miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA ALTA JOVEN DE OJOS NEGROS

En los tiempos del hambre la niñez apenas duraba seis o siete años, entonces había que hacer cualquier cosa para llevarse algo a la boca, repartir flores con una bicicleta a la espera de alguna propinilla, trabajar en un taller de costura por un bocadillo… Pero muchos jóvenes también se acercaban a la academia de Eloisa Albéniz en la Plaza de la Mata con el sueño de llegar a ser famosos, la mayoría realizaban un duro y costoso sacrificio, que pocas veces terminaba con el premio del éxito y el reconocimiento. Allí se formó una joven trianera, Micaela Rodríguez Cuesta, que muy pronto se trasladaría a Madrid para triunfar en el famoso programa de radio de Bobby Deglané, Cabalgata Fin de Semana, para más tarde llegar a grabar varios discos y actuar en algunas películas.


En muchas páginas de la red hablan de Mikaela, a la que definen como misteriosa, sensual, de grandes y profundos ojos negros, llena de valor y coraje…, en esta foto queda todo dicho.

Entre sus diferentes discos resulta sorprendente encontrar uno en el que, aún en los tiempos de la dictadura franquista, puso música a distintos versos de Rafael Alberti. Anteriormente había interpretado esta Nana de Sevilla.

video


Este galapaguito
no tiene mare
lo parió una gitana
le echó a la calle

Este niño chiquito
no tiene cuna
su padre es carpintero
y le hará una.

En mi cabeza rondan aún estos versos que con tanto cariño cantaba mi abuela para dormir a mis hermanos.
Federico García Lorca es quien recoge y armoniza esta Nana de Sevilla, junto con otras canciones populares españolas, de las que se grabó un disco del propio Lorca al piano acompañando a la Argentinita. Muchos años antes, Antonio Machado y Álvarez, Demófilo, ya había iniciado sus estudios de literatura popular ayudado por el sevillano Rafael Álvarez Sánchez Surga, pero esta historia ya forma parte de otro hilo.

Rafael Martín Holgado.

martes, 27 de septiembre de 2011

Mucho ruido y pocas nueces.


Desde las últimas elecciones municipales hasta el día de hoy han pasado más de 4 meses. Poco tiempo para algunos y demasiado para el estado de salud de Triana que requiere actuaciones inmediatas.
La falta de información y transparencia sigue latente en el nuevo  Distrito que ni siquiera ha actualizado la web municipal; las últimas noticias que se pueden leer en dicho medio se refieren al pregón de la semana santa y ni una sola reseña de inversiones o actividades. El nuevo delegado aun no ha tenido tiempo de hacer una pequeña presentación o saluda. Sería interesante saber quiénes son el nuevo director y subdirector del distrito y de cuánto personal se dispone ¿Cuánto dinero nos cuesta el Distrito?
En la sección de actualidad del último número de  la revista Triana Crónica, el Sr. Delegado desvela sus propósitos inmediatos:
“...refortalecer los servicios de limpieza, mejorar la seguridad y darle un empuje al mantenimiento de los parques y jardines”. Para esto no hace falta ser un genio y me parece que es distribuir el presupuesto municipal para que tengamos más policías y más personal de mantenimiento y limpieza. Si mejoramos esto a costa de dejar de invertir en otros aspectos, tal vez más interesantes, el resultado global de la gestión será negativo.
 El Sr. Pérez apunta además que “Triana tiene problemas graves de movilidad que no tienen fácil solución desde la peatonalización de San Jacinto” y de momento no aporta ninguna solución apuntando que “vamos a necesitar la ayuda de expertos en la materia”. Y digo yo, que no soy ningún experto, si los problemas de movilidad lo ha ocasionado la peatonalización de San Jacinto ¿para qué vamos a gastarnos más dinero en expertos  que no nos garantizarán nada? No es mejor despeatonalizar la calle y volver al estado original. ¿Cuánto nos cuesta que de nuevo vuelvan a pasar los coches por San Jacinto?
Sigue hablando de los problemas de movilidad y falta de aparcamientos pero apunta que “hay proyectos de aparcamientos pero estas son soluciones de largo recorrido. A corto plazo se trabaja con medidas concretas, como conseguir estacionamientos rotatorios y otros proyectos que no se pueden difundir actualmente...” Tenemos por tanto, proyectos de alto secreto que estamos deseando de conocer.
“Con respecto a los autobuses urbanos, Tussam ya está trabajando en repensar las líneas que tienen su recorrido en Triana”. Esperemos que esta vez piensen mejor que durante los últimos años y a ninguna mente privilegiada del ayuntamiento se le ocurra que los autobuses pasen por la calle  Antillano Campos o Covadonga.
El proyecto estrella de estos primeros cuatro meses parecen que son los talleres socioculturales, 96 talleres nos refiere el delegado que saldrán adelante, casi seguro que tendremos talleres interesantísimos como Funky, Batuka, Capoeira, Danza Oriental, Oficios domésticos, Corte y Confección, Cocina con microondas o Cocina rápida para inexpertos.
Pero lo más importante de todo es el deseo de nuestro delegado: “que se reactive la economía y que se alivie la situación de muchas familias que lo están pasando mal en estos momentos de dificultades”. Y que usted lo vea, Sr, Delegado, pero de momento pocas ideas  están aportando para ello.
Para mi han sido 4 meses de mucho ruido y pocas nueces, donde hemos visto al Sr. Pérez en interesantísimos actos religiosos y hasta incluso en la entrega de premios de un concurso de bolos. En el último acto público que lo vimos fue en la inauguración de la nueva calle trianera “Nuestro Padre Jesús Nazareno” que en lo de poner nombres religiosos a las calles de Triana están de acuerdo con los anteriores gobernantes.
Seguiremos esperando, Don Francisco Pérez ¿Qué son 4 meses frente a la larga historia de Triana?

José Luis Jiménez

jueves, 22 de septiembre de 2011

DOCE CAMPANADAS: EL PUENTE


Ya ha llegado el silencio, silencio que se duerme en esos círculos que crecen y decrecen como los deseos que imaginamos, los recuerdos que vivimos, todo pertenece a esta noche sin colores, noche de aguas negras, como el cielo y, en medio, un puente que se alarga sin fin, sostenido por ese otro puente borroso que recoge las lágrimas de luz que caen de las farolas.

Fotografía: David M. Nicaise.
Texto: Rafael Martín Holgado

martes, 20 de septiembre de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: LA LOLE EN UN SUEÑO


Esta mañana no sé si se ha cumplido un sueño o será una fugaz alucinación. Ya hace tiempo que apuntábamos que no sería una banalidad folklórica que periódicamente -cada dos semanas o semanalmente, por qué no...- se organizara lo que podríamos llamar “los viernes del Altozano”, una reunión de trianeros aficionados situados en torno al monumento “Al Arte Flamenco” (a ver si se remataba de una vez) con el objetivo de promocionar la Triana flamenca, como lo hace Jerez y otras comarcas sabiamente, y no hace falta recordar lo que este viejo lugar supone en la historia del cante y el baile. En este cónclave sonoro y musical cada uno podría exponer sus ideas, regalar un cante por toná o unas soleares gitanas o alfareras o, también, soltarse en un baile por tangos de El Titi. Naturalmente, sería necesaria la ayuda oficial, aunque sólo sea en materia de organización y orden público. Palabra, cante, baile, confraternidad y mucha Triana, que de esto se trata; a ver si conseguimos que recupere el sitial que le corresponde al tiempo, también, que ayudamos a las autoridades de turismo a crear atractivos que hagan que los  visitantes no salgan pitando, tras fotografiar la Giralda y los salones del Alcázar, para la Costa del Sol. Cavilamos esto antes de la peatonalización del tramo de San Jacinto y el principal problema que veíamos era, precisamente, el tráfico de vehículos por nuestra plaza mayor y sus ruidos lógicos. Pero hoy, un lunes, dia de tan mala fama, ha ocurrido...
         Era sobre media mañana e iba camino de la farmacia de Aurelio cuando veo, frente a la Casa de los Mensaque, un apretado corro y al acercarme, curioso, veo a La Lole de pie ante un micrófono y respaldada por dos jóvenes guitarristas, Paquito Vega sentado sobre su cajón y una joven palmera. Al momento inicia uno de sus himnos con letra de Juan Manuel Flores... el sol, joven y fuerte, ha vensío a la luna  que se aleja impotente del campo de batalla.... Todo fue eso y la gente, que no salía de su asombro, sacaba de los más jondo la cara de felicidad, esa que hace ya tiempo desapareció de las calles, y los oles y las palmas entusiastas nos volvieron al barrio de otros tiempos sin duda mejores en esa materia que se llama humanidad.
         Abrió La Lole el cristalino reguero de su voz preciosa e inigualable, con los agudos dorados por la edad, más melodiosa ella si cabe, más mujer para el cante. Los móviles, incrédulos, se asomaban por encima de las cabezas como periscopios para captar la verdad de lo que estaba ocurriendo. Así la cantaora  nacida en la calle Evangelista y criada en la de Juan Díaz de Solís, una de las seis hijas de La Negra y del también grande Juan Montoya, se arrellanaba de satisfacción en cada copla. No me iría de allí sin saber a qué obedecía aquel milagro; vivir del arte está hoy complicado, pero no podía pensar que una artista de tal categoría ofreciera a la humilde generosidad y buen gusto de las calles lo que los duendes de la Cava le otorgaron como representantes divinos. Vi en la puerta de la Tenencia al delegado, Curro Pérez, acompañado del director del Distrito, Manolo Alés, un tanto apartados del público expectante y gozoso por el increíble regalo. Pensé que ellos tenían que ver con el asunto, pero no eran más que otros sorprendidos y estaban esperando el momento para hablar con la artista en privado por si acaso ocurría lo que estábamos comentando y temiendo. Aproveché para hacerles ver que Triana estaba falta de este aire que muestra parte sustancial de su identidad, lo que esperan los visitantes pasando el puente y no sólo una estatua que no entienden por incompleta. Asintieron, convencidos, y me despedí porque tenía a José Lérida en “El Ancla” esperándome.
          La Lole de esta mañana es el sueño; ahora hay que esperar su materialización. A lo mejor ella nos ha dejado las primeras notas de lo que puede ser la más hermosa sinfonía. Es hora de que Triana demuestre que está viva. Y ya que ha costado un buen dinero (que debemos), que no sólo sirva la nueva San Jacinto para hacer de ella un mar de veladores.

 Ángel Vela Nieto.  


domingo, 18 de septiembre de 2011

DOCE CAMPANADAS: ROJO Y NEGRO


Amasijo de brillantes llantas, las bicicletas duermen con el ojo abierto, reposan sus curvas perfectas hasta el día siguiente. De repente han aparecido esos cajones rojos como canastas, espero que nadie tenga que decir: “ves, este moratón, por culpa de la cruzcampo”. Facua reclama la eliminación de esta publicidad porque no se puede asociar una actividad deportiva con el consumo de alcohol, esfuerzos para quitar ese llamativo rojo de nuestras calles, poco importa que en las sombras nuestros jóvenes continúen machacando sus hígados y paralizando sus neuronas en las botellonas, quizás lo importante sea salvaguardar la imagen de nuestra ciudad, la vieja hipocresía de siempre.


Fotografía: David M. Nicaise.
Texto: Rafael Martín Holgado

sábado, 17 de septiembre de 2011

VEO VEO: TODOS AL COLE

Llega septiembre y nos obligan a ponernos con rapidez en marcha, como si las vacaciones hubieran durado una eternidad y para compensar tanto descanso, lo tuviéramos que pagar ahora con sudores añadidos, por un lado son los anuncios para aprende inglés, alemán o chino, y el reclamo de los cursos para obtener el título de secundaria o de técnico en jardinería paisajística, auxiliar de clínica, animador sociocultural, preparador de preparadores, por otro lado los gimnasios que apelan por tu salud, las danzas del mundo, la iniciación al yoga, lo que sea, pero algo hay que hacer en este nuevo tiempo que comienza.
Cuando nuestros antecesores, esos monos peludos de hocicos prominentes y pequeños cráneos, pasaron a ser bípedos se encontraron con dos hermosas herramientas, digitales desde cierto punto de vista, con las que comenzar a manosear todo lo que encontraban a su alrededor, no tenían el fino tacto de lengua y labios, pero, en cambio, sí eran muy prensiles. Para sostener el cuerpo erguido se modificó un poco el esqueleto, sin embargo no parece, a la vista de la cantidad de personas que se quejan de los insoportables dolores de espalda, que se resolviera muy bien el asunto, si nos hubiera creado algún dios lo que habríamos ahorrados en masajes y nolotil. De los diferentes cambios que se produjeron para poder estar de pie, fue crucial el estrechamiento que sufrió la pelvis, fundamentalmente porque a partir de entonces, por un lado el parto se convirtió en un auténtico martirio y, por la otra parte, los niños no podían terminar todo su desarrollo en el interior de la madre y salían prematuros, indefensos, incapaces de valerse por sí mismo, muy al contrario que las crías de otros animales, que tras su nacimiento echan a correr por el campo. Sin embargo, lo que parecía un gran inconveniente para el futuro de la especie, se transformó en una gran ventaja, esos pequeñajos quedaban al cuidado de sus padres, quienes no sólo lo alimentaban y se preocupaban de ellos, sino que comenzaban a transmitirle la cultura, el conocimiento.
Hoy en día queremos tanto a nuestros hijos que esa primera etapa de aprendizaje la alargamos hasta el infinito, mientras más sepa mi niño, mejor, lo que pasa es que trasladamos casi toda la responsabilidad de este nuevo proceso a maestros y profesores, en quienes muy pocas personas parecen confiar, yo educo a mi hijo como me da la gana, pa eso soy su padre y tú, ni se te ocurra reñirle, que bien lo resumió una de mis filósofas preferidas, por mi a…dr…a,  ma – to.


Los alumnos y los maestros van pasando, con más o menos alegría, pero la vieja tapia permanece, otra vez reluciente tras el toque de pintura, vencida hacia adentro, quizás empujada por las raíces de esos grandullones que sombrean el estrecho trozo de calle que resta.

Ay, quien pudiera seguir aprendiendo toda la vida, sentarse en un viejo pupitre, nada de portátiles, esos chismes los dejamos para jugar en casa, y pasarse unas cuantas horas escuchando al maestro, o absorbiendo toda la sabiduría que los viejos han almacenado y que dejamos tan alegremente escapar, quien pudiera quedar impregnado de sus vivencias para transmitirlas a las siguientes generaciones.  
Por cierto, me enrollo tanto que casi se me olvida, nuestro distrito ha abierto el plazo de inscripción de los talleres socioculturales, casi cien, este año no hace falta hacer colas, las plazas se adjudicarán por sorteo y se pueden entregar las solicitudes, por duplicado, antes del 21, te sentirás como en los brazos de tus padres, no lo olvides.

Rafael Martín Holgado.

jueves, 15 de septiembre de 2011

DIÁLOGOS CON TRIANA: EL RÍO




Va acariciando los juncos, va fluyendo suavemente. Como un sueño que se aleja, pasa el río de ojos verdes. En la umbría se levanta, surgiendo del callejón, la torre de la Capilla, de la Virgen de la O.

- Río de azul marinero, tú le hablas a las estrellas que te besan desde el cielo. Y te llevas a la grupa, desde Chapina al estero, cabalgando entre marismas, los barquitos salineros. Hasta llegar a Sanlúcar, entre Triana y Sevilla, bailan por alegrías, tus aguas de manzanilla. Hoy te he visto dibujar olas con ondas doradas, reflejando las candelas que alumbran la madrugada. Hoy te noto diferente, llevas brillo en la mirada. Dime tú Guadalquivir ¿Por qué sonríen tus aguas?

 - Porque hoy no siento el viento, que me azota cuando pasa. Ni me duelen las heridas que me cortan la garganta. Hoy me sabe a caramelo, la tarde cuando me abraza. Y me endulzan los oídos, las torres con sus campanas.

- Deja que hable tu murmullo, cuéntame, ¿Qué es lo que pasa?

- Me ha enamorado una niña, que tiene ojos de maga. A su orilla traigo flores, jazmines y rosas blancas. Para que adorne su pelo y su carita de nácar, de Sanlúcar le he traído, espuma y olas de plata. Para que vista su talle, para que luzca su gracia. Para que sean volantes, en su traje de gitana. Para un collar le he cogido, caracolas en la playa, conchas y estrellas caídas, carey para una medalla.
Para que pueda mirarse, un espejo son mis aguas, que siempre las llevo frescas, para que lave su cara. Si crees que no estoy muy cuerdo, ya sabes lo que me pasa. Me ha enamorado una niña, yo se la pido a Santa Ana. Su boca es de terciopelo, su piel de canela en rama. Es hermana de Sevilla y tiene por nombre Triana.

- Date prisa para hablarle, y decirle tu sentir. Que el viento ya hincha las velas de un velero bergantín. El viento que al mar te lleva, ¡Ay de ti Guadalquivir!, quieres quedarte a su lado, pero te tienes que ir.


                                                                                  Alberto Fdez. Cachero Merino

DOCE CAMPANADAS: Y LA LUNA POR MONTERA

Suenan por la cava de los civiles doce campanadas negras, del quejoso reloj de las monjas, hace el calor de septiembre, todavía, cámara y trípode como compañeros del paseo, lentamente las calles se van quedando casi vacías, piedras y luces, un cielo oscuro, un suelo habitado, es lo que nos ha dejado el fotógrafo en doce instantáneas.


Luna lejana, borrosa, deformada, vencida por una farola, en cuyo interior se guarda el sol de los hombres, misterioso, ciencia desconocida en una noche inmensa de negro. A mi espalda duerme el hotel triana.

Fotografía: David M. Nicaise.
Texto: Rafael Martín Holgado

martes, 13 de septiembre de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: LA SOLEDAD DE RAMONCITO



Empieza el curso. Ramoncito y yo merodeamos por el contorno de la barriada a la espera del milagro de la aparición de un niño de su talla. Las guarderías los enclaustran, desde tan chicos (qué pronto los atan a las obligaciones), y se hace difícil hallar un camarada, nene o nena, con el que compartir el columpio o la pelota. Así que si por un casual surge uno entre las prisas de la Ronda de Triana, Ramoncito corre como un poseso a su encuentro. Qué escasos están los amigos...
         La otra mañana nos vimos arrastrados por unos amiguillos hasta la misma puerta de una guardería. Y mientras las empleadas recibían a las nerviosas mamás y abuelas con sus pequeños, Ramoncito se coló para exclamar en seguida: “¡Te bonito ezto...!”. Tan falto de compañía matutina se encontró de pronto con una legión alborozada y cercada de juguetes y colorines. “¡Ramoncito!”, le gritaba yo un poco azorado por su intrepidez de solitario; hasta que una cuidadora lo sacó de la mano sin reconocer si era o no de los suyos. No sabemos lo que hubiera ocurrido con él de haberse quedado. Ramoncito lo mismo reparte besos que empujones, así que hay que hacerle un marcaje muy estrecho que es la causa de mis sudores y agujetas.
         Pasamos, luego, por la librería “Novalis” y no se olvida de repetir cuando mira el escaparate... “¡El libo de abu, Tiana...!”, y nos vamos para ayudar a la carrera de las agujas del reloj a una de nuestras cafeterías; allí me hace sacar la cartera para jugar con ella; extrae las fotos, las tarjetas y las va colocando sobre la mesa cuidadosamente como si hiciera un “solitario”. Mientras surge de su boquita una gota cristalina por mor de la dentadura, él ni se inmuta porque ahí está el abu al quite.
         A la salida, el gran suceso de la jornada: una niña disfruta de los pocos días de libertad que le queda y en la “plaza de las piedrecitas” (Don Pedro Santos) ha montado su puestecito de conchas de mar, artículo de temporada; “Tienda de Carlota”, ha escrito en un folio con su incipiente caligrafía. Y allá va Ramoncito pero, eso sí, siempre con el “beno día” por delante, y se sienta al lado de la tierna comerciante. Manosea las conchas, coge y curiosea las cajitas coloreadas donde se lee con letras desiguales: “negras”, “blancas”. Toda una organizada sección de planta baja. Ramoncito me vuelve a pedir la cartera, se la doy y extrae de ella dos pegatinas que le guardo de “Hellow Kitti” (o algo así) y las pone en las manos de la paciente vendedora: “Oma, nena”; pretende un trueque, pero la otra parte no está por la labor. Así que saco una moneda y de pronto a Carlota le sale un cliente formal y una sonrisa. Ramoncito elige su conchita y la moneda va a parar a Caja... “¡Ya tengo un euro veinte!”, exclama triunfante la minúscula industrial, al par que Ramoncito, también sonriente, examina minuciosamente el artículo adquirido, no le vayan a dar gato por concha.
         La verdad es que el tiempo pasa rápido con Ramoncito, pero no sé qué será de nosotros cuando el curso escolar nos deje sin niños, aunque le saquen dos cuartas a su estatura. Yo, por mucho que me agacho, no alcanzo a ver desde su altura, por eso no es raro que se valga de cualquier excusa para alzar los brazitos... “¡asco, merda de pedo!”, la cercanía de una moto o cualquier fuerte ruido. La verdad es que si yo fuera Ramoncito no me expondría en un mundo de gigantes y me quedaría en el sofá haciendo puzzles que se le da tan bien.

 Ángel Vela Nieto

lunes, 12 de septiembre de 2011

ANA RUIZ, UNA TRIANERA EN COLLIOURE

 

 

A DOÑA ANA RUIZ. MADRE DE LOS MACHADO


Señora Ana Ruiz / madre de los Machado.
Templo humano. Naranja / de un naranjo que brilla.
Esposa de Demófilo /  Machado, semilla
que engendró a nuestro Antonio / el que duerme a su lado

en un pueblo de Francia / en una tumba llorado
por nuestros españoles / ¡Madre,  Madre sencilla!!
Sería razonable / que os traigan a Sevilla
y que un ángel de lágrimas / sirva de recado,

llevándole a Manuel / la pena emborrachada
de llanto. Son diamantes / del alba enamorada
del verso de un poeta / que tuvo mala suerte.

Doña Ana Ruiz / este gitano poeta
de su alma de clavel / soy siempre la etiqueta;
aunque siga, en verdad / durmiendo con la muerte.

Mi estrambote, señora / merece por bandera,
hay que llamarla / gloria eterna de un poeta
y todavía más / y más, siendo trianera.

Con cariño de Eugenio Carrasco Morales
“El poeta gitano”



Este verano visité un pueblecito francés llamado Collioure donde descansan los restos de nuestro gran poeta, tan olvidado por la Sevilla que le vió nacer, Antonio Machado.

Junto  a éste reposan los de su madre, Ana Ruiz Hernández, una trianera  bautizada en Santa Ana el día 28 de febrero de 1854 hija de un confitero de Triana, que en el año 1873 contrae matrimonio con D. Antonio Machado Alvárez (Demófilo).

Contaba Antonio Machado, bajo el pseudónimo de “Juan de Mairena” como se conocían sus padres en una de las calles con vistas más hermosas de todo el mundo sin lugar a dudas, la Calle Betis:

“ Y fue que unos delfines equivocando su camino, y a favor de la marea se habían adentrado por el Gualdalquivir llegando hasta Sevilla.
De toda la ciudad acudió mucha gente atraida por el insólito espectáculo, a la orilla del río, damitas y galanes, entre ellos, los que fueron mis padres, que allí se vieron por primera vez. Fue una tarde de sol, que yo he creído o he soñado recordar alguna vez.”

Dña Ana Ruiz y D. Antonio Machado, tuvieron ocho hijos, naciendo seis de ellos en Sevilla y dos en Madrid. Aunque sus hijos sevillanos nacen todos al otro lado del puente, sin embargo Doña Ana, así como Don Antonio Machado cruzarían en infinidad de ocaciones a ésta orilla donde vivía la abuela de los Machado, quien afirmaba a su nieto no haber ido nunca a Sevilla: “hijo, para qué voy a ir a Sevilla, si en Triana lo tengo todo”

En 1939 Doña Ana Ruiz sale de España con su hijo Antonio, su hijo José (el pintor) y la esposa de éste, camino al destierro. La descripción de éste viaje podemos encontrarla en las memorias de Corpus Barga “Los pasos contados. Una vida española a caballo entre dos siglos (1887-1957)”. Barga relata el momento en el que llevó en brazos a la madre de Machado, casi imposibilitada para andar por su debilidad y dice: “ Pesaba como una niña, y mientras la llevaba me susurraba al oído: ¿llegamos pronto a Sevilla?. 

Doña Ana no volvería nunca a su Sevilla  y moriría en aquel pequeño rincón de pescadores de Francia, donde sus restos permanecen aún junto a su hijo.

En la tumba como se aprecia en la foto asociaciones, colegios, instituciones... dejan obsequios a Don Antonio y existe un buzón en el que el insigne poeta sigue recibiendo cartas, aunque sigue sin llegar ese pasaje de vuelta a casa que como dice el poema de nuestro amigo Eugenio sería tan merecido para ambos.

Volveremos a Collioure Doña Ana para llevarle un trozo de su Triana, esa Triana de la que aún se empeñan en seguir exiliándola...


Elisa Santos Donaire

domingo, 11 de septiembre de 2011

Don Quijote de Triana

Hace unos días, rebuscando en las librerías de viejos, me encontré con esta curiosa comedia titulada “Don Quijote de Triana”. Tal y como se puede apreciar en la portada es una “comedia en tres actos y un prólogo compuesta por el maestro Aben-Zahar de Bargas con el concurso de Miguel de Cervantes Saavedra que la ha corregido”.
La obra escrita por Aureliano Abenza Rodríguez en 1916 narra la vida de un singular  personaje fascinado por los libros y revistas taurina, en lugar de por las novelas de caballerías. En plena Edad de Oro del toreo  nuestro Quijote abandera una cruzada particular contra todo lo antitaurino del momento. Mediante diálogos y situaciones cómicas se debate la idoneidad de que las mujeres puedan llegar a ser toreras y también se pone de manifiesto el fenómeno taurino del momento: la rivalidad entre Joselito y Juan Belmonte.
En los años que corren, donde está de moda lo antitaurino, no vendría nada mal un nuevo Don Quijote de Triana.
La obra queda a disposición del que quiera leerla y  si algún aficionado al teatro se atreve a representarla tendrá toda mi ayuda.
¡Ah! Lo más importante: el título de la obra no deja lugar a dudas sobre cuál es el barrio más taurino del mundo.

José Luis Jiménez

martes, 6 de septiembre de 2011

VEO VEO: LA TIERRA

Una estampa muy sevillana: un poquito de albero y unos cuantos naranjos, si están pintados de blanco mejor… De esta imagen se expanden aromas que nos son propios, aromas elegantes y profundos de blancas flores, el punzante amargor de las naranjas verdes, y el leve olor de las hojas recién mojadas, en un rinconcito del parque se juega al trompo o a las bolas, las rodillas desnudas amarillean, poco importa empaparse de polvo, las madres dejan a sus pequeños que se revuelquen, es una imagen en blanco y negro.

Plaza de la Virgen de los Dolores (a la espalda del Bécquer)

En TRiana apenas queda ya albero, la plaza de San Martín de Porres, los recovecos infinitos del Tardón y muchos lugares más se han ido enlosando con la alegría de los vecinos, hartos del dichoso fango que se forma cuando llueve mucho y de esa polvareda que se levanta con el viento, pero el albero está cargado de múltiples significados, unos veladores sobre esta tierra amarilla nos resultan más calidos que el sucio gris de las aceras y, a la vez, si se riega, sentimos un soplo de frescura en las noches cálidas del verano, de albero el suelo del Avenida de verano, ¿verdad?, de albero los espacios para la fiesta, albero para jugar con la muerte, para esconder la sangre que, a veces, se escapa, de albero las pisadas de nuestra infancia, pero esta tierra cada vez resulta más molesta y el albero ya no es sino color y se pintan fachadas, se colorean logotipos y se combina con el carmesí para los papeles y anuncios institucionales, color corporativo le llaman.

Fachada del IES Gustavo Adolfo Bécque

Me cuentan que bajo la plaza de TRiana hubo un castillo, lindo paseo el que nos ofrece el nuevo museo por las piedras que restan, pero también un cementerio almohade y los cuerpos allí depositados no los cubrieron con la tierra de alrededor, sino que echaron una tierra seca que no es de por aquí y sí muy parecida al suelo de donde vinieron, la tierra, siempre sagrada, por favor, al menos dejad albero en el patio de los colegios y en los caminos más íntimos de los parques.

Rafael Martín Holgado.

domingo, 4 de septiembre de 2011

DESDE EL MONTE PIROLO: CUENTOS DE LA CAVA


HOY HE VISTO AL PERLO DE TRIANA

Irrepetible ancestro de mis gentes,      

sortilegios de bronces y capotes,       
aleación de metales al rojo vivo,        
fuelle, fogón y  golpes.                    
          
Siete de espadas y sota de oro               
dentro de los cajones.                           
Gancho, jerraura, arcayata,                   
carburo, candil de aceite, velones,      
jierro durse, casa barata.                       
             
Quejío de fandangos arrastraos.            
Dolor de los martinetes negros.            
Soleá de pena  grande.                                                                  
Seguiriya de aguardiente seco.                                         
Zumo de taranto amargo.                      
Eco y compás en los centros.                  
                                                                                 
Soníos que suben de la entraña                   
-guitarra sin cuerdas, solo agujero-                           
entre enfisemas y marfiles, ya cariados,                               
tormenta en unos labios semisecos                      
de polvo oscuro en sus bordes acumulado.           
                                                                                       
Todos los Cristos
                    -monte chorreante de sudores verdinegros                             
                    y en vez de claveles, carbones encendidos-
                            redoblan como badajo de campanas,                              
                           las tenazas, los yunques y los martillos.
                            
       Pelaos,Culatas,Vegas,
Lerias,Caganchos, Filigranas,
Morenos de la Huerta María Niño,
                                El Perlo y Las Perlas de Triana.   


Gitanerías que  arrastrando su negrura                              
aventaron sahumerios sobre el río,                     
donde el humo, al pasar, nubló a SantAna,                                            
reloj de arena, interminable bebedizo.                      
           
Y los toques se desgranan…….
Tocan a muerto, a boda, a bautizo.
Pena jonda, peladillas al aire,
el pelón de los padrinos.
Corre el llanto, el vino y el cante.
                  
Rito, liturgia y rezo.
Telúrico polígono irregular
de arte, conjuro y misterio.
¿Dónde estás Monte Pirolo?.
¿Dónde estás que no te veo?.
                  
¿En cornisas de quimeras?.
¿En las barandas del viento?.
¿En la esquina de una estrella?´
¿En el balcón de un lucero?.
                                                         ¡No!

                                                         ¡No!                                                           
¿En suspiros de callejas?                                                                             
¿En azoteas de recuerdos?.
¿En mostrador de tabernas
 con anaqueles de espejos?
                                                         ¡No!
                                                                    ¡No!
¿En anillos de planetas
de los que no tienen suelo
o en la coló  de un  ocaso
de la noche de los tiempos?...
                                                         ¡No!
                                                                   ¡No!

….En la utopía de tus sueños 


                                      A. Fernández de Cachero M.          

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL DEDO DE RODRIGO: ¿CON QUIÉN HAY QUE HABLAR?

       
         Sí, con quien hay que hablar, si es que existe porque parece que no. La foto con la que mi amigo Emilio Jiménez Díaz ha ilustrado mi más reciente envío (Gracias, siempre, Emilio) me ha hecho recordar el desastre. Ahí aparece todavía airoso, aunque ya abandonado, desalmado de quienes le daban calor -aunque a veces demasiado- la casa-cuartel de los civiles, la que dio clásico nombre a las dos Cavas. El edificio es de la década de los cuarenta del siglo XIX y sirvió en su origen como “cuartel de inválidos”, o sea, que estuvo destinado a los pobres que regresaban milagrosamente vivos de las rencillas bélicas entre los que nada tenían que ver; las guerras son eso. Había otro cuartel congénere en Sevilla, el de la Calzá, que luego quiso presumir de hotel-garage, pero que no ofició como le ocurrió a nuestro Hotel Triana... Bueno, pues cuando la fundación de la Benemérita los pobres lisiados a mano o tiro airado se quedaron sin cobijo gremial, porque lo primero era lo primero, así que el charol de los tricornios dieron, a partir de entonces, un brillo inquietante al paisaje de la nueva Cava de los civiles.
         Y ahí, como una casa de vecino más (parecía que lo era), se mantuvo el edificio con hechuras familiares como tantas del barrio. Hasta que a principios de los ochenta desaparecieron sus moradores en busca de guarniciones rurales. Entonces empezamos a elucubrar, aconsejar y a quejarnos, porque veíamos que se estaba desmoronando un patio que hubiera hecho un servicio muy necesario a la comunidad trianera. Lo fotografiamos desde la azotea del edificio paredaño y enviamos la triste imagen (los tejados de tejas de canales agujereados y sin barandas los pasillos altos) a una sección de denuncias del diario ABC. Luego no dejamos de dar la tabarra con lo mismo tratando de evitar que se convirtiera en lo que es hoy: un solar devastado, triste como todo lo abandonado y -más doloroso todavía- en pleno corazón de lo que llaman con razones de sobra “el arrabal famoso”.
         Nunca pudimos saber a ciencia cierta a quien pertenece ese grano desidioso y pestilente en plena faz del barrio. ¿Quien es el dueño de la mierda que hay en el solar desolado? ¿El Ministerio de qué?  ¿Y qué pasa, que son marcianos esos señores...? Cómo es posible que siga ahí delante de las cámaras atónitas de los acalorados turistas del bus...? Cada vez que un alcalde paseaba por delante del desastre -hablo de los años ochenta y noventa- teníamos la mala suerte de que era de noche y en un ambiente tan festivo que todo se ve color de dibujos animados; me refiero al pasacalle que sigue a la noche del pregón de la Velá. Y ahí están las páginas de El Correo y algunas de libros con las quejas dolorosas por inútiles.
         Pedíamos que fuera, porque su estructura era ideal, taller para artesanos y academia de flamenco, amén de escenario teatral al estilo “Almagro”. Pero cuando vimos que sólo iba quedando de él -como una irónica muesca urbana- el lema “Todo por la Patria” en el retal de la fachada, sólo pudimos pensarlo en lo que era: unos cuanto metros cuadrados sobre los que se podía levantar un nuevo edificio para solventar alguna carencia de las tantas que hay ¿Existe mejor sitio para la escuela de baile y teatro?
         Pero, ¿con quien hay que hablar? Cada vez que le hacíamos ver a los sucesivos delegados el estado del ex-cuartel del que tenían poca idea de su existencia parecía que hablábamos del Pazo de Meirás... “¿El cuartel de los civiles? ¡Ojú!, eso pertenece a...”. A un fantasma, vamos. Eso pertenece a Triana, y todo por esta pobre patria a la que sólo saben ordeñarles las ubres de su fama como vaca sagrada del turismo de esta ciudad. Pobre vaca, y qué mala leche le va quedando...
         Así que cuando haya ocasión repetiremos la queja a nuestros nuevos representantes, porque da la impresión de que los únicos que saben que existe este agujero en pleno corazón de Triana son los desorientados turistas, los vecinos del corral Sánchez y los parroquianos de “El Ancla”. Luego presumen del barrio en Fitur.
         Pues preparémonos, amigos, a “celebrar” el año próximo el treinta aniversario del estropicio, y vayamos entonces con guitarras desafinadas y cantores afillaos a ver cuántas ratas salen huyendo. Y a lo mejor alguna al paso nos aclara, por su experiencia de vieja vecina, con quien hay que hablar para nosotros pasarles la información a nuestros políticos. Todo sea por esta pobre patria a la que le van quedando pocos patriotas.


Ángel Vela Nieto   


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