Mostrando entradas con la etiqueta CULTURA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CULTURA. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de septiembre de 2014

EL DEDO DE RODRIGO

Últimos días de una exposición singular: la que ofrece el polifacético artista Manuel Machuca en la Casa de la Provincia. Machuca es un estupendo cantaor que sabe plasmar en imágenes su forma de sentir el flamenco. A continuación el texto que preparamos para el tríptico de su presentación.


Manolo Machuca, artista



Marín Prieto fue un pintor modelo de la bohemia más libertaria que llegó a Triana, allá por los años veinte, para hacer de la Cava su patria y de los gitanos los modelos ideales de su inspiración. Manolo Machuca tiene mucho de aquel singular pintor, lo que ocurre es que nuestro artista llegó al flamenco, base de su empeño creativo, por la difícil y providencial vía del cante. No se conformó en cantar, en conocer los cantes y disfrutar de ellos para hacerlos regalo a sus amigos, sino que quiso materializar su pasión dándole formas plásticas. Ahí nace el pintor y surge, prodigiosa, su obra que, como sus fandangos o soleares, ofrece con la sencillez de quien sabe que el mérito es del índice divino que lo señaló.

Estamos ante un artista sin sujeciones ni ataduras, fiel a su afán por la más absoluta libertad desde el sosiego que le proporciona el oficio que le da el sustento, canta cuando le apetece y pinta o dibuja lo que quiere, lo que le pide el alma, y lo hace con el más puro de los estilos, el suyo propio, el del autodidacta absoluto, esos que beben en todas las fuentes donde el agua les sabe dulce. La Providencia fue generoso con él en el reparto de la sensibilidad y sentido de la belleza; lo hizo buen dibujante que es la base imprescindible y sobre ella crea la hermosa arquitectura de su obra, una obra donde el flamenco se entrona en rostros, gestos y figuras que cantan o bailan, que miran o expresan sensaciones.

Un artista se completa cuando no necesita firmar su obra para que se le distinga, y Manolo Machuca ha sabido labrarse el camino para alcanzar esa meta. Ahora, creado el poso, van surgiendo los frutos que, más temprano que tarde, le llevarán a ocupar el lugar que merece en el panorama de la pintura andaluza.



Ángel Vela Nieto.

viernes, 15 de agosto de 2014

UNA ISLA EN TRIANA: " ESPECIES DE ESPACIOS "



Tres eran tres como los que llevan Especie de Espacios: Juan Luis Gavala, Andrew McAllister y Consuelo Álvarez Ariza.

Entrevistamos al capitán: Juan Luis Gavala:

¿Por qué en Triana ?
Principalmente porque, en nuestra opinión, el casco antiguo cada vez se parece más a un centro comercial, un concepto del que nos queremos alejar por completo. Además buscábamos una comunicación más cercana y de barrio. Entre las opciones que nos planteábamos Triana es la que más nos atraía, por su historia y su idiosincrasia.

¿Qué es lo que hace especial esta librería?
Lo que hace especial a esta librería, es que no es solo una librería, la librería, la editorial y Tourdetanos son entes indisolubles y se retroalimentan. “Especies de Espacios” no es una tienda moderna donde aunar complementos de moda con libros bonitos. Hay demasiada banalidad en el mundo como para añadir un poco más. Aquí gira todo en torno al contenido y las posibilidades que tiene un lector de llegar a ese contenido: tenemos compra-venta-trueque de libros, libros usados, un canal de préstamo, somos punto oficial bookcrossing, novedades seleccionadas y próximamente seremos la primera librería sevillana, independiente de grandes cadenas, que tenga un catálogo muy extenso  de libros digitales.
Pero principalmente, esta librería se caracteriza por su búsqueda y acogida activa: buscamos nuevas editoriales, nuevos autores, nuevas propuestas que no suelen tener cabida en otras estanterías porque son de una rotación muy larga y muy lenta, porque no están avaladas por el apellido de turno, o porque el librero no quiere perder el tiempo en echarle un ojo a esas propuestas: el mismo riesgo que corremos como editorial, lo hacemos como librería: nos gustan los otros libros por encima de todo: una de mis socias, Consuelo, siempre que puede me repite una frase de Murakami que creemos que nos define fundamentalmente: “Si lees los libros que está leyendo todo el mundo, solo podrás pensar como lo hace todo el mundo”.
No quiero dejar de lado un planteamiento, que quizá es más filosofal que otra cosa, pero que no es un elemento decorativo, sino más bien una pelea personal contra el tiempo: el tiempo es la medida del consumo, no es la vida. Creo que a veces se nos olvida: Especies de Espacios no tiene un sofá, y unos sillones para que quede bonito desde el escaparate: es una invitación a quedarte, a perder el tiempo, a olvidarte de él, no solo como ocio, sino más bien como rebelión. Párate, siéntate, que le den al mundo de ahí fuera: Como cualquier libro, esta librería quiere ser una isla.



¿Cuáles son sus características fundamentales?
Creo que esta pregunta está más o menos respondida en la anterior.

¿Qué podemos encontrarnos en ella?
Libros y literatura, rutas culturales. Bibliodiversidad. Mucha mucha poesía contemporánea, para un Banco quizá demasiada ;-) Es una librería arrebatadoramente poética. Pero no solo. Hay mucha narrativa breve, clásicos, historia de Sevilla… Ahora estamos haciendo una nueva selección más amplia para la nueva ubicación –aún por determinar-, que nos permitirá, esperamos, crecer en todos los sentidos.

¿Cómo se coordina la editorial con la librería?
Cada socio es responsable directo de cada una de los espacios: La librería-Editorial-Toudetanos, y como alguien tiene que aunarlo, al final los numeritos me toca verlos a mí. La librería y la editorial, son hijas de la misma idea, así que más que coordinarse, defienden un mismo genoma, por decirlo de alguna manera.

¿En qué se fundamenta vuestra editorial?
La editorial, se basa en el riesgo, la experimentación y el diálogo. Estoy convencido de que las editoriales tienen algo que decir, que son un modo  y un medio de expresión como otro cualquiera, esa es nuestra opinión, y su mensaje lo transmiten mediante su catálogo: los invitamos a unirse a la conversación.

¿Qué características tiene Tourdetanos?
Tourdetanos es algo más que un proyecto turístico y cultural, pretendemos dar a conocer Sevilla y Andalucía de una manera diferente y original. Nos enfocamos en el público local con ganas de profundizar o acercarse por primera vez a la Historia de su ciudad, a través de recorridos por los barrios de la misma: El Arenal, Macarena, San Luis, y, por supuesto, Triana. Todas nuestras rutas tienen un precio muy económico, no más de 6 euros, consideramos que la cultura, y más si es el conocimiento de tu propia Ciudad o barrio, deben estar al alcance de todos, sobre todo en estos tiempos. Las rutas van acompañadas de dossieres con imágenes de la Sevilla que ya no podemos ver y algunos datos y curiosidades que nos permiten vehicular los paseos y que luego se quedan los participantes. Estos dossieres, al igual que el resto de cosas que contamos durante las rutas son productos de un proceso de documentación exhaustivo, no en vano quienes llevamos Tourdetanos somo ambos licenciados en Historia, ya que nos encanta Sevilla y por eso mismo no queremos dejarnos nada en el tintero.
Nuestras rutas, en fin, están diseñadas para dar a conocer lo que no es típico, procurando que sean a la vez amenas pero muy profundas en cuanto a contenido, centrándonos en la parte más social de la Historia de nuestra ciudad, cómo vivían las prostitutas en la época del Siglo de Oro, por ejemplo, o cómo eran, quienes eran y qué pasó con los vecinos de los antiguos corrales de vecinos. Procuramos además provocar el debate sobre temas actuales de Sevilla a través de comparaciones sobre lo que ocurría en tiempos pasados y lo que ocurre ahora.
Además tenemos talleres infantiles para los más pequeños de la casa, donde pueden aprender mientras juegan como era la vida en la Sevilla Romana o qué supuso el Descubrimiento de América tanto para los europeos como para los americanos. En estos talleres dos “personajes” de la época de la que va el taller han viajado misteriosamente en el tiempo hasta la actualidad para enseñar a los niños como vivían, comían y jugaban en sus épocas.

¿Algún proyecto futuro?
Muchos, pero en boca cerrada no entran moscas. ;-) En serio, de momento, con lo que hay, el proyecto más importante es estabilizarlo y darle continuidad.
A corto plazo está la apertura del catálogo digital de la librería y su ampliación. Y sobre todo darle proyección a nuestra área de servicios: Servicios editoriales y de impresión digital, que aunque ya está en funcionamiento, no hemos hecho demasiado por sacarla a la luz: desde los servicios de diagramación, corrección y diseño, hasta la digitalización y la impresión de libros (y otros productos de imprenta) y su distribución.

¿Se pueden seguir por internet los eventos?
Nacimos en internet. Nuestro genoma es digital y 2.0 (de ahí el nombre). Por supuesto, no podría ser que los eventos que tuvieran lugar en la librería no se vieran en directo por internet. También, por supuesto, se pueden seguir nuestras evoluciones y contenidos en los distintos blogs y redes sociales, desde donde estamos en contacto directo, fuera de “comunities manager”, con los lectores y seguidores: detrás de cada respuesta estamos siempre nosotros tres. Como se suele decir 24x7, jajaja.

¿Qué libros nos recomiendas para leer en la librería?
Esta pregunta siempre es difícil. Cada lector tiene sus búsquedas y para mí no hay libros imprescindibles, así en general. Cada individuo tiene sus preocupaciones, sus  coherencias e incoherencias, sus diablos y sus ángeles. Para recomendarte un libro, tendrías que aceptar nuestra propuesta y sentarte con nosotros a compartir experiencias lectoras: solo así podría conocer por dónde vas, y qué caminos no proponerte: de hecho, casi siempre termino respondiendo a esta pregunta así: qué libro no recomiendo…




¿Qué hueco llena esta librería-editorial respecto al resto?
Esto es difícil de responder, porque sinceramente no me importa lo que haga el resto. En el sentido de que no me preocupa empresarialmente. Admiro especialmente el trabajo de Luis y su Librería La Fuga. Se habla mucho de otras librerías  que llevan menos tiempo, pero para mí Luis es un tipo especial que ha hecho de su librería un referente, no solo cultural, sino social y comprometido, que es más importante.


En cuanto al trabajo editorial, no creo que hayamos venido a llenar ningún hueco: hay muchas editoriales, cada cual con su sistema, con sus ideas y sus modos: para nosotros la editorial es otra pieza del puzle y quizá la diferencia esté en esa idea de puzle y en su tratamiento, en la imagen que quiere transmitir a la larga, porque los puzles hay que verlos completos para captar todos los colores, y no sé si seremos capaces de completarlo. Pero ahí estamos.




C/ Rosario Vega,8
41010 Sevilla

Belén Núñez 


sábado, 12 de julio de 2014

EL FAROL DE MARCHENA


TRIANA LA  OTRA ORILLA DEL FLAMENCO (1931-1970).


Muy cerca de los días señalaitos se producirá la presentación de esta segunda parte del trabajo que nuestro amigo Ángel Vela comenzó hace ya algunos años y que tuvo su primer fruto el mes de julio pasado. Muchas horas de trabajo, incontables entrevistas, cajones repletos de fotografías, algún que otro plantón y sobre todo un inmenso amor a Triana son los ingredientes principales  de este nuevo libro que se presentará el próximo  martes 15 de julio de 2014 a las 21 horas en el Hotel Ribera de Triana, en la plaza de Chapina.

En este blog hemos tenido la oportunidad de disfrutar, en primicia,  de algunos pasajes del nuevo libro que nos dará a conocer la historia flamenca del arrabal desde el año 1931 a 1970; ampliamente ilustrado y repleto de reseñas de artistas, lugares y hechos acaecidos desde el  inicio de la Segunda República  hasta las postrimería de la Dictadura Franquista.

Allí estaremos, dando muestras de afecto y cariño a este autor del que como trianero y amigo me siento orgulloso. Una vez más, gracias amigo Ángel porque tu obra servirá para que las generaciones futuras de trianeros sepan la verdadera historia de su Barrio.




José Luis Jiménez

jueves, 30 de enero de 2014

EL FAROL DE MARCHENA

TRIANA EN COLLIOURE

Casi un año ha tenido que pasar para cumplir aquel deseo de llevar desde Triana a Collioure la placa cerámica que prometimos a Ana Ruiz. El momento coincide con la efeméride del  75 aniversario de su muerte y la de su hijo Antonio Machado. La expedición la componíamos Gabriel Gómez, hijo del artista trianero Helios Gómez,  Caroline Mignot, Elisa Santos y yo.  Llegamos a Collioure a media tarde, momento de absoluta paz y tranquilidad con el mar en  calma;  ni una brisa de aire llegó a molestarnos. Lo primero que hicimos fue acercarnos al cementerio -donde no  encontramos ni un alma material- y depositar la placa sobre la modesta  tumba de Ana Ruiz y su hijo Antonio que acababa de ser ordenada y limpiada; lo normal  suele  ser encontrarla  repleta de flores, placas y recuerdos que van depositando la gran cantidad de visitantes que a lo largo del año rinden homenaje al poeta y su madre.



El paseo por el pequeño cementerio siempre merece una obligada  visita a la tumba vecina de la Sra. Quintana que no sólo acogió en su hotel a la familia Machado sino que facilitó el enterramiento de Ana Ruiz y su hijo en el panteón de unos amigos e incluso, hasta su muerte, se ocupó del cuidado de la tumba.



A la salida del cementerio nos dirigimos al cercano Hotel Bougnol-Quintana, a través de la “Rue Antonio Machado”, para finalmente tener un encuentro con el Mediterraneo. Recordamos esos trágicos días de 1939, siguiendo el relato de Corpus Barga en “Los días Contados”, donde Ana Ruiz, imposibilitada para andar, y en los brazos de Barga, le susurraba al oído: “¿llegamos pronto a Sevilla?”.



A la salida de Collioure pasamos por el campo de concentración de Argelés-Sur-Mer y nos acordamos de nuestro paisano Manolo Valiente quien, con el seudónimo de Juan García, nos describe los momentos vividos por  los cerca de quinientos mil refugiados españoles que quedaron concentrados, en zonas descampadas y alambradas al aire libre, como vulgares delincuentes. En 1977 por iniciativa de Manolo Valiente se crea la Fundación Antonio Machado en Collioure que en la actualidad son los encargados del mantenimiento de la referida tumba de Ana Ruiz y su hijo.

Ana Ruiz, la encomiable esposa y madre,  que en la calle Pureza de Triana asistió a la expiración del  padre de sus hijos Antonio Machado Alvarez, Demófilo, tuvo la desdicha de tener que presenciar la muerte de su hijo Antonio, tal vez su preferido y con quien convivió en los momentos más amargos de su vida como tras la muerte de su esposa Leonor Izquierdo. El exilio forzoso de Ana Ruiz, que con 85 años de edad tuvo que soportar  ese viaje tan duro al destierro, merece un permanente homenaje a esta trianera que, como dice la placa cerámica, con su presencia ha endulzado el “Altozano” francés de Collioure.

Es cierto que la placa reivindica el regreso a Triana de Ana Ruiz. Sin embargo, tras varias visitas a este enclave francés y al entorno de los campos de concentración, estoy convencido que los restos de Ana Ruiz y de Antonio Machado deben permanecer eternamente en Collioure como símbolo de todos los exiliados españoles que tuvieron que pasar la frontera huyendo de la muerte y la represión, aunque finalmente muchos de ellos la encontraran en Francia; tal y como lo describe Monique Alonso en “El Largo Viaje a Sevilla”: “Detrás de la muerte de don Antonio y de doña Ana está la muerte de todos los exiliados españoles que murieron nada más pasar la frontera”.

Durante este mes de febrero tendrán lugar diversos actos en homenaje al 75 aniversario de aquellos trágicos días de 1939.  El 18 de febrero, en Granada y dos días después en Córdoba, se presentará el guión cinematográfico inédito sobre “La Tierra de Alvargonzález”, realizado por el director Miguel Picazo. El 20 de febrero se celebrará una sesión sobre el teatro de Antonio  Machado en Sevilla, y el día 21, una serie de lecturas poéticas en las bibliotecas provinciales andaluzas, y  en Málaga, en la sede del  Centro Andaluz de las Letras, se proyectará el documental “El largo viaje a Sevilla”, sobre Ana Ruiz, y que contará con la presencia de su director Antonio Ramos Espejo. En Collioure, durante los días 22 y 23 de Febrero,  mediante actos organizados por la Fundación Antonio Machado de esta ciudad, se celebrarán diversos homenajes al poeta sevillano.

De momento, en Triana no tenemos convocado ningún acto en homenaje a nuestra querida pastelera de La Plazuela. No será por falta de recursos en el Distrito trianero.


José Luis Jiménez

lunes, 27 de enero de 2014

EL DEDO DE RODRIGO


      

   El año de Gracia de Triana


         Quise pasar por el Paseo de la O, sentir el río como compañero hasta después del puente. Era plena la luz de la tarde. Entré por Chapina a través de esa calle escondida, cuasi misteriosa, que sigue el lateral del edificio del hotel levantado sobre el recuerdo de una casa de vecinos donde, en uno de sus locales comerciales, se ofertaban papas en años de hambre. Penetré en el corto trayecto que, formando ángulo, desemboca en el Paseo de la O. Creo recordar que tiene solo una puerta de entrada, o sea, única casa que visitará el cartero con sobres bancarios donde figure como dirección “calle Gracia de Triana”. Pero con qué poca gracia se rotuló esta callejuela, casi inexistente, en memoria de quien mejor y más dulcemente cantó a Triana. Qué poco sabían de ella, de este barrio y de su música... Fui a paso lento recordando que precisamente este año; es más, este mes de enero, se cumplen, justos, 25 años de su muerte en la madrileña casa donde quiso despertar muchos días de su existencia, no demasiado luenga, pues falleció a los 70 años de su nacimiento ocurrido también en este mes umbral...

         Mi idea era, como digo, pasear por la orilla del río, pero quedé enganchado en  este rincón escondido de la plaza de Chapina, clásico lugar del que poco queda convertido, como gran parte del barrio, en calzada de asfalto dispuesto al servicio de los automóviles. Todo lo que Triana le debe a Gracia se me echó encima de pronto sintiéndome entre los culpables que no hemos sabido honrar la memoria de María Gracia Jiménez Zayas, nacida en 1919 en un patio vecinal, número 4 de la calle mártir Virgen del Patrocinio.

         En tiempos de Paco Arcas como delegado del distrito municipal se la quiso convencer de que viniera a su barrio para que, en noche de Velá, se la nombrara “Triana de Honor”. Se hicieron varios intentos y siempre interpuso una excusa amable que rubricó con una foto dedicada a sus “hermanos de Triana”, toda su presencia fue aquel retrato de artista. Eran muchos los fantasmas -espectros de fantoches- que aún pululaban por Sevilla y que ella nunca fue capaz de espantar. Estaba retirada de todo, casi también de la vida, en la calle Luna de Madrid.

         El 13 de este mes se cumplió un redondo cuarto de siglo de su triste y silenciosa desaparición y, enseguida, hemos querido alzar su nombre y grabarlo en nuestra frente a modo de pancarta con una reivindicación, la de un homenaje a la altura de lo que representó como trianera y artista, al nivel justo de sus hermosas canciones con las que tributó a su barrio una de las muestras más hermosas de fidelidad y cariño. Y no pararemos de proclamar su nombre para que este año sea el año de Gracia de Triana como lo sería si se llamara Juanita. Y es difícil llegar a la altura de quien cantó flamenco e interpretó coplas con la misma maestría y dulzura como la estrella que fue; flamenca y cancionista en una sola voz para alzar a Triana a lo más alto... “En hombre, yo; en mujer, Gracia de Triana”, proclamó el maestro de maestros, Pepe Marchena. Ya en primavera hay que organizar algún sonado acto en su honor, pero la Velá de este año tiene que ser la Velá de quien tan bellamente cantó su himno, tristemente olvidado... “Hay en Sevilla una fiesta/ de Santiago y Sant´Ana,/ que se celebra con garbo/ en el barrio de Triana...”. En los días señalaítos las notas de esta preciosa canción deberá ser la banda sonora de la alegría de Triana en los festejos dedicados a la Patrona... y a ella.

         Prepárense los estamentos oficiales, los hombres de la copla y del flamenco y que se disponga Triana a recibir en lo hondo de su corazón a su preclara hija, aquella que, dentro y fuera de la gran patria, proclamaba a los cuatro vientos del mundo... “De ese barrio de Triana, orgullo tengo de ser...”. Y nosotros, trianeros, sevillanos, andaluces, amantes de la música que más nos enternece y emociona, estamos orgullosos de tí, Gracia de la saeta, del fandango, de la soleá, de la tonadilla -como diría Lauren Postigo-, aunque sólo pudimos regalarte una modesta placa en el patio donde algunas noches soñaste con ser artista, una placa que no llegaste a ver... Poco pudimos hacer en tu memoria, pero es la hora de traerte con toda tu esencia. Es tu año, Gracia, un tiempo feliz en el que esperamos saldar una cuenta que nos entristece profundamente.




Ángel Vela Nieto

jueves, 23 de enero de 2014

EL FAROL DE MARCHENA




Reinauguración del   Mantoncillo de Triana.


No podíamos imaginar que José Lérida reabriera su famosa taberna flamenca que hace más de un año  cerró. El Mantoncillo se reinauguró el pasado martes 21 de enero un poco más allá de Triana, concretamente en el teatro más flamenco de Sevilla: El Lope de Vega, que completó totalmente su aforo.
Los que fuimos testigos del acontecimiento pudimos disfrutar de un brillante espectáculo Flamenco donde no hubo animales, acrobacias, ni torsos desnudos que para eso ya tenemos el circo. La sencillez y elegancia, propias del arte flamenco  que gusta por esta orilla, fueron la esencia de este interesante espectáculo que a buen seguro se repetirá en más de una ocasión.

Los decorados eran una recreación de la taberna  de la calle Alfarería; múltiples cuadros con motivos flamencos y taurinos, sillas de enea con sus inseparables mesas de madera, la necesaria barra del bar sobre la que el golpeo de los nudillos y dedos han realizado el mejor acompañamiento flamenco en Triana y una radio sencilla que permitió abrir el espectáculo a lo grande: ni más ni menos que Tomás Pavón interpretando la debla “en el Barrio de Triana”.

Los artistas van entrando en el escenario de la misma manera que entraban cualquier noche en El Mantoncillo y, tras ser atendido por José Lérida, se acoplan espontáneamente a la fiesta. Muchos son los artistas flamencos que cruzaron las puertas del Mantoncillo y muchas las noches de fiesta y arte que se disfrutaron en este local trianero que esperemos puedan ser recreadas en esta nueva etapa que en su primer día nos dejó un inmejorable sabor de boca.

Y puestos a pedir, qué mejor lugar que el Hotel Triana para que en cualquiera de los “días señalaitos” podamos ir a compartir una copa con los amigos del Mantoncillo.

Qué no decaiga la fiesta.


José Luis Jiménez

sábado, 11 de enero de 2014

EL DEDO DE RODRIGO


Armando Gutiérrez: Andalucía por delante.



         Cuando se llega a cierta edad los años empiezan en enero y acaban en diciembre; no es perogrullada, ocurre que los días vuelven a tener la identidad y el peso temporal que tuvieron en las aulas del colegio en nuestros tiempos infantiles. Cada mañana, antes de abrir el cuaderno, el maestro dejaba bien patente en la pizarra la fecha que había que consumir, hora tras hora, sólo que los niños no echábamos mucha cuenta salvo que estuviéramos cerca de las vacaciones de verano o Navidad. Pero a estas alturas del calendario de la vida uno hasta llega a obsesionarse con el día de la fecha porque ya vamos restando cuesta abajo. Cada noche, cuando voy a cambiar el día en mi “taco” de Benedetti, me da la impresión de que no hago otra cosa de rápido que transcurren las veinticuatro horas... con lo que volábamos los niños en esa eternidad...

         Han transcurrido veinte años, esos del tango, y es verdad que no es nada. Veinte años... ¿Cuántos acontecimientos sustanciales en los primeros veinte de la existencia...? Pues en estos no ha pasado casi nada, y el “casi” es porque se estrena estado: el de abuelo. Existe un dicho que viene a convencernos de que de todo hace ya mucho tiempo, que es como darle la vuelta a lo que sentimos ahora que puede resumirse en una corta frase: todo fue ayer mismo... Ocurre que esta mañana, en esos minutos trascendentes del afeitado, he recordado que mi amigo Armando Gutiérrez falleció en los primeros días de 1994; un fulminante infarto acabó con su vida de poeta y rapsoda apasionado. Armando fue uno de esos amigos que llegan tardíamente para formar parte activa y continuada en tu vida social cuando más se aprecia el afecto. Nos unía la preocupación inevitable por cuanto ocurría en nuestro barrio y el gusto por la poesía popular andaluza. Además, formaba parte de la redacción de la revista “Triana”, de un grupo de trianeristas confesos que se juntaban la tarde de cada viernes en Casa Cuesta.

         Armando se había casado con la cancionista Lolita Arispón, una muchacha de la calle San Jacinto que abandonó su prometedora carrera tras la boda con quien fue compañero en muchos espectáculos, el galán-rapsoda nacido en la calle Pureza. También nuestro recordado amigo decidió cambiar los pesarosos viajes en trenes por los que realizaba en su coche al servicio de una casa de pinturas. Pero donde fuera, Armando era artista y tenía ese porte distinguido aún jubilado; pelo largo y cuidado y siempre elegante. Así, que como no tenía grandes obligaciones, en más de una ocasión acompañó mis viajes a localidades cercanas en gestiones laborales. Lo recogía de su casa en Coca de la Piñera y allí lo despedía después de una jornada llena de confesiones interesantes, porque así fue su vida desde que, casi niño, ganó un concurso en “La Manigua”, la sala de la calle Betis. Allí se curtió ejerciendo de presentador y recitando sus poemas clásicos. Y en ese ambiente conoció a Lolita.

         En números de la revista del barrio quedaron sus trabajos cuajados de lirismo y encendida pasión que alternaba con páginas de sus recuerdos de poeta de escenario. No olvido que me hizo una relación de los trianeros que habían trabajado con él en aquellas compañías que iban de pueblo en pueblo alegrando y aligerando, lo que podían, el pesado ambiente de posguerra (aquí, la memoria de “Cómicos”, la película de Fernán Gómez). Contaba Armando que actuando en un teatro de Valladolid lo detuvieron por recitar a poetas prohibidos y que, por tamaño pecado, dejó de figurar en los programas con su nombre de pila cambiándolo por “Juan de Triana”.

         Zeppelín, el eterno ciclista del corral del Cura vencedor en 503 carreras, fue quien nos lo presentó como un digno aspirante al pregón de la Velá; eran los fructíferos años de Paco Arcas en la Tenencia de Alcaldía, y en uno de aquellos viernes de Cuesta quedó fijado su nombre. Era su sueño desde el momento en que se jubiló y volvió a entregarse en cuerpo y alma a la música de la rima. Y Armando fue la voz de la Velá de Santa Ana  en 1986 en el escenario ideal, el Hotel Triana... “Aquí me tienes, Triana, con unos años de más, el pelo entre cano y nieve...”; se quedaron fijadas las primeras palabras de su pregón que tantas veces le repetí. Después, siguieron otros pregones; yo mismo lo presenté en el de la Semana Santa del barrio; era tan apasionado que se esforzaba al límite de su resistencia física en cada frase, en cada verso. Un pregonero único que, además -hay que sumarlo- dibujaba y pintaba con maestría.

         Un año, su grupo de amigos le organizamos un homenaje al matrimonio Armando-Lolita en un restaurante de la Cava de los gitanos. Algunos de aquellos camaradas también se fueron..., pero todos fuimos entonces, en una de esas tardes trianeras inolvidables, beneficiarios de la voz de Lolita Arispón después de años sin cantar. Y les dedicamos odas de admiración entre abrazos y risas. Fue una muestra del rescoldo que quedaba de la Triana pura de nuestros mayores.

         Siguió escribiendo y recitando hasta el último día; memorable su noche en la Peña Trianera. Le animamos para que recogiera su obra en una antología y la idea cuajó en el libro “Flor de papel” que quedó por siempre como testimonio vivo de su inspiración y su alma andaluza.

         Mas sus amigos no estábamos dispuestos a dejar de verlo por Triana. Así que promovimos la placa de cerámica que, unos años después, quedó colocada en la casa que ocupa el solar de la que fue su cuna... “En el antiguo 16 de esta calle creció en cuerpo y versos el rapsoda Armando Gutiérrez ...”. Y allí lo saludamos tantas veces.





Ángel Vela Nieto 
           


         

miércoles, 8 de enero de 2014

EL FAROL DE MARCHENA


JUAN BORRERO: TRAZOS DE PLATA


Y tras el éxito obtenido por la Cabalgata del Distrito, de la que nunca sabemos realmente lo que cuesta – basta observar la cantidad de trabajadores y vehículos especiales de Lipasam, bomberos y policía que participan-, empezamos el año con una nueva   exposición:  Juan Borrero, Trazos de Plata. Una vida dedicada a la orfebrería”.  En el Castillo de San Jorge, desde el 14 de enero al 23 de Febrero , tendrá lugar una muestra monográfica dedicada al insigne orfebre trianero.  Respiraderos, varales, llamadores, jarras, candelabros, faroles, insignias, potencias y candelerías podrán contemplarse junto con las tres coronas de oro de las coronaciones canónicas de La Esperanza de Triana, La Estrella y La O; piezas realizadas por Orfebrería Triana.

La exposición contará incluso con la recreación del taller de orfebrería de Juan Borrero, además de explicar las distintas técnicas que se emplean en la orfebrería, herramientas, procesos, etc.  Interesante también la localización sobre un mapa de las obras que Juan Borrero tiene repartidas por todo el mundo junto con una réplica en cobre del “Guernica”, una de sus últimas creaciones.

La muestra, organizada por el Distrito de Triana en colaboración con el Instituto para la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), contará además con dos mesas redondas: “El diseño en las obras de Juan Borrero” y “La Evolución de la orfebrería en la Semana Santa sevillana”, y una ponencia: “La orfebrería sevillana desde la antigüedad a Juan Borrero.

Y por si a alguien le interesa lo que puede costar el evento, de momento sólo conocemos  el coste del contrato del diseño, producción y coordinación de montaje y desmontaje de la exposición que mediante el procedimiento de licitación de contratación directa, ha salido con un presupuesto base de 6050 euros que se imputará a la cuenta de gastos del distrito de Triana dedicada a actividades culturales y deportivas. No hay más noticIas acerca de otros gastos posibles, ya nos informarán.

José Luis Jiménez

miércoles, 11 de diciembre de 2013

EL DEDO DE RODRIGO

                                                                              

                 




María Pinar


         José Félix Machuca entrevistó a una vecina de Triana un día de 2009, y pocas veces nos hemos sentido más defraudados por nuestra ignorancia. Bien es verdad que Triana es inabarcable y que es imposible, por tanto, saber de ella como para que no sientas vacíos en tus conocimientos por mucho que la hayas escudriñado, desde la diosa Astarté hasta la peatonalización de San Jacinto y la construcción de esa maléfica deidad, invasora de nuestro cielo, que se llama Torre Pelli. Hablaba, Félix, con una mujer adulta que se quejaba de asuntos relacionados con el tráfico, las bicicletas y lo peatones, pero junto a sus denuncias de ciudadana comprometida, valiente, el periodista revestía la entrevista con detalles de la vida de la señora María Pinar, que así se llama la protagonista. Había nacido en el Barrio Voluntad, tomado clases de baile y actuado en las inolvidables “Galas Juveniles”, que fuera reválida de los jóvenes que en Sevilla soñaban con ser artistas. Hasta ahí, capítulos comunes a muchos que triunfaron y a otros más que se quedaron por siempre en los programas de aquellos espectáculos musicales y domingueros del Teatro San Fernando.

         Pero la joven María estudia, además, Arte Dramático y su baile se reviste de unos atractivos fuera de lo común. Creyendo estar preparada marcha a Madrid donde, después de sufrir los lógicos inconvenientes de la integración en el mundo del espectáculo de la gran capital, un amigo fotógrafo envía a José Luis Uribarri su retrato. Y comienza a actuar bailando en programas de televisión en los antiguos estudios del Paseo de la Habana. La belleza de la trianera no pasa inadvertida a los productores y directores de cine que la llaman para interpretar pequeños papeles hasta que estos se van estirando. La fortuna de su salto a la televisión y al cine se repite con otra intervención fortuita; a su hermana le da por enviar una fotografía suya al periódico España de Tanger, entidad que organizaba el concurso de Miss España. Y un día recibe una carta de cita. El resultado llega poco más tarde en forma de título: la mujer más guapa en el suelo patrio es una trianera, actriz, bailaora y bailarina a la que agasajan en “Chicote” y le regalan un piso en la Costa del Sol.

         Paralelamente, María interviene en obras teatrales al lado de primeras figuras de la escena, pertenece al plantel de aquellos “Estudio 1” de Televisión Española, conoce escenarios de toda España y llega a Sevilla con sus obras, antes y después de que llegaran sus películas; al fin, cuarenta títulos. Y es a donde queríamos llegar, porque después de haber firmado el que suscribe un libro con el título “Triana, un barrio de cine” cuando creíamos que lo sabíamos casi todo después de unos cuantos de años preparándolo, resulta que ni mencionamos a María Pinar. Por extraña circunstancia nadie nos habló de ella ni en ningún sitio leímos o escuchamos su nombre ligado a esta orilla. El resquemor era inevitable, como inevitable reparar el triste efecto de la omisión. Guardamos entre las páginas de un ejemplar la hoja (tardía) del ABC con la entrevista donde ya había algunos apuntes más también llegados con penoso retraso.

         Y resulta que, metido en el trajín de la preparación del segundo libro sobre la Triana flamenca, conozco a un bailaor, Rafael Márquez, vecino de la barriada Santa Cecilia, uno de esos artistas que al cabo de su vida activa guardan un cofre del tesoro en su memoria. Rafael, que es íntimo de Paquita Rico desde la juventud de ambos, me habla de otra de sus grandes amigas a la que visita con frecuencia. Se trata de una actriz, hija de un placero del mercado de Triana que, entre otras actividades, bailaba flamenco para que la tenga en cuenta. ¿María Pinar? En seguida le cuento lo que nos ocurrió con ella. Rafael se compromete a presentárnosla y lo hace. Reunidos, le cuento la historia a María mostrándole un ejemplar del libro en el que ella debería ocupar un sitio de honor; algo así le anoto en la dedicatoria, no sin rubor. Pero ella, que ha visto y sentido tanto, no se molesta por la falta, sino al contrario, lo comprende, y ojea las páginas en un momento de expectación cuando hubiéramos querido escuchar de su voz, por arte de magia, tres palabras... “¡Si estoy aquí...!”.

         Creo que hemos tenido cuatro Miss España en Triana, pero la primera fue María Pinar, una mujer que nació artista, que canta, baila, interpreta y recita y que intervino en varias docenas de películas aunque su nombre sólo aparezca en un ejemplar de “Triana, un barrio de cine”.


Ángel Vela Nieto   

jueves, 5 de diciembre de 2013

EL DEDO DE RODRIGO


La hora de Triana


         Dos relojes de los llamados “de torre” quedan en Triana, el que está en vías de recuperación del edificio “El Faro”, la antigua estación de la línea de vapores “Sevilla- Sanlúcar- Mar”, pulso y corazón del Altozano y del mismo barrio, y el del colegio de las monjas de la Cava de los civiles; aquel que se colocó en 1985, aunque el original fue montado en 1924, y éste de Pagés del Corro que data de 1903.

         Las leves campanadas del reloj de la Cava nos evoca aquellos tiempos en que los “Orient” de muñeca y bolsillo escaseaban y eran estos cronómetros los que marcaban el tiempo a la comunidad. Traigamos a la memoria la esfera horaria que coronó la magnífica fachada de la fábrica de Mensaque, Rodríguez y Cía. (“el tejar del reloj”), montado en 1923 cuando se alzó el edificio industrial que existiera en el tramo final de la calle Evangelista durante varias décadas, hasta que la empresa se trasladó a Santiponce.  

         Pero el más importante, por mirado, fue el que se alzaba en la Torre del Altozano -del que ya José Luis Jiménez nos habló-, en pleno mentidero o plaza mayor del barrio; tenía dos caras, una miraba al puente y otra se ofrecía al ancho espacio de la plaza. Como se sabe, la torre mediaba entre la capilla del Carmen y la casa-tienda de “La Unión Palentina”. Cuentan las crónicas que se colocó ex profeso en una torre construida en 1852, y durante tres cuartos de centuria dio la hora con generosidad, aunque alguna vez ofreciera direcciones distintas las agujas de sus dos grandes esferas... Pero Triana se sirvió de otro ejemplar mucho más antiguo, el que no por alejado dio cumplido servicio al vecindario; se instaló en una torre del convento de la Cartuja, en 1575, y señalaba las horas de rezos y misas expandiendo las campanadas por la silenciosa atmósfera de todo el arrabal de entonces. Casi dos siglos y medio después se colocó en el mismo lugar un nuevo modelo que funcionó hasta la definitiva exclaustración de los frailes en 1835. Los componentes de aquel primitivo marcador horario se lo llevó el primer marqués de Pickman a su tierra, Inglaterra.

         A finales de 1982 la Fundación Ruiz Mateos recompone otro antiguo reloj de la Cartuja fechado éste en 1817, obra del prestigioso relojero Manuel Navarro, lego del convento Santo Domingo (San Jacinto), cuya maquinaria mide dos metros y el péndulo cinco. Comentemos, finalmente, que en 1983 se elaboró un proyecto para la instalación de un modelo gigantesco en la plaza del Altozano que, felizmente, no se llevó a cabo.

         Así que aplaudamos el hecho de que próximamente podamos volver a disfrutar de algo nada vital para la vida y tejemanejes del ser humano de hoy, pero no olvidemos que un reloj público es un elemento corporal vivo que sirve a todos sin que haga contabilidad de los ojos que se posan en él. Y este, nuestro Altozano, horriblemente pintado de carretera, como tantas viejas calles del barrio, pedía a gritos un marcapasos para su corazón larga y penosamente silenciado. Y, vencidos inconvenientes propios de los terrenos políticos, pronto veremos una plaza distinta, más alegre, más propia de lo que Triana fue y todavía parece, un pueblo.


Ángel Vela Nieto  

lunes, 2 de diciembre de 2013

EL FAROL DE MARCHENA

Fachada Principal de la Casa de Blas Infante con el escudo de Andalucía.

TRIANA EN EL ESCUDO DE ANDALUCIA


Mucho se podría relatar acerca del escudo de Andalucía que junto con la bandera y el himno constituyen los tres símbolos andaluces de nuestra comunidad.  Sin embargo en esta entrada nos vamos a centrar en destacar dos curiosidades históricas que relacionan dicho escudo con Triana y las manos de dos artistas trianeros: Andrés Martínez de León y Pedro Navia  Campos.

Escudo original dibujado por Martínez de León

En la casa Museo de Blas Infante podemos observar el primer dibujo  original del escudo de Andalucía y cuya autoría se debe a Andrés Martínez de León que presumíblemente, y así los aclaran en la web del artista, debió ejecutarse con anterioridad al año 1925 ya que se incluye en la rúbrica la palabra TRIANA que llegó a usar el pintor hasta dicha fecha; incluso en el libro de Benito Mas y Prat titulado “La Tierra de María Santísima”, ilustrado por Martinez de León en 1925,  aparece un detalle similar al del escudo andaluz.

Escudo original en terracota realizado por Pedro Navia

En 1932 Blas Infante encarga al ceramista Pedro Navia un escudo para colocar sobre la fachada principal de su casa de Coria:  La Casa de la Alegría. El escudo sobrevive  toda la dictadura franquista y  permanece en la fachada  hasta   2001, año  que pasará a la muestra permanente del Museo de la Autonomía donde podemos seguir disfrutando del mismo, quedando en la fachada una réplica del original.

 
Membrete de Pedro Navia en carta enviada  Blan Infante en 1933. Archivo de Centro de Estudios Andaluces

Además  del escudo,  el interior de la casa está repleta de cerámica trianera nacida  de la fábrica de Pedro Navia, destacando los 737 azulejos decorados con escenas del Quijote con el que Blas Infante dio a conocer a sus hijos la famosa obra de Cervantes.  También podemos contemplar alguna obra gráfica de Andrés Martínez de León junto con libros ilustrados por el mismo autor que formaban parte de la biblioteca particular de D. Blas.

Dos artistas  nacidos a finales del siglo XIX  de los que  no hay dudas de su amor por Triana como así lo demuestran en las rúbricas de sus obras.

Rúbrica de Pedro Navía en el Escudo de Andalucía de la Casa de Blas Infante

Rúbrica de Martínez de León en el primer grabado del Escudo de Andalucía.


José Luis Jiménez

jueves, 9 de mayo de 2013

EL COLEGIO REINA VICTORIA (II)





Planta superior del teatro.

El Reina Victoria siempre ha sido un colegio volcado al barrio, no sólo por la mencionada biblioteca o el actual teatro -que hasta no hace muchos años ha servido como escenario de presentaciones de libros, representaciones teatrales y otros actos sociales y culturales con protagonismo trianero- sino por la gran cantidad de cursos y  clases-talleres orientadas a la formación profesional de los jóvenes trianeros.  Talleres de repujado, corte y confección, encajes y cerrajería artística entre otros muchos, pero destacando los de cerámica de los que quedan como muestra diversos murales aún conservados en las paredes del propio colegio así como en otras escuelas públicas de Sevilla. 

Corredores con vitrinas expositoras. Se puede apreciar las originales  baldosas hidráulicas
Los trabajos salidos de los talleres eran expuestos, para disfrute del barrio, en unas vitrinas de madera y vidrio,  que aún se conservan en su estado original, sobre los largos corredores existentes en las plantas.  En 1989 Triana reconoció la importancia de este colegio otorgándole el  galardón de Trianero de Honor.

Patio central con magnitud de plaza pública.
Un elemento fundamental del edificio es el patio central con dimensiones de  espacio público, tal vez el mayor de Triana, y concebido como un lugar de encuentro para disfrute de los vecinos. La idea del proyecto de compartir unos espacios comunes, importantes y funcionales, no restó ni un ápice de protagonismo al resto de las estancias propias de la escuela. Las aulas, de dimensiones aproximadas de 10,8 m de largo x 6 m de fondo y 5 metros de altura y  concebidas para  40 alumnos, estaban por encima de la media reglamentaria en cuanto a superficie y volumen.  El diseño de un  sistema de iluminación natural  a través de los  grandes huecos de la fachada principal y de los corredores comunicados con el patio, permitían un máximo aprovechamiento de la luz que no dejaban zonas de sombras en las aulas.

Rejas de ventilación sobre zócalo de revoco a la tirolesa

El diseño consideraba también un sistema de ventilación  por corrientes de aire impulsadas por su diferencia de temperatura; de tal manera que cada ventana comunicada con el exterior dispone de unas rejillas  - con posibilidad de graduación por el interior- ubicadas en los antepechos de las ventanas y en la parte superior de los cerramientos de las aulas se disponen otras rejillas que permiten el movimiento de aire descrito.

Rejillas de ventilación superiores. Se aprecia la gran altura de las aulas
Retablo cerámico del Cachorro ubicado en planta baja.

Aunque originalmente el proyecto no estaba concebido con excesivos  elementos decorativos, y los materiales usados fueron modestos, con el paso del tiempo se han ido introduciendo multitud de mejoras que han dado una gran vistosidad al conjunto tales como: los distintos paños cerámicos, las frescos del forjado del actual teatro así como la aportación de interesantes piezas de mobiliario y diversos retablos cerámicos de contenido religioso de los que sólo se conserva uno del Cachorro.  De especial mención son los pavimentos de losetas hidráulicas que se conservan en muchas estancias y que fueron elementos del proyecto original.


La fachada ha sufrido algunas transformaciones tales como la eliminación de las ventanas que daban servicio al sótano o la modificación de las escaleras originales. En la actualidad destaca un zócalo inferior de revoco a la  tirolesa en acabado gris, que no deja de ser un elemento característico del caserío trianero, por más que se empeñen los arquitectos actuales en sustituirlo  por el zócalo blanco de chapa metálica.

Detalle de la barandilla de la escalera.














Mural de azulejos con original  mesa decorativa. Realizado por la Escuela de Cerámica del Colegio. Se aprecia también las losetas hidráulicas. Interior del despacho de dirección.
Continuará….

José Luis Jiménez
*/