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viernes, 14 de junio de 2013

VEO VEO: PLAZA DE LA MAGDALENA-TRIANA (VIENTO SUR TEATRO)



Estoy en la cola del 40 para volver al barrio, no soy mucho de coger autobuses y la espera se me está haciendo interminable, pero voy cargado y no puedo llegar andando. Me acuerdo de los primeros años de facultad en los que tenía que coger a diario el autobús, una mañana me preguntó una mujer en la parada si estaba llegando el colorado, medio dormido como estaba, no entendí la pregunta y le contesté que era el 5, pero ello insistió: “el colorado o el azul”, entonces me fijé que el cartel donde venía el número tenía el fondo azul… Aquella mujer, que llevaba el mismo moño y se vestía con el hábito del carmen, bien podría ser mi abuela; comenzaban los ochenta y muchas personas mayores eran todavía analfabetas, otro de los amargos frutos del franquismo.

Llega el autobús y me monto, no conozco el recorrido y me sorprende gratamente que llegue hasta la barriada del Carmen. Hay una parada justo en la puerta del nuevo teatro, junto a las instalaciones deportivas del Campo del Huevo, ese espacio que mis amigos de la zona conocían como las montañas.



El teatro de Viento Sur tiene las puertas abiertas, el pasado sábado sus tablas acogieron la primera función, una comedia representada por los alumnos de segundo curso. La sala estaba a rebosar, fundamentalmente de amigos y familiares de los actores. No paré de reír y a la salida fue un placer charlar con estas jóvenes promesas, felicitarles y, por qué no, compartir con ellos ese subidón que dan los aplausos. Una de las chicas que actuaron es la autora de este hermoso mural que adorna una de las paredes exteriores, no todo es botellona, no señor.



De todo aquello poco queda en esta mañana, sobre unas tablas vacías, Jorge Cuadrelli prepara el nuevo espectáculo junto al técnico de luces y sonido, un auténtico chico para todo (perdóname, pero no recuerdo tu nombre), deben preparar un escenario y, como siempre, echan mano de la imaginación, principalmente, y de los cientos de tablas y cachivaches que guardan en el almacén. En esta escuela el teatro se aprende y se hace, nada de pamplinas, mucho trabajo y mucha disciplina, aquí todos están dispuestos a echar una mano en lo que sea,. Por ejemplo, cuando terminó el espectáculo del otro día, Jorge fue el primero que comenzó a recoger las sillas.



Los dejo trabajando y me escabullo hasta el almacén, donde la máquina de fotos se crece y no para de mirar a un sitio y a otro, en aquella esquina un caballito sonriente de cartón descansa sobre una ventana con cortinas y macetas de flores de papel, mucha ropa, de princesa, de campesino, de alguacil, de caballero, de viejo alcahueta, es la habitación donde duermen los personajes que los alumnos tendrán que ir despertando, a los que prestarán su propia sangre para hacerlos renacer, más allá, tablones y puertas, perfiles, tacos, marcos, paneles, cajones…

Me encanta el olor de este almacén, me recuerda a una imprenta, pero también tiene algo de vieja panadería y de taller de costura, no soy capaz de descifrar estos aromas, quizás sea la fragancia del teatro que lo impregna todo. 

Jorge y Maite están empañados en que sean muchos los fines de semana que el teatro abra sus puertas, seguro que también son capaces de conseguirlo.
Rafael Martín Holgado   

lunes, 27 de mayo de 2013

DE PASEO: LOS BOXES DE SANTA CECILIA




Los tiempos cambian y Santa Cecilia no se queda atrás. Limitada al sur por Ruperto y al norte por Diego el de los caracoles, esta avenida presenta en su acera oeste un continuado muestrario de tiendas y locales, que en estos tiempos de crisis sufren más traspasos que antes. Pero es en la otra acera, la que linda con unos jardines sombríos y poco vistosos, donde acaban de abrir dos nuevos negocios y ambos pertenecen a la nueva generación. Uno, naturalmente, es otro bar. Están abriendo tantos, que me pregunto si hay clientela para tantas parroquias, si no estamos hinchando ahora la burbuja de los bares, si tal como pasó con la envenenada burbuja inmobiliaria, igual termina estallando en poco tiempo y nos quedamos sin tasquitas, ni bodeguitas. El establecimiento en cuestión pertenece a otra nueva franquicia, cuyo poder de atracción se basa en servir las cervezas más baratas de Sevilla y tapas a buen precio, de la calidad no hablamos, sin embargo acuden muchos jóvenes que sienten la llamada del céntimo como si de un potente imán se tratara. 





El otro negocio no es fácil de definir. No hay ninguna persona que te sirva, son sólo máquinas, que en cuestión de segundos son capaces de prepararte un trozo de pizza, una hamburguesa o un kebap. También tiene bebidas y caprichitos como patatas fritas, frutos secos, galletas, chocolates y demás golosinas. Se supone que deben funcionar de noche, cuando, desesperado y muerto de hambre no encuentres ningún lugar para comer, aunque no me extraña que una juventud tan adicta a las nuevas modas les de por reunirse alrededor de los boxes, como si fueran coches de fórmula 1 esperando la gasolina para salir a correr la noche a la máxima velocidad posible.

Con los nuevos estudios que se vienen haciendo de células madres y de corazones artificiales, a lo mejor aparecen dentro de poco unos boxes sanitarios, donde lo mismo te sustituyen todos los órganos que no funcionen correctamente, que te colocan dos o tres vértebras nuevas, para terminar con un limpiado a fondo de venas y arterias y la renovación de neuronas tristes, gastadas y sin memoria.  

Rafael Martín Holgado   

domingo, 14 de abril de 2013

DE PASEO: ¡A ÉSTA ES!




Dicen que lo vieron volver anoche, parece que pa quedarse con nosotros una larga temporada, llegó cargado con su maleta de cartón y una sombrilla gigante, tres juegos de chanclas, el lebrillo de los gazpachos y varias novelas de aventuras, ¿dónde t’habías metío?, le han increpao algunos, los mismos que muy pronto, como cada año, se irritarán y desearán que se vaya de aquí…

Sí, por fin, anda por aquí el anticiclón, el que aplaca los vientos del norte y las nubes negras, el de las dulces brisas y el cielo azul, el que veranea en las Azores, el jartible que nos castiga luego con un aliento soporífero, el rey de las isóbaras ardientes.

Cuentan que está mu callao, molesto, tristón, que se ha enfadado con esa luna primeriza de primavera, que no quiere verla más, y por eso ha tardado tanto en llegar, mira que algunos lo han buscado hasta en las oficinas de objetos perdidos porque los primeros azahares se caían de los pasos un día sí y otro no, y el agua se llevaba todo el albero de nuestras calles.



Antes te suplicaban las viejas para que llegaras porque tú absorbías la humedad fría de los huesos, limpiabas los pasillos internos, las venas y demás cavidades, ventilabas los escondrijos oscuros donde dormitan el dolor y la pena, reponías los cuerpos molidos de tantas horas de trabajo y sacrificio, dibujabas una sonrisa de luz en las caras escamondás pero ya no quedan viejas pregonando los males de la reuma, la medicina avanza, es tiempo de quiromasajistas, que se le va a hacer, prefiero un viaje de domingo a Sanlúcar, tos metíos en el seiscientos, unos baños de agua y lodo, mucho sol, manzanilla pa los mayores, un atardecer inmenso, el cielo rojo para pasear por la orilla. eso sí que relaja y pone los músculos en su sitio. 


También a mí me hubiera gustado que llegaras antes, anticiclón, pero bueno, parece que a ésta es, yo al menos te abro los brazos, bienvenido a casa.     

Rafael Martín Holgado.  

martes, 5 de marzo de 2013

DE PASEO: TRIANEROS DEL AÑO




Viene Ángel Vela de comentarnos algunas novedades y curiosidades referentes a obras en nuestro barrio, pues bien, hay que apuntar alguna más, se trata de la construcción del edificio que Viento Sur Teatro está terminando en la barriada del Carmen. En un principio se había proyectado la construcción de un local para el teatro, y otro para el baile regentado por Matilde Coral y en medio una sala compartida para actuaciones, pero los recortes mandan y ni Matilde Coral ha podido ver cumplido su sueño, ni habrá ninguna construcción común.

Sin embargo, Maite Lozano y Jorge Cuadrelli han sido capaces con la ayuda de una subvención del ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el préstamo personal que milagrosamente les ha concedido el Banco de Sabadell,  levantar en un suelo cedido por el ayuntamiento un espacio cultural, donde desarrollarán sus clases y se podrá disfrutar del teatro y de cuantas actuaciones sean posibles.

Este fin de semana me he pasado por el campo del Huevo y me sorprendió la marcha que llevan las obras, igualito que el museo de la cerámica, pensé sin querer comparar la iniciativa pública y la privada; como una de las vallas estaba un poco abierto me colé para hacer unas cuantas fotos del interior, con cuidado para no quedarme clavado en el fango, como se quedaban las limas con las que jugábamos de pequeño, me acerqué hasta la puerta y en vez de encontrarme a los profesionales del ramo, me veo a Maite y a Jorge, junto con varios amigos más, metidos en faena hasta los ojos, él subido en un andamio que les ha prestado no se quién, dando imprimación al techo, ella arrastrada por aquí y por allá acabando los filitos y los rincones más joíos, esto sí que es arte, que no hay dinero, po a conseguir la mayor rebaja posible en la pintura y a dedicar las sagradas horas del fin de semana en terminar lo antes posible el edificio.

Sin dejar de trabajar me cuentan la locura en la que se han embarcado, como con prisas relatan lo que tienen que pagar de intereses por el préstamo, lo que les costará luego el mantenimiento diario, pero a su edad y después de sobrevivir dando clases de teatro en nuestra ciudad desde hace casi veinte años, les preocupan más otros asuntos que los económicos, en sus ojos no hay espacio para billetes y sí para mil proyectos, quieren hacer de ese rincón tan abandonado y descuidado hasta hace poco, la tierra de los mil personajes, la divina fábula que te esconde las lágrimas tras una sonrisa, te hablan de comprar un piano nuevo, de hacer en los alrededores un jardín lorquiano, de impartir clases para los peques y los ve llenitos de pintura, felices como dos adolescentes que no ven más futuro que el amor, lo saben ya casi todo de la vida y no saben vivir sin empeñarse en cumplir los sueños que a todos se nos escapan en pompas de jabón, pero que ellos saben hacer realidad, para abril quieren comenzar a utilizar las nuevas instalaciones, once meses han tardado, por eso, con permiso de la autoridad que no es otra que la comisión de la Velá, desde este blog quiero nombrar a mis amigos trianeros del año.
        
Rafael Martín Holgado   

jueves, 14 de febrero de 2013

DE PASEO: AMOR Y FE





Al salir me he cruzado esta mañana con gente joven que llevaba una flor en una mano y en la otra un regalo, no hay duda, San Valentín sale, como yo, de paseo y  lo mismo visita alguna joyería, que entra en las floristerías para engalanarse de flores rojas o se endulza aún más en alguna pastelería, casi todos los comercios les abren las puertas, incluso algunos bares de copas se estaban adornados con globos rojos en forma de corazón, raro es que los ferreteros no se hayan hecho todavía con candados especiales para este día. el amor se ha envuelto, definitivamente, en papel de regalo, sin que se sepa lo que hizo el mártir romano para sustituir a la atrayente Afrodita, pero al igual que jalowín, en muy poco tiempo, han calado tanto las nuevas costumbres entre la gente, que muchos se enfadan si no reciben hoy, aunque sea un detallito, que yo con poco me conformo.


Vaya, he visto el anuncio de una película de cine y he pensado que era un cristo, es que ya estamos en cuaresma, me digo para perdonarme el despiste, el próximo domingo, mientras muchas poblaciones cercanas siguen inmersas en los carnavales, en Sevilla tendrá lugar, si el tiempo no lo impide, el Via Crucis Magno para celebrar el Año de la Fe. Por iniciativa del arzobispo, catorce pasos saldrán de sus capillas para dibujar en la Avenida la pasión y muerte de Cristo. No hay música, no hay nazarenos, ya lo advirtió Juan José Asenjo en una entrevista el pasado mes de septiembre: «creo que sigue siendo necesario insistir por activa y por pasiva en la genuina identidad cofrade, en los aspectos más espirituales de la pertenencia a una hermandad, de manera que los aspectos externos, culturales folclóricos o costumbristas no ahoguen lo que puede y debe ser una vía preciosa de vida cristiana y de compromiso eclesial». Menos mal que por fin llega alguien de fuera a decirnos cómo hay que sentir la Fe, ya está bien de emocionarse con las saetas y las marchas, que el incienso y el azahar no nos distraigan de la verdad, y yo que pensaba que en estas tardes soleadas y templadas bastaba con sentarse en la calle a ver pasar el cielo azul, mirar hacia un lado y sentir la alegría de unos ojos conocidos que te miran, para comprender el milagro de la vida, dejar pasar el tiempo hasta ver aparecer esa luna creciente, una luna inmaculada con las puntas hacia arriba, que llevaban en sus pies muchas diosas precristianas, que simbolizaban el amor o la fertilidad, tradiciones…
Rafael Martín Holgado

viernes, 25 de enero de 2013

DE PASEO: DÍAS DE COPA



Están estos días para quedarse en casa, bien tranquilo, mirando a través de las ventanas el agua que cae, ese fondo gris de cielo por el que no pasan las horas, sentado en la copa con un viejo libro en las manos, para ir releyendo sin orden, los párrafos que al azar se abren, sobre la mesa otra copa, pero de generoso y de fondo una música de las que duelen, una vieja garganta gitana y rota que te araña en los sentíos, están estos días para evocar recuerdos, para revivir viejas hazañas de juventud, paseos adolescentes con las calles mojadas, como hoy, esquivando los charcos y la lluvia bajo los soportales, las manos en los bolsillos para que el futuro no se escape, ni los sueños, andando deprisa, no te das cuenta del frío húmedo, ni entiendes que tus padres quieran convencerte de que no está el día para estar en la calle, pero ese rato de charla con tus amigos significa tanto para ti…


Son días de copa, es verdad, de pensar en todas esas simples cosas que pueden hacerte feliz, de cerrar los ojos y sentir el calor y el sabor de aquellas tostá de manteca colorá que te preparaba tu abuela pa merendar, mirar de reojo las botas de agua que te esperan para seguir conociendo el mundo.   

Rafael Martín Holgado   

viernes, 4 de enero de 2013

DE PASEO POR PARÍS


 Te agradezco desde París tu felicitación, Antonio y os deseo a ti y a todos nuestros amigos del blog bonne année y que se cumplan tantos deseos vuestros como puentes hay sobre el Sena, respecto al tema de la morcilla puedo contarte que por aquí se le llama budan, pero se escribe boudin y de esta palabra deriva el adjetivo boudine, que se usa para describir a las personas que van embutidas dentro de una ropa más bien estrecha, curiosamente en nuestra lengua, la Academia acaba de admitir el término morcillona, que tan bien se ajusta a un estado muy concreto del miembro masculino, unas cuantas de esas morcillonas hubiera puesto yo en el menú de esa supuesta comilona de hermanamiento…


En navidades París va perdiendo año tras año buena parte de su antiguo glamour, hay muy pocas calles iluminadas, la mayoría de sus principales monumentos se quedan a oscuras a eso de las cinco de la tarde, la crisis, se comenta, y lo más triste es que apenas se ven esos escaparates adornados que abundaban antes y mira que me gusta poco una tienda, pero tenían la habilidad de atraparte en un metro cúbico de verdadero arte pasajero, sin embargo en las zonas ajardinadas de los Campos Elíseos han vuelto a colocar las mismas cabañas-tiendas de otros años que guardan mucha semejanza con las que han brotado como setas en muchas plazas de Sevilla, en ellas se venden alimentos de distintas regiones de Francia, incluso hay algunas con productos de países europeos, en otras se venden pañuelos, gorritos de lana y bufandas, también las hay con adornitos típicos y objetos de recuerdo, nada atractivos, que pueden servir para cualquier ciudad y carecen por completo de personalidad, la gente, la mayoría somos turistas, pasamos de un puesto a otro como si fuera una peregrinación, imaginando que lo mejor está por llegar, pero al cabo de cierto tiempo te vuelves a encontrar los mismos productos, sin duda lo que más éxito está teniendo es la copa de vino tinto caliente y el vasito de papel, nada de primitivos cartuchos, por dios, con cuatro o cinco calentitos de papa del tamaño de unas buenas cigalitas, quién lo iba a decir, la principal avenida de París convertida en un vulgar y grasiento mercadillo, donde dominan los olores del precongelado frito, París vendida a turismo de masa, que se contenta con eso y con fotografiarse delante de cualquier esquina para después colgar las instantáneas en internet y sentirse lo suficientemente importante como para refregarle a los demás donde hemos estado…



La primera vez que visité París, hace casi treinta años, tomarte una pequeña caña sentado en cualquiera de los veladores de los Champs Élysées, costaba como mínimo unas trescientas cincuenta pelas, como todavía no había comenzado a trabajar andaba poco tieso, pero era tal el ambiente que había en la calle, que uno se imaginaba que aquello era un museo y cometía la locura de pedirse una bièr, sil vuplé, entonces la servían a temperatura ambiente hasta en verano, a buchitos cortos, mi alma, que hay que darle mucha coba para rentabilizar el gasto, pero la variedad de gente que por allí pasaba era fascinante, parecía aquello un anuncio de unicef (sobre todo para quien lo más exótico que había visto en su vida era a BiriBiri metiendo goles de cabeza), personas de todos los tamaños y colores desfilaban vestido cada uno a su manera formando un cuadro en movimiento realmente maravilloso y mágico, hoy en cambio si quieres sentarte debes elegir entre pizzería, hamburgusería o heladería para ver como desde el rubio más esblanquío del mundo hasta el negro más negro se pasean orgullosos de su gorra yanky puesta del revés y con la camiseta de Messi a la espalda…


recuerdo que de vez en cuando se veía venir a lo lejos un grupo que chillaba y cuyas caras me resultaban familiares, al acercarse un poco más se les podía escuchar, efectivamente españoles, no cabe duda, fue entonces cuando descubrí que los españoles, por lo general tenemos cara de españoles, bueno la forma de moverse y el ruido que traían ayudaba un poco a identificarlos. Y en medio de aquella marabunta humana se me ocurrió una forma fácil y divertida de ganarme la vida allí y no tener que separarme de mi amor, pensé en buscar un lugar estratégico donde colocarme para tocar el violín, me refiero como habrás bien imaginado, en comenzar a cortar lonchitas finos de jamón der gueno para venderlas con unos picos y un vasito de mosto fresquito, no me dio tiempo de hacer números porque mi novia, siempre con los pies en la tierra y más cartesiana que el filósofo, comenzó a decirme qe la venta ambulante requería muchos permisos, además los franceses te freían a impuestos y para colmo el pestoso cochino español no podía cruzar la frontera así como así, la de gente que podía haber disfrutado por unos cuantos francos con los tres o cuatro jamones que me hubiera llevado...


sigo pensando ahora, que son las ocho de la noche y vamos paseando por grandes avenidas y estrechas calles, en las que hay poca gente y no parece navidad, no hace frío, pero de vez en cuando un viento helado te golpea la cara, caminamos por el gusto de ir cogidos de la mano o abrazados, nos encanta seguir siendo como novios, comentando lo que vemos, queda tanto encanto en esta ciudad, hablando de todo y de nada, sale entonces el tema de TRiana y el turismo, es verdad que parece una fuente segura de ingresos, si se trata de vender basta con abrir tres o cuatro anselmas, colocar unos cuantos quioscos de pavías congelados, y en la puerta del museo de la cerámica desplegar un tenderete con caharritos made in nisu (si su madre lo conoce) y algunas muñecas destartalás vestías de gitana, y como toque más del lugar unos cuantos toros de cartón para que el personal pueda inmortalizarse en plena faena, el nuevo turismo está más que inventado, por eso no interesa rehabilitar casas de artesanos, ni mostrar nuestra riqueza cultural, olvídate Antonio de recordar a figuras de la vida como Belmonte ni levantar  hermosos monumentos, ya no hace falta ni la imaginación, ni el tiempo, ni el buen gusto, ni el cariño, con que se hacían aquellos escaparates parisinos, qué más da la historia de TRiana que tu quieres tener presente hasta en el nombre de las calles, si de lo que se trata es de vender, barato paisa, barato.      

(esta vez las fotos no son mías y, por fvor guardarme un trocito de rosco pa cuando llegue que los Reyes Magos no pasan por aquí)
 
Rafael Martín Holgado .
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