista Manuel Azaña, era el fin del primer bienio de la segunda república.

En Utrera, localidad donde se ubicaba la finca del diestro trianero, se estaba viviendo una  huelga de campesinos de la CNT. Belmonte, pese a su condición de patrón terrateniente, se muestra partidario de colectivizar la tierra como solución ideal al problema agrario andaluz pero reivindicando las fatigas que había pasado  toreando  para tener esas tierras que deberían tener una justa valoración en caso de la esperada reforma agraria. No deja de ser curiosa la reflexión sobre el comunismo, el sindicalismo, el anarquismo y, en definitiva, el movimiento obrero que se estaba viviendo en su entorno, cuando asegura que tienen un marcado acento sevillano que los desfigura y los exalta nuestro temperamento tan exagerado. Termina la entrevista mostrando optimismo y aseverando que “poco a poco iremos progresando, mejorando nuestra técnica y nuestra economía. Poco a poco iremos ganando los años de ventaja que nos llevan los países industriales. Seguiremos teniendo disputas de intereses, pero serán razonables y humanas: como en otros sitios…”

No se pudieron cumplir sus deseos y se necesitó mucho más tiempo del esperado.

El otro documento es la partitura del pasodoble torero “El Fenomeno”, dedicado a Juan Belmonte y escrita por A.G. Hernández. El que quiera interpretarla tiene a su disposición la citada partitura y así podremos escucharla.



José Luis Jiménez

jueves, 19 de septiembre de 2013

EL DEDO DE RODRIGO

Casa Diego en Calle Alfarería. Fotografía del blog Sevilla Ciudad

De bares y tabernas


         Los barrios populares sin bares y tabernas no son nada. En las zonas distinguidas los bares están dentro de las casas, con barrita y todo, pero no hay color. Porque nada como sentarse en un taburete común y anclarse bien pegado a la barra y, a ser posible, en el extremo donde mejor se vea y menos te vean. Y si algo te preocupa tienes a mano, y gratis, al único psicólogo capaz de entenderte y hacerte olvidar las penas; si, ese amigo que habitualmente te llena el vaso sin necesidad de que tu se lo pidas será tu psicólogo de guardia.

         Y de los barrios populares, Triana. Decía Galerín, aquel reportero genial de El Liberal, que Triana tenía plaza de abastos, cuartel de la guardia civil y cinco o seis tabernas... en cada calle. Algunas veces hemos comentado el origen del gusto por la calle del trianero; la culpa, el río. Raro el año que no se salía de madre y llegaba con su húmeda y desabrida incursión hasta el último rincón de la sala y alcoba llevándose los pocos mueblecillos de la casa, así que apenas había una silla donde sentarse, y si la había qué se hacía sentado entre cuatro paredes con una mujer tenazmente empeñada en que su modesta vivienda aparezca radiante. Si te quedabas para hacerle compañía -los niños siempre jugando en la calle- te echaba a escobazos. Así que del tajo a la calle, y en la calle, la taberna.

         En otros tiempos a las esquinas más populares del barrio se les denominaba con el nombre de la taberna o bar que la ocupaba: la Esquina Cuesta, la de Maldonado, la de Berrinche, la de Carlos, la del Centro Castilla, la del Chachi... “coja usted la esquina Berrinche y cuando llegue a la esquina Maldonado tire...”. De oca en oca, y así se llegaba a la Roma que fuera si el orientado no hacía parada en cada esquina. En nuestro libro “Triana, la otra orilla del flamenco” le dedicamos el espacio que merecen estos lugares parroquianos donde el pueblo se encontraba a si mismo, se hacían amigos y algunos de ellos alcanzaban el grado de compadres que era el máximo galón en este ejército de gozosa paz. En la taberna si se gritaba era para exclamar ¡ole!

         Cada bar o taberna en estado puro era en Triana una escuela de baile y un desahogo hecho cante; las dos Cavas y la calle Castilla, principalmente, eran regueros de ecos que se entrelazaban en un cante sin fin que empezaba en la tarde del sábado y acababa en la del domingo. En la Cava de los gitanos se bailaba más que se cantaba; en la de los civiles y por Castilla era al revés, pero la fiesta, la misma: hombres con el sudor seco del trabajo duro del tejar o la fábrica, necesitados de sacudirse su suerte en unas horas terapéuticas de olvido de todo lo ingrato. Hasta que llegaba el más pequeño de la familia, enviado por la jefa, y te tiraba de la chaqueta con el definitivo argumento de que la comida se enfriaba y que ya era hora de tirá pa el cuarté. 

         ¿Nombres distinguidos de bares y tabernas? Incontables. La tipología bien cubierta en su escala de rango y condición, desde la vulgar tasca vinatera al Altozano Bar, así en plan americano, donde se podía tomar el mejor café y saborear refrescos exóticos. Un día algunos esaboríos colgaron un cartel que decía: “Se prohíbe el cante” y, claro, hacerle eso a los trianeros era pecado mortal  y sentencia de muerte.

         Con el tiempo, algo ha cambiado el ritual; ahora se canta poco, muy poco; signo de modernidad. Ya no cantan ni la radio ni la tele; ahora se habla, se discute de fútbol o de política, pero ahí andamos en la anhelada paz del bar, acodado en la esquina estratégica contándole al amigo que nos sirve nuestras cuitas mientras por la calle -la misma donde naciste- circula gente desconocida; pues que circulen, que a nosotros nos basta con los que, cada día, nos juntamos en nuestro bar siguiendo el consejo de la sangre. Y hasta el más parao, posee un bar, su bar, lleno de amigos y algún compadre. ¡Ah, el bar..., que gran invento!

         Otro día hablaremos de los veladores.


Ángel Vela Nieto.

viernes, 9 de agosto de 2013

LA CAVA


Julie, nuestra amiga americana, enseñándonos cosas de Miami -ciudad en la que habita buena parte del año-  nos mostró la fotografía que encabeza esta entrada. Se trata, según nos explicó ella misma,  del mejor tablao flamenco de Miami: “La Cava Tablao Flamenco Restaurant”. Poco sabemos de su dueño, el sevillano Pepe Canto. El local realmente está ubicado en la ciudad de Coral Gables, perteneciente al condado de Miami y la dirección es  8 street , o sea calle del 8.

Con el nombre de La Cava nos hemos encontrados diversos establecimientos relacionados con el Flamenco, desde ciudades tan cercanas y flamencas como Cádiz hasta otras tan recónditas y lejanas como esta de  Coral Gables. Y es que es difícil encontrar una calle que reúna tantas connotaciones flamencas y taurinas y que siendo tan real parezca onírica.

Sin embargo son frecuentes los errores que encontramos tanto en la ubicación como en la denominación de esta calle trianera por la que siguen interesándose muchos turistas y amantes de nuestro barrio a los que intentamos abrir los ojos para que  puedan ver la verdadera dimensión de este entorno.

La vía, que transcurre paralela al río, es  la única que atraviesa la Calle San Jacinto formando con ella una gran cruz trianera, siendo precisamente en esta intersección donde queda históricamente dividida en dos partes: La Cava Alta, después Vieja y finalmente  de Los Civiles frente a  la Cava Baja, Nueva o de Los Gitanos.

La Cava, Pagés del Corro para los que todavía no se hayan situado,  refiriéndonos a las edificaciones, es en la actualidad  un enorme escaparate de  adefesios; es como si la calle la hubieran convertido en una zona experimental para jóvenes arquitectos con poco gusto y escaso conocimiento de la historia. También es la zona por donde la barriada de Los Remedios, conocido puntal de Triana, va arañando lentamente causando  heridas irreparables que alcanzan ya al mítico Monte Pirolo. Cuesta creer que en plena Cava de los Gitanos algunos comercios se adornen con el nombre de la empresa inmobiliaria que construyera la  mencionada barriada.

Expulsados los trianeros, expoliadas las casas de vecinos, clausuradas sus tabernas - auténticos templos del Flamenco junto con las también desaparecidas fraguas- la Cava sigue manteniendo, como bandera de la falta de pudor  de aquellos que nos gobiernan, solares y casas abandonadas y antiguos corrales cerrados a cal y canto, para disfrute de no sabemos muy bien qué vecinos.

Sin embargo, y pese a tanto daño, tenemos que presumir de la coexistencia de tres grandes colegios trianeros:   Reina Victoria,  San Jacinto y José María Izquierdo forman la columna vertebral de la enseñanza trianera durante muchas generaciones,  convirtiendo a La Cava en el centro cultural del Barrio. También nos congratulamos de la existencia de edificios tan emblemáticos como el convento de las Mínimas,  la iglesia de San Jacinto y de San Vicente de Paul, recientemente representadas en el cartel de La Velá. Referimos en la parte positiva la muestra de corrales de vecinos que aún se pueden contemplar, algunos con mayor dificultad que otros, y para aquellos que quieran saber más de esta calle lo remitimos  a nuestro pequeño y apócrifo ateneo de “El Ancla”, situado en plena Cava de los Civiles; para que Manolo, o alguno de los tertulianos presente,  le termina de completar la historia y si el día no está muy malo a buen seguro que hasta lo acompaña a los pies de Rodrigo de Triana, vigía permanente pese a estar en la Cava Baja.


José Luis Jiménez

martes, 6 de agosto de 2013

EL DEDO DE RODRIGO


Luis de Triana


            Desconocemos si hacía bien los cantes o el baile; no fue artista, pero supo como pocos del arte flamenco y hay que suponer que algo se le pegaría porque, además, tuvo hermanas que fueron bailaoras profesionales, según él, y hay que creerle ya que lo manifestó delante de quien lo conocía bien, su cuñada. Y su cuñada era la otra Coquinera, la hermana de su mujer. En el número del semanario Estampa del 8 de junio de 1935 descubrimos a este curtido personaje detrás de la barra de una ventilla que regentaba Antonia La Coquinera; la que fuera su hermana y pareja de baile, Josefa Gallardo Rueda, había fallecido pocos meses antes. Estas famosas bailaoras nacieron en El Puerto de Santa María, y después de pasar por los cafés cantantes sevillanos, Suizo y Novedades en la década de los ochenta, viajaron a Madrid donde quedarían afincadas para los restos después de ser contratadas en el famoso café “La Marina”. Y allí se le organizaría un homenaje a Antonia en el que participaron, entre otros artistas, los trianeros Faíco y El Niño de Triana.

            Fernando el de Triana nos aclara que no eran gitanas y que la más grande fue Antonia. El bar donde laboraba el triste Luis, con el luto fresco en la solapa de la chaqueta, estaba en Cuatro Vientos y hasta allí se desplazó una reportera tras la estela, ya deslucidas por las malas bromas de la edad, de la famosa Coquinera… “Su cuñado le ayuda en el bar –escribe-, tipo magnífico de gitano trianero, ex-camarero de famosos colmaos de Madrid… ¿Usted no ha sido artista? No, mis hermanas sí lo han sío y tengo parientes que aún danzan por ahí. Yo estuve siempre en los colmaos como camarero. Hoy los camareros de los colmaos ganan mucho menos. Se acabó la juerga y se acabó el flamenco hondo de verdad”. La periodista tercia para quitarle hierro a las manifestaciones pesimistas del gitano de Triana: “Sin embargo ahora se están dando espectáculos en los teatros a base de parejas de baile flamenco. Recuerde la actuación de La Argentinita en las obras de Falla. Sí –responde Luis-, pero eso es un número especiá para gente que lo entiende; no es como antes que era pa toos, porque toos lo sentían por iguá. ¿Entonces ahora no hay juergas flamencas? Muy pocas… Y si hay alguna es a base de los nuevos. A los viejos ya nadie los quiere. En los viejos está la solera del cante y el baile andalú”. Luego Luisa Carnés, que así firma la autora del reportaje, se centra en la figura de quien ya andaba lejos de los deslumbres que cegaron a señoritos distinguidos, Antonia La Coquinera. Y en un bar, montado a raíz de la muerte de su hermana y con la ayuda del afligido viudo que tanto supo de la nocturnidad flamenca y de las debilidades y grandezas de los artistas, esperaba sobrevivir hasta que Dios quisiera. Era “el final de los flamencos”.

            Y así supimos de un practicante trianero de ese otro arte que es atender, escuchar y contemplar en un ambiente en el que hay que saber más que Séneca y, por demás, esposo de una de las Coquineras a la que imaginamos conocería en Sevilla. Josefa, su mujer, había nacido en 1871 y tenía más de treinta años cuando llegó a la gran capital donde sería enterrada en el mes de febrero de 1935.


Ángel Vela Nieto. (De “Triana, la otra orilla del flamenco”).     

lunes, 22 de julio de 2013

VEO VEO: UNA CONVERSACIÓN ACUÁTICA





Son las siete de la tarde y en la calle todavía manda el sol, los aparatos de aire a duras penas consiguen crear un microclima en los hogares. Verano sevillano, el de siempre. Sin embargo, en la piscina de Galisport no se está mal, el remojo y el botijo son viejos inventos que todavía responden.  Hay nadadores que van de un extremo a otro sin parar, hombres y mujeres, jóvenes y maduros, cuerpos de fresa y de chirimoya que se desplazan hacia delante o hacia atrás en busca de cualquiera sabe. En la primera calle ha comenzado un curso de aquagym, una rítmica monitora se va moviendo al son de una música alegre para indicarle a las alumnas los ejercicios que deben realizar. En el otro lateral, la última calle está ocupada por dos o tres personas que se limitan a realizar simples ejercicios mientras van andando y por algunas más que reciben unos chorros de agua en la espalda. Por allí han coincidido dos hombres, ambos con anchos bañadores de cuadros, imagino que los típicos de la pasarela matalascañas, y unos gorros apretados sobre las cabezas, que esconden el poco pelo que les queda. 


Desde que han puesto la música los dos han dejado de moverse por la piscina y no le quitan ojo a la monitora. Al rato uno de ellos comenta: ¡Que forma más bonita de aprender a nadar!. El otro se ríe, lo ha entendido perfectamente. Igualito que yo, continúa, que aprendí de chico en el río, entonces me tiraba desde el puente sin saber nadar porque estaba seguro que mis hermanos mayores me sacarían, como siempre. El agua les llega al pecho y siguen con las miradas fijas hacia el otro extremo de la piscina, hipnotizados por los movimientos de la incansable sirena, aunque no sé si con la falta de gafas y las probables cataratas son capaces de ver claro a esa distancia. La de gente que se tragó el río le responde el otro, al tiempo, no tienen prisa para hablar, ni casi para nada, ha sacado los dos brazos del agua para poner más énfasis a lo que ha dicho, sus manos, como si estuvieran moviendo las fichas del dominó, giran en el aire. Sí que es verdad, con la de veces que yo me he tirado del puente y ahora me da canguelo hasta asomarme. Se callan y se miran por primera vez. Uno de ellos se dirige hacia las escaleras para salirse del agua, el otro estira brazos y piernas, pero ambos continúan echando la vista hacia el otro costado de la piscina. Lentamente los recuerdos de una vida pasada comienzan a hundirse, recuerdos en blanco y negro, alegrías y tragedias que pesan mucho para permanecer tanto tiempo a flote…
  
Rafael Martín Holgado.

viernes, 12 de abril de 2013

EL DEDO DE RODRIGO



Triana y la suerte


            Es el título de eso que se suele llamar pequeña gran obra. Y lo de “suerte” nos da una mínima pista, aunque un poco a los Sherlock Holmes. Sí, se trata de un opúsculo cuyo autor es uno de los muchos trianeros envueltos en “la suerte” de la ONCE; su mujer y él la reparten por los alrededores de la Ronda, la nueva gran vía de los autos que van y vienen de la Cartuja. Y en una de sus cafeterías, Juan Moreno Escolar, me dejó un ejemplar de su preciosa obra que está ilustrada con imágenes a todo color.

            El texto engancha desde sus primeros párrafos. Así comienza: “Hace ya mucho tiempo que el cupón de la Once tiene en el popular barrio de Triana filosofía propia, se puede pensar sin temor a equivocarse que el cupón forma parte del alma de este barrio. Triana, tanto por su historia como por su enclave, representa a la propia suerte, sabe esperarla con paciencia y, sobre todo, engrandece a quien la vende, dándole sentido a esa magnífica obra que pretende la venta del cupón. El cupón está presente en todas y en cada una de sus manifestaciones, ya sean paganas, religiosas o festeras; la sabiduría popular premia y dignifica al que se gana el pan todos los días”.

            Y ejerce Juan Moreno de guía para forasteros atravesando Triana partiendo del puente, como Dios manda. Avisa y anima a cada paso de lo que se ve y de lo que hay que describir, y lo hace con una prosa a veces sorprendente sin que falte en ningún renglón la gracia auténtica y justa, proclamando valores y formas… “Para visitarlo no son buenas las prisas, la visita invita a relajarse y ver poco a poco cómo se despiertan la historia, la imaginación y los sentidos. Dicen los que a Triana vinieron, que su orilla tiene un imán que atrae y a su vez identifica al mejor de los anfitriones, destacando su cordialidad extrema. Son muchos los que aseguran y comentan, cuando regresan a su tierra, que este fenómeno viene a ser un maravilloso defecto que tenemos los andaluces en general y los trianeros en particular”.

            Y, claro, en el paseo no puede evitar verter sus recuerdos de cuando cada descampado era un paraíso y las calles parques de juegos infantiles… “El estar en Triana, de alguna manera, te trasladas en el recuerdo, la vida y la forma de cómo se vivía en el barrio, en cualquier casa de vecinos, en las plazuelas llenas de vida donde los mayores tomaban el sol mientras los chavales jugaban incansablemente”.

            Proclama las fiestas, y se detiene ante la Patrona invitando al grato paseo de julio: “Estar en la Velá de Santa Ana es formar parte del lienzo más clásico que tiene el barrio, donde eternamente descansa el reflejo de la Sevilla monumental, se funden el sueño con las manos y el talle de Matilde Coral (…); una Velá que solo Triana sabe interpretar, una Velá que significa mucho para el trianero; una Velá de hermanamiento, alegría propia del sitio con su gente y una explosión de arte” (a ver si se enteran algunos que desde su “forastería” o su partido político se creen que se trata de una verbena de núcleo vecinal).

            Habla de la industria del barro, visita Cerámica Santa Ana, la plaza de abastos, el Castillo y algún que otro bar de los que frecuenta cada jornada, y relata… “En la otra esquina de la barra está Emilio que ya ha visto al cuponero, y dice para él, mascullando entre dientes: Hoy no compro el cupón, que llevo una racha que pa qué; ya me lo decía mi padre: echa el dinero en una hucha y ya verás a fin de mes. Pero se acerca al cuponero y exclama: ¡Ojú, tiene el 37, mardita sea…! Y acaba pidiendo: Dame una tira del 37… Menos mal que no iba a comprar”.

            Y todo ellos salpicado de simpáticos versos con Triana y la suerte por medio: “Por la orilla de los sueños/ caminan mis ilusiones,/ le echo valor a la vida/ y me compro tres cupones (…)/ Volando se va la suerte,/ volando viene otro día,/ que venga cuando ella quiera/ que la espero toa la vía…”.

            No hace falta decir que el coste de la edición corrió a cargo de su autor; quería darle un premio a cada amigo.

Ángel Vela Nieto.    

miércoles, 12 de diciembre de 2012

DESDE EL MONTE PIROLO


       EFEMÉRIDES


         Hoy “12/12/12” no quiero que se me vaya sin relatar algunas de las efemérides que se han cumplido en un año con una numerología especial,  terminado  en 12, número con muchísimas connotaciones en la historia. En la numerología cabalística se le tiene como nº sagrado y nº cósmico: El año tiene 12 meses; la mitad del día son doce horas (el ecuador); las doce puertas del Paraíso; los doce apóstoles; los doce profetas menores en el Antiguo Testamento ; nº de la prudencia, del justo equilibrio y de la gracia de las formas; significa también elección, es el nº de lo que todo se ha completado y constituye la realización y la integridad; es un nº cósmico gobernando el espacio, el tiempo y el compás (3x4) ; se considera como pan de vida y por eso se le atribuye el gobierno del mundo y del cosmos y representa también la necesidad de la ALERTA ante cualquier situación desconfiando de los de la falsa adulación y de los que la utilizan para sus propios fines y de los que ostentan una alta posición en el poder y en las riquezas; incluso hay en circulación profecías (?) que ponen los pelos como escarpias.

Este año se han cumplido efemérides en distintas fechas:

-500 años que  Miguel Ángel pintara la cúpula de la capilla Sixtina del Vaticano.
-500 años que Leonardo Da Vinci en Milán se dedica de lleno a la ciencias puras.
-200 años de la  1ª Constitución que pasaron a denominar La Pepa.
-100 años que a Itálica la nombraran Monumento Nacional.
-100 años de la separación de Rafaé  “El Gallo” de su compañera Pastora Imperio.
-100 años de la Alternativa en Sevilla de su hermano José  (“Gallito”).
-80 años de la muerte del toro más grande jamás lidiado (950 kgs. en bruto y 550 kgs a la canal, según cuentan). Fue en el 1932 en Barcelona y lo mató el mejicano David Liceaga. Para salir corriendo y no parar hasta la capital azteca.

                                                            
        
-50 años de que los Beatles grabaran su primer disco “Love me do”.
-50 años que le otorgaran a Antonio Mairena la llave de oro del cante flamenco en Córdoba.
-50 años que Francisco Rivera “Paquirri” debutara oficialmente en el toreo acartelado en una novillada sin picadores.
-50 años del nacimiento de la gran figura del toreo Antonio Ruiz “Espartaco”.
Todas estas efemérides las relato aquí, a modo de recuerdo,  por ser  algunas conocidas y populares en el tiempo, pero hay otras efemérides que nos afectan directamente porque le ocurrieron a gente de Triana y suponiendo que todos los años se cumplan efemérides a celebrar.

                                        TRIANA
        
-100años de que se estrellara el tranvía en la taberna de Berriche. O sea, que estaba sentenciada. Poco antes le había cogido una arriá y el H2O le había llegado al techo.

                                               

-50 años que Ricardo Miño guitarrista  empezó a recorrer el mundo siendo un ñiño con los grandes del flamenco –reconocido con premios importantísimos-  y hoy , a Dios gracia, disfrutamos no solo de él sino de toda la familia, su esposa la gran bailaora Pepa Montes y su hijo, un piano de excepción y no solo flamenco. ¿Para cuando un reconocimiento por sus bodas de oro como profesional de la guitarra?. En Triana hay un reló al que ponerle música y un libro –esperando editarse- con su biografía y anécdotas  a la espera que se acuerden de Ricardo.

                                          

-Casi 50 años de profesión de esa gran artista trianera del corral del Agua en la calle Betis, María Jiménez Gallego, y 10 años   de su nuevo  relanzamiento compitiendo y con gran éxito con los grupos y cantantes españoles más famosos. Creo que  habría que estar pensando ya por parte de las autoridades trianeras algún que otro reconocimiento del barrio y de sus paisanos.

-50 años que Isabel Pantoja debutara en los escenarios  en el cuadro de su primo, “Chiquetete”, con solo 6 años de edad.

-40 años de la concesión a la gran Doña Matilde Coral de la ÚNICA Llave  de Oro concedida al baile flamenco.

-109 años del nacimiento del gran Curro Puya y de Joaquín Rodriguez  “Cagancho” y 85 años de sus alternativas.

                                     

                                            
-110 años del nacimiento de Manuel Jiménez “Chicuelo” en la calle Betis. Siendo muy pequeño murió su padre y la familia se mudó de vivienda a Sevilla emigrando del barrio.

-100 años del triunfo espectacular de Juan Belmonte en la plazatoros de Sevilla, llevándolo en hombros  hasta Triana y sirviéndole de proyección para erigirse como máxima figura del toreo.

-100 años del debut de dos grandísimos toreros trianeros en la plaza toros de Sevilla, Manuel Varé “Varelito” y de Curro Posada.

-90 años del debut, en esa misma plaza, del hermano de Curro, Antonio Posada, que fue un gran torero pero  con una intermitencia parecida a la de Antonio Montes.

-105 años de que a Antonio Montes en México, corrida nº 3C, toreando con Antonio Fuentes y Bombita Chico con toros de Saltillo y Tepayahualco, un toro, Matajacas, de este último ganadero lo quitó del toreo un 3C de Enero. Otra güena ocasión perdida para los necrófilos. El cartel con que ilustro  este párrafo es  de la corrida anterior, una semana antes, de producirse la esaborición en la misma plaza. Es uno de los carteles enviados por Antonio Montes a un amigo de Triana.
                                     


 -50 años del nacimiento de un trianero, figurón del toreo, de la calle Pureza, Emilio Muñoz.
                    
Si apartamos el recuerdo  que con todo merecimiento y cariño les he dedicado a Doña Matilde Coral, a  Ricardo Miño y familia, Isabel Pantoja y María Jiménez hay otras SEIS EFEMÉRIDES TAURINAS SEIS, las seis  torerísimas y fundamentales,  cada una en su época  llevaron el nombre de Triana por todo el orbe taurino, igual  que   otra, pero esa otra –una esaborición tristemente necrológica, la muerte de Juan Belmonte 08/04/1962-  ha sido por la única que se han celebrado actos en Sevilla y con racanería en su Triana por haberlo llevado a hombros al barrio no vestido de torero, como lo llevaron hace 100 años hasta la calle Pureza, sino que cruzó el puente hace cincuenta años, también a hombros, pero en un ataúd y vestido con una túnica nazarena.

                                    

Por el centenario de su llegada a hombros al barrio después de un memorable triunfo (21/7/12) ni un recuerdo salvo en este blog, pero aprovechando la ocasión de la esaborición necrológica -competencia a librerías  y grandes superficies-  hasta se celebró en Triana la presentación de un libro de un escritor de Arcos de la Frontera. ¡Óle!.  ¿Habrá que tener  desconocimiento, ignorancia y mal gusto necrofílico?.  Y además se pretende la celebración de su alternativa que no ocurrió en Sevilla sino en Madrí. Y  pa que no  falte de ná hasta se le dio publicidad en la revista Triana del mes de Julio pasado. Como se  ha tergiversado lo que dije y lo que escribí y para que no se tergiverse lo que digo y escribo sacándolo fuera de contexto. ¡Ahí va la prueba y no es que lo diga yo!.

Con la fotografía, entre otras, del escritor mencionado se ilustra el comentario recogido de la pag. 56 de la última revista Triana y que reproduzco literalmente: (sic) “Este año se cumple el 50 aniversario de la MUERTE de Juan Belmonte y en 2013 se conmemorará el centenario de su ALTERNATIVA (en Madrí). Para “CELEBRAR” estas dos efemérides……”. Para que seguir. Se me caen los palos del sombrajo.

                           

NO NI NÁ.   Y además con mayúsculas para que se vea bien. No es ya que sea para tirar cohetes es para una función completa de fuegos artificiales con el cañonazo del fin de fiesta. En Julio se realizaron las “celebraciones”. Se hicieron advertencias y propuestas para que en el barrio, en su barrio, fuera, debía y tenía que ser diferente. Había tiempo, hasta final de año, para remediarlo  en lo posible  y dentro de lo que cabía, ni se hizo, ni se ha hecho el más leve movimiento. Ni un solo intento para remediar el entuerto. El olvido.

A prácticamente  un mes del óbito de Juan Belmonte nace otro mito en Triana, Emilio Muñoz Vázquez, y parece que JB le dice toma mi capote, mi muleta, mi espá y mi idiosincracia trianera (aunque “cá uno es cá uno” como dijo “El Guerra”)  y enséñala por el mundo dentro y fuera de las plazatoros.  Los dos gitanos, Cagancho y Curro Puya y los gaché Emilio Muñoz y Antonio Montes, conforman el cuarteto trianero de  números 1, cuatro enormes figuras del toreo que nadie olvida, incluso con el paso de los años. Han existido antes y después grandísimos toreros en Triana pero no con esa explosión de popularidad, no nos olvidamos  de Maera, los Hnos. de J. Belmonte, ni de la saga de los Gitanillos de Triana, ni de  “El Andaluz”, ni de José Mª Susoni…. Ni de tantos y tantos toreros trianeros. JUAN BELMONTE es aparte. Era y es hoy considerado con otra   dimensión.
                           



Quiero llamar la atención sobre la  trayectoria taurina de Emilio Muñoz por su precocidad y porque de los cinco ases es el único que queda pateando las calles de Triana, no  es que la vaya a contar  porque es muy larga pero ha escrito una  página de oro en el toreo que está reflejada en revistas especializadas  del mundo taurino y en las no especializadas y por mas cercana se puede conocer pinchando en Internet, por  sencilla y fácil.


Solo reflejar que con diez años mató en Valverde del Camino su primer becerro y ese mismo año se viste de luces en Camas alternando con Espartaco, de su misma edad,  que se anunciaba como Antoñito Ruiz. A Emilio lo llegaron a llamar el “Mozart del toreo” por su creatividad precoz -precocidad paralela a la de Ricardo Miño pero cada uno en su arte- manejando tanto capote como muleta con un toreo que hasta el día de hoy no se ha podido imitar. V. Zabala (padre) le llamó “Emilio Temple” por ser  distinto a todos en su concepción de parar, templar, mandar  y colocarse delante del toro, por eso cada vez que los toros le han levantado los pies del suelo lo han calado. Es el toreo puro y duro, el  toreo de la verdad, el TOREO de TRIANA sin concesiones a la galería y a la vez creando una plástica artística casi imposible de olvidar.
                           

Como casi siempre pasa en la capital,  en Sevilla, que está siempre mirando de reojillo a Triana, entre uno y otros le impusieron  un torero, como si no existiera uno nacido en el barrio de la misma época y que ha salido varias veces por la Puerta del Príncipe, EMILIO MUÑOZ, pues nada  le buscaron uno que no ha salido por derecho ni una sola vez, salió una vez a la remanguillé y sacado por su hijo a la fuerza,  por su retirada. Ese torero era J. M. Manzanares padre que con la tontura sevillana de la brillantina le decían el “Torero alicantino de Triana”. Que tendrá que ver el toreo de la tierra de los turrones con el toreo de Triana. Y Triana callada.
                             


Al hijo, lo han adoptado en la capital bautizándolo como “El torero de Sevilla”, estando  J. A. MORANTE ahí y con una dimensión torera y taurina de una galaxia superior. Pero así es Sevilla y esto es lo que hay y lo que dan las peñas, crónicas, críticos y demás especies taurófilas que pululan bailando, con sus excepciones, al son que toque el pandero. Y metiéndose en todos los charcos. O sea a uno, al hijo, lo adoptan en la capital y al padre nos impusieron la adopción en Triana desde el otro lado del Puente. Y Triana calló. 
Sé que me he alargado mucho pero el día 12/ 12/ 12 se lo merece porque hasta el SIGLO que viene no se volverán a repetir  los triunviratos y este es el último DIA/ MES/ AÑO  por lo que remato este escrito con una gran estocada . De Emilio Muñoz por supuesto. ¡HASTA LA BOLA!
                           

Antonio del Puente
Otoño-12

                                          
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