domingo, 16 de enero de 2011

BELMONTE EN EL RUEDO DE PAPEL (2)


El semanario taurino, "The Kon Leche", dirigido por "Kurro Kastañares", que definía su línea editorial de esta guisa: "Sinceridad, imparcialidad y poca amistad con los toreros", era totalmente antibelmontista, pero con aquellos triunfos novilleriles de Juan Belmonte no tuvo más remedio que rendirse. En la portada correspondiente al 13 de abril de 1913, y con el título "Los maestros de hoy viendo torear a Belmonte", nos presenta al cordobés Rafael González Madrid "Machaquito", que fue precisamente quien da la alternativa en Madrid a Juan Belmonte el 16 de octubre de este mismo año; al madrileño del barrio de Embajadores Vicente Pastor; y al sevillano de Gelves José Gómez Ortega "Joselito", el gran rival de Belmonte en la época de oro del toreo, criticando al trianero por pura envidia.



MACHACO.- ¡Se arrima como yo! PASTOR.- ¡Aguanta como yo!
JOSELITO.- ¡Se adorna como yo! LOS TRES.- ¡Pero con borregos!


Texto y selección: Emilio Jiménez Díaz

sábado, 15 de enero de 2011

TRIANA ENTRE VERSO Y VERSO: JARDINES DE RAFAEL MONTESINOS

BELÉN NÚÑEZ es una nueva poeta en el paisaje sevillano, pero con un importante bagaje de producción literaria. Hija de Belén y del gran exquisito poeta José Luis Núñez, al que jamás olvidaremos, fue creciendo en la barriada trianera de Santa María, en su calle Virgen de las Torres, emigrando después a la cercana Dársena. Le encanta Triana: "toda hermosa", y si tuviera que definirla lo haría con sólo una palabra: ARTE, llevando orgullosa su lugar de origen en la biográfia de todos sus libros.

Se enamoró de la poesía cuando tenía once años, en San Fernando, escuchando a un poeta gaditano en un homenaje que le dieron a su padre. En las mejores editoriales poéticas tiene publicados "La música del sol", "Este lugar del sueño", "El resplandor de la lágrima" y "Letras habladas".

Hoy, nos deja este poema dedicado al poeta Rafael Montesinos, escrito cuanto ella tenía diecinueve años.





JARDINES DE RAFAEL MONTESINOS

                                                   
Porque ya me voy sabiendo arena cuando marchas
desentallo los últimos jazmines
en este oasis de palmeras y adelfas
                                                       sorprendido.

No necesito más
que al bronce en seguiriya a mis espaladas
y te regreso al paisaje lento de los bancos.

No preciso más de este río
para besar de nuevo
al albur que nadara ahí en tus ojos.

                              Triana en su balcón
                 me saluda el espejismo más exacto.

                               

Belén Núñez
Selección: Emilio Jiménez Díaz

viernes, 14 de enero de 2011

LA PLUMA MACARRÓNICA: ¿HAY ALGUIEN EN LA TENENCIA?

Animado por algunos amigos blogueros, vamos a iniciar a partir de hoy una sección crítica, pero llena de humor, que estará dedicada a dar un poquito de "caña" a los munícipes responsables de nuestro barrio, con el objeto de animarlos a salir un poco de la Tenencia y darse una vuelta por sus calles para conocer de cerca los problemas de sus habitantes, y además para que las conozcan: las calles, porque es que nadie los ve por ellas si no es en los días de "loor y gloria y peloteo" previos a las elecciones, en los que intentan afianzar su pan hasta la posteridad. Sólo deseo de vosotros que me déis ideas. El resto vendrá por añadidura. Me decía un viejo amigo: ¡Haz poesía, pero no "odas"! Nosotros intentaremos hacer poesía, aunque sea macarrónica, pero para "oder" un poco.


Dicen las malas lenguas que no habita
nadie en nuestra Tenencia de Alcaldía
porque en la puerta esperan día tras día
y nadie sale o entra, ni transita.

¿Estará doña Esther quizás malita
y se le habrá quitado la alegría
de salir a la calle Alfarería,
a Castilla, Pureza o Plaza Anita?

De Betis al Tardón me han comentado
que se queda en la calle San Jacinto
luchando por Triana con urgencia.

¡Brava mujer que sola se ha encerrado
en tan bello y cerámico recinto!
¿Y dicen que no hay nadie en la Tenencia?...


Lope de La Vega

jueves, 13 de enero de 2011

TRIANA EN EL OBJETIVO DE HOLGADO BRENES (6)


Holgado es un amante de los graffitis, porque quizás aún no le han abandonado los recuerdos de aquel niño colegial que emborronaba los cuadernos con lápices Alpino de colores. La Cava de los Civiles muestra la herida abierta de sus solares abandonados, pero, sobre la tapia encalada que invitaba a la provocación del spray, alguien quiso perpetuar su testimonio: "Que por muchas personas que te fallen, yo siempre estaré aquí". ¿Fue el amor quien propició la mácula roja? ¿No podría haber sido el coraje de un hijo del arrabal que ve cómo se cae a trozos el alma de su barrio?...

Que por muchas personas que te fallen, yo siempre estaré aquí, Triana, para defenderte; para elevar mi voz sobre las otras con tu nombre; para cantar tus gestas y los perfiles de los hombres que te hicieron famosa; para denunciar el silencio de tus hermandades y el abandono de tus munícipes; para proclamar tus raíces de agua y fuego; y hasta para nostalgiarte, con el cante herido por la noche, a golpes de nudillos sobre un mostrador tabernario, en la melodía profunda de un cante por soleá: En Triana yo he nacío/ y me da pena Triana/ con lo que Triana ha sío...

José Manuel, tal vez sin pretenderlo, nos acercó tu verdad a través del objetivo que apresó tu tapia y la herida anónima que hoy nos sirve, en su grito, para una profunda meditación.



Fotografías: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

BELMONTE EN EL RUEDO DE PAPEL (1)


En la época dorada del toreo, con Vicente Pastor, Los Gallos, Gaona y Juan Belmonte, entre otros, aparte de las revistas taurinas serias existían otras que, humorísticamente, daban caña a diestro y siniestro según la publicación. Como la pareja más famosa y que llevaba más público a los ruedos era la formada por Joselito y Belmonte, existieron revistas belmontistas y antibelmontistas, y gallistas y antigallistas, y otras que ponían a parir a los dos para calentar a ambas aficiones. Ellos, sin embargo, eran amigos dentro y fuera de los cosos taurinos, pero las aficiones eran irreconciliables, hasta el punto de que no se podía gritar ¡Viva Belmonte! sin apostillar un ¡Muera Joselito!, y al contrario.

 Tan era así el tema de los seguidores, que Guichot y Sierra anotó una divertidísima anécdota que más tarde incluiría Manuel Barrios en su excelente libro "Andalucía, genio y donaire" (Algaida editores, 1990). Al parecer, Juan Belmonte había tenido una tarde gloriosa en la Maestranza el 17 de junio de 1917, a la que se apostilló como la gran tarde del diestro trianero, la mejor de su historia taurina, revalidando el sobrenombre de "El Terremoto de Triana" que le habían puesto tras una sensacional corrida de 1915. Pues bien, cuenta Barrios lo siguiente: "La emulación entre los dos colosos -Joselito y Belmonte- enardece a los aficionados hasta el fanatismo. Por eso cuando, aquel 17 de junio de 1917, Juan deja definitivamente sentenciado el pleito, el entusiasmo de los trianeros raya en la locura. Lo pasean a hombros por todo el barrio y... cuando aquel mar tumultuoso y rugiente llega a la altura de la iglesia de Santa Ana, se le ocurrió a alguien entrar en el templo, coger las andas de la Virgen, subir a Belmonte en ellas y que entrase así, procesionalmente, en su calle. Hubo un puñado de insensatos a quienes la idea pareció excelente y en tropel se metieron en la iglesia unos grupos de belmontistas que iban dispuestos a llevarse las andas a todo trance. El sacristán se asusta y llama a la Guardia Civil. La santa indignación del párroco y la amenaza de la Guardia Civil hizo retroceder asustados a los que iban por las andas. Y cuando el cura ve que aquellos arrebatados partidarios del torero de Triana desisten ya de sus propósitos sacrílegos, les fustiga las mismísimas narices con fina gracia andaluza: -¡Insensatos! ¡Querer llevarse las andas de la Virgen para llevar a Belmonte! ¡Si hubiese sido siquiera para Joselito...!

Buscando por papeles de la época, nos hemos encontrado con tres revistas de corte humorístico que no tienen desperdicios. Todas están escritas con aire jocoso, pero dando de lo lindo, y entre ellas mismas se tiraban a matar hasta en la originalidad de sus nombres de cabeceras. Se editaba "Kcht", que era más belmontista que Belmonte; "The Kon Leche", que daba leña a uno y a otro; y "Kafé Kon Media", imitación de la anterior en todo, pero acérrima defensora del torero trianero. En las tres publicaciones, la cantidad de dibujos de Juan Belmonte es apabullante.

Me ha parecido interesante, y así creo que lo veréis vosotros, traer a nuestro blog algunas de estas páginas que hoy son historia, parte de la historia taurina de nuestro arrabal. Con el título "Belmonte en el ruedo de papel", iré poniendo, cronológicamente, las mejores páginas que he tenido la suerte de encontrar.

La viñeta de hoy, publicada en "The Kon Leche" el 30 de marzo de 1913, nos refiere la llegada de Belmonte a nuestra antigua estación de Córdoba tras la extraordinaria novillada que dio en Madrid el día anterior.



Emilio Jiménez Díaz

martes, 11 de enero de 2011

TRAS LAS RAÍCES DE TRIANA: EL FICUS DE SAN JACINTO

Bien pudiera marcar si alguien quisiera el corazón de la vieja Triana, clavado como está, majestuoso, en esa esquina donde ya ansía más espacio, a sus pies nunca una cruz fue más humilde, y tras sus ramas, queda escondida casi toda la barroca fachada de la iglesia.


Se le conoce como ficus australiano y es de hojas grandes, como el ficus gomero del altozano, pero se diferencian con facilidad porque el ficus australiano no tiene las vainas rojizas, porque sus ramas caídas se alzan en los extremos por donde brotan las nuevas hojas, y sobretodo, por las vistosas raíces aéreas que desarrolla y por las raíces superficiales, que emergen del suelo, onduladas, gruesas, olas de piedra verde, furiosas, que agrietan los muros para escapar del alcorque.  


El ficus australiano crece de forma natural en bosques muy húmedos y cuando caen sus frutos de las altas ramas no llegan al suelo, sino que se posan sobre otras plantas, donde son capaces de germinar. Entonces comienza a desarrollar las raíces aéreas para llegar hasta el suelo y poder absorber el agua y las sales minerales, pero esas raíces terminan por estrangular a la planta sobre la que ha nacido.


Más tarde, estas raíces, a modo de contrafuerte, sujetarán toda la masa foliar que es capaz de desarrollar. Sin embargo, su madera es muy quebradiza y los fuertes vientos pueden romper sus ramas, como ocurrió hace pocos meses, cuando una alta rama cayó sin dañar a nadie a pesar de quedar tumbada cerca del paso de cebra.


Entre las hojas nacen sus flores monoicas, es decir algunas flores son masculinas y otras femeninas. Cómo estas flores son cerradas, sólo gracias a unas avispas ocurre el transporte de polen desde las flores masculinas hasta las femeninas. Pero curiosamente la avispa también sale beneficiada porque las hembras dejan sus huevos en las flores femeninas. Así, cuando la flor fecundada se transforma en el fruto, que es un higo, en su interior se van desarrollando las larvas que se alimentan de los azúcares que allí encuentran. En algunas especies de avispas, los machos carecen de alas y tras aparearse con las hembras comienzan a mordisquear el higo hasta abrir un pequeño orificio por donde la hembra alada y fecundada se escapa para visitar las flores y comenzar un nuevo ciclo vital.


No me piques amor, como esa avispa que huye, no me dejes, ya cansado, sin alas, tras una ventana para verte marchar. Quiero que te enredes en mi cuerpo al ritmo de esa vieja canción que no nos cansamos de escuchar y deja que tus largos cabellos, como raíces aéreas, se vayan cosiendo a mi piel para siempre.

Rafael Martín Holgado.

EL DEDO DE RODRIGO: MISCELÁNEA TRIANERA


José María Rubio sacado a hombros del Teatro "Lope de Vega" tras su Pregón de Semana Santa de Sevilla (1991)


            Como nuestro amigo Emilio, timonel de este navío, anda en baja forma física y alejado de Triana desde hace algún tiempo, he querido que, en su atención, este “dedo” se mueva en un “barrido” para recoger en forma de panorámica la actualidad y calibrar el pulso de nuestro querido barrio. Así que a él le dedico esta miscelánea periodística.
            Primero lo divino: Regresó el “Galeón Andalucía” de su periplo que le ha llevado a Manila. En octubre vimos como se embarcaba una imagen de la Esperanza que habría de presidir en la catedral de la capital filipina el día de la Virgen de los Marineros. Fue por petición del cardenal arzobispo de Manila. En cuanto a personajes trianeros que han ocupado titulares, destacamos a Pepe Camacho, el más empeñado defensor del género de la copla desde su trinchera radiofónica. Que un programa lleve treinta años en antena sólo puede ser el prodigioso resultado del amor más fiel. Pepe nació en la calle Castilla, la de Gracia, Mikaela, Florido, Granja, Lola Carmona... y desde “Elite Radio”, cada mañana de sábado, y en sus dos páginas en internet, demuestra cómo hay que defender lo que se ama. Carlos Herrera le dedicó en “El Semanal” uno de sus artículos resaltando los valores que atesora que en Triana no han sido reconocidos.
            Cuando Miguel Bosé compuso la canción “Sevilla”, advertimos que bien se merecía un reconocimiento en la Velá de aquel año... “El corazón que a Triana va nunca volverá...”, mensaje e invitación musical que recorrió el mundo entero. Este mismo año Joaquín Sabina tuvo que lidiar un miura; sus palabras de pocos días antes en Huelva no gustaron mucho aquí y se le esperaba de uñas en su anunciado recital. ¿Cómo superó la peliaguda situación? Lo hizo saludando al personal con palabras de respeto, sabias en el arte de la coba, y con este remate: “Me tengo que decidir entre Sevilla y Triana y yo no sé dónde elegir...”. Lo curioso es que, estando en la Cartuja, ya estaba elegido.
            Hace poco asistimos a la “resurrección” de Antonio Canales, un artífice de la danza que lo ha sido todo en su arte. En una entrevista reconoce sus errores de “cenicientas y blancanieves” y desea volver a sus tangos, anunciando un espectáculo que se llamará “Renacimiento”. Bien se merece que su obra quede en la memoria a la altura de su categoría. Desde el legendario Faíco, no tuvimos un bailaor con la proyección internacional de Antonio.
            Por las mismas fechas y con motivo de una exposición de las obras del dibujante Ricardo Cadenas, pudimos leer de voz de este artista que Andrés Martínez de León está a la altura de Hergé; ya saben, el famosísimo autor de “Tintín”. El creador de “Oselito”, nacido en Coria, criado en Triana desde que era un bebé, sólo tiene un recuerdo en forma de placa de cerámica que promovimos en 1992.
            Y nuestro admirado amigo José María Rubio Rubio, que ha sido nombrado numerario de la Real Academia de Medicina. José María, vecino de la calle Betis, casado con una Murillo, disfruta de la doble nacionalidad alcalareña-trianera. Fue pregonero en una Velá y “Trianero Adoptivo” en otra. Hemos compartido con él muchas veladas poéticas en su Círculo Rociero porque se trata de un trianero en permanente ejercicio.
            Por último hay que señalar la pronta inauguración del nuevo corral de la Encarnación de la Cava de los gitanos, el fin de unas obras que “sólo” han tardado quince años. Pero nunca es tarde... Este patio rejuvenecido “servirá al barrio”, eso dicen. Ya veremos en qué forma. Con que no lo cierren a cal y canto como el del Cura, en la otra Cava, nos conformamos. Y una de las noticias “normales” recogida hace unos días en ABC: “Confirman el retraso sine die en la construcción del Teatro Triana”. ¿A alguien le extraña? ¿Y extraña que si no fuera por la relevancia de su gente apenas se hablaría de Triana en la prensa...?

Ángel Vela Nieto


           


lunes, 10 de enero de 2011

HEMEROTECA: PAPELES VIEJOS CON ALMA NUEVA


En la revista "Bética", correspondiente al 15 de junio de 1916, he tenido la suerte de encontrarme con este artículo, firmado por el sacerdote M. Serrano, en el que se habla de la deuda que Sevilla tiene contraida con Triana por muchas cosas, aunque el autor lo significa sobremanera por haber sido la orilla trianera la protagonista de la primera vuelta al mundo, protagonizada por Magallanes y Elcano. Como vemos, por aquellos años también se alzaban voces en favor de nuestro arrabal.

 






Selección: Emilio Jiménez Díaz

domingo, 9 de enero de 2011

TRIANA ENTRE VERSO Y VERSO: CRISTO DE LA EXPIRACIÓN

La poetisa Esperanza Perales, que inmortalizó el seudónimo de Eva Cervantes, nació en Sevilla y murió en la misma capital el 19 de mayo de 1975. Fue una avanzada de la poesía femenina en nuestra ciudad, ya que en su tiempo, aparte de ella, sólo se dedicaban a esta hermosa actividad Gertrudis Segovia y Amantina Cobos. Mujer hermosísima y de acendrada religiosidad, que dejó plasmada en gran parte de su obra, tuvo en la poesía amorosa su más alto cenit, con un lenguaje singularmente erótico de una belleza y fuerza indescriptibles. De su matrimonio con el ingeniero Mariano García Agustín no tuvo hijos, volcando ella toda su predilección en sus sobrinos, muy especialmente en José Antonio Ochaíta al que le inculcó su amor por la literatura y que llegaría a ser un gran poeta y afamado letrista. Por la tertulia poética de Eva, a la que llamó familiarmente "El Paraíso", pasaron ilustres poetas y escritores de la primera mitad del siglo XX, como Fernando Villalón, Adriano del Valle, Manuel Halcón, Ramón Charlo y los hermanos Álvarez Quintero, entre muchos otros.

De su obra poética cabe destacar: "Turris Fortissima", en colaboración con su sobrino y con prólogo de José María Pemán; "Rosal de Pasión" (1941); "Del cantar de mis cantares", con prólogo de Francisco Rodríguez Marín; "En vuelo herido", con presentación de Jacinto Benavente y José María Pemán, y "Canciones de Eva" (1968), uno de los mejores libros de tan excelente poetisa sevillana.







Eva Cervantes
"Rosal de pasión" (1941)
 
Selección: Emilio Jiménez Díaz

sábado, 8 de enero de 2011

TRIANA EN EL OBJETIVO DE HOLGADO BRENES (5)


A José Manuel Holgado se le coló entero el otoño por las lentes de su objetivo y, añorando la vida feliz de los cartujos de Santa María de las Cuevas, orillas de Gambogaz, recordaba la célebre frase de la historia: "En buen lugar están los frailes para subir de aquí al paraíso..." Y un día otoñal, húmedo y triste, en el que el sol apenas si se atrevía a definir los perfiles, se fue allí para robar la tranquilidad del momento y dejarla fijada para siempre.

Gracias a mi botánico particular, Rafa Martín, sucesor de Monardes en el amor a árboles y plantas, he sabido que Holgado no apresó una pared cualquiera cartujana a la que se ciñen los ramajes en la mañana desabrida. Una parra virgen era la que dibujaba su mapa de venas por la pared encalada y la cerrada celosía con centinela de mármol. Parra desnuda a la que también dan en llamar "hiedra del Japón" o "enamorada del muro", al que se agarra con sus diminutas ventosas igual que se protegen los novios en el malecón de los labios.

Y José Manuel lo sabía, y por eso no dudó en retratar a esa enamorada, si hoy mustia, mañana, cuando Primavera restalle de verdes, viva y frondosa, salpicada de esmeraldas en el milagro eterno de una puntual resurrección del gozo.




José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz
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